Hemos estudiado ya, aunque sólo a grandes trazos, algunos aspectos científicos y esotéricos del cuerpo físico, en su doble vertiente: Visible Invisible, y comprendemos ya cómo el hombre, en su conciencia en estado de "vigilia", viviendo en el mundo físico, sólo puede demostrar aquella parte de sus CONOCIMIENTOS y PODERES que le es posible expresar por medio de un cuerpo físico y sus limitaciones. Conforme sea la perfección o imperfección de su DESARROLLO, así será la perfección o imperfección de su expresión en el plano físico. Del mismo modo, cuando el HOMBRE funciona sin su cuerpo físico en otra región del Universo, por ejemplo en el Plano Astral o mundo astral, sólo puede expresar en él la parte de sus CONOCIMIENTOS y FACULTADES desarrolladas, aquella parte de sí mismo que pueda responder a la sensibilidad superior, en una palabra, depende de la evolución adquirida del CUERPO ASTRAL, así será su rentabilidad para el Morador Interno, para el Hombre Espiritual.
El Plano ASTRAL es una Región determinada que rodea y compenetra al mundo físico, pero que es imperceptible a la observación ordinaria, por estar constituido por una clase más sutil de materia. Todos Los Átomos Físicos Tienen Su Envoltura Astral, lo que pudiera llamarse la matriz de la física. Si imaginamos el mundo físico desapareciendo de la existencia sin que tenga lugar ningún otro cambio, tendríamos todavía una copia perfecta del mismo en la materia astral; y si pensamos además que todos estamos dotados de facultades astrales activas, el hombre permanecería en un principio inconsciente de la diferencia entre la vida y lo que normalmente consideramos la muerte, porque pasaríamos de un cuerpo a otro más sutil sin perdida de conciencia.
Así como en el cuerpo etérico circulaba el principio PRANA (energía vital), en el cuerpo astral actúa el principio KAMA (deseo), este principio es llamado a veces como el Alma Animal del hombre, y comprende el conjunto de apetitos, pasiones, emociones y deseos más o menos inferiores, o más o menos elevados que puede expresar o sentir el hombre durante su vida.
La capacidad de poder sentir emociones la tenemos gracias a poseer un cuerpo astral. La Psicología Occidental clasifica a este aspecto como: INSTINTOS, SENSACIONES, SENTIMIENTOS y EMOCIONES, y son considerados como una subdivisión del pensamiento. Los SENTIMIENTOS, pueden ser definidos como nuestra naturaleza pasional y emocional. Todas las necesidades animales están contenidas en el DESEO, así como las PASIONES, tales como el AMOR (en su sentido inferior), el ODIO, la ENVIDIA, los CELOS, etc. También esta el deseo por la existencia SENSUAL, por los goces materiales, la sensualidad de los ojos, etc. Este principio “KAMASICO” es el más poderoso de nuestras vidas, de nuestra naturaleza inferior, es el que nos une vigorosamente a la vida terrestre y sus “apegos” y “apetitos”.
Todos reconocemos que el hombre SIENTE, y que para la mayoría el sentimiento o las emociones forman parte de nuestro vida diaria. Unos sentirán más, y otros con menor intensidad, pero sin duda para todos, las EMOCIONES juegan un papel decisivo en cualquiera de nuestras actividades y relaciones cotidianas. Por lo tanto sería útil, para el estudio integral del hombre, el conocer con profundidad todo lo relativo al origen, funcionamiento y propósito de la naturaleza emocional.
El hombre siente, luego las emociones existen, pero ¿Dónde se manifiestan?. Todos estamos acostumbrados a tener una gran cantidad de emociones diferentes, no sólo en cantidad sino también en calidad. Por ejemplo: la ira, la gula, el impulso a veces irresistible de la sexualidad, la envidia, las emociones de enfado, de cólera, las terribles sensaciones de angustia emocionales, el odio a alguien o a algo, etc.. Pero también en el hombre se dan las emociones más ELEVADAS, y los SENTIMIENTOS más nobles que se puedan imaginar, como: la alegría, la sinceridad del corazón, la bondad, el AMOR más desinteresado y espiritual, la devoción mística, etc... Vemos pues la variedad de emociones que el hombre puede manifestar, siendo unas más violentas y materiales, y otras más elevadas y espirituales, pero todas ellas tienen algo en común, y es que son EXPRESIONES, o MANIFESTACIONES DE UN ASPECTO DEL HOMBRE, y que tienen su raíz en lo que los esoteristas llamamos CUERPO EMOCIONAL o CUERPO ASTRAL.
