Neoliberalismo y educación - La intelectualidad contra el CGH (II)
18 de Enero de 2006
Pedagogía, Pensamiento y política
En general, una publicación caracteriza de la siguiente manera a los intelectuales y su papel en la huelga estudiantil: "La pléyade intelectualoide conformada por personajes de la talla de Monsiváis, Helguera, Fuentes, Aguilar Camín, Cordera, De Buen, Krauze, Reyes Heroles, etc. se presentan a la luz de los reflectores como críticos del sistema e incluso, en algunos casos, como defensores de los movimientos de la izquierda en nuestro país, pero se alinean con el Estado en los momentos decisivos. Prueba clara de ello, fue el desplegado firmado por 89 intelectuales, que atinadamente fue calificado por Luis González Souza, como el equivalente a las 'luces de bengala del 2 de octubre del '68"... Todos ellos manejan un doble lenguaje peligroso - hasta para ellos mismos-, por una parte a lo más que llegan es a coincidir con los objetivos del movimiento en forma parcial y por la otra esparcen a los cuatro vientos una caricatura satanizada de los estudiantes en huelga basada en las notas más escandalosas de la prensa; ni siquiera se preocupan por verificar la autenticidad de estas o comprender en sus particularidades más objetivas a la amplia gama de grupos estudiantiles que se reúnen en torno al CGH. Su incapacidad de ver la pluralidad que conforma al movimiento estudiantil les limita enormemente, de manera que cuando descargan su coraje en contra de algún grupo en especifico, no solamente son voraces con él, sino que su revancha recae en el resto de los grupos que habitan dentro del CGH y más aún, cuando se extiende a la mayoría del Consejo que se mantiene aislada del juego entre corrientes políticas y que su única militancia política es el CGH."131
a) El ataque del perredismo132
El desiderátum del perredismo contra el CGH se puede resumir en los siguientes argumentos que sintetizan la totalidad de los utilizados contra el movimiento de huelga, tanto por la seudoizquierda como por la derecha.
Para Elvira Concheiro se es "intolerante" y "ultra" (o "mergaultra") porque, según ella: "En una primera y persistente campaña propagandística contra el CEU 'histórico' se fue forjando lo que sería el discurso principal de la corriente ultra en este movimiento: la lucha por un diálogo con las autoridades que no significara negociación alguna; la exigencia de la abrogación del RGP, que no la sola suspensión o derogación de los aumentos aprobados el 15 de marzo; la realización de un congreso no paritario sino con mayoría estudiantil, que se planteara la refundación autogestionaria de la UNAM. Sumadas a lo anterior, aparecían algunas demandas que buscaban revertir las derrotas estudiantiles de 1995 y 1997 (de las cuales también aparecían los 'ceuístas históricos' como responsables), cuando las autoridades logran modificar el reglamento del pase automático, restringen la matrícula y establecen relaciones con el CENEVAL."133
En función de este "diagnóstico general", Concheiro esgrime las siguientes formulaciones ideológicas:
1. "El movimiento estudiantil es un movimiento que busca la democracia y genera en su interior una profunda intolerancia y exclusión propias del más ácido autoritarismo".134
Sería bueno definir qué se entiende por "democracia" ya que en la concepción reformistas se es demócrata hasta cuando se reprimen a los movimientos populares para "meterlos" en orden.135
2. "Es un movimiento, además, que su división interna, el peso determinante de sus partes frente al todo, cuestionan su propia identidad colectiva y solidaria".136 ¿Por qué?
3. "Un movimiento que, finalmente, quedó bajo la conducción de las corrientes que más rechazo mostraron a la búsqueda de salidas negociadas e inteligentes137, que lograron desdibujar todo liderazgo democrático quedándose sin portavoz y que establecieron la imposición y la violación de los acuerdos mayoritarios del movimiento, no podía más que dejar amplio espacio a las fuerzas que desde el principio del conflicto reclamaban la respuesta autoritaria a las demandas estudiantiles y, por tanto, la intervención de la fuerza pública".138
Por lo tanto, el CGH se aplicó el HARAKIRI, según Concheiro, porque fue el responsable de la represión militar, no las autoridades que la solicitaron y el Estado.
4. "El desenlace violento que obtuvo la larga huelga estudiantil no está al margen de dichas características".139 ¿Son las mismas causas que lo anterior?
5. "Este movimiento careció en su interior de verdadera unidad y solidaridad que integraran plenamente a los estudiantes que, por miles, lo iniciaron. La sensación de gran soledad que producen la ausencia de dirección colectiva y la consecuente responsabilidad individualizada, no sólo resultaba un inmenso contrasentido sino una carga difícil de llevar".140
Pero no se dice, como probamos más adelante, ni una sola palabra sobre la actuación divisionista y sectaria de los grupos estudiantiles de filiación perredista que, en múltiples ocasiones, actuaron en coordinación con grupos porriles y policiacos de dentro y fuera de la UNAM, como ejemplarmente muestra el caso del CCH Naucalpan, de la ENEP Acatlán y de la Facultad de Ingeniería en varios momentos de la huelga.
6. "La misma falta de integración impidió que se sometiera o subordinara a las pequeñas y desarticuladas agrupaciones estudiantiles que existían antes de la huelga. Ello provocó que el peso de las divisiones, que se presentan en forma natural en el seno de todo movimiento, haya sido mucho mayor".141
Divisionismo que alentaron sistemáticamente los grupos moderados, sobre todo, cuando entregaron los planteles universitarios a la Policía Federal Preventiva (PFP).
7. "Muchos instrumentos definitorios del quehacer político, como son la representación, el debate de ideas, la construcción de alianzas, la negociación, la propaganda, fueron negados o mal entendidos".142
Quienes rehuían el debate y hacían vacíos planeados y sistemáticos con asesorías del PRD o del GDF a las actividades académicas y políticas que organizaba entusiastamente el CGH, eran precisamente esos grupos organizados.
8. "No aceptar el liderazgo, combatir el protagonismo, la desconfianza hacia los políticos, las formas de las asambleas, devino en exclusión, en carencia de dirección política, en extrema lentitud para responder, en discusiones eternas y estériles, en intolerancia grosera y campo para liderazgos de facto que con frecuencia atropellaron los acuerdos tomados".143
Aquí, además de confundir el partido con el movimiento, la autora ignora completamente la desconfianza absoluta del pueblo de México a la cultura de la corrupción y el chantaje institucionalizados que comparten por igual todos los partidos políticos que forman parte de la "transición pactada", incluido el PRD.
9. "La falta de capacidad de organizarse en forma incluyente y eficaz produjo múltiples, pero cada vez más pequeños, intentos organizativos que resultaron centrífugos".144
¿Por qué no menciona, por ejemplo, las múltiples reuniones que los grupos estudiantiles ligados al PRD (gente del Centro Cultural Universitario de Ciencias Políticas, por ejemplo, donde había miembros del CEU, de la Coordinadora Estudiantil ambos del PRD y del FZLN)) tenían en el Bosque de Tlalpan, fuera del campus universitario, con importantes representantes del gobierno del Distrito Federal, donde se planeaba cómo dividir al CGH, entregar las instalaciones del CCU y levantar, sin más, la huelga? Esta es una bonita manera de entender el verbo "incluir".
