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Neoliberalismo y educación - La huelga estudiantil

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Creative Commons Monografía de Adrián Sotelo Valencia - 18 de Enero de 2006
Temas Relacionados: PedagogíaPensamiento y política
13. La huelga estudiantil
El CGH estalló la huelga estudiantil formalmente el 20 de abril de 1999 en la mayoría de las escuelas y facultades de la UNAM donde ondearon las banderas rojinegras. Así lo determinaron alrededor de 40 asambleas estudiantiles. Anteriormente, bajo la nomenclatura de Asamblea Estudiantil Universitaria, inmediatamente del estallido, se convirtió en Consejo General de Huelga, constituido por Comités de Huelga (CH) en cada escuela y facultad. La organización del nuevo organismo reivindicará a la Asamblea como el núcleo básico y el espacio político de la discusión y de la toma de decisiones, bajo una dinámica vertical y de remoción permanente de los delegados a la Sesión Plenaria del CGH.

Esta forma novedosa de organización, que reivindica en los hechos la fórmula zapatista del "mandar obedeciendo", es el secreto de la fortaleza del movimiento y de su perdurabilidad durante más de 9 meses de huelga, hasta que la represión de las fuerzas de seguridad del Estado la rompió.97

Como lo expresa una organización al describir la estructura de funcionamiento del CGH: "Si una acción de tal envergadura pudo sostenerse durante tantos meses fue en primer lugar por la puesta en pie de los estudiantes de la UNAM de un organismo de democracia directa, el Consejo General de Huelga (CGH), que con sus mecanismos de rotatividad y revocabilidad de delegados permitió la expresión y el control del conjunto de los estudiantes huelguistas. En cada plantel (escuela o facultad) existía un Comité de Huelga local que funcionaba bajo mandato de asamblea. Cada Comité de Huelga enviaba cinco delegados con voto a las reuniones plenarias del CGH, que podían rotar según la decisión de cada CH. Los plenos del CGH tomaban resoluciones en función de las decisiones que se traían en las asambleas previas de cada plantel. Aunque los votos eran de los delegados que debían respetar los mandatos que traían, a cualquier huelguista se le daba la palabra en los distintos puntos del temario en que se abría el debate. Este control de la base estudiantil fue vital para impedir las maniobras de los grupos estudiantiles afines al Partido de la Revolución Democrática (PRD) que realizaron reiteradas negociaciones con la rectoría, a espaldas de las decisiones del CGH con el fin de levantar la huelga a cambio de migajas".98

Como dice Luis Javier Garrido, caracterizando la actuación de ese partido en todo el conflicto universitario: "Las burocracias perredistas en el partido o en el gobierno capitalino no han tenido autocrítica alguna ante las experiencias de los últimos meses y satisfechas de conservar el enclave del DF parece que no aprendieron la lección y a todas lucen persisten en la misma vía, como se ve ante los próximos procesos electorales o en el caso de la UNAM (1999-2000). El PRD se asumió ante el movimiento estudiantil como una fuerza política 'institucional' que aceptaba colaborar con el régimen para reprimir una expresión social situada a su izquierda que no podía controlar, por lo que avaló las cuotas que, desde antes de la huelga, negoció con Rectoría a espaldas de los estudiantes, y más tarde desató una feroz campaña contra el CGH y no tuvo límites para reprimir a los estudiantes y fabricarles en diciembre monstruosas acusaciones.

Nadie puede ignorar, como tantas veces se demostró, que a lo largo de todos esos meses el gobierno capitalino en abierto peculado y teniendo una injerencia inaceptable en los asuntos propios de una universidad pública, utilizó bienes y recursos de la ciudad y todo su inmenso aparato de propaganda en abierta connivencia con De la Fuente, tratando de aplastar al movimiento estudiantil a fin de conservar a la UNAM como un coto partidista".99

