MULTITUD. Guerra y democracia en la era del Imperio - Multitud (I)
4 - Multitud (I)
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Monografía creado por Michael Hardt y Antonio Negri. Extraido de: http://www.rebelion.org/seccion.php?id=24
23 de Enero de 2006
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• “Alguien tiene que mandar”. ¿Cuántas veces hemos escuchado esta frase? -sobre todo cuando se plantea el debate sobre el sentido de votar hoy en día-. Sin embargo es un lugar común ese “alguien tiene que mandar”. No obstante las personas que suelen decir esto, no suelen “mandar” jamás. Sigamos con los ejemplos: ¿Por qué alguien puede votar el gobierno de una “Nación”, y sin embargo no puede elegir a sus “jefes” en el trabajo? ¿Por qué se puede votar a un equipo de gente para la gobernación de un país, y no se puede elegir a los jefes más cercanos? ¿Por qué se puede votar para aceptar o no, una Constitución Europea, y no se puede votar a nuestros jefes inmediatos -que normalmente son impuestos debido a “sus especiales características” -que todos sabemos cuáles son-? ¿Por qué tras milenios de que “alguien mande” y de que veamos las consecuencias, se sigue considerando que ha de ser así? Incluso la gente que pasa por ser menos conservadora, a la hora de la verdad, también comparte ese tópico. ¿Acaso no es llevar el policía en la cabeza? Pero lo de veras raro, sería que los pensamientos fuesen otros. Toda una máquina de producción de EL sentido, funciona siempre para que asumamos como NORMAL que “alguien tiene que mandar”. Lo que hay que CAPTAR es, sin embargo esto: el biopoder trata de imponer un software ideológico entre cuyos postulados figura que “alguien tiene que mandar”. Y lo peor de todo: que entonces, muchos, sino la mayoría, tienen, tenemos que obedecer. Pero para garantizarse la obediencia, qué mejor que tener a las singularidades convertidas en pueblos o masas, qué mejor que producirles creencias que acepten y asuman como propias. Este paso del control al autocontrol, es por así decirlo, un nuevo salto en la potencia de los sistemas operativos de la mente. Ya no hace falta coaccionar, ahora basta con proporcionar una cosmovisión que garantice la improbabilidad de cualquier atisbo de “desviación”. ¿Acaso no se ha convertido cualquier generosidad en una conducta sospechosa? ¿Cuando en el mundo de hoy, alguien nos quiere ayudar, no nos desconcierta? ¿Quién a estas alturas, no sospecha de quien quiere ayudarle? Por ejemplo: ¿Hay algo que eduque mejor para el fascismo que una Playstation? Y sin embargo, nuestros hijos nos la piden con alegría, y la hacen suya, la hacen una prótesis de sus cuerpos. Otro ejemplo: ¿Hay algo que exprese mejor la neurosis terminal de nuestra sociedad, que el mundo de la Fórmula-1 o las carreras de motos, en las cuales, una de las expresiones de mayor éxtasis, es acelerar y mantener el freno presionado, para consumir los neumáticos y darse un atracón de humos cancerígenos? Sin embargo, ¡con qué alegría se participa en esas grandes expresiones de democracia! Ya no se trata de un poder negativo, limitador, sustractivo, que coacciona: ahora, el poder es positivo, potenciador, FACILITADOR DE LA AUTODESACTIVACIÓN POLÍTICA -y se participa con alegría-. Esto se puede resumir también con una frase que está en boca de la mayoría de la gente que uno se va encontrando: “No hay nada que hacer...”. Tenemos que tener claro, que en todos estos ejemplos, y cualesquiera otros que podamos imaginar, quien habla NO ES LA MULTITUD, no en cuanto intensión de ese concepto, y en cuanto proyecto. Quien habla ahí, es el pueblo, la masa, aquell*s que no tienen una voluntad política propia.
Aquellos que son los mismos para lo mismo siempre: podríamos llamarlos, LOS SOLDADOS DE LA REPETICIÓN. “No hay nada que hacer...” y por eso repetimos y repetimos, reproducimos y reproducimos lo que está mandado. En este punto, recordemos, el giro “Ser como Dios manda”. En esta frase, se podría resumir el biopoder actualizado a fecha de hoy, sólo que ahora “Dios”, ha de ser sustituido por “el capital”. Y cuando el biopoder, -que es como llamamos hoy a la técnica de terrorismo mental consistente en NORMALIZAR y LIMITAR la POSIBILIDAD misma de ser y vivir otra cosa que lo que está mandado-, no logra su objetivo, entonces aparece UN fallo, alguien que en contra de los pronósticos, dice NO. Con lo que automáticamente se autocondena al más absoluto de los desprecios, pues la masa, el pueblo, no soporta la DIFERENCIA, pues su objetivo es la IDENTIDAD, la UNIDAD, la HOMOGENEIDAD (patrias, naciones, destinos históricos...) que es lo que está mandado -y programado en su sistema operativo mental. ¿O es que nunca habéis escuchado eso de que si a fulanito no le gusta el fútbol, es porque es maricón? Y es que el biopoder sabe -porque el biopoder transmite su secreto a las sucesivas generaciones de sus ejecutivos-que no hay cosa más eficaz para ejercer el dominio, que un necio autosatisfecho de sus certezas. Todo esto es lo que Hardt y Negri dicen a su modo cuando nos cuentan que “la tradición dominante de la filosofía política postula que el pueblo puede erigirse en poder soberano y la multitud no.” (p. 127) Mandar, manda UNO. Obedecer, obedecen MUCHOS. No puede ser de otro modo, según la tradición -victoriosa-de la metafísica occidental. Aquí, como