



A pesar de que la religión de los Incas habia sido oficialmente considerada idólatra, los autores de los documentos secretos en cambio no consideran en absoluto a los Incas idólatras pero nos presentan el problema bajo dos posiciones distintas: a) los dos jesuítas italianos, el H. Cumis y el P. Oliva, afirman que los Incas no eran idólatras porque tenían una religión tan parecida a la nuestra que si fuera así también los sacerdotes católicos serían idólatras y subrayan los elementos comúnes entre las dos religiones. b) Valera en EI nunca hace comparaciones entre la religión de los Incas y la católica: él bosqueja en cambio un ordenado y lógico sistema cosmogónico que se conecta también a la forma política del Tahuantinsuyu. Al mismo tiempo abre su documento (c.3) llamando como testigos “tu o Dios, o Pachamamac o Yntillapa” como para indicar implícitamente que se podía elevar por lo menos unos de los antiguos dioses, es decir Pachacamac y Yntillapa, al mismo rango del Dios cristiano y termina pintando su muda propuesta de evangelización: los cuatro suyus del Imperio Inca con al centro Jesucristo, que tal vez se puede leer que en Jesucristo se podía mantener el Tahuantinsuyu.
La posición de los dos jesuitas italianos hacia lo sacro indígena parece conectarse a la idea revalorizadora de los derechos de Roma respecto a la soberanía universal y providencial del rey de España en la evangelización del Perú que además se había resuelto en una inútil y cruel matanza, en cuanto los Incas tenían una religión parecida a la nuestra por haber sido ya evangelizados en la época de los Apóstoles (Sánchez 1992:148, Piras 1998:293-294, Laurencich-Minelli 2003d). La de Valera parece en cambio sintetizar su movimiento neo-inca cristiano: es decir por haber la conquista sido realizada con el engaño del veneno, era injusta y habia que volver a un estado inca pero cristiano (Laurencich-Minelli 2001b:253-254, 262-266). La posición de los dos jesuitas italianos y la del P. Valera, aun distintas, tenían en común las ideas fundamentales: es decir el odio contra el gobierno de la colonia española en el Perú y el aprecio de la cultura indígena.
También interesante es el resultado de la comparación del tema de lo sagrado en Historia del Reino y Provincias del Perú que Oliva termina de escribir en el 1630 con el intanto de ser publicado y lo que sobre el mismo tema él mismo afirma respectivamente siete y ocho años después en el documento secreto HR: eso nos nos proporciona los patrones que debìa de aceptar un jesuita para obtener el nihil obstat de la Compañía, incluso si no logró obtenerlo finalmente: es decir tenía que admitir que los Incas eran idólatras aun si podía afirmar que «en su gentilidad, tuvieron algún conocimiento del Dios verdadero» (Oliva 1998 :159), eso es lo contrario de su pensamiento. Todo esto nos induce a no tomar al pie de la letra, más que todo en lo que concierne al tema de lo sagrado, no solo lo que escribe Oliva en su Historia del Reino y Provincias del Perú pero a poner muchos filtros también los relatos de los demás cronistas jesuitas y no cuando no hayan sido escritos como documentos secretos (Laurencich-Minelli 2003d).
Dejamos ahora a un lado la comparación de estos documentos secretos con los documentos oficiales de la época para sintetizar el aporte que EI y HR nos proporcionan sobre el concepto de lo sagrado andino.
Es la primera vez que, gracias al hecho que EI sea un documento secreto, es decir no sujeto a censura, que logramos leer de unos dioses aparentemente dejados a un lado por los demás cronistas: el dios Uru, la diosa Allpacamasca y aquella figura divina de la Ñusta Sumac que, de acuerdo a EI, substituyó parcialmente Pachamama y que, durante la Colonia, escondió esta diosa tan importante para el mundo indígena. El dios Uru es mencionado en EI como un dios muy importante, el dios del tejido, de los quipus, de la palabra ,pero también el dios que conecta los Incas con la sacralidad de los antepasados originarios, el dios que regía la urupyachana, aquella ceremonia que consistia en reutilizar hebras sacadas de textiles antiguos para conectar los Incas con las raices de su cultura. La diosa Allpacamasca es descrita por el P. Blas como “la tierra animada” es decir un aspecto vivo y fertilizador de Pachamama que él representa como una cara femenina de color tierra, mientras que él figura a Pachamama con la misma carita pero de color rojo. La Ñusta Sumac, que resulta ser un aspecto de Pachamama, nos sugiere la capacidad de cada Ñusta de conectar el cielo con la tierra a traves de su acto sexual con Inti, el Inca, el Sol en tierra.
Es la primera vez que, gracias al documento secreto EI, tenemos una perspectiva congruente de los varios tipos de « escritura » utilizados por los Incas. A pesar de ser esto un tema que trato detalladamente en otro articulo (Laurencich-Minelli 2003c), aqui deseo mencionar la cosa porque las « escrituras » ya sea la ideografica en forma de tocapu, ya sea la ideografica-fonetica-silabica del capacquipu, ya sea la de los quipus numericos, ya sea la de las yupanas no solo estan interconexas entre sí mismas y unas utilizan partes o micropartes de la otra (como por ej. cuando un mismo ideograma es utilizado en el capacquipu y en forma más o menos parcial en varios tocapus) pero son sagradas al igual que los mismos instrumentos utilizados que reproducen en tamaño pequeño la tierra civilizada de los Incas.