10. "Ausencia de tolerancia, de pluralidad y respeto a la diversidad (no sólo política), todo lo cual es propio del autoritarismo".145
Ojalá esta sentencia de "tolerancia" sea escuchada por quienes practicaron lo contrario, como hemos visto.
11. "El movimiento careció de capacidad para reconocer su victoria y para dar contenido y continuidad a sus demandas en un terreno en el que debe intervenir toda la comunidad. Ello se debe, fundamentalmente, al predominio de posiciones que desprecian la reforma democrática de la universidad en aras de un supuesto o difuso proyecto popular de cambio drástico".146
Obviamente que esa "victoria" significaba la aceptación de las "ofertas globales" que se habían hecho a lo largo del movimiento y que si para el CGH eran inadmisibles, no lo eran así para quienes negociaban a espaldas de él.
12. "Cuando se hizo posible la mesa de diálogo, la dirección del movimiento fue incapaz de entenderlo como espacio de acuerdo y, por tanto, de negociación abierta y democrática, mostrando su vocación por la denuncia reiterativa y las grandes carencias de su argumentación".147
En primer lugar, no había tal dirección y, en segundo lugar, sería pertinente preguntar cómo entendían las autoridades el diálogo y la negociación, además del PRD.
13. "Para muchos estudiantes y trabajadores universitarios de las corrientes ultras, el PRD y el gobierno que éste dirige en la ciudad han sido uno más de los enemigos a vencer en esta lucha, y por momentos, para algunos, el principal objeto de su rechazo".148
Al igual que desde un principio, ese partido proclamó una lucha abierta contra los estudiantes y el CGH, así como contra sus demandas. Y de ello da muestra la represión que el gobierno del DF ejerció en diversas ocasiones contra los estudiantes en huelga y que el PRD simplemente avaló.
14. "Por obra, sobre todo, de la llamada ultra – cuyos principales dirigentes, habiendo participado también en la lucha de 1987 con posiciones contrarias a las predominantes, se mantienen aún en la Universidad- lo que entonces fue considerado un triunfo sin precedentes, hoy aparecía esencialmente como referencia negativa. A ello contribuyó, también, que muchos académicos guardaran una mala impresión del congreso de 1990, entre otras cosas, por los magros resultados alcanzados pese al enorme esfuerzo que implicó".149
¿Y a qué azares del destino obedecieron esos magros resultados?
15. "El movimiento iniciado en abril de 1999, a diferencia de todas las otras luchas estudiantiles en México, se encuentra por primera vez con que una parte de la izquierda ocupa posiciones de gobierno, lo cual, lejos de ser aprovechado políticamente, es rechazado por un segmento del movimiento y es mal entendido por otro. Mientras que, para el primero, esta situación sirve de alimento a su postura, la cual niega los avances democráticos y vuelve sobre los pasos maniqueos y dogmáticos de una izquierda autodenominada extraparlamentaria, para el segundo fue, en no pocas ocasiones, una verdadera camisa de fuerza. En relación con esto último, es importante señalar la trascendencia que tuvo el acuerdo que realizaron algunos dirigentes del PRD - los cuales habían sido líderes estudiantiles en 1986-1987- con el entonces rector Francisco Barnés, que condujo a la aprobación, el 7 de junio en el Consejo Universitario, de las colegiaturas voluntarias en lugar de las obligatorias que habían provocado el conflicto".150
Pero, ¿en qué se deferencia el PRD de sus homólogos del PAN y PRI, en el marco del régimen de transición pactada; y, en este sentido, ¿qué se podía esperar de un partido de "oposición" cuya actuación, que rayó en provocación, todo mundo la vio con la entrada de Cárdenas a la explanada de la Rectoría el jueves 22 de junio de 2000, para realizar un mitin proselitista con vistas a las elecciones presidenciales del 2 de julio de 2000?
16. "En el movimiento estudiantil de la UNAM terminó predominando una postura que, más que buscar arrancar sus demandas a las autoridades universitarias y al gobierno que las sostiene, parecía querer mostrar que el Estado, mas no sólo el gobierno, -en donde se incluye necesariamente al PRD- es exclusivamente fuerza y represión".151
Aquí entramos al mundo académico de las definiciones: ¿Qué es el Estado, el gobierno, el régimen político? ¿No es, acaso, un instrumento de represión y de manutención del régimen social y político del modo de producción capitalista (dependiente) en México y en el mundo? ¿Ya se olvidaron de esa definición de Marx del Estado como instrumento de poder de la clase dominante y, con Lenin en El Estado y la revolución, más enfáticamente de sojuzgamiento de la voluntad individual por medio de la coerción y el uso de la fuerza a través de destacamentos especiales como cárceles, policía-granaderos, ejército, cuerpos paramilitares de represión sistemática, etcétera, como la PFP?152
Otro crítico del movimiento estudiantil es Alejandro Álvarez, para quien el movimiento huelguístico: "Ha sido una experiencia tremendamente costosa en el ámbito institucional, por la pérdida de alumnos de alto rendimiento, por la polarización interna y el deterioro del tejido social, por la virtual desaparición del sentido de comunidad en un terreno de individualismo ya abonado por las políticas neoliberales, por la pérdida de bienes de por sí escasos en muchos de los planteles, pero sobre todo por el abatimiento de la imagen pública de la UNAM a manos de los medios de comunicación de masas".153
Solamente hay que aclarar que todo lo anterior no es por la acción del movimiento estudiantil, sino el fiel reflejo de las políticas educativas de corte neoliberal, como la conformación de los "alumnos de alto rendimiento", cuya "pérdida" lamenta el autor.
"Una de las primeras características del movimiento que tienen que explicarse es su duración excepcional por la confluencia de dos estrategias políticamente encontradas: la de las autoridades universitarias, que apostaron a una huelga artificialmente larga, como forma de propiciar el desgaste del movimiento, la descomposición interna para llevarlo a una eventual derrota, sin tener que conceder nada a los estudiantes y sin poner a negociación el espíritu de la reforma neoliberal. Del lado de los estudiantes, la excepcional duración se explica por la estrategia hegemónica en el órgano dirigente de la lucha, el CGH, que apostaba a una huelga larga".154
Sería de utilidad metodológica para emitir juicios, que se definiera qué es el "órgano dirigente" y, enseguida, explicar cómo hubiera conseguido sus demandas el movimiento estudiantil en el corto plazo, frente a toda una estrategia de desgaste y de cerrazón por parte de las autoridades en el largo plazo y a la cual coadyuvó su partido, el PRD.
Por otra parte, Álvarez realiza una periodización que no corresponde con la realidad de la lucha estudiantil y con acontecimientos importantes que generó el movimiento. Según, él, éste atravesó por cinco grandes fases a lo largo de casi un año. La primera fase, va de la segunda semana de febrero al 7 de junio: fase plena de optimismo, pluralidad y generosidad que brotaron por todos lados en las filas estudiantiles y universitarias, que alcanzó grandes logros en la socialización del discurso político criticando el pensamiento neoliberal en educación y construyendo los argumentos de defensa de los seis puntos del pliego petitorio, además de que siempre contó con un amplio consenso interno y popular. Culmina con la sesión del Consejo Universitario que el 7 de junio unilateralmente deroga el reglamento de pagos de 1966, abroga el de 1999 y deja las cuotas en calidad de "voluntarias".
