Deberíamos reflexionar en la siguiente interrogante: ¿por qué no se reprimió al movimiento inmediatamente después de la caída de Barnés, si ya se habían agotado todas las "propuestas" para darle salida al conflicto y levantar la huelga sin la satisfacción de las demandas estudiantiles?, ¿Qué fuerzas interactuaron para aplazar dicha intervención militar hasta el 6 de febrero, es decir, para prolongar todavía casi tres meses más la huelga universitaria?
Desde la perspectiva interna del movimiento sucedieron cambios que se deben resaltar. Además del declive de la influencia de las corrientes más entreguistas del movimiento (el CEU-histórico y la Red de Estudiantes Universitarios, ambos de filiación perredista), un nuevo protagonismo surgió en el CGH: la cada vez más clara convergencia entre corrientes moderadas como el CEM y la Coordinadora Estudiantil, también de orientación perredistas, con En Lucha que asumió tácitamente una táctica y estrategia contrarias a las de la "megaultra", término éste que difundían sistemáticamente los medios de comunicación para desprestigiar al movimiento. En Lucha se unió a esa campaña, por ejemplo, cuando se refirió a una supuesta campaña de "desprestigio" contra su organización orquestada por gobernación; afirmó que "... fue Gobernación quien en esos momentos convirtió a la mega en mayoría dentro del CGH. Ellos por su parte, hicieron lo propio para beneficiarse de la campaña, sin ver mas allá de sus narices, perdiendo de vista que se trataba del primer paso de una maniobra que podría llevar más adelante a la derrota de todos. De modo que a la pregunta de ¿a quién hizo fuerte en el seno del CGH esta campaña?, la respuesta es indiscutible: a la mega".229 Por su parte Araujo declara que: "La característica principal de los ultras fue negar en los hechos aquello por lo que decían luchar: la democracia, imponiendo con estridencias y con maniobras de asamblea lo que por el diálogo racional y honesto no podían ganar. Este clima de condena, de veto, de intolerancia e incluso de expulsión a quienes han defendido diferentes posiciones estratégicas aunque coincidan en los objetivos del movimiento, fue la constante hasta el momento de escribir estas líneas, minando con ello la fuerza y la consistencia del CGH ante los universitarios y ante la opinión pública nacional".230 Al contrario, fue por la diferencia en los objetivos que, como vimos, tenían los moderados, en contraposición con los del CGH, que aquellos se confrontaron con el movimiento y se deslindaron rompiendo, así, con los sacrosantos "principios" de la "democracia" y la "tolerancia" que pregonaron en el discurso, pero negaron en la práctica.
Los miembros de En Lucha, habían proclamado a viento y marea que la "verdadera barricada" de la huelga, que resguardaba al movimiento de la posibilidad de la intervención de la fuerza pública para romperla, era el pueblo. Pronto se olvidaron de esta tesis política central, y la sustituyeron por la de que era el diálogo a través de Radio UNAM, TV UNAM y sus radioescuchas, el verdadero "contenedor" para resguardar al movimiento del peligro de la represión.231
Curiosa manera de entender la lucha de clases y de meter al movimiento en la lógica del dialoguismo; y no del diálogo con movilización. Así, no fue por casualidad que esa corriente realizara un verdadero vacío a los trabajos de la Primera Jornada de la Convención Universitaria que, en conjunto con el CGH, impulsaron trabajadores de base, académicos y estudiantes con miras a preparar el Congreso Universitario Democrático y Resolutivo. Y más adelante (19 y 20 de mayo de 2000), trataron de sabotear la Segunda Jornada de la Convención justamente para imponer su propuesta de "paridad" en contraposición con la propuesta de consenso del CGH de mayoría estudiantil.232
En rigor, la estrategia de esa nueva alianza seguía los mismos pasos del 87, cuando el movimiento estudiantil fue sacrificado por las corrientes entreguistas a la suspensión (no logró la derogación como se demandaba) de las reformas a los reglamentos de exámenes, de inscripciones y de pagos aprobados por el Consejo Universitario el día 11 y 12 de septiembre de 1986 y a la realización de un congreso que se efectuó bajo el control de las autoridades tres años después, simplemente para no obtener nada y sí postergar el conflicto que vive la universidad en el siglo que despunta.
