



(2 opiniones)
¿Cómo hemos de explicarnos estas maravillosas declaraciones?
No hemos de seguir el atajo facilista de decir que todo eran mentiras y fraudes. La evidencia es demasiado abundante como para dudar de que en verdad existían habilidosos magos entre los versados en artes ocultas de estas naciones. Podían rivalizar con sus colegas de la India y Europa, si no superarlos.
Más aún, ¿hay realmente algo de increíble en los informes de los espectadores? ¿Acaso no estamos familiarizados con las condiciones hipnóticas o mesmerizantes en las cuales el sujeto ve, oye y siente exactamente lo que el maestro le ordena sentir y ver? Los trucos de cortarse o cortar a otros, de tragar trozos de vidrio y de manejar reptiles venenosos son bien conocidos en la secta Aissaoua de Africa del Norte, y hoy en día uno no tiene más que ir a los bulevares de Paris para poder verlos.
Los fenómenos de transferencia de pensamiento o telepatía, de clarividencia, de comunicación con los espíritus, no hacen sino reiterar a la luz de fines del siglo XIX la taumaturgia mística con la que estos "niños de la naturaleza" estaban familiarizados desde hacía siglos en el Nuevo Mundo, y que fueron registrados por teósofos y magos de Egipto, Grecia y Roma.*
En tanto cualquier persona inteligente y sensible encuentra inadecuada e insatisfactoria cualquier explicación de estos fenómenos, no nos queda sino esperar pacientemente de aquellos de mayor antigüedad la solución completa.
* En la Notice Preliminaire de la segunda parte de este trabajo: La Magie et l’astrologie dans l'Antiquité et au Moyen Age, Mr. Alfred Maury admirablemente compila recursos científicos para explicar los fenómenos místicos experimentados, sin negar su realidad como hechos ocurridos.
|