h) Propuesta de los Eméritos
En su maratónica sesión del CGH de los días 30 y 31 de agosto, 24 escuelas votaron a favor de replantear el PP, 4 escuelas por regresar la discusión a las asambleas y hubo 8 abstenciones. Dicho replanteamiento se hizo en los siguientes términos:
1. El CGH refrendó la abrogación del Reglamento General de Pagos y de los cobros por todos los trámites, servicios y materiales, así como la realización de un Congreso Universitario Democrático y Resolutivo como puntos de su pliego petitorio. De igual modo mantuvo los puntos de:
a) Desmantelamiento del aparato represivo en la UNAM, incluyendo el desistimiento de todas las actas y sanciones dentro y fuera del marco universitario para todos los participantes en el movimiento (profesores, trabajadores y estudiantes), y b) Corrimiento del calendario escolar, junto con la invalidación de todas las actividades extramuros.
2. Como margen máximo de flexibilización, en el momento en el que sean resueltos favorablemente los cuatro puntos anteriores, entonces, el movimiento estudiantil aceptaría mandar al Congreso, previa suspensión de su aplicación y efectos, los puntos de:
a) Reformas al Reglamento General de Inscripción y Permanencia hechas en 1997, y b) Vínculos de la UNAM con el CENEVAL.
De esta manera, el CGH flexibilizó al máximo su posición como una muestra fehaciente de su disposición e interés por avanzar en una solución real al conflicto. Sin embargo, aclaró que el replanteamiento de pliego petitorio no implicaba la renuncia a ninguno de sus puntos: "seguimos luchando por los seis"72, confirmó ante la comunidad universitaria.
Sin embargo, a pesar de este paso trascendental que dio el movimiento, la estrategia de las autoridades continuó. En efecto, el 2 de septiembre el Consejo Universitario, a sabiendas de la flexibilización que había hecho el CGH de su PP, aprobó una "propuesta" conocida como la "propuesta de los eméritos" que ocho profesores de la UNAM formularon desde el 28 de julio de 1999: Luis Esteva Maraboto, Héctor Fix Zamudio, Miguel León Portilla, Alfredo López Austin, Manuel Peimbert, Alejandro Rossi, Adolfo Sánchez Vázquez y Luis Villoro. La propuesta establece que: "Preocupados por los enormes daños causados a la Universidad y al país por la prolongación del actual conflicto, así como por las dificultades que se han presentado en el diálogo entre la Comisión de Encuentro y los representantes del Consejo General de Huelga, reafirmamos nuestro rechazo a cualquier uso de la fuerza pública para resolver los problemas de la institución, como de la urgencia del levantamiento de la huelga. En consecuencia, proponemos:
En relación con los puntos del pliego petitorio del Consejo General de Huelga:
• Suspender la actualización de los pagos por servicios diversos, prevista en el nuevo Reglamento General de Pagos, en su sesión del 7 de junio, hasta que sean considerados en los espacios de discusión y análisis, y posteriormente en el Consejo Universitario. • Los Reglamentos de Exámenes y de Inscripciones y los vínculos entre la UNAM y el CENEVAL, se discutirán en los espacios de discusión y análisis, y posteriormente en el Consejo Universitario, por ser éstos asuntos que competen a toda la comunidad. • Establecer espacios de discusión y análisis sobre los problemas fundamentales de la Universidad, en busca de las medidas que conduzcan a los cambios necesarios en la institución. Estos espacios estarán abiertos a todos los sectores de la Universidad. El Consejo Universitario prestará atención preferente a las conclusiones obtenidas en dichos espacios y las traducirá en resoluciones. • En el momento en que el Consejo General de Huelga manifieste su intención de levantar la huelga a condición del establecimiento de dichos espacios, el Consejo Universitario decretará la apertura de los mismos y nombrará una comisión organizadora representativa de todos los sectores de la comunidad universitaria. En un plazo máximo de 60 días después de levantada la huelga, empezarán a funcionar los distintos espacios de discusión y análisis. • Las autoridades Universitarias tomarán las medidas pertinentes para garantizar que todos los alumnos tengan la oportunidad de terminar el semestre transcurrido. • Dentro del marco de la legislación universitaria, no se aplicarán sanciones de ningún género a los universitarios por haber participado en la huelga. • Ofrecemos constituirnos en una comisión de seguimiento hasta que se aprueben los puntos anteriores.