Tanta era la desconfianza que muchos estudiantes guardaban frente a esas corrientes, que un volante que circuló firmado por estudiantes de varias escuelas, en relación con acontecimientos pasados, las calificaba así: "La huelga del 87 que enfrentó el Plan Carpizo, fue traicionada y entregada en la mesa de negociación por la dirección encabezada por Imaz y Ordorika, apoyados por la entonces 'Corriente Democrática' del PR1 de Muñoz Ledo y Cuauhtémoc Cárdenas, ante los ojos impasibles de la 'izquierda' de Santos del PRT y la Pita de la Corriente En Lucha. La traición fue un golpe duro para el movimiento estudiantil. En el 95, ante los nuevos embates de Sarukhán, que abarcaban la reducción de la matricula y el corte del pase automático, las direcciones burocráticas estudiantiles aislaron la huelga de los CCH’s y las medidas se aplicaron. Ambos movimientos expresaron el surgimiento de una nueva ala de la burocracia estudiantil: la que representaba a la corriente 'democrática' que se haría parte del PRD y que logró maniatar la lucha de los estudiantes en los estrechos marcos del nuevo pacto institucional entre el PRI-PRD-PAN contra las masas: la 'transición pactada".

Por otra parte, frente a quiénes decían que el CGH no tenía un proyecto concreto que ofrecer, desde un principio fijó su postura clara, por la defensa de la educación pública y gratuita que finalmente quedó plasmada en un Pliego Petitorio (PP) que, junto con una plataforma más amplia de lucha, articularon las demandas de la mayoría de las escuelas y facultades de la UNAM, bajo principios organizativos de democracia directa.

La Plataforma de Lucha de las Asambleas de la UNAM discutida por sus diferentes escuelas es:

"I. Defensa de la gratuidad de la educación.

II. Derogación de las reformas impuestas por el consejo universitario el 9 de junio de 1997

III. Aumento de la matrícula universitaria.

IV. Formas de gobierno en la UNAM.

V. Sobre el presupuesto

VI. En cuanto a la represión.

1. Desmantelamiento de vigilancia UNAM y de todo el aparato policiaco instrumentado por Barnés.

2. Desaparición de los grupos de porros, grupo "cobra" y "azul y oro", así como la desaparición de los prefectos en el bachillerato

3. Anulación de todo tipo de actas y sanciones en contra de estudiantes, profesores y trabajadores por su participación en el movimiento.

VII. Otros.

1. Desaparición del examen único de ingreso y no implementación del Examen General de Egreso de la Licenciatura.

2. Fuera CENEVAL de toda injerencia en la UNAM.

3. Alargamiento del semestre, tantos días como se han invertido en el movimiento (en caso de estallar la huelga).

4. Aumento salarial a los profesores.

5. Expropiar los laboratorios de cómputo de Fundación UNAM.

6. Derogación de las reformas al artículo 3o constitucional hechas por salinas en 1993.

7. Libertad de Érika Zamora del CCH Azcapotzalco y de Rocco de Filosofía.

8. Modificación de los planes y programas de estudio; creación de grupos multidisciplinarios; extensión de la cultura hacia toda la población sobre la base de políticas trazadas por estudiantes, profesores y trabajadores".100

Conforme avanzó la discusión en las escuelas y en las sesiones plenarias del CGH, el PP quedó conformado finalmente con seis demandas básicas101 que, en su momento, fueron presentadas a la sociedad y a las autoridades, en el orden en que fueron acordadas el 10 de diciembre de 1999 con las autoridades de la UNAM, estas demandas son:

1. "Desmantelamiento del aparato policiaco de represión y espionaje político montado en la Universidad por las autoridades; así como la eliminación de todo tipo de actas y sanciones universitarias y extra-universitarias, en contra de los participantes en el movimiento de estudiantes, profesores, trabajadores y población en general.

2. Derogación de las reformas de 1997 a los Reglamentos de Inscripciones y Exámenes, con el correspondiente restablecimiento del pase automático, el respeto a la elección de carrera y la anulación del límite de tiempo en la permanencia".

3. "Rompimiento total y definitivo de los vínculos de la UNAM con el Centro Nacional para la Evaluación de la Educación Superior, A.C. (CENEVAL)."

4. "'Abrogación del Reglamento General de Pagos y anulación de todo tipo de cobros por inscripción, trámites, servicios, equipo y materiales."

5. "Corrimiento del calendario escolar tantos días como los días efectivos de clase suspendidos por el actual conflicto, con la correspondiente anulación de las clases extramuros."

