Manejo de conflictos - Historia del conflicto

2 - Historia del conflicto

Monografía creado por Ibarra Peart Mariana Lorena, Ortiz Zepeda Nancy Graciela, Treviño Martínez Carolina Paola, Valdez Villagómez Laura Eugenia, Vallejo Segura Mayela Marg. Extraido de: http://www.gestiopolis.com/recursos4/docs/mkt/manconfli.htm
26 de Junio de 2006

Tras revisar los orígenes psicoanalíticos del concepto de conflicto, el autor discute las diversas posiciones de cuatro teóricos norteamericanos del conflicto, cada uno de los cuales ofrece una visión diferente de la localización del conflicto tanto en la mente del paciente como en el material de la sesión analítica. A continuación se examina el papel del conflicto en el trabajo de varios psicoanalistas relacionales. Se propone una tentativa de enfoque hacia la integración.

 

1. SIGMUND FREUD  

El 21 de mayo de 1894, Freud (1887-1904) escribió a Fliess proponiéndole cuatro categorías etiológicas de neurosis. Éstas eran: (1) degeneración, (2) senilidad, (3) conflagración  y conflicto. De las cuatro, sólo la última ha sobrevivido de forma reconocible hoy en día. “El conflicto”, escribía Freud, “coincide con mi punto de vista de la defensa; comprende los casos de neurosis adquiridas en personas que no son anormales de forma hereditaria”. Y a continuación añadía: “Lo que se rechaza es la sexualidad”

Aunque él no utilizaba el término conflicto en su artículo fundamental “La neuropsicosis de defensa” (1894), Freud esbozó varios aspectos del conflicto entre las fuerzas represoras y el contenido reprimido. Aquí encontramos el conflicto entre una idea incompatible y un yo imbuido con juicios morales y actividad defensiva, sirviendo esta última tanto para separar una idea incompatible de su efecto asociado, como para rechazar la idea y el afecto. Varios años más tarde, Freud (1900) describiría los conflictos acerca de impulsos de deseo. Nótese que tanto éstos como otras variaciones sobre los mismos (ver Rangell, 1963) son concepciones del conflicto intrapsíquico desarrollado mucho antes de la teoría estructural. Desde un punto de vista tópico, tal conflicto podía ubicarse en los puntos de censura entre el consciente y el preconsciente y entre el preconsciente y el consciente. 

 

2. CHARLES BRENNER  

En la alteración más radical de la hipótesis estructural en la teoría del conflicto, Brenner, ha eliminado todas las agencias de la mente. En lugar del ello, el yo y el superyo, Brenner ve los componentes del conflicto como (a) deseos o derivados pulsionales, (b) el displacer que provocan en forma tanto de ansiedad como de afecto depresivo, (c) defensas y (d) miedo al castigo o a las tendencias autopunitivas; los cuatro componentes de la formación de compromiso. Esto representa un cambio en la definición y en la localización del conflicto, de las estructuras de la mente “más profundas”, más abstractas, inferidas, a las observaciones más inmediatas y las inferencias menos abstractas acerca de los esfuerzos del paciente por minimizar la ansiedad y el afecto depresivo. Para Brenner, cualquier suceso mental es una formación de compromiso, con contribuciones de cada uno de los cuatro componentes.  

Es importante recalcar que en la conceptualización de Brenner, el afecto displacentero en forma de ansiedad o afecto depresivo desencadena el conflicto; no es el conflicto el que causa el afecto displacentero. El conflicto del que habla Brenner es el conflicto entre los componentes de una formación de compromiso determinada. Esta distinción se pasa por alto muchas veces.  

