El CGH decidió discutir en las escuelas y definir el punto del PP relacionado con el futuro Congreso Universitario, sus características, implicaciones políticas y sus objetivos en el contexto del conflicto universitario y de la crisis de la educación en México.
La discusión sobre el "carácter" del congreso, (si sería "constituyente" o "democrático y resolutivo"), se dio en la sesión del CGH en la ENEP Aragón, el día 19 de junio de 1999, y la votación final fue de 16 escuelas a favor del democrático resolutivo contra 13 y media escuelas por el Constituyente; lo de la "media escuela" viene, porque ese día el Comité de Huelga de la ENEP Acatlán se presentó dividido: una parte votó por el primero y otra por el segundo. De cualquier forma, atendiendo a su contenido, de las 16 escuelas, cuatro de ellas, traían como resolutivo de sus asambleas que en el congreso se incluyera el punto de la discusión y modificación de la Ley Orgánica de la UNAM, lo que esencialmente las colocaba en el redil del Constituyente.244
El verdadero contenido de la propuesta de Congreso Democrático y Resolutivo, planteado por las corrientes reformistas articuladas en la Coalición Democrática Estudiantil (CEU-RED) y el CEM, no era otro más que el de dejar a la Universidad tal y como estaba antes del estallido de la huelga, el 20 de abril, lo que de antemano representaba una rotunda derrota del movimiento estudiantil y una desvalorización del significado de su lucha. Para algunos sectores del movimiento estudiantil, si se reeditaba como en 1990, el Congreso sería sólo la segunda versión del congreso realizado nueve años atrás.
Para evitar esto, un sector de la comunidad, y no sólo del CGH, planteó que el punto de partida sería la conformación de una Convención Universitaria - no un "pre-congreso" que lo único que lograría es el desgaste y el desinterés de la comunidad -, que organizara a los sectores participantes (profesores y trabajadores, además de estudiantes que no participaron en la huelga, pero la apoyaron) y expidiera la Convocatoria y la Agenda del Congreso Universitario. Los temas de dicha agenda serían los siguientes: a) Ley Orgánica de la UNAM, b) Formas de gobierno, c) Presupuesto y Financiamiento y, d) Docencia, Investigación y Difusión de la Cultura.
Lo esencial del Constituyente Universitario era la discusión de la Ley Orgánica de la UNAM y su modificación para sentar las bases de una nueva legislación para democratizar los órganos de gobierno universitario y establecer las bases para la emergencia de nuevas estructuras de poder de amplia participación académica de estudiantes y profesores.
La idea era que el Constituyente, por primera vez, derrumbara los principios del autoritarismo y la burocratización de la UNAM (una de las causas del conflicto y el estallido de la huelga) para restablecer su verdadero carácter académico, redefinir sus funciones sustantivas (docencia, investigación y difusión del arte y la cultura con un alto contenido social) y modificar las formas de gobierno.
Esta alternativa era viable para el CGH y para la universidad, antes de la ruptura de la huelga. Pero, después, sería más difícil en la pos-huelga, ya que las autoridades lograron restablecer relativamente su control y lógicamente intentarán nuevamente profundizar el proyecto neoliberal en la UNAM.
Es necesario discutir a fondo la actual legislación universitaria para introducir el principio del sufragio universal, directo y secreto en la elección de todas las autoridades de manera que, en lo sucesivo, todos aquellos que aspiren a ocupar puestos de dirección, y que necesariamente tendrán que ser académicos, se vean obligados a presentar y someter a discusión y aprobación de la comunidad universitaria sus proyectos académicos, como ocurre, incluso, en países de tradición dictatorial como Brasil y Argentina, donde las autoridades universitarias son electas mediante ese procedimiento.
Creemos que el Congreso tendrá que definir y darse las formas organizativas de todos los sectores de la Nueva Universidad, así como las nuevas formas de gobierno y el papel que en ellas habrán de desempeñar las autoridades académicas, las que nunca más deberán de ser burócratas o funcionarios de ninguna especie.
En lo general, el CGH demandó el congreso universitario, pero con ciertas características: que sea democrático y resolutivo, lo que quiere decir que sean los amplios sectores de la universidad (académicos, estudiantes y trabajadores), los que lleven a buen término la transformación democrática de la universidad para romper con el autoritarismo y la verticalidad que ampara la Ley Orgánica que prevalece desde hace 55 años en la UNAM. Esa estructura vertical y autoritaria ha implicado, en la práctica, que grandes contingentes generacionales de la población universitaria permanezcan al margen de la toma de decisiones estratégicas con relación a las funciones substantivas de la UNAM: la docencia, la investigación y la difusión de la cultura, el conocimiento, la técnica y el arte. Además de que los órganos de gobierno han sido tradicionalmente coto de las autoridades.