Exhortamos al Consejo General de Huelga a expresar públicamente su intención de levantar la huelga y al Consejo Universitario a reunirse para resolver los puntos aquí mencionados.
Invitamos a todos los miembros de la comunidad universitaria a adherirse públicamente a estas propuestas".73
En el fondo la propuesta "... consistía, básicamente, en suspender la actualización del pago por servicios diversos hasta que fueran considerados en los espacios de discusión y análisis sobre los problemas fundamentales de la Universidad, posteriores al levantamiento de la huelga, y en los que podría participar toda la comunidad universitaria. En esos foros se incluirían las demandas acerca de la abrogación de las reformas del 97 y los vínculos de la UNAM con el Centro Nacional de Evaluación. El Consejo Universitario, según ese planteamiento, debería 'prestar atención preferente' a las conclusiones obtenidas en dichos espacios y las traduciría en 'resolutivos".74
Según la Revista Proceso que, como sabemos, se caracterizó por su parcialidad en la "información" a favor de las autoridades y del gobierno, agrega que "Los ochos eméritos fueron desdeñados por el CGH, a pesar de que más de 30 colegios de profesores y alrededor de 3 mil investigadores y maestros de la UNAM, así como 58 destacados escritores se sumaron a la propuesta".75 Cabe mencionar que son los mismos "destacados escritores" que posteriormente apoyaron el plebiscito del rector De la Fuente; y no solamente los escritores, sino el propio presidente de la república, el alto clero, los dueños de los medios, el ejército, gobernación, los antiparistas y toda la derecha en pleno; es decir, los mismos personajes y entidades académicas-colegios-institutos que 7 meses después aprobarían y aplaudirían la intervención de la Policía Federal Preventiva en la UNAM y la violación a su autonomía constitucional, para lo que ni siquiera se molestaron en sacar un desplegado, de los muchos y costosos que publicaron durante el conflicto, para protestar en la prensa nacional.
De los escasísimos intelectuales que realizaron una crítica radical y sistemática al sistema político mexicano y, en particular, a su política educativa hacia la UNAM, Luis Javier Garrido analizó puntualmente la propuesta de los eméritos y desnudó su enorme parentesco con las presentadas anteriormente por las autoridades y el PRD, dice: "La sociedad mexicana tiene razón de estar fatigada de la incompetencia y de la mala fe de las autoridades universitarias frente al movimiento estudiantil, pues tras negarse a dialogar con los estudiantes, quieren ahora que otros les resuelvan el conflicto que ellas mismas crearon: el gobierno federal, el PRD, y ahora hasta algunos académicos eméritos.
El desplegado de los ocho profesores eméritos que a lo largo del conflicto han actuado como una ficha más del rector Barnés, dando evidencias de su falta de ética (27 de julio), no atiende- por esta razón más que algunos de los seis puntos del pliego estudiantil, y de manera parcial; por lo mismo, debe ser leído como lo que es: una nueva oferta de la rectoría, en la que utiliza a estos académicos, que se prestan a todo para presentar un texto a todas luces negociado ya con un sector del PRD. La propuesta: a) no contiene mas elemento nuevo que el velado ofrecimiento de rectoría de 'suspender' la actualización de los pagos por servicios diversos establecidos en el nuevo reglamento, pero sin derogar el principio de las cuotas, y b) el ofrecimiento de organizar 'espacios de discusión y análisis' (para tratar los temas del CENEVAL y los Reglamentos de Exámenes e Inscripciones) a los que, según el ofrecimiento, el Consejo Universitario prestaría "atención", a cambio de que el CGH decline en su demanda de un Congreso Universitario resolutivo, y de todo el resto de su pliego y levante la huelga. Es decir, que una vez más se exige a los estudiantes su rendición incondicional".76
En contraste Adolfo Gilly vio en la propuesta de los eméritos una "magnífica" oportunidad para negociar y un "error" del CGH por no haberlo hecho. Dice: "La propuesta de los eméritos ofrece un marco de negociación sobre la base precisa de los seis puntos del CGH. Por eso, y no por conspiración de las autoridades, ha alcanzado una aceptación tan amplia en los más diversos sectores".77 Tan "sólida" era está propuesta que sus creadores, más tarde, apoyarían incondicionalmente, a la "propuesta institucional".