Según Álvarez, también se dieron los primeros casos de expulsión de disidentes, "...las estigmatizaciones, los vetos, la exclusión de otros actores de la vida universitaria, así como el rechazo tajante e injustificadamente agresivo a la propuesta de los maestros eméritos que surgió el 28 de julio tratando de buscar una salida negociada al conflicto".155 Obsérvese que se habla se "salida", no de solución al PP del CGH.
Como en la economía, en la política también hay que desagregar las categorías que se utilizan. Por eso hay que aclarar que estos "disidentes" eran, junto con elementos porriles y de otros grupos de la derecha universitaria, precisamente miembros de grupos ligados al PRD como el CEU y la RED, con personajes siniestros como los hermanos José Luis y Jesús Cruz mejor conocidos como "los tornillos" de Ingeniería o Roberto el "gordo López" y Carlos Chávez de Ciencias Políticas que, efectivamente, fueron vetados por la asamblea de esa Facultad, por hacer declaraciones públicas en contra de los resolutivos de asamblea y a título personal, lo mismo que ocurrió con Belaunzarán del CEU de Filosofía, con el Porras de Arquitectura y con Bolívar Huerta y Alfonso Bautista de la Facultad de Ciencias, entre las cabezas más visibles. En este contexto, de franco boicot a las asambleas locales y plenarias del CGH, de realización de actividades extramuros y de franca violación a los resolutivos de las plenarias, es que se produjo la "quita de votos" en la Facultad de Contaduría, el mismo día 5 de octubre de 1999 en que fue secuestrado el “Mosh”, a los miembros perredistas de la Coordinadora de Estudiantes de Posgrado y Sedes de Investigación (CEPSI) encabezados por gente como Alma Maldonado del CEU-histórico, que realizaban actividades en los institutos contrarias a la huelga: "El pleno del Consejo General de Huelga (CGH) decidió retirar los votos a los representantes de las unidades de posgrado, pues la comisión encargada de investigar si en los institutos de la UNAM se imparten clases extramuros informó la madrugada de ayer que sí se realizan esas actividades en los sitios mencionados".156
La segunda fase es de declive relativo y va del mismo 7 de junio hasta la simbólica marcha del 2 de octubre, de Ciudad Universitaria a Tlatelolco; además, "... la señalaron los primeros cuestionamientos al CGH por no ser capaz de identificar las cuestiones" – (¿?) – "que hasta ese momento ya podían haberse capitalizado respecto al pliego de peticiones".157
Hay que aclarar que el "declive" no es del movimiento en su conjunto, sino de los grupos ligados al PRD, que comienza cuando falla la táctica de Barnés de golpear por fuera y prolongar el conflicto ("estoy preparado para una huelga larga", declaró desde el principio"), al imponer, el 7 de junio, las "cuotas voluntarias" y, después, por dentro, con las propuestas de los eméritos, de la directiva del STUNAM y de las cinco escuelas, para fracturar a las asambleas con miras a imponer a los perredistas en la "dirección" del movimiento.
La tercera fase va del 4 de octubre al 7 de noviembre, y "..es de profundización del aislamiento, interno y externo del CGH por la persistencia pública de la imagen de intolerancia, arrogancia y sectarismo. El aislamiento interno del CGH en la universidad, se debió básicamente al cierre de los institutos del área de Humanidades...decidido de manera irregular por un pequeño grupo de escuelas"158, lo que no es exacto, ya que fue resolutivo del CGH de los días 16 y 17 de octubre en la Prepa 2, cerrar aquellos institutos en los que, de manera comprobada, se realizaban clases extra e intra muros, cuidando conjuntamente con las autoridades de darles mantenimiento. Hay que decir que, fuera de esta disposición, las autoridades ordenaron el desalojo y la sustracción de equipo y papelería en institutos como Geología, Geografía y Filológicas, antes del cierre de estas entidades, con excepción de Filológicas que fue cerrado por las autoridades. El cierre fue determinado por el CGH unos días después de la represión del 14 de octubre contra el CGH enfrente de Televisa por el gobierno del Distrito Federal. La "persistencia pública de la imagen de intolerancia, arrogancia y sectarismo", de que habla Álvarez, oculta que quien promovía verdaderamente el "aislamiento" eran los medios de comunicación y las declaraciones de los moderados.
La cuarta fase, es de recuperación de la imagen de las autoridades y la profundización del deterioro de la legitimidad del CGH, y va del 12 de noviembre con la renuncia de Francisco Barnés al 1 de febrero de 2000 con la incursión de la PFP en la Preparatoria # 3 el 1 de febrero de 1999. El CGH "...persistía en la imagen de intolerancia, arrogancia y sectarismo precisamente en el asunto de las relaciones con los investigadores y con el trato a los disidentes internos, además de sumarse hechos como la detención del "Rocco" y el "accidente" de los estudiantes del CCH Naucalpan que resultaron heridos cuando preparaban petardos".159
"Se firman importantes acuerdos el 10 de diciembre,160 ...pero también se presentan los incidentes más graves y masivos de represión contra miembros del CGH, que abarca a los 98 detenidos por las 'agresiones' contra el edificio de la embajada norteamericana, al concentrarse a protestar en solidaridad con los manifestantes de Seattle, y a los 251 detenidos y los 35 heridos en los 'incidentes' de la Preparatoria 3".161
La quinta y última fase "... va del 6 de febrero y transcurre hasta el momento actual (segunda semana de marzo) y puede ser caracterizada como una fase de derrota, desorganización estudiantil y reflujo general".162
En estos términos finaliza el profesor Alejandro Álvarez su "análisis objetivo" sobre el movimiento estudiantil.
En general, los críticos del movimiento, en particular Alejandro Álvarez, consideraron que el 7 de junio era el "momento justo" para el levantamiento de la huelga con "éxito", concretamente para Álvarez, cuando dice que el CGH no fue "...capaz de identificar las cuestiones que hasta ese momento ya podían haberse capitalizado respecto al pliego de peticiones..."163
Reparemos en esto: ¿qué cuestiones se habían capitalizado respecto al PP?, y ¿qué resolvía en realidad la "propuesta de los eméritos", si ésta era una variante esencialmente igual, como vimos, a la que no resolvía de fondo el conflicto y, además, ni siquiera contemplaba la posibilidad de realizar un Congreso Universitario, sino crear solamente "espacios" o "foros" deliberativos?
