La política de apertura comercial en el Perú no es más que una concretización del liberalismo económico que consiste en una serie de disposiciones dadas con el objetivo de insertar al país en el comercio internacional con el mínimo de intervención estatal y con efectos a largo plazo; a grandes rasgos se viene implementando en el Perú a partir del gobierno de Fujimori, cuando se estableció las bases de esta política en el Titulo III de la constitución de 1993, DEL REGIMEN ECONOMICO; para entenderla veamos como ha funcionado tanto en otros países como en el Perú.
a. “El ejemplo Chileno”
Chile, uno de los países con mayor desarrollo económico de Latinoamérica empezó a dirigirse por este tipo de políticas en el año de 1976, cuando abandona la Comunidad Andina, este es su primer acto político de apertura comercial, en ese momento la mayoría de los países latinos se encontraba bajo el gobierno de dictaduras militares (Chile no era la excepción) sin embargo mientras que en el resto de Latinoamérica estas tenían un corte comunista, en Chile la dictadura era de extrema derecha lo que favoreció la implementación de estas políticas; en este punto Chile pudo negociar “solo”, sin trabas, tanto con estados Unidos como con Europa y el MERCOSUR, esto fue determinante en su desarrollo comercial, y fue explotado como propaganda para propiciar el mismo tipo de medidas en el Perú.
b. Desde Fujimori hasta Toledo
Desde 1980 a 1990 dos hechos históricos cambiaron la concepción del mundo el primero fue el fin de la polaridad económica, ideológica y política entre las dos superpotencias EEUU y la URSS, y el segundo fue la aparición del Internet, como consecuencia el volumen de las transacciones internacionales en este periodo se multiplico por 15; es en este contexto que en 1990 en el Perú Fujimori inicia su régimen, a partir de ese momento todo lo que se opusiera a la nueva religión social, “el libre mercado”, era retardatario , obsoleto, populista y condenado al fracaso y al aislamiento.
El estilo de gobierno de Fujimori deformó la idea de “libre mercado” dándole un aspecto autocrático y abusivo y convirtiéndolo en una excusa para hacer casi cualquier cosa; esta aberrada y deforme idea de libre mercado y de apertura comercial es la que ha llegado a nuestros días; y para decepción de muchos parece que es la que ha adoptado el presidente Toledo.
En este punto vale la pena aclarar que la política de apertura económica no es algo malo; por el contrario puede ser muy provechoso para el país ya que alienta el comercio y la seguridad jurídica, de estas políticas han nacido instituciones como el INDECOPI, y se han reglamentado leyes de promoción a la inversión; sin embargo al haberles dado prioridad en nuestra agenda política se ha conseguido que estas directivas sean utilizadas cono excusas para tomar decisiones en muchos casos contrarias a los principios constitucionales.
Uno de los hechos más actuales y relevantes de las decisiones políticas del gobierno peruano, es la negociación de un tratado de libre comercio con EEUU; este comparte las características básicas de un contrato por adhesión, ya que siendo nosotros los más interesados en los beneficios que obtendríamos (estando casi coaccionados por las circunstancias), y siendo la posición de EEUU inflexible sobretodo en los temas más delicados (Propiedad Intelectual), nos queda a nosotros decidir si aceptamos o no estos términos, con una capacidad de negociación no digamos nula pero si muy limitada; de este modo la decisión de firmar o no (que caería dentro de las decisiones políticas tomadas en pos de la apertura comercial), se convierte en el fenómeno que vamos a tratar de explicar.