En función de la semejanza de esta propuesta con las anteriores, el CGH la rechazó hasta en cuatro ocasiones, debido a la insistencia de los moderados para que fuera aprobada y asumida por el movimiento estudiantil como "base para negociar". Si así hubiera ocurrido, con el levantamiento de la huelga, se hubiera dado el reposicionamiento de esta corriente estudiantil con miras a fortalecer su política electoral para las elecciones del 2 de julio del 2000. En esta ocasión, también otras corrientes como En Lucha rechazaron la propuesta de los eméritos, sin embargo, más adelante encontraremos una similitud esencial entre los eméritos y las "propuestas de salida" que impulsará esta corriente (véase capítulo 4).
i) La propuesta del Partido Obrero Socialista.
Después de proclamar que "Nuestras demandas, tanto las del pliego petitorio como las de la plataforma de lucha, son irrenunciables, pero es la situación concreta del movimiento, la relación de fuerzas en esta lucha la que determinará los tiempos y las tácticas a seguir para lograr la satisfacción de esas reivindicaciones", el Partido Obrero Socialista (POS) presentó su "propuesta de "solución" al conflicto de la UNAM, que más bien era una de tantas salidas sin solución.
"1. El CGH debe seguir demandando la realización de un Congreso Universitario, como "espacio de discusión y resolución" sobre la transformación de la universidad. Lo ideal sería que como condición para levantar la huelga las autoridades aceptaran todas las características definidas por el CGH respecto al congreso, pero a estas alturas del paro, pensamos que esto no es realizable. Se debe impulsar la realización de un referéndum general universitario, en el que se decida sobre el carácter del Congreso (si es resolutivo o no), sobre su composición (representación de los sectores), sobre su agenda y sus mecanismos de decisión. Sería condición para levantar la huelga que se acuerde la realización del Congreso y del referéndum y que fueran reconocidos por el Consejo Universitario.
2. Se formará como resultado del proceso de negociación entre las autoridades y el CGH, una comisión organizadora del referéndum y el congreso, integrada por representantes de la comunidad universitaria —estudiantes, académicos y trabajadores administrativos— que sean electos democráticamente y también de las autoridades. La función de la comisión será garantizar todas las condiciones logísticas para la realización del referéndum y el congreso. En el caso del congreso, la comisión acatará los resultados del referéndum, por lo que la propuesta que resulte mayoritaria será impulsada sin ninguna modificación.
3. El CGH puede aceptar la suspensión de la aplicación del reglamento de pagos aprobado el 7 de junio. Esto significaría que no se realizaría ningún cobro hasta que no se decida que hacer con dicho reglamento. Esta definición se alcanzará en el Congreso Universitario en que el CGH seguirá planteando la desaparición total de los cobros por servicios y de las cuotas de inscripción.
4. Las reformas hechas en 1997 a los reglamentos de inscripciones, de exámenes y al Sistema de Universidad Abierta, lo mismo que los convenios que existan con el CENEVAL deben discutirse y resolverse en el Congreso.
5. Las autoridades universitarias, además de no aplicar sanciones enmarcadas en la legislación universitaria, deberán anular, o desistirse, de todas las querellas legales interpuestas contra estudiantes, profesores o trabajadores administrativos por su participación en el movimiento antes, durante y después de la huelga, ante la PGR y la PGJDF. El equipo utilizado en labores de espionaje contra el movimiento será desmontado y, mínimamente, se realizará una revisión por una comisión del CGH del personal de vigilancia para verificar que se trate de trabajadores sindicalizados, pertenecientes al STUNAM y de las funciones que realizan.
6. Se garantizará que todos los estudiantes puedan concluir el semestre 99-2. Una comisión del CGH revisará y acordará con las autoridades escuela por escuela los términos en que esto se llevará a cabo".78
Como vemos, el POS renuncia a los seis puntos del PP, erige el congreso y el referéndum como "figuras" supremas para levantar la huelga y entrega su organización a una comisión organizadora bajo el patrocinio de las autoridades. Esta posición que difundieron los medios de comunicación, le valió al POS la caracterización de "neo-moderado": finalmente con la fórmula: "suspensión-congreso" se hermanaba con las otras propuestas.
j) Propuesta de la directiva del STUNAM
El Comité Ejecutivo del STUNAM el 20 de julio79 aceptó que se procediera a la "... eliminación de las cuotas obligatorias", aunque no dijo cómo ni que las sustituirían. Sobre esta base propuso:
1.- Un espacio democrático creado y organizado por el Consejo Universitario, para tratar todas y cada una de las propuestas planteadas por los estudiantes organizados en el CGH, así como otras.
