Neoliberalismo y educación - La Oferta Global y la Comisión de los Iluminados (II)

23 - La Oferta Global y la Comisión de los Iluminados (II)

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Monografía creado por Adrián Sotelo Valencia. Extraido de: http://www.rebelion.org/seccion.php?id=24
18 de Enero de 2006
El otro punto de la estrategia de las autoridades era fijar una "comisión permanente" del CGH que fuera la encargada de dialogar y negociar las demandas del movimiento; una "comisión de iluminados". Esta había sido la postura de Barnés, del PRD y del gobierno federal: antes de la intervención de la fuerza pública en la UNAM: esperarían a que los moderados asaltaran la dirección del movimiento, aislaran a la "ultra" y negociaran la huelga.207

Sin embargo, esa "propuesta" nuca fue aprobada por las plenarias del CGH; por el contrario, cada vez que se planteaba era causa de muchas horas de discusión que se resumían en el hecho de que cuando se fija una comisión se corre el riesgo de que determinadas personas se enquisten en ella y tarde o temprano negocien el movimiento a espaldas de la mayoría, como ocurrió en 1986-87, con el CEU, que tenía una estructura organizativa montada sobre CGR’s. Sin llegar a tanto, sin embargo, ya se escuchaban reclamos de los estudiantes en el sentido de que las Comisiones de Prensa y Propaganda y de Enlace del CGH habían sido acaparadas por miembros de En Lucha y del CLETA después de la salida de los moderados en octubre; realizaban actividades que no eran de consenso de las plenarias del CGH. Por ejemplo, cuando se hacían declaraciones públicas ante los medios expresando un punto de vista de corriente o individual, pero ajeno al movimiento, o cuando se cambiaban las fechas de una plenaria pasando por alto las acordadas previamente en las sesiones del pleno del Consejo. La idea de la "comisión fija" fue tomando forma y contenido en las publicaciones de las corrientes del movimiento.

En su lucha, no contra las autoridades, sino contra la "megaultra"208, En Lucha echó mano de todo su arsenal informativo y propagandístico con todo tipo de maniobras y argumentos ideológicos para justificar su actuación en el movimiento estudiantil impulsando "salidas" al conflicto y la formación de la "comisión de los iluminados" donde, como dijimos al principio, una vez desplazados los moderados, fueran ellos los que controlaran y asumieran la hegemonía del movimiento, meta que nunca alcanzaron a pesar de que echaron mano de todo tipo de maniobras dentro y fuera de las asambleas.

Es con la caída de Barnés y la designación de De la Fuente por Zedillo en la rectoría de la UNAM, que En Lucha llama a cambiar la "táctica, porque: "...enfrentamos a un rector más hábil políticamente que el pobre de Barnés".209 Luego pone una serie de ejemplos que podemos intitular: "juegos de guerra" donde hay mortíferos tanques de Barnés y enormes murallas tipo feudal del CGH, etcétera, etcétera, para llegar a formular su táctica con base en que consideraban que la "propuesta institucional" del nuevo rector era diferente a la de su antecesor y "se acercaba" a la del CGH gracias a la lucha de éste y se preguntan: "¿La propuesta presentada por De la Fuente, ¿es análoga a la planteada en su momento por Barnés?". En Lucha responde y enseña: "No, no lo es. Podemos resistirnos a observar esto y negarnos a leer con atención lo que nos plantean y a analizar nuestras posibilidades ante ello, pero con esto no evitaremos que todos los profesores e investigadores, y una buena parte de los estudiantes (y de la población en general) que siguen de cerca los acontecimientos, se den cuenta de que es una propuesta que se acerca significativamente a lo planteado por el CGH"210, debido a que las autoridades "aceptaron" que la agenda del diálogo fuera sobre los seis puntos del PP, que sea transmitido por radio UNAM y que "los acuerdos" a que se llegara en la mesa serían presentados al Consejo Universitario para que fueran legalizados (¿"asumidos" como en 1990?).