hemos señalado, lo que debería llamarnos la atención, es cómo sería posible que no obedeciesen muchos o la mayoría, si han sido educados, entrenados, programados para la obediencia. O sea: LA DESOBEDIENCIA ES UN MILAGRO. O en otras palabras: la heterodoxia, las disidencias, o las reestructuraciones del sistema operativo mental, muestran que el biopoder, no lo puede todo. Por así decirlo, con “todo” TRABAJANDO en su favor, NO LO PUEDE “TODO”. ¿Por qué? ¿Dónde está el “truco”? Una manera de decirlo es que fabrica clientes, que luego es incapaz de satisfacer. Otra, es que fabrica discursos, de los cuales pierde el control, porque ¿quién puede controlar el lenguaje? Pero a un nivel mayor de generalidad, Hardt y Negri, entienden que es el propio modus operandi del biopoder, esto es, la corrupción ontológica que lo sustenta, la ambivalencia misma, que posibilita su impotencia. Es la vampirización del trabajo vivo, dicho llanamente, el robo de la energía de las singularidades, lo que lo caracteriza. Si por ejemplo, una personae, alguien de la población -que se unifica en pueblo-siente malestar por sus condiciones de vida, siente que ese malestar quizá es explotación, -aunque no se parezca a lo que en el siglo XIX se entendía por tal-aunque no sepa muy bien como describir, como expresar esa violencia, ese dominio, que entiende que sufre, en ese momento, en esa ruptura, el biopoder empieza a perder la batalla de los obedientes: ahora esa personae, esa carne muerta de la producción -que se unifica en pueblo-pasa a formar parte de la carne viva y ardiente en deseos de la multitud. Precisemos un poco más: pasa a formar parte de la multitud, SI QUIERE. Porque esta es otra cosa que hay que tener clara: HAY QUE QUERER FORMAR PARTE DE LA MULTITUD, o sea, hay que querer convertirse en hooligan, en hincha, en tifosi de la multitud. De lo contrario, cuando uno rasgando los múltiples velos que el biopoder extiende, cuando alguien logra desmontar siquiera sea levemente, el andamiaje semántico, teórico y práctico del biopoder, y no logra insertarse, no logra conectar, no logra encontrar su contraparte, entonces corre, corremos el riesgo de que se produzca una conversión hacia el desencanto, el cinismo, y la peste emocional incapacitante. En otras palabras, se corre el riesgo de que terminar siendo posmoderno, de terminar trabajando en favor del biopoder, por la vía de su negación. Y no hay que minusvalorar la colaboración con el biopoder por la vía, precisamente, de la crítica que no halla amarre en “buen puerto”. Es como la locura proviniente de la derrota con la Realidad que el biopoder nos administra: aquí volverse un loco es perder. No podemos permitirnos volvernos locos, porque es otra de las formas de la victoria del biopoder. Queremos decir pues, que la MULTITUD debe ser capaz de ofrecer amarre para estos nuevos náufragos. Hay que explicarles, que pueden navegar siendo sus propios patrones, pero que la mar es lo común que compartimos, y que nos hace ser MULTITUD, -o como mencionan también Hardt y Negri-LEGIÓN. Aquí, cada cual, ha de DEFENDER la mar: “...realizar la democracia, es decir, el gobierno de todos por todos.” (p. 128) porque capital y estado nos quieren UNIFICADOS, para que resulte más fácil la suplantación. Ahora bien, ¿cabe una realización de la democracia absoluta, de ese gobierno de todos por todos, FUERA del sistema? Hardt y Negri, contestan con contundencia: “Fuera del capital ya no hay nada” (p. 130). NO HAY AFUERA DEL SISTEMA. Es dentro, donde ha de desarrollarse todo el proyecto, más claramente, es en los lugares de explotación, donde más patente se hace el dominio y la violencia.
Venimos diciendo, que MULTITUD es el intento de conceptualizar un proyecto, y de proyectar un concepto, es un intento de construir una categorización con la que entender qué tipo de política puede surgir de las nuevas formas productivas. Ahora vamos a tratar de sintetizar las características principales de este concepto y qué relaciones mantiene con otros conceptos. Lo primero que Hardt y Negri dicen, es que MULTITUD es un concepto de clase. Además, es un concepto que recoge dos interpretaciones aparentemente antagónicas de las clases: la de Marx, según la cual, todas las formas de trabajo se reducen a un único sujeto: el proletariado -enfrentado al capital-, y la liberal, según la cual la multiplicación de las clases es inevitable -debido a las innumerables diferencias que se van operando-. Pero, lo que Hardt y Negri buscan, es una clarificación conceptual, que posibilite un proyecto. ¿Cuánto hace que no váis al oftalmólogo? -parece que nos preguntan. ¿Os habéis dado cuenta que para ver anaglifos habéis tenido que usar gafas especiales, de esas que tienen una lente de color azul, y otra de color rojo? -parecen volver a preguntarnos. Pues del mismo modo, MULTITUD quiere decir “SINGULARIDADES QUE ACTÚAN EN COMÚN”. A ver si va a resultar entonces que de lo que estamos hablando es de “LIBERAL-COMUNISMO”. Y de hecho es de eso de lo que -bajo nuestra interpretación-, hablan Hardt y Negri. La pregunta, formulada en otros términos, podría formularse así: ¿Es una sociedad LIBERAL-COMUNISTA una sociedad POST-CAPITALISTA? En nuestra opinión, así es. Porque una sociedad POST-CAPITALISTA no podrá renunciar a la libre expresión de las singularidades en todos