2.- Todas las instancias de discusión estarán a cargo de una Comisión de Reforma Universitaria integrada con la participación de una Comisión Plural de la Comunidad Universitaria y a la que el CU le dará carácter resolutivo.
En lo relativo a las demandas de desvinculación del CENEVAL y de las reformas de 1997, el Comité Ejecutivo propuso que se discutieran en el "espacio democrático".
Sobre la represión, se dice que el rector se compromete a no ejercer ninguna sanción a los participantes del conflicto.
Por último, en lo relativo a la ampliación del semestre tantos días como dure la huelga, el comité ejecutivo del STUNAM se limitó a decir que el rector "debe comprometerse" a hacer los ajustes necesarios en el calendario escolar con el fin de que todos los alumnos concluyan el ciclo escolar en las mejores condiciones académicas.
El 5 de septiembre, fecha en que habría de sesionar el CU, el secretario del STUNAM declaró que "... la sesión de hoy del Consejo Universitario 'será un día crucial para resolver la huelga estudiantil', aunque lamentó que todo parece indicar que el camino de la negociación 'seguirá con grandes dificultades para abrirse paso...Urge aquí y ahora abrir el camino de la negociación. Negociar ahora garantiza un no rotundo a la violencia, a la represión generalizada, a las represalias contra los participantes en el paro, y capitaliza la fuerza ya generada para impulsar una transformación de fondo de la universidad".80 Convocó al movimiento estudiantil a "...poner todo de su parte para cerrar el paso a la provocación y a la intervención de fuerzas no universitarias en la solución del conflicto", mientras que al Consejo Universitario (CU) lo llamó a "...ejercer toda su autoridad académica y moral para cerrar el paso a la provocación y a la violencia"81.
La directiva del sindicato, consideró que el triunfo del movimiento estudiantil "debe ser capitalizado con una solución negociada y digna". Apuntó que después de que el CU aprobó, como base, la propuesta de los eméritos, luego de alcanzar un amplio respaldo de la comunidad, "ahora, la palabra la tiene el CGH". Para el "líder" del STUNAM, existen "coincidencias" entre los consejos Universitario y General de Huelga en el rechazo al uso de la fuerza pública y la represión.
En el marco de estas declaraciones, el 8 de septiembre de 1999 el STUNAM hizo su segunda "propuesta"82, esta vez avalada por el Consejo General de Representantes. Ante los últimos acontecimientos en torno al conflicto de huelga que vive la UNAM, el STUNAM declaró:
"I. Su preocupación ante las resoluciones del Consejo Universitario del 6 de septiembre - (cuando rechazó ir al diálogo con los estudiantes y lo condicionó a la entrega de las instalaciones) -, a pesar del replanteamiento del pliego petitorio del CGH e insistió en que el conflicto sigue polarizándose.
II. Es urgente la instalación de la mesa de diálogo y negociación entre el CGH y la comisión del Consejo Universitario, para ello exigimos al rector y al CU cancelar los candados o condicionantes para la instalación de la misma, y al CGH revalorar sus propuestas. Entendemos que toda negociación y diálogo es un proceso.
III. Consideramos que la posible salida al conflicto deberá garantizar:
• La ausencia de represalias contra los involucrados en la huelga, así como el establecimiento de mecanismos para la recuperación del semestre.
• Atender el aspecto que dio origen al conflicto y abrogar el Reglamento General de Pagos y asumir el problema de fondo, el futuro de la Universidad, a partir de la realización de un Congreso Universitario, en donde el conjunto de la comunidad discuta y decida el rumbo de la misma.
• Los temas del Reglamento del 97 y del CENEVAL, por su carácter de repercusión académica bien podrían discutirse en el citado Congreso Universitario.