Normalmente, en el uso cotidiano, en lugar de la ansiedad como causa del conflicto, pensamos en la ansiedad como resultado del conflicto, resultado tanto del conflicto consciente como del fracaso de una defensa contra el conflicto inconsciente. Esta es la posición intuitiva que Freud elaboró en primer lugar cuando pensaba que la ansiedad se debía al fracaso de la represión. Nótese que la ansiedad en este caso es ansiedad consciente, mientras que en la conceptualización posterior de Freud la angustia señal que desencadena el conflicto inconsciente es a su vez inconsciente. Señalo esta distinción para indicar lo lejos que demostraron estar del foco en el conflicto consciente del paciente el modelo posterior de Freud y la elaboración que Brenner hizo del mismo, aun cuando Freud también comenzara sus investigaciones con las manifestaciones del conflicto y su conceptualización experimentadas conscientemente.  

 

3. DALE BOESKY  

Boesky (2000) describe la observación del conflicto inconsciente en dos niveles diferentes de abstracción. Aunque conserva un lugar en su teoría para la interacción del ello, el yo y el superyo como componentes de la formación de compromiso, Boesky sugiere que lo que “encontramos clínicamente son conflictos entre deseos… por ejemplo el deseo de ser asertivo y el deseo de ser modesto.  

Al hacer este cambio a los deseos en conflicto, Boesky ya avanza otra tendencia en el psicoanálisis contemporáneo, como lo hizo Brenner con anterioridad, hacia la agencia más activa del paciente y más cercana a la experiencia. El lenguaje de los deseos en conflicto se siente más próximo a la experiencia subjetiva del paciente que los componentes de la formación de compromiso. Boesky no está solo en la defensa de este cambio. También la escuchamos en el trabajo de Renik (2000) que, pese a toda la atención postmoderna que ha cosechado, sigue firmemente basado en la teoría contemporánea del conflicto. Boesky tiende a cambiar la comprensión no sólo de la técnica del analista sino de la naturaleza del conflicto que está analizando. 

 

4. PAUL GRAY  

Gray, por otra parte, ha desplazado la teoría del conflicto y el compromiso a la vanguardia de la mente del analista, donde la noción de interferencia conflictiva con la expresión de derivados pulsionales se convierte en una especie de filtro a través del que observa las asociaciones del paciente.  

Gray (1973, 1982, 1986) enseña una aproximación a la escucha analítica que presta “atención detallada”  a la superficie de las asociaciones del paciente y, por tanto, a la actividad psíquica dentro de la sesión. Apoya la recomendación de Anna Freud, de que bajo ciertas circunstancias, el analista debería “cambiar el foco de atención… del ello al yo”. Siguiendo las observaciones de E. Kris (1938) y Sterba (1953, Gray (1982) elabora esta recomendación en un modo diferente de escucha, sugiriendo que la atención constantemente vigilante siempre se adaptaba mejor a escuchar la llamada seductora del ello, y “ya no es suficiente para satisfacer los requerimientos técnicos de la observación de las actividades silenciosas del yo” (Sterba, 1953, p. 18), cuya actividad defensiva sólo podemos “reconstruir… en retrospectiva” (A. Freud, 1936, p. 8), requiriendo así un foco más reflexivo.

Por: Shaun Tyson y Alfred York. Pág. 317-321

21 opiniones

bueno

GRACIAS UNA PREGUNTA DONDE PUEDO BUSCAR LA HISTORIA EVOLUTIVA O EL SURGIMIENTO DEL COMPORTAMIENTO ORGANIZACIONAL.
chinin

te olvidaste de los 3 tipos de conflictos de Kurt Lewin
Euliser

Q CONCEPTO TAN POBRE
carmenzita

excelente
aaaaaaa

busco un caso de conflictooooo
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Autor y licencia de 'Manejo de conflictos'


Monografía de Ibarra Peart Mariana Lorena, Ortiz Zepeda Nancy Graciela, Treviño Martínez Carolina Paola, Valdez Villagómez Laura Eugenia, Vallejo Segura Mayela Marg. Extraido de: http://www.gestiopolis.com/recursos4/docs/mkt/manconfli.htm CopyLeft
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