Según En Lucha, si dichos acuerdos no eran retomados como tales, entonces no se levantaba la huelga. Además aseguraba que ante la negativa de las autoridades de que las pláticas se llevaran en el Auditorio Che Guevara de Filosofía como proponía el CGH, eso no era obstáculo para que fueran en Minería condicionando el recinto con "mil sillas" para que fuera público. Aclaramos que esta última propuesta, que reivindicó En Lucha en este mismo número de su publicación, más adelante fue esgrimida por esta corriente contra la "mega" para acusarla de "estropear el diálogo", cuando fueron ellos precisamente, además de los del CLETA y los voceros en turno del CEM, los que defendieron las "mil sillas" y se "desgañitaron" para mantener absurdamente a la Prepa Popular Tacuba y a CLETA en la mesa de diálogo, ante la negativa de las autoridades, dándoles a éstas el pretexto para levantarse de la mesa y no volver sino hasta enero ya con la propuesta contrainsurgente del plebiscito.

Por lo tanto, el siguiente paso era, para esta corriente, utilizar el diálogo y el debate para "convencer" y ganar a un hipotético "centro" que no estaba ni con el CGH ni con las autoridades y había que "ganarlo" a la causa del movimiento, ignorando que en política, como enseña Antonio Gramsci, los "neutrales" no son tales, porque conforman un partido y actitud políticas caracterizados por la "neutralidad", pero votan o no votan, actúan y hacen vacíos o alianzas; se enteran y mantienen posiciones políticas que inciden y modifican el entorno político y social.

En Lucha ingenuamente quería ganarse o por lo menos "neutralizar", lo que no hizo en 13 años contados a partir de 1986 hasta el 20 de abril de 2000, a profesores e investigadores, sin percibir que éstos ya tenían definidas sus posiciones frente al conflicto estudiantil: los investigadores y una gran masa de profesores mediatizados por el pago de sus salarios a lo largo de la huelga y por los sistemas de primas a la productividad y de los contratos de trabajo temporales y rotatorios (que son más del 80% del personal académico) a favor de la autoridad y, una minoría, a favor de los estudiantes. Esto se cumple cabalmente después de la ruptura de la huelga, donde esa mayoría, unos francamente y otros con su silencio, avalaron la intervención del ejército y la violación a la autonomía universitaria. ¿Después de 9 meses de huelga esos profesores aún no estaban enterados y definidos políticamente a favor o en contra del movimiento?. ¿Habrá que formar escuelas de rectificación para corregir, como hacían los maoístas hace algunas décadas, los vicios de las indefiniciones? Pues: ¿en qué mundo vivimos?.

En sus dos siguientes publicaciones211, ya sin los peligrosos tanques de Barnés, ni los desolidificados muros - (¿de agua?) - del CGH, los personeros de esta corriente, en su mayoría profesores que llevan más de 30 años de activismo en la UNAM, en vez de profundizar sobre la nueva táctica del diálogo, como panacea de la lucha estudiantil, se dedican a injuriar y a fantasear sobre presuntos individuos y grupos que le hacen el juego a la derecha y al rector, porque "temen al debate", a la "defensa de los puntos del PP" siendo que, cuando muchos de ellos participaron en las mesas públicas, dejaron mucho que desear y hasta hicieron ridículo. Aquí ya empiezan a destacar la necesidad de elegir a los "iluminados", a los "... mejores exponentes... (que lo hay, y muy buenos, de entre todas las posiciones que confluyen actualmente en el CGH)... que han trabajado durante años en los temas de nuestros puntos del pliego petitorio, que han luchado durante años por lo mismo que nosotros".212

Ante una comunidad estudiantil de jóvenes, muchos de los cuáles en 1986 aún no habían nacido o contaban con uno o dos años de edad y otra inmensa mayoría tenía en promedio alrededor de 6 años, éste discurso de los experimentados, de los iluminados, de los probados, los "colmilludos", etcétera, etcétera, como se desprende de lo anterior, reflejaba la intención de En Lucha de que fueran justamente sus miembros "más destacados", precisamente los que en el año de 1986 ya llevaban años de vuelo en el activismo estudiantil, académico y sindical, quienes ocuparan los "puestos de dirección" del movimiento, además de los asesores, que fue la otra gran figura que infructuosamente quiso subir esa corriente a la mesa de diálogo.213 Su razonamiento era el siguiente: "Todos somos hombres y mujeres capaces, pero unos han cultivado más que otros unas u otras habilidades, unos han podido dedicar más años de su vida que otros a prepararse sobre tales o cuales áreas del conocimiento y de la lucha. ¿Que todos debemos aprender? Completamente de acuerdo, pero a la hora de subir al ring somos gueyes si no subimos a nuestros mejores peleadores, propios y amigos para que nos representen".214