Es la primera vez que, gracias al documento secreto EI, se prospecta el concepto de los dioses y de lo sagrado andino de acuerdo a un sistema cosmogónico ordenado que parece expresar una lógica que no es la lógica occidental lineal, inductiva y deductiva sino la lógica holística andina: lógica que resulta ya sea desde las muy curiosas sumas y sustracciones efectuadas para transformar el quipu regal en su número correspondiente y que no sigue una lógica matemática sino el intento holístico de producir mas números que reflejan el numero correspondiente al canto sacro (Laurencich-Minelli 2003c), ya sea por el hecho que agrandando o reduciendo el número éste puede asumir en sí mismo respectivamente mas o menos dioses. Esta lógica parece parecida a la que rige el Tonalpohualli mesoamericano en la cual los 20 dioses del calendario ritual pueden asumir o quitar de si mismos a otros dioses añadiendo o quitando a su propio símbolo unos micro íconos de las otras divinidades (Laurencich-Minelli 2003b, 2002e): es decir un continuo devenir de dioses ya sea expansivo ya sea reductivo que, en el mundo andino, podemos afirmar que procede circularmente (como indica la concepción cíclica del tiempo) y desde adelante hacia atrás como un tornillo sin fin (como resulta por la palabra nawpapacha=tiempo adelante=futuro). En otras palabras Valera en EI, a través de la numerología y de los cantos que transcribe mediante el capacquipu, nos presenta fuerzas sagradas divinas que son como diosas y dioses que viven su “misterio masculino y femenino”5 , es decir son dioses animados por las fuerzas sagradas y que al mismo tiempo las animan y las proyectan en el territorio del Tahuantinsuyu que a su vez era una fuerza sagrada: dioses que no son seres bien definidos e incapaces de salir de su personalidad, como los dioses de el Olimpo griego y romano, pero dioses proteiformes, capaces de interactuar y asumir a otros dioses y a otras fuerzas sagradas : lo que puede haber favorecido los Incas en asumir sin dificultad a otros dioses como Viracocha y Pachacamac en su Olimpo y luego al Dios cristiano. De este panorama parece que los dioses y las fuerzas sagradas formaran alrededor del hombre andino como una red consistente que esta en continuo fluir y que el amauta gobernaba con sus cantos, sus capacquipus, su yupana y su flauta de Pan.
El hecho que Blas Valera en EI(add.II) diga que en la comprensión de los numeros estaba la grandeza del Imperio Inca, nos deja vislumbrar que el entender y transformar en dioses los numeros era la ideología que permitió la fuerza y la unidad monolitica del Tahuantinsuyu : en otras palabras me parece que la capacidad de los Incas de transformar en dioses-numeros, mediante el quipu y la yupana, no solo las producciones agrícolas, los tributos y los censos del pueblos, es decir el trabajo manual y las personas de la clase social mas baja pero también el trabajo mental y espiritual de la élite, puede haber sido la ideología sobre la cual se fundaba el Imperio de los Incas. Números que el dice que solamente el Inca y los amautas tenían la capacidad de « insertarlos » en el kamaq, este flujo de dioses-numeros y de fuerzas divinas, del cual seguian y facilitaban, con sus capacquipus, sus cantos y sus flautas el movimento circular continuo que unía la sacra tierra ordenada por el Inca, el Tahuantinsuyu (que era parte de la Pachamama), con el Hananpacha. Sin embargo la relación entre el Tahuantinsuyu y la Pachamama, de acuerdo al ideograma numérico de EI (figura 3), resulta muy fuerte y evidente cuando es representado por un damero compuesto por los numeros 4 (Pachamama) y 5 (al número sacro de los Incas) (Figura 3). Tierra ordenada en ceques, suyus y huacas en la cual todo, aun la misma arquitectura urbanistica que utilizaba el damero como base para construir las ciudades y para organizar el paisaje, como por ej. los andenes y los canales de irrigación, tenían de acuerdo a EI, ademas de la función práctica ya reconocida por todos los estudiosos, la de facilitar el libre flujo del kamaq en la tierra y de evitar la fuerza destructiva del amaru.
Muchas preguntas se levantan después de este bosquejo sobre lo sagrado inca de acuerdo a EI. La primera y la fundamental es la que siempre nos ponemos cuando se trata de analizar crónicas escritas en el siglo XVII, inclusive la misma Nueva Coronica y Buen Gobierno : ¿es que lo que estos autores cuentan sobre temas tan profundamente ligados al mundo Inca, que ellos no han conocido por experiencia directa pero a través de la de los ancianos, es fructo de sincretismo ? ¿Tuvieron que ponerse lentes con las cuales mirar al tema de lo sacro para no tener problemas politicos-religiosos? En el caso de un documento secreto, como este, podemos por lo menos excluir que quien lo escribió tuvo que filtrar sus ideas a través de las lentes impuestas por el poder pero al mismo tiempo la utopía valerana de un estado neo-inca pero cristiano pudo haber deformado las ideas del P. Blas sobre el concepto de lo sagrado en el mundo Inca? De primer golpe me parece que la respuesta puede ser que si él, en EI, deformò lo sagrado del mundo Inca eso fue para que resultara mas conforme a su utopia, es decir con caracteristicas de lo sacro cristiano (en el estilo de HR), lo que no se nota. La discusión podrá seguir con mas conocimientos y datos después que saldrá la edición del documento EI.
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