Inicio / Wikis / Monografías / O libro del consejo de los indios quichés - Capítulos 31 a 40

O libro del consejo de los indios quichés - Capítulos 31 a 40

(9 opiniones)
Monografía creado por Georges Raynaud. Extraido de: http://wikisource.org
09 de Agosto de 2005
FilosofíaPensamiento y políticaReligión

5 - Capítulos 31 a 40

31


Entonces llegaron a la cima de una montaña. Allí se reunieron todos los hombres Queche con las tribus. Allí se reunieron, se consultaron, y el nombre de la montaña es ahora De la Consulta; tal es el nombre de la montaña. Se congregaron en ella para gloriarse. “Yo, yo hombre Queche”. “Tú, tú, Tam es tu nombre”, díjose a los Tam. Se dijo después a los Iloc: “Tú Iloc es tu nombre”. “Estas tres [fracciones] Queche no se perderán, y nuestras Palabras serán iguales”, dijeron al aplicarse sus nombres. Entonces se les puso nombre también a los Cackchequel: “Fuego salido de la madera” es su nombre. Los Rabinal tuvieron también su nombre, no perdido ahora . También estaban Los de Tziquina-ha, nombre actual. Tales son los nombres con los cuales se llamaron unos a otros. Allí se congregaron, esperando el alba, acechando la salida de la estrella, la primera antes de que nazca el día. “De allá lejos vinimos, pero nos separamos”, se decían entre sí. He aquí que sus corazones estaban afligidos; grandes eran sus sufrimientos allá por donde pasaban; no había comestibles, no había subsistencias; olían solamente el tronco de sus bastones para imaginarse que comían, pues al venir no comieron.

Su pasaje por mar no aparece; pasaron como si no hubiera habido mar, solamente sobre piedras pasaron, y aquellas piedras sobresalían en la arena. Entonces llamaron Piedras Arregladas-Arenas Arrancadas, nombre [dado] por ellos, al sitio por donde pasaron en el mar, habiéndose separado el agua allá por donde pasaron. He aquí que estando afligidos sus corazones, se consultaron entre sí, pues no había para alimento más que un bocado, un poco de maíz. Estaban amontonados allí en la montaña llamada De la Consulta. Llevaban también a Pluvioso. Sembrador. Volcán. Brujo del Envoltorio y su esposa llamada [La de] la Blanca Mansión del Mar hicieron un gran ayuno. Lo mismo hicieron Brujo Nocturno y su esposa [La de] la Mansión de los Bogavantes. Y Guarda-Botín y su esposa, [La de] la Mansión de los Colibríes, hicieron un gran ayuno. Lo mismo [hicieron] Brujo Lunar y su esposa [La de] la Mansión de los Guacamayos. Fueron ayunos en la obscuridad, en la noche. Grande [era] su tristeza cuando estaban en la montaña ahora llamada De la Consulta, en donde los dioses les hablaron otra vez.

32


Entonces fue dicho por Pluvioso. Sembrador. Volcán, a Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín. Brujo Lunar: “Vamonos, levantémonos, no nos quedemos aquí: llevadnos a un escondrijo. Ya se esparce el alba. ¿No estarían tristes vuestros rostros si fuésemos cogidos por los guerreros en sus muros a causa de vosotros, oh Los de las Espinas. Los de] Sacrificio? Llevadnos a cada uno separadamente: [así] les dijeron cuando les hablaron. “Muy bien. Solamente nos desprendemos [de aquí], solamente buscamos las selvas”, fue respondido por todos. En seguida cada uno de ellos cargó con su dios. Entonces se colocó a Sembrador en el barranco llamado Barranco del Escondrijo. [así] llamado por ellos, en el gran barranco de la selva llamada ahora “Con Sembrador” , en donde lo dejaron: fue dejado en el barranco por Brujo Nocturno. Orden del abandono: el primero dejado fue Volcán, sobre una gran Mansión Roja llamada ahora Volcán: allí existió también su ciudad en donde estaba el dios llamado Volcán. Guarda-Botín quedóse con su dios, el segundo dios que fue ocultado por ellos; Volcán no fue escondido en la selva sino en la montaña deshierbada Volcán .

