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Debemos estar conscientes que siempre va a existir oposición al cambio, pues nos da temor lo nuevo, ya que nos sentimos mejor con lo viejo, pues es parte de la naturaleza humana, resistir al cambio, porque el cambio no se puede imponer, debe ser voluntario y por convencimiento propio, porque cuando una situación que no es real se define como real, es real en sus consecuencias, por ejemplo, la gente resiste al cambio, en especial al tecnológico, ya que teme a las consecuencias sociales y humanas del cambio.
De lo anterior se deriva que hay fuerzas restrictivas a los procesos del cambio, como son:
1. Falta de reconocimiento de la necesidad de cambio
2. Temor a lo desconocido
3. Temor a las consecuencias desfavorables dentro de las organizaciones
4. Recelo ante los verdaderos motivos de los iniciadores
5. La incertidumbre sobre la propia capacidad para adquirir nuevas destrezas
6. Temor a la reducción del poder individual o grupal
7. Dificultad para resolver la disonancia entre creencias previas y la realidad presente.
También hay que mencionar que así como hay fuerzas restrictivas se encuentran otros factores que contribuyen a esta resistencia, entre los cuales están:
1. Las ambiguedades que conlleva el cambio, pues es una alteración de mi realidad
2. Los estereotipos que se crean
3. La disminución del poder, pues el cambio podría ser quitar un poder impuesto
4. Las destrezas que demanda de cada uno de nosotros este proceso, pues no es solo aceptarlo, sino que hay que desarrollarlo.
5. La satisfacción que pueda propiciarme
6. Las normas que el grupo pueda crear como producto del mismo
7. La seguridad que se pueda obtener con su llegada.
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