Este sincretismo entre "ex-ultras" y moderados", cristalizó en las plenarias de la sesión extraordinaria del CGH, el 30 de noviembre en Filosofía, y en la del 3 de diciembre de 1999 en la Facultad de Contaduría, en torno a la discusión del pliego petitorio, del formato de diálogo y de la agenda para entablar el diálogo con las autoridades, así como la sede en donde se realizarían las pláticas. La "lógica-consigna" era ir cediendo paulatinamente frente a las autoridades para brindarles muestras de "voluntad y disposición" al "diálogo": aceptando el ritmo que imponían y sacrificando el plan de acción que aprobaban las plenarias del movimiento.
Es así como, mientras que un conjunto de escuelas que despectivamente los medios calificaban de "ultras", planteaban mantener el formato de diálogo del CGH y ordenar la agenda partiendo primeramente de la demanda del desmantelamiento del aparato represivo y de espionaje de la UNAM tal y como quedó establecido en los resolutivos del CGH en la Facultad de Contaduría el sábado 4 de diciembre, los moderados de sicología, de música y del CEM y los neo-moderados (En Lucha, POS, CLETA), decían que en el diálogo el tema de la represión era "secundario" por lo que se tendrían que centrar en el RPG. Mientras que los primeros plantearon (propuesta que se perdió gracias a la alianza En Lucha-CEM-CED), que no se pasaría de un punto a otro de la agenda de discusión del Pliego Petitorio hasta que no se resolviera en su totalidad satisfactoriamente para el movimiento estudiantil, los segundos ganaron que solamente se agotara la discusión (por cierto no resolutiva entre autoridades y estudiantes) y se discutiera punto por punto para, al final, esperar la "oferta global" por parte de las autoridades, como vimos más atrás.
A partir de allí, siempre que pudieron, esas corrientes realizaron un vacío sistemático a los trabajos de la Primera Jornada de la Convención Universitaria que tenía como objetivo definir las características de ese Congreso (convocatoria, formato, agenda, tiempos, composición y mecanismos de participación de los sectores, etcétera), para afianzar una alianza de los sectores de izquierda y democráticos de la UNAM: trabajadores de base, académicos, estudiantes y padres de familia solidarios con el movimiento y que dieran la pelea en el futuro Congreso, para verdaderamente dar el siguiente paso de la transformación democrática de la universidad.233
A esas alturas iba quedando claro para todo mundo que ya no se buscaba, como al principio, una verdadera solución al conflicto y al PP, sino simplemente "salidas eficaces e inteligentes". Sin embargo, para mala suerte de esas corrientes, una huelga tan larga no permitía, como la de 1986-1987 que duró solamente 21 días, mantener la mascareta indefinidamente de "ultra radical"; el peso de los meses, de los compromisos y de los acontecimientos tenía necesariamente que mostrar las verdaderas intenciones políticas de los protagonistas del conflicto, tanto en la huelga como en la pos-huelga.
Consideramos que la rectoría y el gobierno se dieron el tiempo suficiente para permitir que las corrientes neo-moderadas tomaran el timón del CGH, una vez que ya no contaban con los moderados. El objetivo era "aislar" a la "megaultra", como bien lo expresaron las corrientes y, mediante los procedimientos señalados (fijar la "comisión", romper la rotatividad, cancelar las asambleas, impulsar CGR’s, etcétera) doblegar al movimiento para que aceptara sin miramiento la "oferta global", es decir, la "propuesta institucional" de la rectoría. Pero el tiempo se les vino encima y esta estrategia fracasó.