En Los Brigadistas #20, En Lucha repite "... las trabas que se ha puesto a sí mismo el CGH para librar en él la batalla ideológica en torno a los seis puntos (como la negativa a colocar en la mesa a sus compañeros con mayor capacidad y experiencia para realizar esa tarea en aras de la rotatividad, o la limitación del número de sus asesores y de sus posibilidades de tomar la palabra en defensa del pliego petitorio)".215 Con éstos "iluminados" y con la participación de los asesores, En Lucha preparaba el terreno para dar la "batalla final", sacando al fin a la luz pública sus verdaderas intenciones: una vez constituidos los CGR’s a imagen y semejanza del CEU, entonces, dice, había que confrontar "el pliego petitorio contra la propuesta institucional".216 Es decir, tuvieron que pasar ocho meses para plantear esencialmente la misma jugada que, en su momento, barajaron los perredistas: confrontar la propuesta de los eméritos y la del CGH y buscar una tercera opción que saldría de la batalla "... decisiva que habrá de librarse entre el pliego petitorio y la propuesta institucional (de Zedillo–De la Fuente)".217 Incluso la corriente de marras quiso impulsar un "plebiscito" para someter a "consulta" la propuesta de la rectoría y la del CGH de los seis puntos del PP de la misma manera que lo planteó el STUNAM luego de manifestar su apoyo al plebiscito. ¡Pero no pasó!

Si bien es cierto que en la forma no era lo mismo Barnés que De la Fuente, sin embargo había línea de continuidad: buscar vías de salida (tal fue la del 6 de febrero) y no de solución. En efecto, a diferencia de la estrategia montada por su antecesor - (que apostó a desgastar al movimiento, luego a fortalecer a la derecha y a los moderados y, por último, a aislar a la "ultra", para derrotarlo), De la Fuente y sus asesores, después de estudiar y observar cuidadosamente la huelga durante 215 días, erigieron una nueva estrategia para derrotar al CGH, de rendición incondicional que privilegió la movilización de los antiparistas, de investigadores, de académicos, de estudiantes que manifestaron adhesiones a su política, de personal de confianza y hasta de Auxilio UNAM y de personal no universitario. Y el CGH, a pesar de las diferencias, no podía meterse en esa línea de continuidad estratégica (de salidas, no de soluciones), sino buscar caminos alternos que lo condujeran a buen puerto. Por lo tanto, no había que confundir y afirmar que la "megaultra" era la fuerza política que "promovía" una "huelga larga", sino destacar que fue el propio Barnés el que se lo confesó a Imaz cuando se entrevistó con éste y le advirtió "estoy dispuesto a una huelga larga"218 que en política significa que no iba a ceder le hiciera como le hiciera el CGH; y ésta era la consigna y la línea política de continuidad. Solamente levantando la huelga, sin nada, o con las fórmulas conocidas presentadas por las autoridades y por otras fuerzas que incidieron en el conflicto - (y que analizamos en el capítulo II) -, como la de los eméritos, la de la dirección del STUNAM o la de las cinco escuelas, entre las más sonadas, podría haber visos de solución. Pero no los hubo.

Asimismo, comprobamos que la de En Lucha era otra de tantas que, incluso, coincidía con las presentadas con anterioridad, por ejemplo, con la de la Comisión de Encuentro, en el mes de julio de 1999: "Con el fin de construir un verdadero espacio de diálogo incluyente, en las dos sesiones anteriores propusimos que las demandas planteadas por el CGH, junto con las propuestas del conjunto de la comunidad universitaria, integraran la agenda de un debate amplio y participativo del que surjan proyectos y propuestas que se hagan llegar al Consejo Universitario para llevar a cabo el proceso de transformación que la Universidad requiere. Ello sólo puede suceder si todos los universitarios estamos nuevamente reunidos en nuestra casa".219 Obsérvese que la fórmula: "la batalla decisiva que habrá de librarse entre el pliego petitorio y la propuesta institucional", de En Lucha, en esencia coincide con la anterior formulada por la Comisión de Encuentro: ambas se alejan del PP del CGH y convergen en una "tercera opción": ¡La suspensión del RGP y lo demás al Congreso que, por otro lado, era la posición del CEU en un volantito que repartió Belaunzarán en la plenaria del CGH del 30-31 de octubre en la Prepa 7, intitulado: "Ir por el congreso es ir por Todo".