En la réplica a la propuesta de los eméritos, la Asamblea Académica Universitaria dijo con toda razón: "En lo que no estamos de acuerdo, y lo que no nos queda nada claro, lo decimos con todo respeto, es lo que ustedes plantean específicamente. Dicen que no son intermediarios, pero plantean una salida que ustedes creen aceptable para ambas partes. Y luego resulta que es mucho más cercana a la posición de rectoría que a la del CGH, muy inferior de hecho a la que planteó el rector Carpizo en 1987 y que hoy sabemos que fue 'una salida pero no una solución', porque sólo preparó la crisis mayor que hoy estamos viviendo".164 Y efectivamente los hechos demostrarían que dicha propuesta fue, incluso, aclamada por Zedillo cuando sentenció que "si la intransigencia prevalece y se rechaza la propuesta 'generosa y lúcida' de los maestros eméritos, el gobierno sólo esperará el mandato democrático de la mayoría universitaria para poner en acción otros medios legítimos del Estado y restaurar el funcionamiento de la Universidad Nacional Autónoma de México".165
Los representantes del PRD no guardan distancia para reconocer descaradamente que "la alta jerarquía" de su partido (Cárdenas, Imaz, Pascoe, Rosario Robles, el Pino, etc.) haya intentado negociar infructuosamente la huelga estudiantil con las modificaciones al RGP el 7 de junio, sin tener siquiera la representatividad ni los cuadros necesarios entre sus filas. Por el contrario, se hacen cómplices al secundar esas negociaciones en lo oscurito y al margen de la tan pregonada "democracia" que solamente ellos entienden. En efecto, la misma Elvira Concheiro reconoce que "...la trascendencia que tuvo el acuerdo que realizaron algunos dirigentes del PRD -los cuales habían sido líderes estudiantiles en 1986-1987- con el entonces rector Francisco Barnés, que condujo a la aprobación, el 7 de junio en el Consejo Universitario, de las colegiaturas voluntarias en lugar de las obligatorias que habían provocado el conflicto".166 La pregunta necesaria es: ¿Con qué autoridad moral y política pretendían negociar y acordar con las autoridades los grupos estudiantiles del CEU-histórico, de la Coordinadora Estudiantil, del CEM, de la RED y sus dirigentes?. Evidentemente esa negociación fue un acto autoritario e intolerante de quienes, desde un principio, estuvieron en contra de la huelga y, cuando ésta estalló por voluntad expresa de las asambleas, pusieron todo su empeño, todo su esfuerzo, en boicotearla, echando mano de todo tipo de medidas: desde el boicot a las mismas, la formación de grupos de "autoexiliados" en la Facultad de Ciencias Políticas - (donde, se entretejió una extraña mezcla de perredistas, anti-paristas, derechistas y de miembros del FZLN; en la ENEP-Acatlán y en el CCH-Naucalpan) -, hasta los intentos frustrados de crear un "CGH paralelo" controlado por ellos y, cuando no pudieron, entonces, entregaron los planteles universitarios a la PFP.167
La actividad divisionista de los grupos ligados al PRD y concentrados en el Centro Cultural Universitario (CCU), se muestra en distintos volantes que distribuyeron a lo largo de la huelga, destacando uno, en donde dicen que "...hemos decidido desconocer a la asamblea de nuestra facultad ya que consideramos que las condiciones no son las adecuadas para desarrollar una verdadera discusión política, en donde el uso de la razón se imponga al de la intolerancia; por lo que a partir del jueves 8 de julio desconocemos todo acuerdo, decisión, resolutivo o representante emanado de ese grupo que se autonombra el representante de la asamblea. Reiteramos nuestra posición de desconocer cualquier asamblea que pretenda suplir a la Asamblea del Comité de Huelga de la Facultad, ya sea en el exilio o dentro de las instalaciones...exhortamos a las asambleas a pronunciarse por la suspensión de los votos a la FCPyS hasta que exista una asamblea incluyente, plural y reconocida por todos los estudiantes del Comité de Huelga". Firman: CCU, Kinesis, Huelguistas Independientes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.
Este fue el origen de la formación de los "grupos de autoexiliados", mediante una táctica política que, independientemente de perder las votaciones en las asambleas locales y, en vez de "apechugar" como lo hace cualquier minoría democrática, consistía en abandonar por voluntad propia las asambleas; solicitar la presencia de los medios de comunicación que prestos acudían a su llamado, y hacer declaraciones públicas acusando a los miembros del Comité de Huelga de ser "intolerantes" y practicar "expulsiones" de los "disidentes". Nada más alejado de la realidad. Estas prácticas se multiplicaron en escuelas y facultades como CCH-Naucalpan, Ingeniería, Trabajo Social, Prepa 9, ENEP-Aragón, etcétera. Es decir, lugares donde los perredistas eran minoría y perdían las asambleas de las escuelas, por lo que, en vez de "apechugar" como se decía, las abandonaban y hacían declaraciones públicas tildando a sus compañeros de "intolerantes" y excluyentes".
La "propuesta" del PRD, como de sus agrupaciones estudiantiles siempre fue la "suspensión" del RGP y no su abrogación como demandaba el CGH y la realización ya sea de "foros" o de un "congreso" donde cupieran las autoridades como tales, y fueran ellas quienes lo organizaran y controlaran, "asumiendo" el Consejo Universitario los "resolutivos", como comprobamos más atrás. En esencia, era la misma estrategia política que negoció con las autoridades las demandas del CEU en el pasado movimiento. Sin embargo, a lo que más llegaron fue a edificar su "Convergencia Universitaria", donde se articularon con algunos consejeros universitarios, investigadores y miembros de la directiva del STUNAM. Incluso, su oportunismo llegó hasta a proponer un candidato para ocupar la Rectoría por el PRD y miembros de la directiva del STUNAM: así Convergencia Universitaria propuso a Manuel Peimbert en articulación con el Consejo Interno del IIEc, que impulsaron, además de ese, a Luis Villoro y a Alfredo López Austin, en fin, a los "eméritos" que presentaron la fórmula de "salida" al conflicto y que fracasó rotundamente.168
Las escuelas que secundaron estos intentos de fracturar al CGH fueron la de Música, la Prepa 1, el CUEC, la ENEO, la Facultad de Psicología, el CCH Vallejo y la autoproclamada CEPSI; a ésta última, le fueron retirados legítimamente los votos que poseían y usufructuaban sin estar en huelga y sí, como se comprobó más adelante, desarrollando actividades de esquirolaje a la misma y de sabotaje en los CGH’s. La CEPSI, de clara filiación perredista, desde un principio gozó de una situación excepcional al detentar 12 votos, de los cinco que correspondían a cada escuela y facultad, lo que llevaba a que más que duplicaran su representatividad en relación con escuelas como medicina e ingeniería que, juntos, sumaban alrededor de 30 mil alumnos. Como se comprobó más adelante ese grupo, lejos de organizar al posgrado de la UNAM, lo que hizo fue utilizar, sobre todo, a los institutos del "ala científica", para operar en función de los intereses de no más de treinta miembros que decían "representar" a cientos. Cuando se le reclamaba que "no estaban en huelga", replicaban cínicamente: "estamos en paro académico", pero escondían que iban a tomar clases, realizaban sus investigaciones y cobraban sus becas, como "buenos huelguistas" de cuello blanco, parafraseando a Wright Mills.
Pero en general, no fueron las bases estudiantiles de las asambleas de esas escuelas, las que secundaron los continuos intentos de fractura; sino algunos individuos que se autoproclamaron "dirigentes" y que, curiosamente, eran miembros o simpatizantes del PRD.