IV. Consideramos que todo Congreso o Foro debe ser resolutivo, o no tendría sentido su realización. El problema reside en cómo llevar a la práctica esas resoluciones y, en la Universidad, sólo existe una vía y es la del Consejo Universitario. Por ello, pensamos que si el Consejo Universitario se pone al frente de la discusión sobre la transformación universitaria, no habrá conflicto legal. Por lo demás, la organización del Foro o Congreso tendrá que correr a cargo del Consejo Universitario y de los estudiantes, pero también de los profesores e investigadores, de los trabajadores, en un sentido plural y democrático, muy lejos de la idea del avasallamiento de cualquiera de los sectores".83 Si bien representaba un avance proponer la "abrogación" del RGP, sin embargo, todos los demás puntos del PP se irían a un Congreso legal, organizado por el mismo Consejo Universitario y cuyos resultados tendrían que ser "asumidos" por él.
k) Propuesta de las "cinco escuelas"
La "propuesta del 24 de octubre", esencialmente, era una variante más de las anteriores y consistía en aceptar el ofrecimiento de la "propuesta de solución al conflicto" planteada por la Comisión de Encuentro el 15 de julio de 1999 y con ella pretendían levantar la huelga. En efecto, el 24 de octubre integrantes de la Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia, del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, del CCH Naucalpan, de la “Prepa” Popular Tacuba y de la Coordinadora de Estudiantes de Posgrado, dieron a conocer su "Propuesta para resolver el conflicto", y que se conoció como la "propuesta de las cinco escuelas", bajo los siguientes ejes:
1) Suspensión indefinida del Reglamento General de Pagos vigente, hasta que el Consejo Universitario aprobara un documento que garantizara cabalmente la gratuidad de la educación que se imparte en la UNAM.
2) Realización de un Congreso Universitario entre enero y abril del año 2000, en el cual participaran delegados elegidos por estudiantes, académicos, trabajadores y autoridades. Los dos primeros tendrán igual número de delegados, y los dos siguientes una representación no mayor a la del congreso de 1990.
3) Retiro de todas las actas levantadas en contra de los participantes del movimiento estudiantil.
4) Creación de una comisión mixta de seguridad para investigar la composición y atribuciones de los cuerpos de vigilancia de la institución.
5) Recuperación del semestre.
6) Discusión en el congreso universitario de la relación UNAM-Centro Nacional de Evaluación.
Esta "propuesta de solución" elaborada por los grupos estudiantiles del PRD, fue rechazada por el CGH en su plenaria del día 30-31 de octubre de 1999 en la Preparatoria 7, debido a que consideró que no resolvía las demandas del movimiento y, además, que había sido pactada con ese partido. Sin embargo, en otros sectores inmediatamente generó "adhesiones" entre investigadores, académicos, estudiantes y trabajadores de la institución. En el Centro Cultural San Ángel, por ejemplo, se manifestó el apoyo de miembros de la comunidad universitaria, entre los que estaban los llamados moderados y por los eméritos, López Austín y Luis Villoro; por Convergencia Universitaria (con fuerte influencia del PRD) miembros de la dirección del STUNAM, la Federación de Colegios Académicos, etcétera. En ese evento también manifestó su apoyo el entonces rector Barnés. En la prensa nacional (Reforma) se informó que había habido negociaciones entre el gobierno federal, el del DF, la rectoría y líderes de los grupos moderados.
El rector Barnés afirmó que la "propuesta de solución" planteada por los alumnos "moderados" era un avance y les externó su apoyo. Paralelamente se comenzó a hablar de "reestructuración del CGH" por esos grupos de universitarios moderados, de académicos y trabajadores que pretendían "aislar" a las "corrientes radicales" (a la "ultra" se dijo entonces) que, creían, dominaban al Consejo General de Huelga (CGH). Ese intento de reestructuración fue promovido por estudiantes del CCH Naucalpan, de la Escuela Nacional de Enfermería, por el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) y la corriente roja del STUNAM.84 Sin embargo, no sería este el último intento de cambiar la estructura política del CGH: otros también impulsarían más adelante la consigna de "reestructuración": las corrientes neo-moderadas, como En Lucha, CLETA y grupos como "Conciencia y Libertad" y "Rebeldía", supuestamente para "aislar a la "megaultra" (se habló de la organización trotskista "Contracorriente" y de la "Coalición de Políticas"), lo harían con el objetivo explícito de reposicionarse en el movimiento y hegemonizar su dirección, cuestión que nunca lograron. En ambos casos, sin embargo, cristalizó la intención de hegemonizar la "dirección" del movimiento para fortalecer sus corrientes e intereses frente a las autoridades y que eran los de convertirse en interlocutores del CGH con el gobierno y las autoridades universitarias.
