Mutaciones en el discurso antropológico - El Discurso Antropológico como Género

4 - El Discurso Antropológico como Género

Monografía creado por Miguel Alvarado. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero18/dis_antr.html
05 de Septiembre de 2006
Su origen en las fuentes primarias para configurar discurso secundario.

Util es el aporte de Bajtín en lo que respecta a su concepto de género discursivo, sobre todo en la perspectiva de aportar desde allí a la reflexión en torno a la discursividad antropológica. En este sentido Bajtín distingue entre géneros discursivos primarios y secundarios, los segundos surgirían de condiciones de comunicación cultural más compleja, que para desarrollarse deben, sin embargo, absorver muchos discursos primarios surgidos desde la comunicación inmediata.

Si es posible considerar al discurso antropológico como un género discursivo surgido en gran medida desde voces primarias, en tanto asume las instancias más elementales de la comunicación, producidas tanto en el sistema cultural objeto de análisis como en el sistema cultural del propio antropólogo, entonces nuestra tarea consistirá en identificar estas fuentes.

Ellas surgen muy probablemente del habla tanto cotidiana como literaria contemporánea al escritor-antropólogo, y surgen evidentemente del modo consciente o inconsciente en que el discurso antropológico es influido por la enunciación de los propios sujetos investigados, sin que exista en muchos casos conciencia de la ingerencia de estas fuentes primarias en la propia textualidad. El emic siempre ha influido al discurso antropológico, aún en las textualidades de inspiración teórica más positivista, y paradójicamente el discurso antropológico más "emico" nunca ha podido abandonar las fuentes primarias de las que el enunciador antropólogo es portador.

El texto antropológico se constituye como género secundario, es decir, como un tipo de género científico, desde estas voces primarias que definen su textualidad. No son sólo su objeto de estudio, sino también la materia prima de su construcción científica en el plano verbal. El modo de operar de estos discursos primarios se relaciona más con la elaboración del sentido común que con un proceso de formulación racional de textualidad. En este tipo de discursos existe, por tanto, una escisión entre el nivel teórico que junto a la tradición disciplinaria va definiendo los accesos heurísticos a la realidad y la discursividad antropológica, la cual transitando por otros rumbos, se debate entre la fuerza convocante de la teoría y las articulaciones de sentido común que a nivel discursivo van definiendo los estilos narrativos.

Nos permitiremos decir que la gran pobreza de la reflexión de la Antropología, sobre si misma, es el preguntarse tan sólo por sus transformaciones teóricas y metodológicas, y no por sus enunciados concretos generados en procesos de enunciación, definidos desde géneros primarios, donde el argot de la calle se entremezcla con las sedimentaciones del habla culta, la que bajo la forma del texto literario aborda al texto antropológico, incluso en forma velada, sorpresiva e imperceptible.

Lo anterior se relaciona estrechamente con el concepto de "estilo", si bien antropológicamente el concepto de estilo se relaciona más con corrientes culturales y con las epistemes (en el sentido de Foucault), al trabajarlo desde el terreno de los tipos textuales podríamos, junto a Ciapuscio, considerar necesario relacionar el estilo con el género discursivo... "los estilos llamados lingüísticos o funcionales son en realidad estilos genéricos de determinadas esferas de la actividad y comunicación humana" (Ciapuscio 1994, 24). Cabe destacar la relevancia de la tarea de identificar esas fuentes primarias, que aún continúan definiendo la discursividad antropológica, que la constituyen como un género textual autónomo, pues es allí donde se encuentra la esencia del carácter del tipo antropológico, en tanto es desde esta esfera desde donde se define la superestructura semántica que dará sentido y perfil a la textualidad antropológica. Brioschi y Di Girolamo, citando a Hymes, dicen que el término estilo... "implica una elección entre alternativas con referencia a una finalidad o marco común; de esta manera puede aplicarse a cualquier nivel de análisis" (Brioschi y Di Girolamo 1988, 74). Por lo pronto afirmaremos que el estilo del discurso antropológico se ve fuertemente influido por fuentes primarias, de forma probablemente más definida y rotunda, que por la propia teoría antropológica.