El golpe contra el CGH del 6 de febrero de 2000, marcó un punto de inflexión en la lucha del movimiento estudiantil. Si bien no se logró el objetivo del gobierno federal, es decir: desarticularlo; sí, en cambio, sufrió un duro golpe con cientos de compañeros y compañeras tomados presos como rehenes por la Policía Federal Preventiva y otras decenas con órdenes de aprehensión.234
Aquí nuevamente se confrontaron dos concepciones políticas y dos estrategias respecto a las tareas del movimiento en la poshuelga. Por un lado, una voluntarista y sin asidero en la coyuntura real, que era la de En Lucha y que consistía en promover la "huelga en el exilio" (¿sin instalaciones?) durante el período de ocupación de la UNAM por la PFP para, una vez que dicha policía abandonara las instalaciones (que lo hizo el 9 de febrero), "reinstalar la huelga" en los planteles universitarios. Con su característico lenguaje asimétrico, esa corriente lo planteó en los siguientes términos: "Una vez habiendo agarrado el toro por los cuernos y asumiendo que la única forma de lograr la libertad de todos nuestros compañeros y una verdadera negociación sobre nuestros 6 puntos es restableciendo la huelga ya, en el transcurso de la próxima semana, la pregunta natural es ¿cómo hacerlo? No se trata de imponer el restablecimiento de la huelga ni de emprender acciones aventureras que nos aíslen de todos los que hoy están de nuestro lado.
Se trata sí, de discutir, de convencer, de mostrarle a nuestros compañeros a qué conduciría si nos damos por derrotados en este momento o adoptar falsas salidas que no conducen a nada. Se trata de realizar asambleas amplias, con todos los estudiantes huelguistas y no huelguistas y ganar en ellas la continuidad de la huelga. Dejemos ya de pensar que la gran mayoría de nuestros compañeros acudirá, sin abrir la boca, al llamado de De la Fuente. La masa estudiantil no es individualista ni corrupta. No pone en primer plano sus clases y su beneficio personal por sobre la libertad de los presos políticos y la solución, con base en el diálogo, de las demandas. Ni siquiera en la ENEO han logrado hasta hoy restablecer las clases. Sabemos que en escuelas donde la derecha es muy fuerte (Derecho, Contaduría, algunas FES, etc.) no será fácil ganar. Pero, compañeros, tenemos una pelea que dar, ¡Démosla con seguridad y con seguridad y confianza! ¡No nos derrotemos de antemano!
Enfrentemos nuevamente una situación como la del inicio de la huelga. Hay que lograr que el lunes mismo el mayor número posible de escuelas voten el restablecimiento de la huelga. Con esa base, no será difícil después ganarlo en las escuelas de peor correlación de fuerzas.
Nuestra propuesta es: que el CGH convoque a una marcha el lunes 14 a las 10 a.m. del Monumento a Álvaro Obregón a C.U., que entre por circuito y vaya instalando asambleas en cada escuela (y se quede en ellas el contingente correspondiente). Que todos los huelguistas demos en estas asambleas nuestros mejores argumentos y mostremos nuestro compromiso y disposición a continuar la huelga. Finalmente, que el CGH se reúna el martes a las 10 a.m. en un auditorio de C.U. para hacer un recuento de cuantas escuelas siguen en huelga y diseñar el plan para extender esta decisión.
Las escuelas periféricas que crean que deben hacer lo mismo en forma simultánea, que saquen asambleas en sus escuelas. Las que evalúen que sería mejor después de ganar C.U., que acudan a la marcha".235 Fuera de Ciencias, que tomó la dirección de su plantel, su convocatoria no tuvo eco.