En suma, muy por el contrario de los precedentes juicios, prejuicios y "argumentos" de Concheiro y Álvarez; su concepción y periodización del movimiento, no se compaginan con los acontecimientos anteriores a la ruptura de la huelga, ni con los resultados de eventos como las consultas universitarias a la población implementadas por el CGH, como por ejemplo con el contenido y significado de los Acuerdos del 10 de diciembre; acontecimiento todos ellos que indican que el movimiento respondía a otras lógicas, características y ejes totalmente distintos a los que le atribuyen los críticos y adversarios del movimiento estudiantil, articulado en el CGH.
a) El ataque del perredismo132
El desiderátum del perredismo contra el CGH se puede resumir en los siguientes argumentos que sintetizan la totalidad de los utilizados contra el movimiento de huelga, tanto por la seudoizquierda como por la derecha.
Para Elvira Concheiro se es "intolerante" y "ultra" (o "mergaultra") porque, según ella: "En una primera y persistente campaña propagandística contra el CEU 'histórico' se fue forjando lo que sería el discurso principal de la corriente ultra en este movimiento: la lucha por un diálogo con las autoridades que no significara negociación alguna; la exigencia de la abrogación del RGP, que no la sola suspensión o derogación de los aumentos aprobados el 15 de marzo; la realización de un congreso no paritario sino con mayoría estudiantil, que se planteara la refundación autogestionaria de la UNAM. Sumadas a lo anterior, aparecían algunas demandas que buscaban revertir las derrotas estudiantiles de 1995 y 1997 (de las cuales también aparecían los 'ceuístas históricos' como responsables), cuando las autoridades logran modificar el reglamento del pase automático, restringen la matrícula y establecen relaciones con el CENEVAL."133
En función de este "diagnóstico general", Concheiro esgrime las siguientes formulaciones ideológicas:
1. "El movimiento estudiantil es un movimiento que busca la democracia y genera en su interior una profunda intolerancia y exclusión propias del más ácido autoritarismo".134
Sería bueno definir qué se entiende por "democracia" ya que en la concepción reformistas se es demócrata hasta cuando se reprimen a los movimientos populares para "meterlos" en orden.135
2. "Es un movimiento, además, que su división interna, el peso determinante de sus partes frente al todo, cuestionan su propia identidad colectiva y solidaria".136 ¿Por qué?
3. "Un movimiento que, finalmente, quedó bajo la conducción de las corrientes que más rechazo mostraron a la búsqueda de salidas negociadas e inteligentes137, que lograron desdibujar todo liderazgo democrático quedándose sin portavoz y que establecieron la imposición y la violación de los acuerdos mayoritarios del movimiento, no podía más que dejar amplio espacio a las fuerzas que desde el principio del conflicto reclamaban la respuesta autoritaria a las demandas estudiantiles y, por tanto, la intervención de la fuerza pública".138
Por lo tanto, el CGH se aplicó el HARAKIRI, según Concheiro, porque fue el responsable de la represión militar, no las autoridades que la solicitaron y el Estado.
4. "El desenlace violento que obtuvo la larga huelga estudiantil no está al margen de dichas características".139 ¿Son las mismas causas que lo anterior?
5. "Este movimiento careció en su interior de verdadera unidad y solidaridad que integraran plenamente a los estudiantes que, por miles, lo iniciaron. La sensación de gran soledad que producen la ausencia de dirección colectiva y la consecuente responsabilidad individualizada, no sólo resultaba un inmenso contrasentido sino una carga difícil de llevar".140
Pero no se dice, como probamos más adelante, ni una sola palabra sobre la actuación divisionista y sectaria de los grupos estudiantiles de filiación perredista que, en múltiples ocasiones, actuaron en coordinación con grupos porriles y policiacos de dentro y fuera de la UNAM, como ejemplarmente muestra el caso del CCH Naucalpan, de la ENEP Acatlán y de la Facultad de Ingeniería en varios momentos de la huelga.
6. "La misma falta de integración impidió que se sometiera o subordinara a las pequeñas y desarticuladas agrupaciones estudiantiles que existían antes de la huelga. Ello provocó que el peso de las divisiones, que se presentan en forma natural en el seno de todo movimiento, haya sido mucho mayor".141
Divisionismo que alentaron sistemáticamente los grupos moderados, sobre todo, cuando entregaron los planteles universitarios a la Policía Federal Preventiva (PFP).
7. "Muchos instrumentos definitorios del quehacer político, como son la representación, el debate de ideas, la construcción de alianzas, la negociación, la propaganda, fueron negados o mal entendidos".142
Quienes rehuían el debate y hacían vacíos planeados y sistemáticos con asesorías del PRD o del GDF a las actividades académicas y políticas que organizaba entusiastamente el CGH, eran precisamente esos grupos organizados.
8. "No aceptar el liderazgo, combatir el protagonismo, la desconfianza hacia los políticos, las formas de las asambleas, devino en exclusión, en carencia de dirección política, en extrema lentitud para responder, en discusiones eternas y estériles, en intolerancia grosera y campo para liderazgos de facto que con frecuencia atropellaron los acuerdos tomados".143
Aquí, además de confundir el partido con el movimiento, la autora ignora completamente la desconfianza absoluta del pueblo de México a la cultura de la corrupción y el chantaje institucionalizados que comparten por igual todos los partidos políticos que forman parte de la "transición pactada", incluido el PRD.
9. "La falta de capacidad de organizarse en forma incluyente y eficaz produjo múltiples, pero cada vez más pequeños, intentos organizativos que resultaron centrífugos".144
¿Por qué no menciona, por ejemplo, las múltiples reuniones que los grupos estudiantiles ligados al PRD (gente del Centro Cultural Universitario de Ciencias Políticas, por ejemplo, donde había miembros del CEU, de la Coordinadora Estudiantil ambos del PRD y del FZLN)) tenían en el Bosque de Tlalpan, fuera del campus universitario, con importantes representantes del gobierno del Distrito Federal, donde se planeaba cómo dividir al CGH, entregar las instalaciones del CCU y levantar, sin más, la huelga? Esta es una bonita manera de entender el verbo "incluir".
10. "Ausencia de tolerancia, de pluralidad y respeto a la diversidad (no sólo política), todo lo cual es propio del autoritarismo".145
Ojalá esta sentencia de "tolerancia" sea escuchada por quienes practicaron lo contrario, como hemos visto.
11. "El movimiento careció de capacidad para reconocer su victoria y para dar contenido y continuidad a sus demandas en un terreno en el que debe intervenir toda la comunidad. Ello se debe, fundamentalmente, al predominio de posiciones que desprecian la reforma democrática de la universidad en aras de un supuesto o difuso proyecto popular de cambio drástico".146
Obviamente que esa "victoria" significaba la aceptación de las "ofertas globales" que se habían hecho a lo largo del movimiento y que si para el CGH eran inadmisibles, no lo eran así para quienes negociaban a espaldas de él.
12. "Cuando se hizo posible la mesa de diálogo, la dirección del movimiento fue incapaz de entenderlo como espacio de acuerdo y, por tanto, de negociación abierta y democrática, mostrando su vocación por la denuncia reiterativa y las grandes carencias de su argumentación".147
En primer lugar, no había tal dirección y, en segundo lugar, sería pertinente preguntar cómo entendían las autoridades el diálogo y la negociación, además del PRD.