Mientras que las autoridades afirman que el "carácter resolutivo" del Congreso, "está siendo analizado por la comunidad", sin embargo, textualmente dice que lo más importante, no es tanto su resolutividad, sino la "representatividad" que "…los diversos sectores alcancen en la composición de este mecanismo."245 Es evidente que, en la perspectiva del congreso planteado por las autoridades, éstas figuran junto a los estudiantes y los profesores, "como sector", es decir, como un cuarto sujeto autónomo que deberá participar en el Congreso, lo que estaría replicando la experiencia de la "representatividad" del congreso de 1990.
Este es el primer punto problemático. El segundo es que, además de los cambios propuestos para la institución que resulten de dicho Congreso, éstos deberán realizarse, según las autoridades, dentro del "marco jurídico vigente", para que sea "viable y válido". Contenido que nadie discute siempre y cuando se defina qué se entiende por "marco jurídico vigente " y se pongan las bases reales para proceder a su transformación.
Un tercer elemento, desde el punto de vista de las autoridades, es que el eje del Congreso debe estar dinamizado por los intereses de los académicos, en circunstancias mayoritarias de representatividad, respecto a estudiantes y trabajadores, lo que supone modificar la composición del estudiantado en beneficio de académicos e investigadores.
Por otro lado, creemos que el congreso debe ser democrático porque es la vía y la forma en que grandes sectores de la comunidad universitaria, excluidos de por vida, tendrán la oportunidad de participar y exponer sus concepciones acerca de la universidad, sus problemáticas e incertidumbres, para hacer propuestas de fondo en relación con una serie de tópicos que afiancen la transformación de la UNAM en un sentido positivo para su comunidad y no sólo para unos cuántos.
Consideramos que el Congreso debe ser resolutivo, si por resolutividad se entiende la capacidad de la comunidad universitaria, en primerísima instancia los estudiantes, para analizar, discutir, sistematizar y adoptar decisiones, incluso en el marco de la Constitución Política vigente en el país, que habrán de garantizar la transformación democrática, entendida ésta como el afianzamiento de una serie de cambios de orden estructural (transparencia en el financiamiento y en el presupuesto; relacionamiento de los campus universitarios entre periféricas, preparatorias, CCH’s. y entidades como las Facultades, Centros, Institutos y posgrados; procesos y sistemas de enseñanza aprendizaje, acordes con las necesidades de conocimiento y de difusión social que requiere el pueblo mexicano y no las empresas privadas o los organismos internacionales y gubernamentales, etcétera), así como de carácter institucional y político, en relación con métodos y formas de participación de la comunidad universitaria en los órganos de gobierno de la UNAM, lo que necesariamente requiere modificar el "marco" legislativo vigente e institucional.
Con las anteriores características, el Congreso Universitario, debe simplificar, más que diversificar; es decir, que en vez de dispersarse en una infinidad de temáticas, ciertamente todas ellas de enorme valor, por el contrario, debe concentrar sus fuerzas políticas, intelectuales, pedagógicas y conceptuales en aquellos "temas nucleares" que pueden ser los siguientes:
a) Ley Orgánica y formas de gobierno: propuestas de reforma y de participación de la comunidad. Aclaramos que desde 1945 no se reforma la Ley Orgánica de la UNAM: esta es la base que soporta los principios de verticalidad, de autoritarismo y las formas antidemocráticas de gobierno.
b) Presupuesto y financiamiento, las universidades públicas y gratuitas en el próximo siglo y su relación con el Estado, en un universo cambiante en los órdenes económico, político, social, político, cultural y tecnológico.
c) Procesos de enseñanza-aprendizaje, los planes y programas de estudio a la luz de los requerimientos de la población mexicana del próximo siglo y las nuevas formas pedagógicas de producción y transmisión de conocimientos entre profesores y estudiantes, utilizando instrumentos y técnicas que ofrecen las constantes innovaciones informáticas como instrumentos del conocimiento.
d) Funciones sustanciales de la UNAM: docencia, investigación y difusión, poniendo como auxiliares otras, como los procesos administrativos o burocráticos que son los que se han sobrepuesto a la academia, asfixiándola.
e) Relación de la Universidad con la Sociedad: punto sensible y fundamental que implica redefinir la universidad para volcarse prioritariamente a la satisfacción de las necesidades mayoritarias de la población, tales como estudio y propuestas en materia alimentaria, de seguridad social, urbana y poblacional, de los mercados de trabajo y de los problemas de reestructuración y configuración de las poblaciones humanas en la globalidad del próximo siglo. Es obvio que todo ello requiere que la universidad, en el marco político y epistemológico de su autonomía, defina sus procesos de investigación y académicos hacia el conocimiento de todos estos tópicos de la existencia social y humana.
Estos ítems temáticos sintetizan los problemas de la universidad de finales de siglo y su respuesta constituye una premisa básica de donde partirá la construcción de la nueva universidad pública y gratuita del próximo siglo. Por cierto, se cuenta con una gran cantidad de material sobre este tema, ya que fue abordado en el Pre-congreso organizado por el CGH, en diversas escuelas y facultades, con amplia participación de estudiantes, profesores, trabajadores, padres de familia y organizaciones sociales.