Pero no fueron los únicos. A En Lucha, que impulsó la propuesta de que había que seleccionar a los "más aptos" e "inteligentes" miembros del movimiento para que fueran los que debatieran y ganaran con "argumentos inteligentes" en la mesa de diálogo a las autoridades universitarias, se le sumó CLETA y, enseguida, otros grupos menores como Conciencia y Libertad de Políticas, donde militaba el Mosh y los llamados "panales"220 que pertenecían a varias escuelas como Prepa 6, Aragón, Acatlán, Iztacala, Políticas, etcétera.

Para evitar malos entendidos, el planteamiento de CLETA fue dado a conocer en un boletín distribuido en el mes de enero de 2000 en un CGH donde destaca dos cosas: una, que, dado que se había dado una suerte de "estancamiento" entre las "partes (CGH-autoridades), era necesario buscar una "tercera propuesta" para "resolver el conflicto", lo que no se distanciaba mucho de las anteriores "propuestas" de los perredistas; y dos, que eso sólo era posible si el movimiento escogía a sus "mejores gallos", con más experiencia, a los más aptos. Dice textualmente: "El CGH Debe de Tomar la Iniciativa: Para tomar la iniciativa el CGH debe de hacer una propuesta política tendiente a que De la Fuente pierda seguidores, mismos que deben de apostarle al CGH. Estos no son los esquiroles incondicionales de De la Fuente, sino esa base, que con razón está desesperada por regresar a clases.

Por ello esa iniciativa debe de girar en torno del diálogo y la negociación que insistentemente están pidiendo los universitarios... Por ello proponemos: Hasta el momento ha quedado claro que en el conflicto universitario hay dos actores principales: los estudiantes -organizados en el CGH... y las autoridades... Estas dos partes han dejado claras dos propuestas: por un lado está el CGH con los seis puntos del pliego petitorio y por el otro la llamada 'propuesta institucional'...La única manera de resolver el conflicto, parando la represión y la provocación, es que los dos interlocutores se sienten en una mesa de diálogo-negociación... para encontrar una tercera propuesta que realmente sea de consenso de ambas... En ese diálogo-negociación ambas partes deberán de ceder... Aprender de los errores: En el supuesto diálogo de Minería el CGH no tiró sus mejores golpes pues no puso en el ring a sus mejores peleadores. Ahora no puede cometerse el mismo error. Hay que encontrar los mecanismos idóneos para que en el probable caso de que se diera el diálogo-negociación, el CGH pueda pegarle a su oponente con fuerza, más allá de que cualquiera de sus representantes sea asesorado y vigilado por los otros 107 representantes de las escuelas. No se trata de proyectar 'estrellitas', sino de aprovechar toda la experiencia que el CGH (no alguno o algunos de sus integrantes), ha acumulado en estos meses de lucha. En la práctica las bases ya saben quienes son los más decididos, los más capaces, los más honestos. Proponemos aprovechar esa experiencia y no descalificarla en aras de un ultrademocratismo que demostró poca eficiencia".221 Aquí ya nos desplazamos de los "juegos de guerra" de En Lucha para colocarnos en la Arena Coliseo del CLETA y observar como se despluman los "mejores peleadores" para que sea el réferi el que defina quien es el "ganador".

Ambas posiciones, por cierto enraizadas en una concepción ideológica extremadamente reduccionista y vulgar de la política, pusieron de manifiesto un darwinismo funcionalista que, aplicado al movimiento estudiantil, postulaba que "naturalmente" deberían de ser "los más aptos", los más meritorios, los de mayor experiencia, los que iban a "triunfar" sobre los "más débiles", los "inexpertos", etcétera.

Así concebía la naturaleza de la "clase dirigente" un funcionalista clásico y liberal, Gaetano Mosca, al decir de Nicole Laurin-Frenette: "Mosca parte de la observación, universalmente válida, de que toda sociedad conocida se divide en dos clases principales: una minoría dirigente, la 'clase política', y la masa de los que están sometidos a aquélla. Para Mosca, la presencia inevitable de una minoría de individuos que disponen de un monopolio del poder y que controlan a la mayoría por medios más o menos legales y más o menos coercitivos se explica por dos razones. En primer lugar, en toda sociedad solamente una minoría de individuos poseen las cualidades necesarias para el gobierno. En segundo lugar, el número restringido de individuos superiormente dotados les permite organizarse y coordinar sus acciones a fin de imponer eficazmente su voluntad a las masas pasivas y desorganizadas... El mérito personal, fundado en cualidades superiores a las de las masas, representa, pues, el criterio de admisibilidad a la clase dirigente. Estas cualidades son definidas de forma relativamente imprecisa Se reducen, grosso modo, a tres dimensiones: la fuerza, la energía y la inteligencia".222