los planos de su actividad. No es de extrañar, que por lo tanto, esos elementos liberal-comunistas, que son enriquecidos bajo el concepto de MULTITUD estén presentes YA en este interregno o transición. Por eso, no son poc*s l*s que afirman que el comunismo está maduro. No vamos a negar que hablar de liberal-comunismo es un ejercicio tautológico por nuestra parte, pero su ambivalencia, permite captar la integración de ambos elementos en el concepto de MULTITUD. Liberal-comunismo, puede ser, como “círculo-cuadrado”, una imposibilidad lógica, pero la posibilidad material de aproximarse mediante un proceso sin fin. A no ser que pensemos que el comunismo es otra cosa que un proceso sin fin. Que Espartaco y sus compañer*s, no fueron ejecutad*s en vano, forma parte de ese proceso. Del mismo modo que pensamos que Sócrates no fue condenado y se administró la cicuta en vano. Leamos a Hardt y Negri: “...la pregunta que debemos plantearnos no es “¿qué es la multitud?”, sino “¿qué puede llegar a ser la multitud?”. (p. 134) Y para ello, hay que explorar con qué contamos, que condiciones de posibilidad hay para la transformación social, y formularlas con rigor, de modo que más y más personas sientan que pertenecen a esa comunidad de los que “trabajan bajo el dictado del capital” y forman “en POTENCIA, la clase de los que no aceptan el dictado del capital.” Mientras que el concepto de clase trabajadora se refería a determinadas formas de trabajo, el concepto de MULTITUD se refiere a TODAS las formas de trabajo, porque todas son socialmente productivas, porque es la vida la que es puesta a trabajar: pobres, desempleados, jubilados, etc. son productivos, pero también animales, plantas, etc.. No hay formas de trabajo privilegiadas políticamente dentro de la multitud. Si trabajas y/o produces bajo el dominio del capital, entonces puedes considerarte parte de la MULTITUD. La comunicación permite que los diferentes tipos de trabajo integren lo común. Diferencias concretas, elementos comunes. Se dijo anteriormente, que la hegemonía en el mundo del trabajo, ya no corresponde, al trabajo material, sino al inmaterial. En el modo de trabajo inmaterial, el medio principal de producción es el cerebro; el producto obtenido es inmaterial: conocimiento, información, comunicación, relaciones, emociones. Algunos autores, hablan de trabajo cognitivo, trabajo intelectual (-p.e. Franco Berardi) pero Hardt y Negri, opinan que “TRABAJO INMATERIAL” es una forma más precisa de conceptualizarlo, ya que “TRABAJO INMATERIAL” es más general y contiene a los otros. Hay dos formas principales de trabajo inmaterial: Trabajo intelectual o lingüístico, y trabajo afectivo. El primero produce ideas, símbolos, códigos, textos, imágenes..., mientras que el segundo produce y/o manipula afectos: sensaciones de placer, de bienestar, de excitación, de pasión, de seguridad... Ejemplo del primer tipo de trabajo es el de Hard y Negri mismo, es decir la construcción de estructuras conceptuales, o este mismo texto que escribimos que puede contribuir quizá a aclararlas -o a oscurecerlas: esperemos que no sea así. Ejemplos del segundo, son la producción de música, el trabajo de los abuelos que cuidan a sus nietos mientras los padres trabajan fuera de casa, policías nacionales que evitan que los fascistas nos linchen en un miting de Carod Rovira al que por curiosidad acudimos, etc. -¿o es que los policías nacionales no pueden integrar la MULTITUD?- enfermeras, asesores, etc. ¿Cuántas veces has escuchado que para tal o cual puesto se requiere “don de gentes”? ¿Acaso no es eso un requerimiento de actitudes prosociales, lingüísticas, comunicativas, afectivas? De modo que hoy día, el habla misma es puesta a trabajar, pero de un modo CENTRAL. Por tanto, no sólo se producen bienes tangibles, bienes que son medios para vivir, sino que ahora, al convertirse la comunicación en el elemento hegemónico de la producción, SE PRODUCEN FORMAS DE VIDA. De modo que al volverse la comunicación, por así decirlo, la savia de la producción, lo que se producen son también relaciones y formas de vida. De ahí que Hardt y Negri, hablen de TRABAJO BIOPOLÍTICO, como una conceptualización quizá más adecuada que TRABAJO INMATERIAL. La sociedad se vuelve, sobre esta base, sobre esta informatización o digitalización que se vuelve hegemónica, más inteligente, se vuelve comunicativa, afectiva, en otras palabras SE ENRIQUECE -cuerpos/cerebros enriquecidos. Los nexos se amplían, aunque las identidades SE FRAGMENTEN. De ahí que paradójicamente, y aunque se opere esta fragmentación de las identidades en la llamada -por mal nombre-posmodernidad, resurja la comunión, por la vía de la comunicación, en los nuevos modos de internet, P2P, etc. Por ello la MULTITUD, puede integrar el fragmento, la singularidad, el “dividuo”. Fragmentos, singularidades, dividuos, CONECTADOS, forman REDES que SON la MULTITUD. Es el modo CONEXIONISTA el que permite que las diferencias, la multiplicidad, se pueda expresar en un proyecto común sin perder cada cual la riqueza de su singularidad. Por tanto, lo que Hardt y Negri, buscan, en otras palabras, es una política adecuada para un MUNDO CONEXIONISTA. [En este mundo conexionista ¿qué sentido tiene la representación política? ¿Qué sentido tiene la representación, cuando la información viaja como el rayo?]