6. Congreso democrático y resolutivo pactando antes del levantamiento de la huelga, los tiempos, agenda, composición, formas de elección de los delegados, mecanismos para la toma de decisiones y resolutividad, que garantice que 'las decisiones del Congreso tendrán carácter de mandato para toda la comunidad universitaria y serán acatadas por las autoridades".

No faltaron voces que le atribuyeron a esas demandas del movimiento estudiantil un carácter "superficial": "En la huelga de la UNAM, lo que entró en crisis, más allá de las superficialidades de los puntos del pliego petitorio, es el modelo de universidad nacional".102 El autor no repara en el hecho de que son dos cuestiones completamente distintas: una, la crisis de la universidad "tradicional" que ya se venía gestando por lo menos desde 1968 pero, sobre todo, con la llegada del neoliberalismo a nuestro país, en 1982; y otra muy distinta, son sus efectos inmediatos en los estudiantes que reaccionan con un pliego petitorio que es lo mínimo que se podía exigir como resultado de una Plataforma más amplia de Lucha. Como plantea correctamente la Asamblea Universitaria Académica (AUA) en su polémica con los profesores eméritos: "Lo que plantean los estudiantes (abrogación del RGP, derogación de las reformas del 97 y del vínculo con el CENEVAL, desmantelamiento del aparato policiaco interno y anulación de las actas dentro o fuera 'del marco de la legislación universitaria') no son exigencias maximalistas, no son un 'todo o nada' porque hay muchas demandas justas incluidas en su plataforma de lucha que han dejado a un lado por el momento. Son apenas las condiciones para volver mínimamente a una normalidad en la que podamos discutir y acordar los universitarios qué nueva normalidad debemos construir".103

Lo que no quedaba claro era que primero había que restituir la situación que privaba antes de la huelga y de las reformas impuestas, a lo que apuntan las demandas del movimiento y, después, emprender el camino de la construcción del proyecto de universidad, sea a través de un Congreso o de otras formas más democráticas como, por ejemplo, la autogestión o, bien, la elección de autoridades por voto universal, directo y secreto, por parte de la comunidad universitaria, cuestión a que no se llegó, pero no precisamente por la "intransigencia de los estudiantes", sino por la de las autoridades y la salida represiva que se dio a la huelga. Por lo tanto, no tiene sentido lo que sigue: "El tema de la demanda social y las limitaciones incrementadas para ampliar el ingreso de estudiantes está presente en el conflicto de la UNAM. Por supuesto, el pliego de los 6 puntos del CGH no incluye ninguna alternativa al respecto y éste se contentó con demandar el rompimiento de vínculos con el CENEVAL y mantener el pase automático, esto es, como se puede deducir, regresar a lo que durante años no ha funcionado. Lo que debe plantearse, al respecto, es que la UNAM encabece proyectos de creación de nuevas universidades, de nuevos tecnológicos, de nuevas instituciones de todo tipo que puedan conducir a la "universalización de este nivel educativo, desde el plano de otro modelo diferente al tradicional, y con nuevos componentes de equidad y cobertura".104

Por otra parte, el hecho de considerar al CGH dentro de una constelación de movimientos sociales emergentes en América Latina (EZLN, MEXE, los Sem Terra y los "favelistas" en Brasil, los indígenas ecuatorianos y las milicias de las FARC en Colombia, etcétera), que comparten características comunes (autonomía, horizontalidad, rotatividad, ausencia de líderes carismáticos y existencia de liderazgos colectivos,105por lo menos) en el México de finales y principios de siglo, marca una diferencia conceptual, espacial, social, política y cultural frente al corporativismo estatal y de los partidos políticos de corte electoral, enmarcados en el "compromiso histórico" de la transición pactada, que finalmente condujo al "acuerdo" de que sea el Partido Acción Nacional (PAN) el que dirija en lo sucesivo el destino del gobierno mexicano en los próximos seis años (2000-2006), en el marco de la implementación de la segunda generación de reformas neoliberales, que comprenden las privatizaciones de la industria eléctrica, el petróleo, la salud y la educación.
Autor y licencia de 'Neoliberalismo y educación - La huelga estudiantil'
Adrián Sotelo Valencia Extraído de: http://www.rebelion.org/seccion.php?id=24

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