Pero otra configuración de fuerzas, más concientes de lo que había ocurrido tanto con el golpe militar como con el movimiento después de las detenciones y los encarcelamientos, y frente a la disminución de la frecuencia de las asambleas, del número de activistas en las sesiones plenarias del CGH realizadas en el "exilio", de las movilizaciones y expresiones de lucha, confirman efectivamente que el CGH resistió el duro golpe asestado por los órganos de seguridad del Estado y la rectoría. Sin embargo, después de la salida del ejército de la UNAM, el nueve de febrero, en el contexto de la campaña del rector De la Fuente para "normalizar" la vida académica e institucional, el CGH rearticuló su Plan de Acción con manifestaciones multitudinarias como la de ese día por la tarde, del Ángel de la Independencia al Zócalo que congregó a más de 300 mil personas exigiendo la salida del ejército del campus universitario, contra la violación de la autonomía y la libertad de los presos políticos. De hecho, fue esta grandiosa manifestación, junto a la que se llevó a cabo de manera espontánea en la tarde del mismo día de la intervención (6 de febrero) y que congregó a alrededor de doscientas mil personas, además de la solidaridad de los padres de familia y de las organizaciones sociales, lo que dio al traste con la estrategia de desarticulación del movimiento estudiantil.
Lenta, pero firmemente, dio comienzo un proceso de recuperación del organismo estudiantil que se comenzó a notar, luego de que sesionara durante varias ocasiones en la UAM y la sede del STUNAM, en su sesión plenaria en el Auditorio Ricardo Flores Magón de la FCPyS, el 26 de febrero de 2000, que se expresó tanto en la presencia de asambleas con resolutivos, como en la cantidad de estudiantes asistentes.
Ante el fracaso de la convocatoria a clases en toda la UNAM por el rector el 14 de febrero, el CGH respondió con la realización de asambleas en todas las escuelas y facultades al influjo de la marcha universitaria del Parque de la Bombilla a la explanada de la Rectoría, el 14 de febrero.
Sin embargo, dentro del movimiento se había abierto una nueva etapa caracterizada por la necesidad de reorganizar el CGH. Aquí también brotaron dos posturas: la de la "reestructuración del CGH" que implementó En Lucha junto con CLETA y otros grupos como Conciencia y Libertad de Ciencias Políticas y Rebeldía de varias escuelas de la UNAM236, con el objetivo de reposicionarse del CGH poniendo el énfasis en la consigna de "abrir las asambleas a las masas", sin definir nunca qué eran las masas y cómo abrir las asambleas. El hecho es que si bien todavía tienen existencia los Comités de Huelga, ya no se realizan asambleas estudiantiles que avalen los resolutivos y el plan de acción. Por lo que para estas corrientes, cuando así conviene a sus intereses, "ya no hay CGH", sino "grupos de activistas"; pero cuando quieren aparentar ante la opinión pública y las organizaciones sociales que todavía existe el movimiento como tal, entonces proclaman la vigencia del CGH como "organismo unitario".
La otra postura, que no era la de la "megaultra", sino la de muchos estudiantes de diversas escuelas – (como los de la Preparatoria 2 que, como asamblea general y como Comité de Huelga externaron su posición el 15 de septiembre de 2000 en un documento intitulado: "Todos a unirnos en defensa del CGH") - y organizaciones estudiantiles como Contracorriente y el Frente de Lucha Estudiantil, "Julio Antonio Mella", entre otros, reiteraron que las asambleas siempre estuvieron, y han estado, abiertas a los estudiantes; que efectivamente era preciso reorganizar al CGH sobre sus principios de rotatividad, horizontalidad y el asambleísmo bien entendido, contra la otra corriente que hacía lo imposible por "reestructurar" el organismo para introducir la verticalidad, la comisión fija y la toma de decisiones por unos cuántos.