Bien, hasta aquí llevamos dicho entre otras cosas, que hay un proyecto de IMPERIO y hay un proyecto de MULTITUD, que Hardt y Negri han descrito en dos libros independientes, pero en los que hay una estrecha continuidad. Que nosotros formamos parte de la MULTITUD si así lo sentimos, y que el IMPERIO es el vampiro que se nutre de la vida de la MULTITUD. Pero ¿somos cualquiera de la MULTITUD?. Porque hemos hablado de que la producción hegemónica es inmaterial. Y puede pensarse que si no se es operador de trabajo inmaterial, quizá no se está -como se decía ANTES, en la “VANGUARDIA” y por tanto dentro de la MULTITUD. Nada más lejos -en nuestra opinión-de los deseos de Hardt y Negri. Para ellos, la inmensa mayoría, que es, que somos pobres, forma parte de la multitud. La producción se realiza DENTRO y FUERA DE LA RELACIÓN SALARIAL. Conviene que no olvidemos esto. Los desempleados son productivos, aportan valor a la comunidad. Otra cosa es que ese valor no sea cuantificado por una economía obsoleta, y reaccionaria. Pero no sólo cualquier persona forma parte de la MULTITUD, cualquiera que sea el tipo de trabajo que realice, sino que NO hay una jerarquía de importancia de los trabajos. Un encofrador, una estilista, un cocinero, una policía, un bombero, una limpiacristales, un repartidor de pizzas, un jardinero, una costurera, un sastre, una limpiadora, etc. todos ellos son indispensables, necesarios, y en una producción común, en una inteligencia de MULTITUD, son equivalentes. Como lo son el trabajo afectivo de los abuelos, o de “los jubilados” en general. Captar lo anterior, es captar lo que significa el RESPETO, el reconocimiento (OMNIA SUNT COMMUNIA). Por tanto, MULTITUD es cualquiera, independientemente de su posición social actual o futura. Y esto también quiere decir, que los trabajadores que no cabían en la estrechez y construcción exclusiva del concepto “clase obrera”, caben ahora en MULTITUD. Más aún, la percepción del deterioro multidimensional en el planeta, repercute en que MULTITUD crezca sin parar, conteniendo en su interior, gentes que teóricamente no formarían parte de ella. Pero el carácter kamikaze del capitalismo de casino, consigue estas cosas. Y es por eso que en las grandes apariciones de los movimientos, desde Seattle, se pueden ver comunes de muy diversa procedencia y condición social. En la MULTITUD se incluyen más comunes de l*s que parece, aunque a los ojos del vampiro, deben aparentar fe inquebrantable, disciplina, y espíritu de servicio, por la violencia y dominio ejercidos sobre ell*s, pero cuando la noche cae, arde en su interior la llama de la subversión y el anhelo de democracia. Las mansiones de los ricos están llenas... de infelicidad. Hemos dicho que la producción se realiza fuera y dentro de la relación salarial. Se puede inferir, que la exigencia de una RENTA BÁSICA UNIVERSAL, podría contribuir a equilibrar y a posibilitar un control democrático de las globalizaciones. Esto está por materializarse mediante la exigencia coordinada de la MULTITUD, incorporándo esta reivindicación como uno de los elementos centrales de su proyecto.
Surgen preguntas por los flancos... ¿qué pasa, en este contexto, con los sindicatos? Para Hardt y Negri, no cabe esperar nada de ellos. No pueden ocuparse de desempleados, pobres, precarios, etc. Sus divisiones sectoriales, responden al fordismo, mientras que hoy tal división no es sino un obstáculo para el proyecto común. Por otra parte ¿no han terminado convirtiéndose en empresas? A cambio de un estatuto legal y constitucional, a cambio de centrarse en cuestiones meramente salariales y corporativas, renuncian a cuestiones socio-políticas. (Pueden leerse con provecho algunos escritos de Diego Guerrero sobre esta adequatio con el capital, para el caso de España). Para Hardt y Negri, este reduccionismo corporativista, es claramente REACCIONARIO y CONSERVADOR. Hemos de superar las defensas corporativistas de una élite de trabajadores para coordinar las singularidades que producimos en común la riqueza social. Nos enfrentamos aquí, al más rancio parasitismo de los aparatos de liberados y a la maquinaria de gestión corrupta de lo común. En España, Gabriel Albiac, en nuestra opinión, hoy extraviado, quizá asqueado de sí mismo, quizá harto de tanta ruina política, de tanta miseria como ha tenido que soportar en este país, -o atrapado por sus miedos personales, que al final le han pasado factura-, lo señaló con aterradora precisión de relojero: “Pervive el nombre. La función, no. Y, a partir de ese trastrueque, todo naufraga en confusiones turbias. Lo que hoy persevera, tras el vocablo sindicato, es un aparato de Estado. Uno más. Financiado, como todos, con cargo a los presupuestos generales (de ahí que a CNT jamás le fuera devuelto su patrimonio). Y, como es propio a todo Aparato de Estado, la función de preservar las correlaciones de poder sobre las cuales el Estado se funda... Los sindicatos, hoy, poseen cifras de afiliados irrisorias. Y cifras de cotizantes sencillamente imposibles.