Estas concepciones, que hoy han sido resucitadas y entronizadas por el "pensamiento único" del neoliberalismo protocapitalista basado en el mecanismo "selector del mercado" (político), no tienen asidero en el movimiento estudiantil mexicano de la UNAM de finales de siglo. Más bien, se encuentran, mucho antes de iniciado el movimiento de huelga, en las aberrantes prácticas de los llamados "grupos de excelencia académica" donde sólo están incluidos los estudiantes con promedio de 10 que se les separa de los demás estudiantes ("los burros"), dándoseles una preparación de "primera", con "profesores de primera", a costa de otros miles de estudiantes que quedan al margen, o francamente, se les excluye del proceso de enseñanza- aprendizaje.

Las diferencias entre los estudiantes evidentemente son múltiples en las escuelas y facultades de la UNAM, con una población total de alrededor de los 260 mil. Por razones históricas y de diferenciación social, las escuelas y facultades de la universidad tienen un espectro heterogéneo en su configuración estudiantil. En un "ejercicio tipológico" existen escuelas (por ejemplo las preparatorias) con poca experiencia en la lucha y en la capacidad de discusión frente a las autoridades o a cualquier otro interlocutor; escuelas intermedias (algunas periféricas o del mismo casco de la UNAM) que han enfrentado conflictos que las han dotado de cierta capacidad de discusión y, por último, escuelas y facultades con alta capacidad política para desarrollar los argumentos y debates con buenas probabilidades de "vencer" argumentalmente a las autoridades", como son los casos de la Facultad de Ciencias Políticas, de Economía o de la Facultad de Ciencias.

Sin embargo, ¿estas diferencias proporcionan argumentos sólidos para justificar romper con la rotación y la horizontalidad de las asambleas para "fijar" (primero en los 120 delegados y, enseguida, en los 13) una comisión integrada por los más "aptos e inteligentes", como propuso infinidad de veces Ciencias-En Lucha? Creemos que no, porque independientemente de los méritos que se les puedan atribuir a ciertos individuos y corrientes, pensamos que el resultado, como muestra la experiencia de 1986-1987, hubiera sido la conformación de una "burocracia estudiantil inteligente y ducha para negociar" cuya lógica, de acuerdo con los mejores estudiosos de la burocracia, como fenómeno político, sería terminar separándose de las bases de las asambleas y condenando a la inmensa mayoría de los estudiantes a no participar y a esperar pasivamente, que esos "iluminados" resolvieran por ellos el conflicto estudiantil y universitario.223

No debemos de tragarnos la moneda de los "argumentos inteligentes", parafraseando a dirigentes ceuístas como Belaunzarán donde, además de su incomprensión política del movimiento estudiantil y sus prejuicios hacia la huelga y el CGH, confunde el movimiento con el partido: "Es importante señalar que el movimiento de 1999 no sólo encontró diezmada a la llamada corriente histórica del CEU. Lo cierto es que ninguna de las corrientes había respondido con eficacia a la necesaria renovación de cuadros y todas fueron rebasadas por la participación masiva de miles de estudiantes. Frente a la postura, muy popular, de no tener dirigencia, las corrientes fueron denunciadas como enemigas del movimiento y esa fue bandera de no pocas corrientes embozadas y asumida por algunos connotados miembros de la corriente que se sumaba a las críticas para no perder popularidad. La intensión (sic) de muchos grupos fue la de mantenerse en concordancia con el ánimo de la gente, más que orientar y tratar de definir la política del Consejo General".224

Debemos aclarar que el CGH no tenía "dirección", ni "dirigentes iluminados"; éstos fueron fabricados por los medios de comunicación, sino horizontalidad y "dirección colectiva", además de que en el movimiento interactuaron las corrientes, pero no se subordinó a ellas: este es el "secreto" que explica por qué los moderados y el mismo Belaunzarán fueron vetados y erradicados del movimiento estudiantil del CGH cuando quisieron montarse en él y hegemonizarlo. El CGH-Movimiento Estudiantil nunca tuvo "cuadros" como se imagina el autor de marras, sino colectivos de estudiantes que en asambleas plenarias -(no en CGR’s de Cubo) -, definían sus propuestas y plan de acción que rebasaban, en múltiples ocasiones, a la miopía de las llamadas "corrientes-dirección-partido". Los estudiantes no son partido, ni dirección, sino sólo eso: ¡Estudiantes!

