



Ahora compararé lo que yo creo como diferentes formas de ver la realidad, por un lado en Lope -a partir del anterior análisis- y por otro en Calderón.
Con una diferencia de cuatro años, la obra de Calderón refleja algunas influencias de la obra de Lope. Calderón aglutinó en el personaje de D. Gutierre parte de los caracteres de el Conde y el Duque lopistas.
Del Conde, Calderón recoge la idea de no querer reconocer su pasión amorosa, esa represión de su interior que se hace patente gracias a la presencia de Batín:
FEDE: Lo que no es ni ha de ser 970
no es esconderte mi pecho.
BATIN: Y si te lo digo yo,
¿negarásmelo?
(...)
BATIN: Pues mira como lo acierto:
que te agrada tu madrastra,
y estás entre ti diciendo...
FEDE: No lo digas, es verdad; 980
En la obra de Calderón, D. Gutierre no quiere reconocer su fuego interior, en este caso no de amor, sino de celos:
GUTIERRE: estos celos...¿Celos dije? 1697
¡Qué mal hice! Vuelva, vuelva
al pecho la voz,
La presencia de un interlocutor en la obra de Lope es lo que hace que Federico reconozca sus impulsos, hecho que no realiza D. Gutierre porque se enfrenta a un monólogo. En este sentido el papel del criado o gracioso no resulta tan prescindible como se ha venido considerando.7
Del Duque, Calderón recoge su capacidad de raciocinio, de medir todos los aspectos cuidadosamente, de buscar y hallar la certeza total mediante los sentidos y la razón.
Si comparamos los dos monólogos de los dos personajes vemos un proceso parecido: rechazo de los sentimientos a la hora de juzgar, búsqueda y hallazgo de pruebas irrefutables bajo la certidumbre de razón y percepción de los sentidos. Pero encontramos la gran diferencia entre uno y otro: ambos se sirven de la capacidad resolutora de razón y sentidos, pero en la obra de Calderón se ponen en duda, mientras Lope los afirma. En la obra de Lope se castiga un acto incestuoso que se produce de verdad, los amantes son culpables; por contra, en la obra de Calderón se castiga un acto que se cree de infidelidad, pero que en realidad no lo es, ya que Dª Mencía es inocente: razón y sentidos han fallado, no son infalibles, por ello, Calderón los cuestiona.8
Apoyado en este análisis, creo que se puede decir que Calderón nos presenta una nueva concepción del mundo y del hombre. Es un mundo en el que prima la visión caleidoscópica, la relatividad del pensamiento humano ante los mismos hechos. La realidad nunca varía, sólo la idea que el hombre tiene de ella. Calderón entra en el mundo de Don Quijote, donde la realidad siempre es la misma, pero donde el caballero ve unas veces bellas damas y, otras, vulgares pueblerinas.
En este nuevo teatro, Calderón rompe con el teatro precedente porque el hombre es el único protagonista, ya no es necesaria la presencia de un Dios, todopoderosa autoridad, (en El médico de su honra no se acude a la ley de Dios para establecer justicia), al que se acude como última ley que resuelve y justifica todos los actos humanos. Ahora el hombre se autogobierna con sus leyes y teorías que poseen sus fallos y aciertos. No es que Calderón niegue a Dios, sino que lo aparta del mundo de las instituciones humanas cuando no es necesario; y si quiere alabarlo no tiene más que escribir un auto sacramental: se produce la separación, distinción e independencia de lo religioso y lo profano. Si el rey, en el caso de El médico de su honra, administra justicia no es que sea un sustituto de la autoridad divina, sino que es un rey humano, con sus fallos y sus aciertos, pero rara vez cuestionado por el pueblo porque es la máxima autoridad que se acepta aquí en la tierra.
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