Una muestra de que esta era la línea a seguir por parte de esas corrientes, ocurrió el mismo día en que se clausuraron los trabajos del Encuentro Internacional de Estudiantes en Defensa de la Educación Pública y Gratuita (20-24 de abril), que se llevó a cabo en el Mexe, Hidalgo, el mismo día en que la rectoría convocó al CGH a reanudar la "mesa de diálogo". En la clausura de ese lunes 24 de abril de 2000, en la explanada de la rectoría de la UNAM, miembros de En Lucha, por la noche (ellos que hablaban de convocar de día a las masas), a un costado de la torre de la rectoría, convocaron a un "CGH en corto" donde, luego de recibir por celular un extraño llamado telefónico desde el Reclusorio Norte, no más de 20 personas que allí se encontraban de escuelas como Economía, Químicas, Vallejo y Derecho - (siendo que en la gran mayoría de las escuelas ni siquiera se habían realizado asambleas y pasando por alto la plenaria del CGH que debería de sesionar el fin de semana) -, decidieron acudir al llamado de las autoridades de la UNAM al día siguiente, martes 25, en el Auditorio "Alfonso Caso", dispuesto por las autoridades, simplemente para no llegar absolutamente a nada y, sí, para generar confusión y desconcierto en la opinión pública y contradicciones al interior del movimiento, sin reparar en las implicaciones que esas pláticas tenían para todos los detenidos y procesados presos políticos recluidos en el Reclusorio Norte. Las personas que ese día se sentaron en la mesa con las autoridades no atendieron a su propio "resolutivo" del día anterior, consistente simplemente en leer un pronunciamiento; sino que, comprometieron a todo el movimiento a iniciar, el jueves, la discusión del primer punto del PP.237 "Al acordar con la comisión de rectoría el inicio de la discusión del PP los compañeros volvieron a violar un acuerdo del CGH, esta vez el de la plenaria realizada el día miércoles 12 de abril pasado, en el que la máxima instancia de decisión del movimiento estudiantil de la UNAM decidió que en el próximo encuentro con la CR se le exigiría el reconocimiento explícito (un documento firmado) de los Acuerdos del 10 de diciembre y, además, que se le plantearían los términos del formato de discusión y de firma de acuerdos que proponía el CGH, para lo cual se construyó un texto muy claro.
Únicamente después de expuesto esto último, y ante la negativa explicita y tajante de la rectoría de reconocer los A10dic, la comisión del CGH dejaría de manifiesto que accedería a la discusión del PP, pero que no firmaría ningún acuerdo ni se comprometería a nada mientras los A10dic no fueran reconocidos por la rectoría, además de que se dejaría sentado que ese, entonces, ya no sería el diálogo para resolver el conflicto, por lo que el CGH continuaría realizando las acciones necesarias para alcanzar sus objetivos. Entonces, y solo entonces se pasaría a la discusión del primer punto del PP, pero ya en el entendido de que lo único que haría la comisión del CGH sería exponer sus argumentos en esa 'tribuna', sin llegar a acuerdo de ninguna especie. Pero resulta que los compañeros que asistieron el martes 25 omitieron los acuerdos tomados por el CGH, saltándose y aceptando el inicio de la discusión sin haber evidenciado el desconocimiento e incumplimiento de los Acuerdos del 10 de diciembre".238
Varias escuelas, y miembros del CGH, les reclamaron esa actitud sectaria y los denunciaron, porque no era la primera vez que se tomaban ese tipo de atribuciones en función de sus intereses partidarios y sin consultar a nadie, siendo el resultado haber comprometido al CGH a un "diálogo" que no había sido discutido en el nuevo contexto que implicaba el período pos-huelga. Fueron básicamente miembros de la corriente En Lucha y sus simpatizantes los que se "autodesignaron" para sentarse en la "mesa de diálogo" frente a las autoridades, cuando éstas desconocieron los Acuerdos firmados en diciembre con el CGH. Esa fue la causa de que, en su sesión plenaria de la Facultad de Arquitectura, el 22 de mayo de 2000, el CGH haya tomado la determinación de dar por concluida su participación dentro de la mesa de diálogo con la representación de la rectoría.239
