Las nuevas condiciones de trabajo que están imponiendo fenómenos como el de la globalización han provocado la aparición de nuevos riesgos para la salud de los trabajadores, que se suman a los tradicionales de tipo traumático. Son los riesgos psicosociales, aquellos que tienen su origen en la organización del trabajo, tan peligrosos y dañinos, o más, como cualquier otro, pero tan poco considerados como ninguno. Y es que los empresarios se niegan en rotundo a que se tomen medidas en una parcela, la de la organización de su empresa, que consideran exclusivamente suya y por eso impiden cualquier atisbo de evaluación en esa materia.
Conclusión: no se pueden adoptar medidas para prevenir esos riesgos que, en muchos casos, llevan a los trabajadores a unos cuadros de estrés, ansiedad, tensión o depresión de graves consecuencias. Comisiones Obreras de Madrid está luchando denodadamente desde diferentes frentes para que esta situación cambie, porque de ello depende la salud de cada vez más trabajadores para los que acudir al trabajo es, psicológicamente, una pesadilla.
Más competitividad, mayor exigencia de productividad y, por tanto, de los ritmos de trabajo; mayor disponibilidad y dependencia personal con horarios sin limites; más esfuerzo intelectual en el trabajo en detrimento del físico; mayor especialización y más presiones de tiempo para finalizar las tareas; más capacidad para trabajar en equipo; más flexibilidad... Son sólo algunas de las condiciones laborales a las que están sujetos cada vez más trabajadores y que están minando, a marchas forzadas, la calidad de vida de muchos de ellos. Y es que en la economía globalizada que impera, el "más" que exigen las empresas lo están pagando los trabajadores con muchos "menos", principalmente en su salud.
El problema no es, ni mucho menos, baladí. La nueva concepción del trabajo ha supuesto que, junto a los riesgos tradicionales de enfermedades profesionales o accidentes laborales de tipo traumático, hayan aparecido otros nuevos que están dando lugar a nuevas formas de enfermar. Son los riesgos psicosociales, los que están directamente relacionados con la organización del trabajo, unos riesgos más difíciles de detectar y que se manifiestan a través de procesos psicológicos conocidos como estrés, englobando aspectos que tienen que ver con los ámbitos físicos, mentales y sociales.
Su aparición no ha sido de un día para otro. La Secretaría de Salud Laboral de Comisiones Obreras de Madrid, dada la enorme magnitud e importancia de estos riesgos, abrió hace tiempo una línea de trabajo para atenderlos y dedicó a un técnico exclusivamente a esa tarea. A raíz de la firma del II Plan Director, esa línea se ha reforzado con la contratación de otros dos técnicos.
El esfuerzo del sindicato es justificado. En los últimos años han aumentado espectacularmente los riesgos psicosociales, sobre todo por el afloramiento del llamado mobbing, o acoso psicológico en el trabajo, un fenómeno que, a juicio de los responsables sindicales, ha existido siempre, pero que hasta hace poco no se le había puesto nombre. Prueba de la magnitud de este problema es que en los últimos tres o cuatro años las consultas que se hacen al sindicato sobre este tema son casi diarias. De hecho, sólo desde el pasado mes de febrero y hasta aproximadamente finales de junio el sindicato recibió entre 120 y 130 consultas, una cantidad que supera con mucho cualquier otro tipo de consultas sobre otros aspectos de salud laboral.
El enorme interés del sindicato para dar a conocer en las empresas estos riesgos, algo que lleva a cabo a través de numerosos y continuos actos informativos, ha provocado también una mayor visualización de los problemas que de ellos se derivan.
Y ante esta situación, la postura de Comisiones Obreras no deja lugar a dudas: es imprescindible realizar evaluaciones de riesgos psicosociales en las empresas, tal y como también se evalúan otros riesgos. "Estas evaluaciones siguen siendo el patito feo de la prevención. Los riesgos psicosociales también se pueden evaluar, con un método diferente al de otros riesgos, pero igual de válido. El problema es que los empresarios se resisten excesivamente a que se hagan porque esa evaluación toca las condiciones del trabajo, la organización, y eso para ellos es tabú", dicen desde la Secretaría de Salud Laboral de CC.OO. de Madrid.
Los responsables sindicales consideran que, en el fondo, esa resistencia se debe al miedo que tienen los empresarios a salir mal parados personalmente en las evaluaciones. El hecho de que, por ejemplo, se vaya a evaluar el estilo de liderazgo de los jefes, podría ponerles en entredicho en la empresa.
"Esa es una visión errónea porque las evaluaciones no buscan culpabilizar a nadie, saber si hay un buen o mal jefe, sólo analizar las condiciones de trabajo para saber si la organización actual funciona o no. Los empresarios tienen que pensar, además, que previniendo los riesgos psicosociales se conseguirá que la empresa vaya mejor y que crezca la productividad, algo bueno para todos", dicen desde el sindicato.
Pero hay más. La tutela de la salud de los trabajadores, prevista en nuestra legislación, se extiende a la protección contra las patologías de carácter psíquico, tal y como se subraya en la Ley General de Sanidad, haciendo mención a la "protección integral de la salud de los trabajadores". Y en este sentido también se manifiesta la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, en cuyo artículo 4.3 se consideran como daños derivados del trabajo "las enfermedades, patologías y lesiones sufridas con motivo u ocasión del trabajo". El sindicato considera evidente que este concepto comprende las patologías de carácter psíquico.
Por si alguien tuviera aún dudas, la misma Ley de Prevención, en su artículo 15, determina los principios aplicables a la prevención de riesgos, incluidos los de naturaleza psicológica. En este sentido, el apartado g) de ese artículo dice expresamente que "el empresario deberá planificar la prevención, buscando un conjunto coherente que integre en ella la técnica, la organización de trabajo, las relaciones sociales y la influencia de los factores ambientales en el trabajo". Los responsables del sindicato recuerdan que también está recogido el principio de adaptar el trabajo a la persona y de atenuar el trabajo monótono y repetitivo, con el fin de reducir los efectos del mismo sobre la salud de los trabajadores.
"La legislación española reconoce que la organización del trabajo es competencia sólo del empresario, pero la Ley de Prevención de Riesgos Laborales habla de que hay que evaluar las condiciones de trabajo, incluidas las relativas a la organización. Es la única ley que nos permite a los sindicatos entrar en la parcela de la organización y los empresarios tienen que perder el miedo a que hagamos ese trabajo", dice el secretario de Salud Laboral, Carmelo Plaza.
Estos argumentos, sin embargo, no están convenciendo a los empresarios. Estos siguen pensando que estas evaluaciones -en las que se analiza, por ejemplo, las exigencias psíquicas o emocionales que se hacen a los trabajadores, el apoyo que reciben de la empresa o su sensación de integración en ella- son muy subjetivas y que no hay un método para realizarlas.
Comisiones Obreras rebate rotundamente eso y pone sobre la mesa el ISTAS-21, el método del Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud de CC.OO., fruto de la adaptación para España del Cuestionario Psicosocial de Copenhague (CoPsoQ).