Nada, absolutamente nada, en sus cuentas puede justificarse con cargo a eso. Menos que nada, por supuesto, el sueldo de sus escuadrones de funcionarios.” (La necesaria estafa, El Mundo, 29 de julio de 2002)
[ANÉCDOTA en relación con este tema: Uno tiene la suerte y el privilegio de conocer a delegados sindicales. Es fascinante lo que uno ha tenido que escuchar de sus bocas en, digamos, los últimos 10 años. Como los trabajadores a los que “representan” son analfabet*s funcionales, estos no se quieren “complicar la vida” y siguen afiliados a pesar de que en privado manifiestan conocer las corruptelas y manejos de sus representantes. Pero estar afiliado supone ciertos “beneficios” como realizar cursos de formación, estar “protegido” jurídicamente, no apartarse de la línea oficial, no “complicarse la vida”, contar con informes favorables, en caso de que exista la posiblidad de ascender, y por supuesto no abandonar a los que quizá les echaron un cable “para entrar”. No hay que dejar de lado, la cuestión del clientelismo. La red de corruptela, aumenta con cada oposición. Hermanos, cuñados... ya se sabe. Los nuevos ingresos o ascensos, están determinados por los sindicatos mayoritarios, que hacen y deshacen la redacción de los términos en que se realizan las oposiciones, siempre con el acuerdo y la porción del pastel que se adjudican las sucesivas direcciones, que a su vez, aumentan sus propios aparatos. Por supuesto, de todo este funcionamiento corrupto de la maquinaria, no queda rastro, y queda, en general, impune. Los agujeros estructurales son múltiples y enormes. Las banderías, las facciones proliferan (UGT, CCOO, S.I., Partido Popular, PSOE) incluso dentro de las respectivas banderías y facciones. Las singularidades autónomas, son una excepción, un elemento marginal, que no supone ningún problema a los ejércitos de clientes. En las posiciones más a la “izquierda”, la CGT, amplía el campo de batalla, encaminándose con la única guía del resentimiento (Nietzsche) hacia una crítica vacía y obsoleta de ortodoxias y peticiones de equilibrado salarial, que no comprende las reglas de juego de la corrupción ontológica, y la crisis de las medidas del valor. En los momentos más brillantes, un delegado sindical de CGT proclamó que lo que de veras hace falta para resolver los problemas, es un NAZI (sic.) “que no se case con nadie” (sic.). Como se puede entrever el BIOPODER ha hecho muy bien su trabajo. Este es el contexto PERSONAL, CONCRETO, en el que nos movemos: entre las mezquindades de tipo salarial -pereat mundus-y los clientelismos de génesis diversas (miedo, consecución del beneficio, proyección personal, ambición de poder, etc.) en una red de individuos paranoicos fragmentados, incapaces de atravesar el telón de acero de los medios de formación de masas, y la conservadora ideología de los mediocres burócratas, preocupados por mantener su estatus de mantenedores de la maquinaria de absurdos, o maquinaria de administración de muerte en vida. Suponemos que en otros sitios se manifiesta lo mismo.]
Aquellos que son los mismos para lo mismo siempre: podríamos llamarlos, LOS SOLDADOS DE LA REPETICIÓN. “No hay nada que hacer...” y por eso repetimos y repetimos, reproducimos y reproducimos lo que está mandado. En este punto, recordemos, el giro “Ser como Dios manda”. En esta frase, se podría resumir el biopoder actualizado a fecha de hoy, sólo que ahora “Dios”, ha de ser sustituido por “el capital”. Y cuando el biopoder, -que es como llamamos hoy a la técnica de terrorismo mental consistente en NORMALIZAR y LIMITAR la POSIBILIDAD misma de ser y vivir otra cosa que lo que está mandado-, no logra su objetivo, entonces aparece UN fallo, alguien que en contra de los pronósticos, dice NO. Con lo que automáticamente se autocondena al más absoluto de los desprecios, pues la masa, el pueblo, no soporta la DIFERENCIA, pues su objetivo es la IDENTIDAD, la UNIDAD, la HOMOGENEIDAD (patrias, naciones, destinos históricos...) que es lo que está mandado -y programado en su sistema operativo mental. ¿O es que nunca habéis escuchado eso de que si a fulanito no le gusta el fútbol, es porque es maricón? Y es que el biopoder sabe -porque el biopoder transmite su secreto a las sucesivas generaciones de sus ejecutivos-que no hay cosa más eficaz para ejercer el dominio, que un necio autosatisfecho de sus certezas. Todo esto es lo que Hardt y Negri dicen a su modo cuando nos cuentan que “la tradición dominante de la filosofía política postula que el pueblo puede erigirse en poder soberano y la multitud no.” (p. 127) Mandar, manda UNO. Obedecer, obedecen MUCHOS. No puede ser de otro modo, según la tradición -victoriosa-de la metafísica occidental. Aquí, como hemos señalado, lo que debería llamarnos la atención, es cómo sería posible que no obedeciesen muchos o la mayoría, si han sido educados, entrenados, programados para la obediencia. O sea: LA DESOBEDIENCIA ES UN MILAGRO. O en otras palabras: la heterodoxia, las disidencias, o las reestructuraciones del sistema operativo mental, muestran que el biopoder, no lo puede todo. Por así decirlo, con “todo” TRABAJANDO en su favor, NO LO PUEDE “TODO”. ¿Por qué? ¿Dónde está el “truco”? Una manera de decirlo es que fabrica clientes, que luego es incapaz de satisfacer. Otra, es que fabrica discursos, de los cuales pierde el control, porque ¿quién puede controlar el lenguaje? Pero a un nivel mayor de generalidad, Hardt y Negri, entienden que es el propio modus operandi del biopoder, esto es, la corrupción ontológica que lo sustenta, la ambivalencia misma, que posibilita su impotencia. Es la vampirización del trabajo vivo, dicho llanamente, el robo de la energía de las singularidades, lo que lo caracteriza. Si por ejemplo, una personae, alguien de la población -que se unifica en pueblo-siente malestar por sus condiciones de vida, siente que ese malestar quizá es explotación, -aunque no se parezca a lo que en el siglo XIX se entendía por tal-aunque no sepa muy bien como describir, como expresar esa violencia, ese dominio, que entiende que sufre, en ese momento, en esa ruptura, el biopoder empieza a perder la batalla de los obedientes: ahora esa