13. "Para muchos estudiantes y trabajadores universitarios de las corrientes ultras, el PRD y el gobierno que éste dirige en la ciudad han sido uno más de los enemigos a vencer en esta lucha, y por momentos, para algunos, el principal objeto de su rechazo".148
Al igual que desde un principio, ese partido proclamó una lucha abierta contra los estudiantes y el CGH, así como contra sus demandas. Y de ello da muestra la represión que el gobierno del DF ejerció en diversas ocasiones contra los estudiantes en huelga y que el PRD simplemente avaló.
14. "Por obra, sobre todo, de la llamada ultra – cuyos principales dirigentes, habiendo participado también en la lucha de 1987 con posiciones contrarias a las predominantes, se mantienen aún en la Universidad- lo que entonces fue considerado un triunfo sin precedentes, hoy aparecía esencialmente como referencia negativa. A ello contribuyó, también, que muchos académicos guardaran una mala impresión del congreso de 1990, entre otras cosas, por los magros resultados alcanzados pese al enorme esfuerzo que implicó".149
¿Y a qué azares del destino obedecieron esos magros resultados?
15. "El movimiento iniciado en abril de 1999, a diferencia de todas las otras luchas estudiantiles en México, se encuentra por primera vez con que una parte de la izquierda ocupa posiciones de gobierno, lo cual, lejos de ser aprovechado políticamente, es rechazado por un segmento del movimiento y es mal entendido por otro. Mientras que, para el primero, esta situación sirve de alimento a su postura, la cual niega los avances democráticos y vuelve sobre los pasos maniqueos y dogmáticos de una izquierda autodenominada extraparlamentaria, para el segundo fue, en no pocas ocasiones, una verdadera camisa de fuerza. En relación con esto último, es importante señalar la trascendencia que tuvo el acuerdo que realizaron algunos dirigentes del PRD - los cuales habían sido líderes estudiantiles en 1986-1987- con el entonces rector Francisco Barnés, que condujo a la aprobación, el 7 de junio en el Consejo Universitario, de las colegiaturas voluntarias en lugar de las obligatorias que habían provocado el conflicto".150
Pero, ¿en qué se deferencia el PRD de sus homólogos del PAN y PRI, en el marco del régimen de transición pactada; y, en este sentido, ¿qué se podía esperar de un partido de "oposición" cuya actuación, que rayó en provocación, todo mundo la vio con la entrada de Cárdenas a la explanada de la Rectoría el jueves 22 de junio de 2000, para realizar un mitin proselitista con vistas a las elecciones presidenciales del 2 de julio de 2000?
16. "En el movimiento estudiantil de la UNAM terminó predominando una postura que, más que buscar arrancar sus demandas a las autoridades universitarias y al gobierno que las sostiene, parecía querer mostrar que el Estado, mas no sólo el gobierno, -en donde se incluye necesariamente al PRD- es exclusivamente fuerza y represión".151
Aquí entramos al mundo académico de las definiciones: ¿Qué es el Estado, el gobierno, el régimen político? ¿No es, acaso, un instrumento de represión y de manutención del régimen social y político del modo de producción capitalista (dependiente) en México y en el mundo? ¿Ya se olvidaron de esa definición de Marx del Estado como instrumento de poder de la clase dominante y, con Lenin en El Estado y la revolución, más enfáticamente de sojuzgamiento de la voluntad individual por medio de la coerción y el uso de la fuerza a través de destacamentos especiales como cárceles, policía-granaderos, ejército, cuerpos paramilitares de represión sistemática, etcétera, como la PFP?152
Otro crítico del movimiento estudiantil es Alejandro Álvarez, para quien el movimiento huelguístico: "Ha sido una experiencia tremendamente costosa en el ámbito institucional, por la pérdida de alumnos de alto rendimiento, por la polarización interna y el deterioro del tejido social, por la virtual desaparición del sentido de comunidad en un terreno de individualismo ya abonado por las políticas neoliberales, por la pérdida de bienes de por sí escasos en muchos de los planteles, pero sobre todo por el abatimiento de la imagen pública de la UNAM a manos de los medios de comunicación de masas".153
Solamente hay que aclarar que todo lo anterior no es por la acción del movimiento estudiantil, sino el fiel reflejo de las políticas educativas de corte neoliberal, como la conformación de los "alumnos de alto rendimiento", cuya "pérdida" lamenta el autor.
"Una de las primeras características del movimiento que tienen que explicarse es su duración excepcional por la confluencia de dos estrategias políticamente encontradas: la de las autoridades universitarias, que apostaron a una huelga artificialmente larga, como forma de propiciar el desgaste del movimiento, la descomposición interna para llevarlo a una eventual derrota, sin tener que conceder nada a los estudiantes y sin poner a negociación el espíritu de la reforma neoliberal. Del lado de los estudiantes, la excepcional duración se explica por la estrategia hegemónica en el órgano dirigente de la lucha, el CGH, que apostaba a una huelga larga".154
Sería de utilidad metodológica para emitir juicios, que se definiera qué es el "órgano dirigente" y, enseguida, explicar cómo hubiera conseguido sus demandas el movimiento estudiantil en el corto plazo, frente a toda una estrategia de desgaste y de cerrazón por parte de las autoridades en el largo plazo y a la cual coadyuvó su partido, el PRD.
Por otra parte, Álvarez realiza una periodización que no corresponde con la realidad de la lucha estudiantil y con acontecimientos importantes que generó el movimiento. Según, él, éste atravesó por cinco grandes fases a lo largo de casi un año. La primera fase, va de la segunda semana de febrero al 7 de junio: fase plena de optimismo, pluralidad y generosidad que brotaron por todos lados en las filas estudiantiles y universitarias, que alcanzó grandes logros en la socialización del discurso político criticando el pensamiento neoliberal en educación y construyendo los argumentos de defensa de los seis puntos del pliego petitorio, además de que siempre contó con un amplio consenso interno y popular. Culmina con la sesión del Consejo Universitario que el 7 de junio unilateralmente deroga el reglamento de pagos de 1966, abroga el de 1999 y deja las cuotas en calidad de "voluntarias".
Según Álvarez, también se dieron los primeros casos de expulsión de disidentes, "...las estigmatizaciones, los vetos, la exclusión de otros actores de la vida universitaria, así como el rechazo tajante e injustificadamente agresivo a la propuesta de los maestros eméritos que surgió el 28 de julio tratando de buscar una salida negociada al conflicto".155 Obsérvese que se habla se "salida", no de solución al PP del CGH.