La situación actual es la de una de lenta recomposición del organismo estudiantil: nuevamente coexisten dos corrientes que se traban en las plenarias y es a veces el "equilibrio inestable" que se logra gracias a la acción de "base" de los estudiantes, que el movimiento se mantiene y despliega acciones como la retoma multitudinaria, entusiasta y festiva del Che Guevara (6 de septiembre de 2000) con auditorio lleno; la toma simbólica del Bunker de Auxilio UNAM con aproximadamente 500 activistas el día 14 de septiembre debido a la represión que sufrió un estudiante de arquitectura en manos de agentes de esa corporación, la participación en una Convención Nacional en Defensa de la Educación Pública (16 y 17 de septiembre de 2000 en auditorios universitarios), que, por diferencias políticas, aunque el CGH no fue parte convocante, dejó sin embargo en libertad de participación a individuos y corrientes, ya que su resolutivo fue en el sentido de no hacerlo debido a que no se llegó a ningún acuerdo y porque se consideró inadmisible que participaran elementos perredistas y de organismos sindicales ligados a ese partido. Pero pasando por alto nuevamente los resolutivos del máximo órgano estudiantil, la corriente En Lucha y CLETA gestionaron que en la propaganda oficial del evento apareciera el CGH como "convocante", sumándoseles, en esta ocasión, agrupaciones como "contracorriente" que coincidieron en avalar la convocatoria, aunque sin embargo, con una táctica distinta que era la de ir a esa Convención a denunciar los intentos del PRD, de grupos como el MULP y de facciones del Frente Popular Francisco Villa y de los charros y neocharros, de subordinar al CGH a sus intereses partidistas.240
En este contexto, el CGH ha sido capaz de identificar las causas de su debilitamiento cuando señala que "Han sido cuatro los principales motivos o causas del debilitamiento: 1) Lo prolongado de la huelga debido a la falta de solución por parte del Estado y rectoría; 2) Por la entrada del ejército a la UNAM y demás acciones represivas; 3) Por la labor escisionista, divisionista, del oportunismo desde adentro; y 4) Por nuestros propios errores".241
Pero a pesar de eso, destaca el organismo estudiantil, "... se va en ascenso en el proceso de recuperación. Para muestra están algunas acciones realizadas, unas de gran publicidad, como el repudio organizado a la visita de Cárdenas a la UNAM y a la farsa electoral, la recuperación del Che Guevara, la propia marcha del 2 de octubre ya comentada antes. Otras, despreciadas por algunos, más modestas en cuanto a atención de los medios, pero vitales por ser trabajo de base en función de la más amplia unidad en torno al CGH: La lucha en favor de los rechazados, consultas y censos sobre problemas inmediatos, la respuesta ante las medias represivas en cada plantel como los torniquetes y la realización de Foros que forman parte de la Segunda Jornada de la Convención Democrática Universitaria del CGH rumbo al Congreso... Todas estas acciones son importantes, pero también es necesario que se realicen de manera unida y sin sectarismos".242
Fuera del movimiento del CGH ya se ha anunciado en los medios que se gesta en la UNAM una alianza entre antiparistas y moderados para impulsar un Coloquio Estudiantil con vistas a la realización del Congreso Universitario, con grupos que participaron en el ala moderada de la huelga y agrupaciones antiparistas (porros). Aquí se sintetiza el "régimen de transición" pactada, porque confluyen estudiantes del PRD, el PRI y el PAN. Esa nueva organización, resucitando la tradición de las federaciones impulsadas fundamentalmente por la derecha universitaria, busca "reactivar" la vida estudiantil mediante la integración de una federación universitaria que obtenga el reconocimiento de la propia institución.243
El futuro está por construirse: el contexto es el del arribo del próximo gobierno conservador de Fox y su relación con la UNAM y la imposición de nuevas autoridades universitarias (¿panistas?) para proseguir con el proyecto de ajuste neoliberal en la UNAM, al que seguramente se unirán, en el contexto de la transición pactada, el PRI y el PRD y sus fuerzas afines. Mientras tanto el movimiento estudiantil tiene la palabra.