El liderazgo en la labor del profesional deportivo no es terreno exclusivo de los gerentes o directores. El líder es un gran comunicador, una persona con carisma capaz no tan solo de dirigir sino también de entusiasmar.
El Journal of Business Strategy reflejaba recientemente un estudio realizado sobre los retos a los que se enfrenta hoy un nuevo líder. Se realizó una encuesta a más de 1.450 ejecutivos de 12 multinacionales, de los cuales el 31,63% respondió que ser un buen líder conlleva ser capaz de articular una visión tangible y de tener una estrategia clara. Para el 27% de los encuestados, un buen “coach” del mundo empresarial será el que tenga la capacidad de sacar potencial de la gente que lidera. Bien, esta regla es común a entrenadores, gerentes, profesores o Personal Trainers: La autoconfianza, el autocontrol, la orientación de resultados, la empatía, el trabajo en equipo y la gestión de conocimientos determinarán el éxito de nuestro equipo, de nuestro servicio o de nuestra iniciativa empresarial.
El éxito en la función del entrenador es influenciado por cuan efectivamente los Coach pueden motivar a otras personas y por cuan bien se pueden comunicar con ellas. La habilidad para motivar a las personas es crucial para el ejercicio del liderazgo como profesional deportivo. Sin empatía no hay éxito y desde el punto de vista de un gerente deportivo ese es un detalle de suma importancia cuando estamos hablando de servicios personalizados en donde el cliente interactúa con el entrenador de forma constante y en ocasiones y con el tiempo, más allá de lo estrictamente profesional.
Un profesional falto de capacidad de motivación será tan mal conductor de nuestro servicio como un profesional sin recursos formativos incapaz de ofrecer resultados con el tiempo, pero un cliente desmotivado dura mucho menos.
¿Qué habilidades debe tener un buen Coach o un buen Entrenador Personal?
Las habilidades técnicas de los entrenadores son sus habilidades para usar los métodos, procesos y técnicas de entrenamiento. Es fácil visualizar las habilidades técnicas de un cirujano o un terapeuta físico, pero, de la misma manera, dirigir a un cliente (que adopta en ocasiones un papel de subordinado), también requiere ciertas habilidades técnicas.
Las habilidades humanas, también conocidas como habilidades interpersonales, son las habilidades de los entrenadores para congeniar con otras personas, para entenderlas y para motivarlas y conducirlas en el lugar de trabajo / entreno.
Las habilidades conceptuales reflejan las capacidades mentales de los Entrenadores para visualizar todas las complejas interrelaciones que existen en un lugar de trabajo. Las relaciones entre personas exigen saber interactuar con cada cliente dependiendo de la empatía recibida, es decir, “mano izquierda”.
En definitiva: la capacidad que tengamos para motivar y dinamizar a nuestro cliente, será finalmente lo que determine en gran medida la continuidad de este.