En la construcción de índices que midan y representen de manera real el comportamiento de algún fenómeno, en este caso el mercado bursátil, existen aspectos de una gran relevancia como: la composición, sus correcciones, su ponderación, su periodicidad, su base etc.
Razón matemática
Las razones prácticas relacionadas con la escogencia de la fórmula matemática son muy subjetivos. No existe consenso sobre una mejor formulación del índice y como tal, se presenta una gran diversidad en las fórmulas utilizadas, sin que por este aspecto, pueda decirse que un índice es mejor que otro.
Dependiendo de la fórmula que se escoja los índices pueden ser clasificados como
"Índices ficticios" e
"Índices reales".
Índices ficticios
Estos son normalmente promedios aritméticos o geométricos, son índices simples o no ponderados. Su cálculo es práctico y su manejo sencillo, pero sus resultados no se consideran obtenidos sobre los mismos elementos y magnitudes, ya que se calculan sobre las variaciones aisladas de los precios independientemente del volumen de negociaciones realizadas.
Índices reales
Estos se consideran mejores índices en la teoría estadística, dentro de los cuales se destacan los siguientes:
- Índice de precios de Laspeyres
- Índice de precios de Paasche
- Índice de Fisher
- Índice de valores
Una escogencia entre estos índices puede estar más relacionada con el objetivo que se le quiera dar al índice, que a la elección de los mismos por razones matemáticas.
Subdivisiones
La diversidad de las acciones que componen el mercado, hace que la heterogeneidad de las mismas le resten fuerza indicadora al índice, como mecanismo para observar el comportamiento específico de cierto grupo de acciones. Así, cuando se requiere un indicador para acciones más homogéneas se habla de subdivisiones en el índice, en forma de grupos y subgrupos previamente determinados.
Existen diversas posibilidades de agrupación que responden a criterios subjetivos o deseos particulares de los usuarios, así, la subdivisión más utilizada es la de
"Sectores específicos de actividad". La tendencia es buscar una, mayor especialización en la estructuración, presentación y utilización de los índices, aunque cuando existen subdivisiones muy delimitadas, se puede llegar a presentar que el índice de un subgrupo es prácticamente el de una acción.
Una vez definida la estructuración general del índice, la construcción de una serie o conjunto de índices puede hacerse en forma secuencial o dependiente, es decir, relacionando el índice global, las diferentes subdivisiones y el índice base de cada acción.
Base del índice
Uno de los aspectos más simples, pero fundamentales en la construcción del índice es la elección de la fecha inicial de referencia, o en términos más técnicos, la base del índice.
Su importancia radica en que contra esta base se determina la evolución de las variaciones en los precios, aunque en el mediano y largo plazo serán las alteraciones periódicas del índice, la información primordial del mismo, independientemente de cuál fue la base inicial de comparación de las cotizaciones.
En general, se puede hablar en la teoría de,
"Índices de de base fija" en el cual la base inicial de referencia permanece invariable y los
"Índices de cadena" en los cuales la base es variable y referida al día de cálculo anterior, pero la fecha base continúa en el fondo sin modificar, pero ya no es la referencia obligada de cálculo.
Con referencia a al base existen dos alternativas, una fecha o un día específico y un periodo base. Una fecha base es referida normalmente a un día destacado por algún hecho en especial, a una fecha preexistente de comparación con otros índices, o normalmente a la última rueda de un año.
Con relación a la escogencia de un estable periodo base, ya sea un promedio semanal, mensual, trimestral o anual, el criterio es tener un promedio de referencia más libre de influencias extraordinarias para evitar así, posibles deformaciones por circunstancias particulares de una rueda bursátil.