personae, esa carne muerta de la producción -que se unifica en pueblo-pasa a formar parte de la carne viva y ardiente en deseos de la multitud. Precisemos un poco más: pasa a formar parte de la multitud, SI QUIERE. Porque esta es otra cosa que hay que tener clara: HAY QUE QUERER FORMAR PARTE DE LA MULTITUD, o sea, hay que querer convertirse en hooligan, en hincha, en tifosi de la multitud. De lo contrario, cuando uno rasgando los múltiples velos que el biopoder extiende, cuando alguien logra desmontar siquiera sea levemente, el andamiaje semántico, teórico y práctico del biopoder, y no logra insertarse, no logra conectar, no logra encontrar su contraparte, entonces corre, corremos el riesgo de que se produzca una conversión hacia el desencanto, el cinismo, y la peste emocional incapacitante. En otras palabras, se corre el riesgo de que terminar siendo posmoderno, de terminar trabajando en favor del biopoder, por la vía de su negación. Y no hay que minusvalorar la colaboración con el biopoder por la vía, precisamente, de la crítica que no halla amarre en “buen puerto”. Es como la locura proviniente de la derrota con la Realidad que el biopoder nos administra: aquí volverse un loco es perder. No podemos permitirnos volvernos locos, porque es otra de las formas de la victoria del biopoder. Queremos decir pues, que la MULTITUD debe ser capaz de ofrecer amarre para estos nuevos náufragos. Hay que explicarles, que pueden navegar siendo sus propios patrones, pero que la mar es lo común que compartimos, y que nos hace ser MULTITUD, -o como mencionan también Hardt y Negri-LEGIÓN. Aquí, cada cual, ha de DEFENDER la mar: “...realizar la democracia, es decir, el gobierno de todos por todos.” (p. 128) porque capital y estado nos quieren UNIFICADOS, para que resulte más fácil la suplantación. Ahora bien, ¿cabe una realización de la democracia absoluta, de ese gobierno de todos por todos, FUERA del sistema? Hardt y Negri, contestan con contundencia: “Fuera del capital ya no hay nada” (p. 130). NO HAY AFUERA DEL SISTEMA. Es dentro, donde ha de desarrollarse todo el proyecto, más claramente, es en los lugares de explotación, donde más patente se hace el dominio y la violencia.
Venimos diciendo, que MULTITUD es el intento de conceptualizar un proyecto, y de proyectar un concepto, es un intento de construir una categorización con la que entender qué tipo de política puede surgir de las nuevas formas productivas. Ahora vamos a tratar de sintetizar las características principales de este concepto y qué relaciones mantiene con otros conceptos. Lo primero que Hardt y Negri dicen, es que MULTITUD es un concepto de clase. Además, es un concepto que recoge dos interpretaciones aparentemente antagónicas de las clases: la de Marx, según la cual, todas las formas de trabajo se reducen a un único sujeto: el proletariado -enfrentado al capital-, y la liberal, según la cual la multiplicación de las clases es inevitable -debido a las innumerables diferencias que se van operando-. Pero, lo que Hardt y Negri buscan, es una clarificación conceptual, que posibilite un proyecto. ¿Cuánto hace que no váis al oftalmólogo? -parece que nos preguntan. ¿Os habéis dado cuenta que para ver anaglifos habéis tenido que usar gafas especiales, de esas que tienen una lente de color azul, y otra de color rojo? -parecen volver a preguntarnos. Pues del mismo modo, MULTITUD quiere decir “SINGULARIDADES QUE ACTÚAN EN COMÚN”. A ver si va a resultar entonces que de lo que estamos hablando es de “LIBERAL-COMUNISMO”. Y de hecho es de eso de lo que -bajo nuestra interpretación-, hablan Hardt y Negri. La pregunta, formulada en otros términos, podría formularse así: ¿Es una sociedad LIBERAL-COMUNISTA una sociedad POST-CAPITALISTA? En nuestra opinión, así es. Porque una sociedad POST-CAPITALISTA no podrá renunciar a la libre expresión de las singularidades en todos los planos de su actividad. No es de extrañar, que por lo tanto, esos elementos liberal-comunistas, que son enriquecidos bajo el concepto de MULTITUD estén presentes YA en este interregno o transición. Por eso, no son poc*s l*s que afirman que el comunismo está maduro. No vamos a negar que hablar de liberal-comunismo es un ejercicio tautológico por nuestra parte, pero su ambivalencia, permite captar la integración de ambos elementos en el concepto de MULTITUD. Liberal-comunismo, puede ser, como “círculo-cuadrado”, una imposibilidad lógica, pero la posibilidad material de aproximarse mediante un proceso sin fin. A no ser que pensemos que el comunismo es otra cosa que un proceso sin fin. Que Espartaco y sus compañer*s, no fueron ejecutad*s en vano, forma parte de ese proceso. Del mismo modo que pensamos que Sócrates no fue condenado y se administró la cicuta en vano. Leamos a Hardt y Negri: “...la pregunta que debemos plantearnos no es “¿qué es la multitud?”, sino “¿qué puede llegar a ser la multitud?”. (p. 134) Y para ello, hay que explorar con qué contamos, que condiciones de posibilidad hay para la transformación social, y formularlas con rigor, de modo que más y más personas sientan que pertenecen a esa comunidad de los que “trabajan bajo el dictado del capital” y forman “en POTENCIA, la clase de los que no aceptan el dictado del capital.” Mientras que el concepto de clase trabajadora se refería a determinadas formas de trabajo, el concepto de MULTITUD se refiere a TODAS las formas de trabajo, porque todas son socialmente productivas, porque es la vida la que es puesta a trabajar: pobres, desempleados, jubilados, etc. son productivos, pero también animales, plantas, etc.. No hay formas de trabajo privilegiadas políticamente dentro de la multitud. Si trabajas y/o produces bajo el dominio del capital, entonces puedes considerarte parte de la MULTITUD. La comunicación permite que los diferentes tipos de trabajo integren lo común. Diferencias concretas, elementos comunes. Se dijo anteriormente, que la hegemonía en el mundo del trabajo, ya no corresponde, al trabajo material, sino al inmaterial. En el modo de trabajo inmaterial, el medio principal de producción es el cerebro; el producto obtenido es inmaterial: conocimiento, información, comunicación, relaciones, emociones. Algunos autores, hablan de trabajo cognitivo, trabajo intelectual (-p.e. Franco Berardi) pero Hardt y Negri, opinan que “TRABAJO INMATERIAL” es una forma más precisa de conceptualizarlo, ya que “TRABAJO INMATERIAL” es más general y contiene a los otros. Hay dos formas principales de trabajo inmaterial: Trabajo intelectual o lingüístico, y trabajo afectivo. El primero produce ideas, símbolos, códigos, textos, imágenes..., mientras que el segundo produce y/o manipula afectos: sensaciones de placer, de bienestar, de excitación, de pasión, de seguridad... Ejemplo del primer tipo de trabajo es el de Hard y Negri mismo, es decir la construcción de estructuras conceptuales, o este mismo texto que escribimos que puede contribuir quizá a aclararlas -o a oscurecerlas: esperemos que no sea así. Ejemplos del segundo, son la producción de música, el trabajo de los abuelos que cuidan a sus nietos mientras los padres trabajan fuera de casa, policías nacionales que evitan que los fascistas nos linchen en un miting de Carod Rovira al que por curiosidad acudimos, etc. -¿o es que los policías nacionales no pueden integrar la MULTITUD?- enfermeras, asesores, etc. ¿Cuántas veces has escuchado que para tal o cual puesto se requiere “don de gentes”? ¿Acaso no es eso un requerimiento de actitudes prosociales, lingüísticas, comunicativas, afectivas? De modo que hoy día, el habla misma es puesta a trabajar, pero de un modo CENTRAL. Por tanto, no sólo se producen bienes tangibles, bienes que son medios para vivir, sino que ahora, al convertirse la comunicación en el elemento hegemónico de la producción, SE PRODUCEN FORMAS DE VIDA. De modo que al volverse la comunicación, por así decirlo, la savia de la producción, lo que se producen son también relaciones y formas de vida. De ahí que Hardt y Negri, hablen de TRABAJO BIOPOLÍTICO, como una conceptualización quizá más adecuada que TRABAJO INMATERIAL. La sociedad se vuelve, sobre esta base, sobre esta informatización o digitalización que se vuelve hegemónica, más inteligente, se vuelve comunicativa, afectiva, en otras palabras SE ENRIQUECE -cuerpos/cerebros enriquecidos. Los nexos se amplían, aunque las identidades SE FRAGMENTEN. De ahí que paradójicamente, y aunque se opere esta fragmentación de las identidades en la llamada -por mal nombre-posmodernidad, resurja la comunión, por la vía de la comunicación, en los nuevos modos de internet, P2P, etc. Por ello la MULTITUD, puede integrar el fragmento, la singularidad, el “dividuo”. Fragmentos, singularidades, dividuos, CONECTADOS, forman REDES que SON la MULTITUD. Es el modo CONEXIONISTA el que permite que las diferencias, la multiplicidad, se pueda expresar en un proyecto común sin perder cada cual la riqueza de su singularidad. Por tanto, lo que Hardt y Negri, buscan, en otras palabras, es una política adecuada para un MUNDO CONEXIONISTA. [En este mundo conexionista ¿qué sentido tiene la representación política? ¿Qué sentido tiene la representación, cuando la información viaja como el rayo?]
Bien, hasta aquí llevamos dicho entre otras cosas, que hay un proyecto de IMPERIO y hay un proyecto de MULTITUD, que Hardt y Negri han descrito en dos libros independientes, pero en los que hay una estrecha continuidad. Que nosotros formamos parte de la MULTITUD si así lo sentimos, y que el IMPERIO es el vampiro que se nutre de la vida de la MULTITUD. Pero ¿somos cualquiera de la MULTITUD?. Porque hemos hablado de que la producción hegemónica es inmaterial. Y puede pensarse que si no se es operador de trabajo inmaterial, quizá no se está -como se decía ANTES, en la “VANGUARDIA” y por tanto dentro de la MULTITUD. Nada más lejos -en nuestra opinión-de los deseos de Hardt y Negri. Para ellos, la inmensa mayoría, que es, que somos pobres, forma parte de la multitud. La producción se realiza DENTRO y FUERA DE LA RELACIÓN SALARIAL. Conviene que no olvidemos esto. Los desempleados son productivos, aportan valor a la comunidad. Otra cosa es que ese valor no sea cuantificado por una economía obsoleta, y reaccionaria. Pero no sólo cualquier persona forma parte de la MULTITUD, cualquiera que sea el tipo de trabajo que realice, sino que NO hay una jerarquía de importancia de los trabajos. Un encofrador, una estilista, un cocinero, una policía, un bombero, una limpiacristales, un repartidor de pizzas, un jardinero, una costurera, un sastre, una limpiadora, etc. todos ellos son indispensables, necesarios, y en una producción común, en una inteligencia de MULTITUD, son equivalentes. Como lo son el trabajo afectivo de los abuelos, o de “los jubilados” en general. Captar lo anterior, es captar lo que significa el RESPETO, el reconocimiento (OMNIA SUNT COMMUNIA). Por tanto, MULTITUD es cualquiera, independientemente de su posición social actual o futura. Y esto también quiere decir, que los trabajadores que no cabían en la estrechez y construcción exclusiva del concepto “clase obrera”, caben ahora en MULTITUD. Más aún, la percepción del deterioro multidimensional en el planeta, repercute en que MULTITUD crezca sin parar, conteniendo en su interior, gentes que teóricamente no formarían parte de ella. Pero el carácter kamikaze del capitalismo de casino, consigue estas cosas. Y es por eso que en las grandes apariciones de los movimientos, desde Seattle, se pueden ver comunes de muy diversa procedencia y condición social. En la MULTITUD se incluyen más comunes de l*s que parece, aunque a los ojos del vampiro, deben aparentar fe inquebrantable, disciplina, y espíritu de servicio, por la violencia y dominio ejercidos sobre ell*s, pero cuando la noche cae, arde en su interior la llama de la subversión y el anhelo de democracia. Las mansiones de los ricos están llenas... de infelicidad. Hemos dicho que la producción se realiza fuera y dentro de la relación salarial. Se puede inferir, que la exigencia de una RENTA BÁSICA UNIVERSAL, podría contribuir a equilibrar y a posibilitar un control democrático de las globalizaciones. Esto está por materializarse mediante la exigencia coordinada de la MULTITUD, incorporándo esta reivindicación como uno de los elementos centrales de su proyecto.