En el contexto de la antropología clásica, se pensó que era posible definir una tipología desde los textos mismos en función del propósito de generar taxonomías autónomas de los procesos de elaboración textual. Un errado camino que en sí mismo suele ser equívoco para los géneros textuales secundarios, en tanto queda patente y no sólo para la clasificación de los discursos científicos como... "Algunas teorías lingüístico textuales supusieron que la construcción de una tipología se lograba automáticamente, ni bien la teoría estuviera en condiciones de dar cuenta de las relaciones estructurales y funcionales complejas de los textos. Por otro lado, se pensó que una tipología será asequible por la vía inductiva, es decir, a partir del análisis de clases de textos particulares y su posterior generalización" (Ciapuscio 1994, 26).

Desde nuestra perspectiva, la antropología actual es un tipo de discurso que deambula entre el recurso analógico estético y su adscripción a la textualidad científica propia de la lingüística y las ciencias naturales, nutriéndose para ello de discursos primarios que deambulan en el contexto cultural del antropólogo y que, desde la superestructura textual que apela a la reivindicación de la diversidad, intenta constituirse, de manera bastante heterogénea y disímil, en un tipo de discurso científico. Muy comúnmente la categoría lingüística o científica natural llega a la enunciación antropológica más como una articulación de sentido común que como un recurso discursivo por el que opta sistemática y racionalmente. La separación entre etnografía, etnología y antropología teórica tiende a desdibujarse en la medida en que este discurso se va transformando, desde la segunda mitad del siglo XIX, con el sistemático agotamiento tanto de cientificismo racionalista como empirista.

Como ha planteado Van Dijt... "Con todo hay que subrayar que una diferenciación empírica de los tipos de texto por parte del hablante, y por ello también una tipología teórica de los textos, no sólo se basan en las superestructuras, sino también en el contenido, es decir, en la macroestructura, en las estructuras estilísticas y retóricas, en funciones pragmáticas y funciones sociales. Una tipología textual seria sólo puede pasar al orden del día después de otras investigaciones sociológico textuales" (Van Dijt, 166). De la diferenciación empírica de los tipos de discurso a la diferenciación del contenido, la antropología puede distinguirse en los tres tipos de géneros clásicos (etnografía, etnología y antropología teórica). Ello en la perspectiva de la antropología clásica representaría una diferenciación desde los géneros de este discurso, pero ello resulta un tanto inútil desde la consideración del nivel macroestructural real y concreto, particularmente en lo que se refiere a las estructuras estilísticas y retóricas, pues a este nivel la etnología como empresa se diluye y se nos presentan otros tipos discursivos. Ya la etnografía no apuesta a que cuenta la verdad y sólo la verdad, y la teoría ya no se erige como inmutable.

Intentando superar el plano meramente semántico, creemos oportuno dar cuenta de las transformaciones de este discurso, dividiéndolo en tres etapas, que a nivel diacrónico nos parecen significativas respecto de las transformaciones que dan origen al actual discurso antropológico en occidente, no obstante ellas representan un hilo conductor que le da su perfil discursivo al texto antropológico, esto es, su preocupación por la diversidad en el plano de la enunciación como perspectiva que define la labor antropológica y, en el plano del enunciado, como textos producto de esta "actitud antropológica". Evidentemente no nos preocupa como evolución de los significados y de los sentidos, sino de las transformaciones semióticas en el plano de la enunciación y del enunciado, que dan como resultado la tercera de estas etapas. Es decir, un discurso antropológico centrado en la diversidad que se niega a la comparación sigue siendo ciencia, porque intenta describir y comprender en el plano del enunciado. Sin embargo, la enunciación renuncia, a priori, al concepto aristotélico cartesiano de verdad.

2 opiniones

tonta

tonta por eso le doy 5 igual a nada
epopeya clasica

que esta bien esta epopeya

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Monografía de Miguel Alvarado. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero18/dis_antr.html CopyLeft
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