En el fondo lo que se pretendía era justificar acciones que de hecho estaban impulsando en lo "oscurito" las corrientes: sustituir a las 40 asambleas del CGH por 120 y, de entre éstos, "elegir" a 13 "iluminados" que, al igual que antaño los tres Reyes Magos, se dieran baños de pulcritud, de grandeza y de dominio argumental frente a los medios de comunicación, usando la semántica populista de los seis puntos del pliego petitorio. Además, en un contexto perfectamente bien delimitado y que es el del dominio de la cultura priísta de la corrupción, del chayoteo y de la componenda que impera soberana en nuestro país y que muy bien ha sabido asimilar la "izquierda mexicana": una vez sustituido el CGH por esos iluminados sacerdotes de la lengua y de la razón, nadie podría ya garantizar que verdaderamente fueran defendidos cabalmente los seis puntos del pliego petitorio y que, dada la enorme sabiduría de los iluminados, éstos decidieran unilateralmente pactar con las autoridades el levantamiento de la huelga, sólo con el acuerdo de suspender las reformas y la realización de un futuro congreso que, sin embargo, a nadie aseguraba que la universidad no iba a quedar tal y como estaba antes del 20 de abril. Sin embargo, contra el intento de impulsar los CGR’s, el movimiento reaccionó refirmando la horizontalidad de las asambleas, la rotación del conjunto para la adquisición colectiva de experiencias en todas las fases de la lucha y del diálogo. Se equivocaban éstas corrientes neo-moderadas, incluyendo aquí a CLETA y sus allegados, al afirmar que a) era la "megaultra" la responsable de la burocratización del diálogo y de su ruptura posterior y que b) fue por la acción de algunas escuelas que aborrecían el diálogo, que éste se suspendió225. No entendieron que así lo habían concebido las autoridades: esperar cualquier pretexto para levantarse de la mesa y negarse a discutir los seis puntos del pliego petitorio para darle solución; fue suficiente el "argumento" de que ni CLETA, ni la Preparatoria Popular Tacuba eran miembros de la comunidad universitaria, para proceder en consecuencia.

En efecto, en los diálogos de Minería del miércoles 22 de diciembre de 1999 las autoridades universitarias, pretextando que esas entidades "no eran universitarias", se levantaron unilateralmente del diálogo con el CGH y en los hechos lo rompieron, puesto que ya no regresarían a la mesa en el Palacio de Minería, sino hasta el siete de enero para presentar su Propuesta para la Reforma Universitaria y la Solución al Actual Conflicto – (que el CGH rechazó ese mismo día y que un día antes había aprobado el CU, el 6 de enero, con 112 votos a favor, 5 en contra y 6 abstenciones) -, y ponerle un ultimátum al organismo estudiantil. Supuestamente las autoridades regresarían hasta que el CGH se deslindara de esas entidades "extra-universitarias", alterando sensiblemente la estructura organizativa que el movimiento se había dado desde un principio. Ante esto, continúo la estrategia de las autoridades: el 12 de enero convocó el rector a plebiscito para llevarse a cabo el 20 de ese mes y el 25 De la Fuente intentó infructuosamente entrar en la explanada de la rectoría para entregarle al CGH los "resultados" de su plebiscito.226

En el fondo, lo que puso a descubierto la ruptura del diálogo de Minería fue la intención de las autoridades de que el CGH aceptara la "propuesta institucional". Cuando la rechazó sentenció el CGH: "Es el resultado de una negociación entre el Gobierno del Distrito Federal, la dirección del PRD y las autoridades universitarias" que no resolvía el conflicto y las demandas estudiantiles y sí lo agravaba.

La suspensión de las pláticas entre estudiantes y autoridades se puede interpretar como el reinicio de la guerra de baja intensidad de las segundas contra el movimiento estudiantil que culminará con la ruptura de la huelga por la PFP y la violación de la autonomía universitaria. Y ni la sapiencia de los neo-moderados, ni sus intentonas de erigir sus CGR’s, ni la "propuesta terciaria" de los neo-moderados, fueron capaces de evitar el desenlace violento que tuvo la huelga el 6 de febrero.