Todo se trataba de una maniobra, como se vería más adelante, el 26 de enero de 2000, cuando esos mismos grupos de las " cinco escuelas" entregaron a la PFP las instalaciones universitarias de la ENEO, el CUEC y la Escuela Nacional Preparatoria en un contexto en que, más tarde el 1 de febrero de 2000, el ejército tomó por asalto la Prepa 3 y, luego el 6, cayó CU.85
l) Propuesta de la Comisión de Contacto
Al igual que las anteriores, esta comisión planteó la imposibilidad de realizar un Congreso Universitario sin contravenir la legislación, y expresó que abrogar el RGP, como planteaba el CGH, implicaba llevar la "gratuidad" a "servicios como la educación continua o la educación a distancia", como si un principio constitucional, como la gratuidad de la educación, se pudiera rebanar para aplicar uno aquí y otro allá; es decir, para que unas áreas sean gratuitas y otras no. Respecto a los demás puntos del PP del CGH, era lo mismo: trasladarlos a "espacios de discusión", pero con la condición de levantar previamente la huelga.
ll) "Propuesta institucional" y el plebiscito de la Rectoría
Con la designación de De la Fuente como nuevo rector de la UNAM por el ejecutivo federal, se abrió un nuevo capítulo en el conflicto universitario. Ante los infructuosos intentos de la rectoría, del gobierno federal y del Distrito Federal, el Estado sacó su última carta: la formulación y aprobación de una "propuesta institucional" y su posterior sometimiento a un "plebiscito" que, dicho sea de paso, para algunos profesores como Octavio Rodríguez Araujo, fue un "ejercicio ejemplar"86 a que convocó el rector el 12 de enero para llevarse a cabo el día 20 del mismo mes y, posteriormente, poner un ultimátum al CGH (el 4 de febrero) para que entregara las instalaciones y aceptara esa propuesta institucional denominada formalmente: "Propuesta para la Reforma Universitaria y la Solución del Conflicto".
Las dos preguntas del Plebiscito fueron calculadas fríamente: "1) ¿usted apoya o no apoya la propuesta? 2) ¿considera usted que con esta propuesta debe concluir o no debe concluir la huelga en la universidad?" Como vemos, faltó la tercera pregunta: "¿Está usted de acuerdo con que se utilice la fuerza pública para desalojar a los paristas-huelguistas de las instalaciones universitarias?"
La "propuesta institucional" se dio a conocer públicamente a los medios de comunicación el 5 de enero de 2000 en la que el Rector plantea la suspensión del RGP, el retiro de actas y sanciones en contra de participantes en el movimiento de huelga, con excepción de las penales que son del fuero federal y la interrupción de las relaciones de la UNAM con el CENEVAL. Mientras que las reformas de 1997 sobre pase automático y permanencia se mantienen intactas y no hay marcha atrás, también se acepta la realización de un Congreso Universitario, una vez levantada la huelga muy similar por sus características al de 1990. 87
La Propuesta para la Reforma Universitaria y la solución del Conflicto, indicaba que "La presente propuesta incorpora y sintetiza los planteamientos esgrimidos ante el Rector por la comunidad universitaria en los encuentros sostenidos durante la últimas semanas, de los cuales hay una amplia documentación tanto grabada como por escrito. También ha sido elaborada con base en los trabajos realizados por la Comisión de Contacto del Consejo Universitario y por la Comisión para el Diálogo y el Consenso Universitario. Responde, a su vez, integralmente, al pliego petitorio del Consejo General de Huelga.
La UNAM requiere de una Reforma amplia y profunda para poder seguir cumpliendo con la trascendente tarea que le ha encomendado la sociedad mexicana y para resolver el conflicto en el que ha estado inmersa durante los últimos meses; sin duda, el más largo y costoso de su historia. Dicha Reforma debe orientarse a la solución de problemas acumulados a lo largo del tiempo, así como de aquellos derivados del actual conflicto.
La Reforma ha de ser obra de los universitarios, en ejercicio de la autonomía de la Universidad; debe preservar su integridad, su carácter público y nacional, y, asimismo, debe fortalecer la característica que le da mayor especificidad y vigencia; su naturaleza eminentemente académica.
El principal mecanismo para llevar a cabo dicha Reforma será el Congreso Universitario, que es una demanda tanto del Consejo General de Huelga como de amplios sectores de la comunidad. Las conclusiones del Congreso, serán asumidas e instrumentadas por las autoridades competentes en el marco de la Legislación Universitaria.