El alquimista, acusado de brujería por la inquisición se
defiende y argumenta..."magia (es) el poder de los sonidos
agudos y graves, que inquietan el alma y la sosiegan; magia
sobre todo el virulento poder de las palabras, casi siempre más
fuerte que las cosas..."
Opus Nigrum
Margarite Yourcenar
Quienes temen a aquello que ha sido entendido como "la semiotización de las ciencias humanas y sociales", parecen olvidar que desde la exégesis bíblica hasta la hermenéutica contemporánea; desde Durkheim a Marx, desde Saussure a Heidegger, el pensar occidental es un pensar preocupado por la significación, por lo que su comprensión del mundo es una semiotización y las relaciones sociales son vistas como una proyección de ella.
Confiamos en el aporte de una antropología definida desde la crisis de la metafísica de la conciencia, por ello reflexionaremos respecto de esta disciplina asumiéndola como un tipo particular de "textualidad", es así como hemos optado por la caracterización tipológica del discurso antropológico contemporáneo desarrollado durante las últimas décadas en occidente1, preocupándonos particularmente de las transformaciones evidenciadas en él, que permiten inferir cambios en su modalidad discursiva desde una perspectiva centrada en la dimensión etno-lógica, a otra centrada en la dimensión etno-gráfica.
Nuestro objeto de análisis será, por lo tanto, el discurso antropológico que desde los niveles clásicos; etnográfico, etnológico y teórico, se ha transformado, partiendo de un estilo epopéyico hasta llegar a otro de tipo lírico, con lo cual ha renunciado paulatinamente a analogías como las originadas en las ciencias naturales y ha optado por negar la posibilidad de plantear a la etnología como herramienta para la comparación, renunciando con ello a la edificación de leyes universales de la cultura. La antropología reivindica hoy su carácter científico como discurso definido respecto de la diversidad sociocultural, que intenta la comprensión de cada contexto desde la superación del etnocentrismo y la claridad del carácter subjetivo de la descripción que cada antropólogo efectúa en sus enunciados discursivos.
En la necesidad de configurar un concepto de "discurso antropológico" como elaboración verbal y simbólica, enunciada por la comunidad antropológica, deberemos reconocerla en tanto comunidad científica que define sentido desde sus representaciones mentales (por sobre la evidencia empírica), construyendo y re-planteando códigos de especialidad, que proponen y articulan la significación de los hechos empíricos y sucesos, tema de su preocupación científica.
Así, este discurso es un texto que interpela e interpreta a otros textos, que se sustenta en el paso significativo de la antropología hacia la filosofía del lenguaje, lo cual, como veremos, ha significado un cambio sustantivo tanto a nivel del acto de enunciación del discurso antropológico, como a nivel del tipo de enunciado que le es característico. Se crea, por lo tanto, un discurso antropológico que asumimos como un género específico de discurso. Asumiéndole así, esta variedad discursiva se despliega como un esfuerzo por comprender la realidad en su entramado simbólico, desde y en la exploración de lo textual.
A nivel teórico conceptual, los supuestos de base de estas páginas pueden sintetizarse en nuestra afirmación respecto a que la discursividad antropológica contemporánea, específicamente la que hoy se produce en occidente, a partir de los últimos quince años, aproximadamente, ha desplazado al formato discursivo anterior que sobre la base de una macroestructura (van Dijt) ordenaba sus enunciados en los niveles etnográfico descriptivo, etnológico comparativo y en un nivel antropológico teórico, teniendo este nivel final pretensiones nomológicas de generar las leyes universales de la cultura por medio de la inducción.