Las emociones no se pueden ver; ni el ODIO ni el AMOR se pueden ver, pero sí se sienten energéticamente en el cuerpo, pero no son del cuerpo, aunque éste las perciba, ya que ningún microscopio podría verlas. Sin embargo para el Vidente entrenado si son visibles, y las ve como VIBRAN y se mueven por el cuerpo astral del hombre,
unas emociones de colores más suaves y otros más turbios, dependiendo de que tipo de emociones esté expresando en ese momento. Luego las emociones son una realidad indiscutible, y como manifestaciones que son, necesitan necesariamente un lugar o ESPACIO donde manifestarse. Ese lugar o espacio, es denominado como el: Cuerpo EMOCIONAL, ASTRAL o de DESEOS del Hombre.
Durante la vida del hombre, su cuerpo astral no tiene la misma forma que sus cuerpos denso y vital. Después de la muerte es cuando asume esa forma, la que mantuvo en vida, mientras que durante la vida tiene la apariencia de un OVOIDE LUMINOSO que en las horas de vigilia rodea completamente el cuerpo físico, como la clara del huevo envuelve a la yema. Se extiende de doce a dieciséis pulgadas más allá del cuerpo denso. En este cuerpo ASTRAL existe cierto número de CENTROS SENSORIALES; pero en la gran mayoría de los hombres sólo están latentes y no desarrollados, y el desarrollo de estos centros astrales le proporcionaría una visión más amplia del mundo que le rodea, tanto en los planos físicos como astrales o invisibles. El cuerpo astral está formado de los siete estados de la materia astral, y puede contener o estar construido de materiales más groseros o más sutiles sacados de cada uno de aquellos estados o subplanos.
Es fácil describir a un hombre en un cuerpo astral bien formado; podemos imaginarlo abandonando el cuerpo físico y apareciendo en uno más sutil, una copia LUMINOSA de aquél, visible en su propia semejanza para el Clarividente, bien que invisible a la vista ordinaria. He dicho "UN CUERPO ASTRAL BIEN FORMADO", porque una persona no desarrollada presenta en su cuerpo astral una apariencia incipiente. Sus contornos son indefinidos, sus materiales constitutivos son toscos y mal coordinados, y si se le saca del cuerpo físico, sería solamente una mera NUBE FLOTANTE e informe, que desde luego se comprende que es impropia para obrar como vehículo independiente; es indudablemente más bien un fragmento de materia astral que un cuerpo astral organizado, una masa de protoplasma astral, de tipo ameboideo. Un CUERPO ASTRAL BIEN FORMADO, significa que el hombre ha alcanzado un nivel verdaderamente elevado de cultura intelectual o desarrollo espiritual, de modo que la apariencia del cuerpo astral implica el progreso realizado por su dueño, por lo definido de los contornos, por la LUMINOSIDAD de sus componentes y por lo perfecto de su ORGANIZACIÓN; puede juzgarse del estado de evolución alcanzado por el Alma que lo usa.
"EL CUERPO ASTRAL ES PARTICULARMENTE SENSIBLE A LAS IMPRESIONES DEL PENSAMIENTO".
Esto es cierto, pues la materia astral responde más rápidamente que la física a todos los impulsos del mundo mental. Conociendo este dato podemos deducir, que una correcta forma de PENSAR puede desarrollar un cuerpo astral lo suficientemente LIMPIO como para que en él puede actuar el EGO o la CONCIENCIA más plenamente. El cuerpo astral del hombre estando hecho de materia astral participa de esta facilidad para responder a los IMPULSOS DEL PENSAMIENTO, y responde en VIBRACIONES a todos los pensamientos que le tocan, ya vengan de afuera de las mentes de otros hombres, o de adentro de la mente de su dueño.