Surgen preguntas por los flancos... ¿qué pasa, en este contexto, con los sindicatos? Para Hardt y Negri, no cabe esperar nada de ellos. No pueden ocuparse de desempleados, pobres, precarios, etc. Sus divisiones sectoriales, responden al fordismo, mientras que hoy tal división no es sino un obstáculo para el proyecto común. Por otra parte ¿no han terminado convirtiéndose en empresas? A cambio de un estatuto legal y constitucional, a cambio de centrarse en cuestiones meramente salariales y corporativas, renuncian a cuestiones socio-políticas. (Pueden leerse con provecho algunos escritos de Diego Guerrero sobre esta adequatio con el capital, para el caso de España). Para Hardt y Negri, este reduccionismo corporativista, es claramente REACCIONARIO y CONSERVADOR. Hemos de superar las defensas corporativistas de una élite de trabajadores para coordinar las singularidades que producimos en común la riqueza social. Nos enfrentamos aquí, al más rancio parasitismo de los aparatos de liberados y a la maquinaria de gestión corrupta de lo común. En España, Gabriel Albiac, en nuestra opinión, hoy extraviado, quizá asqueado de sí mismo, quizá harto de tanta ruina política, de tanta miseria como ha tenido que soportar en este país, -o atrapado por sus miedos personales, que al final le han pasado factura-, lo señaló con aterradora precisión de relojero: “Pervive el nombre. La función, no. Y, a partir de ese trastrueque, todo naufraga en confusiones turbias. Lo que hoy persevera, tras el vocablo sindicato, es un aparato de Estado. Uno más. Financiado, como todos, con cargo a los presupuestos generales (de ahí que a CNT jamás le fuera devuelto su patrimonio). Y, como es propio a todo Aparato de Estado, la función de preservar las correlaciones de poder sobre las cuales el Estado se funda... Los sindicatos, hoy, poseen cifras de afiliados irrisorias. Y cifras de cotizantes sencillamente imposibles.
Nada, absolutamente nada, en sus cuentas puede justificarse con cargo a eso. Menos que nada, por supuesto, el sueldo de sus escuadrones de funcionarios.” (La necesaria estafa, El Mundo, 29 de julio de 2002)
[ANÉCDOTA en relación con este tema: Uno tiene la suerte y el privilegio de conocer a delegados sindicales. Es fascinante lo que uno ha tenido que escuchar de sus bocas en, digamos, los últimos 10 años. Como los trabajadores a los que “representan” son analfabet*s funcionales, estos no se quieren “complicar la vida” y siguen afiliados a pesar de que en privado manifiestan conocer las corruptelas y manejos de sus representantes. Pero estar afiliado supone ciertos “beneficios” como realizar cursos de formación, estar “protegido” jurídicamente, no apartarse de la línea oficial, no “complicarse la vida”, contar con informes favorables, en caso de que exista la posiblidad de ascender, y por supuesto no abandonar a los que quizá les echaron un cable “para entrar”. No hay que dejar de lado, la cuestión del clientelismo. La red de corruptela, aumenta con cada oposición. Hermanos, cuñados... ya se sabe. Los nuevos ingresos o ascensos, están determinados por los sindicatos mayoritarios, que hacen y deshacen la redacción de los términos en que se realizan las oposiciones, siempre con el acuerdo y la porción del pastel que se adjudican las sucesivas direcciones, que a su vez, aumentan sus propios aparatos. Por supuesto, de todo este funcionamiento corrupto de la maquinaria, no queda rastro, y queda, en general, impune. Los agujeros estructurales son múltiples y enormes. Las banderías, las facciones proliferan (UGT, CCOO, S.I., Partido Popular, PSOE) incluso dentro de las respectivas banderías y facciones. Las singularidades autónomas, son una excepción, un elemento marginal, que no supone ningún problema a los ejércitos de clientes. En las posiciones más a la “izquierda”, la CGT, amplía el campo de batalla, encaminándose con la única guía del resentimiento (Nietzsche) hacia una crítica vacía y obsoleta de ortodoxias y peticiones de equilibrado salarial, que no comprende las reglas de juego de la corrupción ontológica, y la crisis de las medidas del valor. En los momentos más brillantes, un delegado sindical de CGT proclamó que lo que de veras hace falta para resolver los problemas, es un NAZI (sic.) “que no se case con nadie” (sic.). Como se puede entrever el BIOPODER ha hecho muy bien su trabajo. Este es el contexto PERSONAL, CONCRETO, en el que nos movemos: entre las mezquindades de tipo salarial -pereat mundus-y los clientelismos de génesis diversas (miedo, consecución del beneficio, proyección personal, ambición de poder, etc.) en una red de individuos paranoicos fragmentados, incapaces de atravesar el telón de acero de los medios de formación de masas, y la conservadora ideología de los mediocres burócratas, preocupados por mantener su estatus de mantenedores de la maquinaria de absurdos, o maquinaria de administración de muerte en vida. Suponemos que en otros sitios se manifiesta lo mismo.]
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