Como en la economía, en la política también hay que desagregar las categorías que se utilizan. Por eso hay que aclarar que estos "disidentes" eran, junto con elementos porriles y de otros grupos de la derecha universitaria, precisamente miembros de grupos ligados al PRD como el CEU y la RED, con personajes siniestros como los hermanos José Luis y Jesús Cruz mejor conocidos como "los tornillos" de Ingeniería o Roberto el "gordo López" y Carlos Chávez de Ciencias Políticas que, efectivamente, fueron vetados por la asamblea de esa Facultad, por hacer declaraciones públicas en contra de los resolutivos de asamblea y a título personal, lo mismo que ocurrió con Belaunzarán del CEU de Filosofía, con el Porras de Arquitectura y con Bolívar Huerta y Alfonso Bautista de la Facultad de Ciencias, entre las cabezas más visibles. En este contexto, de franco boicot a las asambleas locales y plenarias del CGH, de realización de actividades extramuros y de franca violación a los resolutivos de las plenarias, es que se produjo la "quita de votos" en la Facultad de Contaduría, el mismo día 5 de octubre de 1999 en que fue secuestrado el “Mosh”, a los miembros perredistas de la Coordinadora de Estudiantes de Posgrado y Sedes de Investigación (CEPSI) encabezados por gente como Alma Maldonado del CEU-histórico, que realizaban actividades en los institutos contrarias a la huelga: "El pleno del Consejo General de Huelga (CGH) decidió retirar los votos a los representantes de las unidades de posgrado, pues la comisión encargada de investigar si en los institutos de la UNAM se imparten clases extramuros informó la madrugada de ayer que sí se realizan esas actividades en los sitios mencionados".156
La segunda fase es de declive relativo y va del mismo 7 de junio hasta la simbólica marcha del 2 de octubre, de Ciudad Universitaria a Tlatelolco; además, "... la señalaron los primeros cuestionamientos al CGH por no ser capaz de identificar las cuestiones" – (¿?) – "que hasta ese momento ya podían haberse capitalizado respecto al pliego de peticiones".157
Hay que aclarar que el "declive" no es del movimiento en su conjunto, sino de los grupos ligados al PRD, que comienza cuando falla la táctica de Barnés de golpear por fuera y prolongar el conflicto ("estoy preparado para una huelga larga", declaró desde el principio"), al imponer, el 7 de junio, las "cuotas voluntarias" y, después, por dentro, con las propuestas de los eméritos, de la directiva del STUNAM y de las cinco escuelas, para fracturar a las asambleas con miras a imponer a los perredistas en la "dirección" del movimiento.
La tercera fase va del 4 de octubre al 7 de noviembre, y "..es de profundización del aislamiento, interno y externo del CGH por la persistencia pública de la imagen de intolerancia, arrogancia y sectarismo. El aislamiento interno del CGH en la universidad, se debió básicamente al cierre de los institutos del área de Humanidades...decidido de manera irregular por un pequeño grupo de escuelas"158, lo que no es exacto, ya que fue resolutivo del CGH de los días 16 y 17 de octubre en la Prepa 2, cerrar aquellos institutos en los que, de manera comprobada, se realizaban clases extra e intra muros, cuidando conjuntamente con las autoridades de darles mantenimiento. Hay que decir que, fuera de esta disposición, las autoridades ordenaron el desalojo y la sustracción de equipo y papelería en institutos como Geología, Geografía y Filológicas, antes del cierre de estas entidades, con excepción de Filológicas que fue cerrado por las autoridades. El cierre fue determinado por el CGH unos días después de la represión del 14 de octubre contra el CGH enfrente de Televisa por el gobierno del Distrito Federal. La "persistencia pública de la imagen de intolerancia, arrogancia y sectarismo", de que habla Álvarez, oculta que quien promovía verdaderamente el "aislamiento" eran los medios de comunicación y las declaraciones de los moderados.
La cuarta fase, es de recuperación de la imagen de las autoridades y la profundización del deterioro de la legitimidad del CGH, y va del 12 de noviembre con la renuncia de Francisco Barnés al 1 de febrero de 2000 con la incursión de la PFP en la Preparatoria # 3 el 1 de febrero de 1999. El CGH "...persistía en la imagen de intolerancia, arrogancia y sectarismo precisamente en el asunto de las relaciones con los investigadores y con el trato a los disidentes internos, además de sumarse hechos como la detención del "Rocco" y el "accidente" de los estudiantes del CCH Naucalpan que resultaron heridos cuando preparaban petardos".159
"Se firman importantes acuerdos el 10 de diciembre,160 ...pero también se presentan los incidentes más graves y masivos de represión contra miembros del CGH, que abarca a los 98 detenidos por las 'agresiones' contra el edificio de la embajada norteamericana, al concentrarse a protestar en solidaridad con los manifestantes de Seattle, y a los 251 detenidos y los 35 heridos en los 'incidentes' de la Preparatoria 3".161
La quinta y última fase "... va del 6 de febrero y transcurre hasta el momento actual (segunda semana de marzo) y puede ser caracterizada como una fase de derrota, desorganización estudiantil y reflujo general".162
En estos términos finaliza el profesor Alejandro Álvarez su "análisis objetivo" sobre el movimiento estudiantil.
En general, los críticos del movimiento, en particular Alejandro Álvarez, consideraron que el 7 de junio era el "momento justo" para el levantamiento de la huelga con "éxito", concretamente para Álvarez, cuando dice que el CGH no fue "...capaz de identificar las cuestiones que hasta ese momento ya podían haberse capitalizado respecto al pliego de peticiones..."163
Reparemos en esto: ¿qué cuestiones se habían capitalizado respecto al PP?, y ¿qué resolvía en realidad la "propuesta de los eméritos", si ésta era una variante esencialmente igual, como vimos, a la que no resolvía de fondo el conflicto y, además, ni siquiera contemplaba la posibilidad de realizar un Congreso Universitario, sino crear solamente "espacios" o "foros" deliberativos?
En la réplica a la propuesta de los eméritos, la Asamblea Académica Universitaria dijo con toda razón: "En lo que no estamos de acuerdo, y lo que no nos queda nada claro, lo decimos con todo respeto, es lo que ustedes plantean específicamente. Dicen que no son intermediarios, pero plantean una salida que ustedes creen aceptable para ambas partes. Y luego resulta que es mucho más cercana a la posición de rectoría que a la del CGH, muy inferior de hecho a la que planteó el rector Carpizo en 1987 y que hoy sabemos que fue 'una salida pero no una solución', porque sólo preparó la crisis mayor que hoy estamos viviendo".164 Y efectivamente los hechos demostrarían que dicha propuesta fue, incluso, aclamada por Zedillo cuando sentenció que "si la intransigencia prevalece y se rechaza la propuesta 'generosa y lúcida' de los maestros eméritos, el gobierno sólo esperará el mandato democrático de la mayoría universitaria para poner en acción otros medios legítimos del Estado y restaurar el funcionamiento de la Universidad Nacional Autónoma de México".165
Los representantes del PRD no guardan distancia para reconocer descaradamente que "la alta jerarquía" de su partido (Cárdenas, Imaz, Pascoe, Rosario Robles, el Pino, etc.) haya intentado negociar infructuosamente la huelga estudiantil con las modificaciones al RGP el 7 de junio, sin tener siquiera la representatividad ni los cuadros necesarios entre sus filas. Por el contrario, se hacen cómplices al secundar esas negociaciones en lo oscurito y al margen de la tan pregonada "democracia" que solamente ellos entienden. En efecto, la misma Elvira Concheiro reconoce que "...la trascendencia que tuvo el acuerdo que realizaron algunos dirigentes del PRD -los cuales habían sido líderes estudiantiles en 1986-1987- con el entonces rector Francisco Barnés, que condujo a la aprobación, el 7 de junio en el Consejo Universitario, de las colegiaturas voluntarias en lugar de las obligatorias que habían provocado el conflicto".166 La pregunta necesaria es: ¿Con qué autoridad moral y política pretendían negociar y acordar con las autoridades los grupos estudiantiles del CEU-histórico, de la Coordinadora Estudiantil, del CEM, de la RED y sus dirigentes?. Evidentemente esa negociación fue un acto autoritario e intolerante de quienes, desde un principio, estuvieron en contra de la huelga y, cuando ésta estalló por voluntad expresa de las asambleas, pusieron todo su empeño, todo su esfuerzo, en boicotearla, echando mano de todo tipo de medidas: desde el boicot a las mismas, la formación de grupos de "autoexiliados" en la Facultad de Ciencias Políticas - (donde, se entretejió una extraña mezcla de perredistas, anti-paristas, derechistas y de miembros del FZLN; en la ENEP-Acatlán y en el CCH-Naucalpan) -, hasta los intentos frustrados de crear un "CGH paralelo" controlado por ellos y, cuando no pudieron, entonces, entregaron los planteles universitarios a la PFP.167
La actividad divisionista de los grupos ligados al PRD y concentrados en el Centro Cultural Universitario (CCU), se muestra en distintos volantes que distribuyeron a lo largo de la huelga, destacando uno, en donde dicen que "...hemos decidido desconocer a la asamblea de nuestra facultad ya que consideramos que las condiciones no son las adecuadas para desarrollar una verdadera discusión política, en donde el uso de la razón se imponga al de la intolerancia; por lo que a partir del jueves 8 de julio desconocemos todo acuerdo, decisión, resolutivo o representante emanado de ese grupo que se autonombra el representante de la asamblea. Reiteramos nuestra posición de desconocer cualquier asamblea que pretenda suplir a la Asamblea del Comité de Huelga de la Facultad, ya sea en el exilio o dentro de las instalaciones...exhortamos a las asambleas a pronunciarse por la suspensión de los votos a la FCPyS hasta que exista una asamblea incluyente, plural y reconocida por todos los estudiantes del Comité de Huelga". Firman: CCU, Kinesis, Huelguistas Independientes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.
