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Evémero cuenta en La inscripción sagrada un ficticio viaje marítimo en el que fue arrojado a la isla de Pancaya en el Océano Meridional. Allí encuentra una columna erigida en un teinplo donde está escrita la historia de la prinútiva religión. En dicha historia se cuenta que los dioses no son sino antiguos reyes, que al morir el pueblo los diviniza. Así, por vía de ejemplo, el dios Urano fue un astrónomo que enseñó a venerar al cielo y a los astros y que después ocupó el lugar de éstos.
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PLINIO EL VIEJO, Historia Natural, 7,18. Probablemente traduce a Posidonio.
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Tusculanas, 1, 32. Véase también ibidem, 25-26 y De natura deorum, 11, 24.
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V. MARIA DOLORES DE ASÍS, "La novela histórica: dos ejemplos de la función de la historia en la narrativa actual, en Haciendo Historia, volumen homenaje al Profesor Carlos Seco, Madrid, Editorial de la Universidad Complutense, 1989, pp. 705-724.
- HERMANN BROCH, La muerte de Virgilio, Madrid, Alianza Tres, 1979.
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Sobre la "fusión mítica" en la literatura actual véase ANTONIO PRIETO, en Ensayo semiológico de sistemas literarios, Madrid, Planeta, 1976, p. 141 y ss.
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ANTONIO PRIETO, Ensayo semiológico de sistemas literarios, Madrid, Planeta, 1976, p. 141.
- Ob. cit., p. 133 y s.
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Ob. cit., pp. 134-135.
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Ob. cit., p. 136.
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Ob. cit., pp. 239-240.
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0b. cit., p. 482.
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La primera edición de esta obra apareció en París, en las ediciones "Plon". En español poseemos una magnífica traducción de la misma, realizada por Julio Cortázar, en ediciones "Salvat", Barcelona, 1994. A ella se referiren las citas.
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Estos dos apéndices en la edición que utilizamos corno texto base han sido traducidos por Marcelo Zapata, pp. 203-235.
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Ob. cit., p. 205.
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MARGARITA YOURCENAR, Con los ojos abiertos, diálogos con Mathieu Galey, Barcelona, Gedisa-emece, 1982. La versión original se publicó en Paris, Centurion, 1980.
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MARGARITA YOURCENAR, Memorias de Adriano, p. 211.
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Ob. cit., pp. 78-79.
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BERTOLT BRECHT, Los negocios del señor Julio César, Barcelona, Seix Barral, 1984, traducción del alemán de Nélida Mendilaharzu de Machain. Este es el texto base empleado en este estudio.
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Ob. cit., pp. 7-8.
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Ob. cit., p. 96.
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V. ob. cit. pp. 105 y ss.
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ROBERT GRAVES, Yo, Claudio, Madrid, Alianza Editorial, 1998, Primera Edición en "Arca de conocimiento, Literatura", trad. de Floreal Mazía., 588 pp.
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El autor inglés Robert Graves (1895-1984), poeta y narrador, es uno de los escritores más vigorosos, y originales del siglo XX. Importante en la poesía inglesa contemporánea, sin embargo, los libros más populares han sido sus novelas históricas, siempre bien documentadas por sus estudios y conocimiento de los autores de la antigüedad. Ha publicado traducciones de poetas latinos y de El asno de oro de Apuleyo; también un volumen sobre los mitos griegos. Yo, Claudio y Claudio el dios fueron sus dos primeras novelas históricas, dadas a la luz en 1934.
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La obra de Juvenal, escritor nacido hacia el año 66 d. de J.C., que compuso dieciseis sátiras en cinco libros, en las que ataca los vicios de Roma, alcanzó en su tiempo y en la posteridad una gran popularidad. Sus alusiones certeras y precisas han pasado como frases proverbiales a la literatura mundial.
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Yo, Claudio, edic. cit., p. 18.
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"[...] la dirijo a la posteridad. No me refiero a mis biznietos ni a mis tataranietos. Me refiero a una posteridad remotísima. Y sin embargo tengo la esperanza de que ustedes, mis eventuales lectores de la centésima generación futura, o de más lejos aún en el tiempo, sientan que hablo con ustedes en forma directa, como si fuese un contemporáneo, como a menudo Heródoto y Tucidides, muertos tiempo ha, parecen hablarme a mí" (Ob. cit., p. 18). Obsérvese la apelación al lector actual realizada por el autor de la novela para implicarle en la narración; recurso muy utilizado por la narrativa contemporánea.
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0b. cit., p.7.
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0b. cit., p. 440.
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Sin adoptar las técnicas revolucionarias de T. S. Eliot y E. Pound, su poesía es impecable, limpia, incisiva. A diferencia de los poetas de la guerra, le niega a la política un lugar en la poesía. No excluye, sin embargo, las ideas. La búsqueda de la verdad la realiza fuera del cristianismo; con una especie de furor excéntrico contra el mundo mecanizado e hipersexualizado de hoy. Sus juegos de palabras no son nunca gratuitos. R. Graves está impresionado por los efectos del paso del tiempo y por el amor. Pero la gravedad de muchos de sus temas no excluye el humor; y el humor no excluye las interrogaciones más profundas sobre la identidad del ser.
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Se puede apreciar este rasgo de la novela, trayendo a colación el siguiente fragmento:
"Lo que había empezado a impresionarme como especialmente ominoso, si bien no podía explicar del todo mis sentimientos, era el fuerte lazo de unión que existía entre Livia y Calígula. Éste en general sólo tenía dos formas de comportarse: o insolente o servil. Era insolente con Agripina, con mi madre, conmigo, con sus hermanos y con Cástor. Con Seyano, Tiberio y Livila se portaba servilmente. Pero con Livia su actitud era muy otra, difícil de expresar. Parecía casi su amante. [...] Quiero decir que daba la impresión de que existía algún secreto desagradable entre ellos, pero no sugiero que se tratara de una relación indecente. Agripina también lo sentía así, según me dijo, pero no pudo descubrir nada definido al respecto" (Ob. Cit., pp. 355-356).