En efecto, posteriormente a la ruptura unilateral del diálogo, se registraron acontecimientos que merecen destacarse: la misteriosa muerte de un estudiante de la Prepa 5 en las inmediaciones del CCU supuestamente víctima de un asalto y la violación de una estudiante de Ciencias; el intento del presunto Comité de Huelga del CCH Naucalpan, de filiación perredista, de entregar las instalaciones a las autoridades de la UNAM (31 de diciembre)227; el asalto y la toma violenta durante 15 minutos de la Preparatoria 8 por un grupo paramilitar de 15 encapuchados que golpean, amenazan, hacen pintas fascistas en las paredes y proceden a amarrar a los integrantes del comité de huelga que permanecían custodiando el plantel, así como las provocaciones por gente desconocida en las afueras del plantel de la ENEP Acatlán contra estudiantes huelguistas y por último, hay que destacar las declaraciones, por demás de incitación a la violencia, del profesor Luis Villoro, partícipe de la "propuesta de los eméritos", en el sentido de que si no se aceptaba la propuesta institucional (la "oferta global"), entonces se legitimaba la toma de instalaciones por la "comunidad organizada."228

El intento de la entrada de De la Fuente el día 25 de enero a la explanada de la rectoría para entregar los resultados del plebiscito fue acompañado al día siguiente de una serie de convocatorias de los grupos moderados en todas las escuelas y facultades con el propósito de "discutir y decidir el futuro de la huelga en la Universidad", lo que significaba que había llegado con la propuesta institucional, el momento de levantar la huelga para programar el Congreso Universitario. Se echó mano de todo: ese día los antiparistas recuperaron momentáneamente las instalaciones de la Facultad de Química y los moderados del PRD entregaron a la PFP las instalaciones del CUEC, de la ENEO y de la ENP. Se registraron muchos enfrentamientos y grupos de antiparistas anunciaron la creación de un organismo fantasma que nunca trascendió: su "Consejo para el Congreso Universitario". La jornada antiparista fue calificada por el CGH como un acto de provocación planeado por Zedillo-De la Fuente, "que a todas luces desembocaría en una confrontación directa entre universitarios" y que los medios de comunicación solaparon.

Este clima de represión y de guerra tenía como fin amedrentar al movimiento estudiantil y orillarlo a aceptar cualquier salida, de ninguna manera solución, al conflicto de la universidad.

Desafortunadamente, con la ruptura de la huelga, sin negociación y sin la solución del PP, se afianzó el riesgo de la imposición del proyecto neoliberal en la UNAM, traspasando el cheque de la crisis a las futuras generaciones de jóvenes que tendrán que pagar los costos, debido a la forma como se levantó la huelga. Por eso era perfectamente correcto afirmar que lo que no se consiguiera en la huelga difícilmente se conseguiría en la no huelga, incluyendo el Congreso que, para que pudiera asegurar éxitos para el movimiento, era fundamental que reflejara a cabalidad la proporcionalidad del sector estudiantil, que evidentemente es mayoría en la universidad; premisa esta última a la que se opondrían más tarde también los neo-moderados con sus propuestas "paritarias".
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9 opiniones

Neoliberalismo.

El neoliberalismo surge desde la caida del muro de barlin lo que provoca las crisis economica e implantan un nuevo regimen el cual supuesta mente daria mayor oportunidad de trabajo y mejoraria el capital economico alo que se le nombro neoliberalismo.
Liz
Quién les cree?.

Nadie que quiera información objetiva del movimiento de 1999 debe tomar en cuenta este artículo y todos los demás puntos que toma, pues está claramente cargado hacia el pensamiento de los que hicieron posible el desgaste de nuestra huelga.
Opinión.

Quizá la fuente no inspire demasiada confianza, más que nada por su escasa objetividad.
La política del bm.

Aunque sólo ingresé a esta parte de su trabajo, todos los datos que encontré me parecieron muy interesantes y planteados también por otros autores. He tenido dificultad para encontrar este tipo de material, pero que bueno que encontré. Debo ir a la bibnliografía para buscar más información para mi tesis, pero este material es muy bueno y su trabajo interesante y acucioso (leí su capítulo 22 de los iluminados). Gracias.
La huelga en la unam.

Muy buen artículo, adrián sotelo logra reunir los datos más relevantes del movimiento y , además, hace una crítica y análisis del contexto histórico que repercutió directamente en lo que se hizo en méxico. Felicidades!!!.
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