Este fue el origen de la formación de los "grupos de autoexiliados", mediante una táctica política que, independientemente de perder las votaciones en las asambleas locales y, en vez de "apechugar" como lo hace cualquier minoría democrática, consistía en abandonar por voluntad propia las asambleas; solicitar la presencia de los medios de comunicación que prestos acudían a su llamado, y hacer declaraciones públicas acusando a los miembros del Comité de Huelga de ser "intolerantes" y practicar "expulsiones" de los "disidentes". Nada más alejado de la realidad. Estas prácticas se multiplicaron en escuelas y facultades como CCH-Naucalpan, Ingeniería, Trabajo Social, Prepa 9, ENEP-Aragón, etcétera. Es decir, lugares donde los perredistas eran minoría y perdían las asambleas de las escuelas, por lo que, en vez de "apechugar" como se decía, las abandonaban y hacían declaraciones públicas tildando a sus compañeros de "intolerantes" y excluyentes".
La "propuesta" del PRD, como de sus agrupaciones estudiantiles siempre fue la "suspensión" del RGP y no su abrogación como demandaba el CGH y la realización ya sea de "foros" o de un "congreso" donde cupieran las autoridades como tales, y fueran ellas quienes lo organizaran y controlaran, "asumiendo" el Consejo Universitario los "resolutivos", como comprobamos más atrás. En esencia, era la misma estrategia política que negoció con las autoridades las demandas del CEU en el pasado movimiento. Sin embargo, a lo que más llegaron fue a edificar su "Convergencia Universitaria", donde se articularon con algunos consejeros universitarios, investigadores y miembros de la directiva del STUNAM. Incluso, su oportunismo llegó hasta a proponer un candidato para ocupar la Rectoría por el PRD y miembros de la directiva del STUNAM: así Convergencia Universitaria propuso a Manuel Peimbert en articulación con el Consejo Interno del IIEc, que impulsaron, además de ese, a Luis Villoro y a Alfredo López Austin, en fin, a los "eméritos" que presentaron la fórmula de "salida" al conflicto y que fracasó rotundamente.168
Las escuelas que secundaron estos intentos de fracturar al CGH fueron la de Música, la Prepa 1, el CUEC, la ENEO, la Facultad de Psicología, el CCH Vallejo y la autoproclamada CEPSI; a ésta última, le fueron retirados legítimamente los votos que poseían y usufructuaban sin estar en huelga y sí, como se comprobó más adelante, desarrollando actividades de esquirolaje a la misma y de sabotaje en los CGH’s. La CEPSI, de clara filiación perredista, desde un principio gozó de una situación excepcional al detentar 12 votos, de los cinco que correspondían a cada escuela y facultad, lo que llevaba a que más que duplicaran su representatividad en relación con escuelas como medicina e ingeniería que, juntos, sumaban alrededor de 30 mil alumnos. Como se comprobó más adelante ese grupo, lejos de organizar al posgrado de la UNAM, lo que hizo fue utilizar, sobre todo, a los institutos del "ala científica", para operar en función de los intereses de no más de treinta miembros que decían "representar" a cientos. Cuando se le reclamaba que "no estaban en huelga", replicaban cínicamente: "estamos en paro académico", pero escondían que iban a tomar clases, realizaban sus investigaciones y cobraban sus becas, como "buenos huelguistas" de cuello blanco, parafraseando a Wright Mills.
Pero en general, no fueron las bases estudiantiles de las asambleas de esas escuelas, las que secundaron los continuos intentos de fractura; sino algunos individuos que se autoproclamaron "dirigentes" y que, curiosamente, eran miembros o simpatizantes del PRD.
En suma, muy por el contrario de los precedentes juicios, prejuicios y "argumentos" de Concheiro y Álvarez; su concepción y periodización del movimiento, no se compaginan con los acontecimientos anteriores a la ruptura de la huelga, ni con los resultados de eventos como las consultas universitarias a la población implementadas por el CGH, como por ejemplo con el contenido y significado de los Acuerdos del 10 de diciembre; acontecimiento todos ellos que indican que el movimiento respondía a otras lógicas, características y ejes totalmente distintos a los que le atribuyen los críticos y adversarios del movimiento estudiantil, articulado en el CGH.
Valora este capítulo:
Autor y licencia de 'Neoliberalismo y educación - La intelectualidad contra el CGH (II)'
|
Opiniona sobre 'Neoliberalismo y educación - La intelectualidad contra el CGH (II)' (9)
Tu nombre debe tener tres caracteres como mínimo.
Es necesario que te des de alta con una cuenta de correo válida.
Es necesario que te des de alta con una cuenta de correo válida.
El contenido del título de tu opinión debe tener tres caracteres como mínimo.
Es obligatorio que selecciones una valoración del recurso.
El contenido del comentario de tu opinión debe tener tres caracteres como mínimo.
Opina sobre este monografía |
Wikis relacionados con 'Neoliberalismo y educación - La intelectualidad contra el CGH (II)'
Este trabajo ha tenido en cuenta los supuestos teóricos analizados en el artículo “Competencias: Un...
Más »
Las fotografias de flores (flora en general) quizas sean las que mejor se dejan enmarcar....
Más »
En la edición anterior, se explicó las bases de Netfilter/IPTables. En esta segunda entrega, se...
Más »
Género gramatical y sexo no son, como muchos ingenuos o espontáneos usuarios de la lengua...
Más »
En la primera parte se introdujo un estudio transtextual de la obra, además de discutir...
Más »