Entonces fue después Brujo del Envoltorio; llegó a una gran selva: Brujo del Envoltorio fue a esconder a Pluvioso: se llama ahora con el nombre de “Con Pluvioso” la montaña; entonces celebróse el escondrijo del barranco, el abrigo secreto de Pluvioso: muchas serpientes y muchos jaguares, víboras, [serpientes] cantíes, había allí en donde fue escondido por Los de las Espinas, Los del Sacrificio. Juntos estaban Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar. Juntos esperaban el alba en el monte llamado Volcán. No muy lejos estaban los dioses de Tam y de Iloc. Burgo de Tam, nombre del [lugar] en donde estaba el dios de los Tam; allí fue su alba. Burgo de Uquincat, nombre del sitio en donde fue el alba de los Iloc; no muy lejos del monte estaba el dios de los Iloc. Allí, todos los Rabinal, los Cakchequel, Los de Tziquina-ha, todas las tribus pequeñas, las tribus grandes, se habían detenido juntas; juntas tuvieron su alba; juntas esperaron la salida de la gran estrella llamada Luna-Sol que sale la primera antes del día al alba, se decía. Juntos estaban allí Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar; no tenían ni sueño ni reposo. Grandes [eran] los gemidos de sus corazones, de sus vientres, por el alba, la claridad. Allí también sus rostros tuvieron vergüenza; vino una gran aflicción, una gran angustia; fueron abatidos por el dolor. Allí habían llegado. “Sin alegría vinimos, ¡ay! Queríamos ver nacer el día. ¿Cómo hicimos? Único [era] nuestro rostro en nuestro país de donde nos hemos arrancado”, decían cuando hablaban entre sí en la tristeza, en la angustia, en el sollozar de la voz.

Sin aliviar sus corazones hablaban hasta el alba. “He aquí a los dioses sentados en los barrancos, en las selvas, sentados en los Ek, en los Atziak , en donde están sin que se les hayan dado cajas”, decían. Ante todo, Pluvioso, Sembrador, Volcán. Grande [es] su gloria, grandes [son] también su potencia, su pensamiento, sobre todos los dioses de las tribus. Importante [es] su Sabiduría, importantes [son] sus peregrinaciones, sus victorias en el frío, en el espanto de su ser, en el espíritu de las tribus. Su pensamiento reposaba a causa de Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botín, Brujo Lunar. [No había] ningún cansancio en sus corazones por los dioses de los cuales se encargaron al venir de Lugar de la Abundancia-Barranco, allá lejos, en Oriente. Estaban pues allí, en la selva. “He aquí el alba En Lluvioso, En Sembrador, En Volcán”, se dice ahora. He aquí que fueron hechos jefes, que tuvieron el alba, nuestros abuelos, nuestros padres. Contaremos el alba, la aparición del sol, de la luna, de las estrellas.




33


He aquí, pues, el alba, la aparición del sol de la luna, de las estrellas. Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar, se regocijaron mucho cuando vieron a Luna-Sol; primero salió ella; [con] la faz iluminada, salió primero ella, antes que el sol. Desenrollaron en seguida sus copales, venidos de allá lejos, del Oriente, pues servirse de ellos en seguida estaba en su espíritu. Los tres desenrollaron lo que ofrecían sus corazones. Copal de Mixtán, nombre del copal que llevaba Brujo del Envoltorio. Copal de Caviztán, nombre del copal que llevaba Brujo Nocturno. Divino Copal se llamaba el que llevaba Guarda-Botín. Estos tres eran sus copales; esto es lo que quemaron cuando llegaron danzando, allá en Oriente.

Agradables [fueron] sus gritos cuando danzaron quemando copales preciosos. En seguida gimieron de no ver, de no contemplar, el nacimiento del día. Después, cuando salió el sol, los animales pequeños, los animales grandes, se regocijaron; acabaron de levantarse en los caminos de las aguas, en los barrancos; se pusieron en las puntas de los montes, juntos sus rostros hacia donde sale el día. Allí rugieron el puma, el jaguar. El pájaro llamado Queletzú cantó el primero. En verdad todos los animales se regocijaron. El águila, el zopilote blanco, los pájaros pequeños, los pájaros grandes, aletearon. Ahora bien, Los de las Espinas, Los del Sacrificio, se habían arrodillado, se regocijaban grandemente con Los de las Espinas, Los del Sacrificio, de los Tam, de los Iloc, y de los Rabinal, de los Cakchequel, de Los de Tziquinaha, y de [los de] Tuhalha, Uchabah, Quibah, Los de Batenha, y de los Yaquí Dominadores; tantas tribus como ahora. Innumerables [eran] los hombres. El alba efectuóse sobre todas las tribus juntas. La faz de la tierra fue en seguida secada por el sol. Semejante a un hombre [era] el sol cuando se mostró. Su faz ardiente secó la faz de la tierra. Antes de que saliera el sol, cenagosa, húmeda, [era] la superficie de la tierra, antes de que saliera el sol. Enteramente parecido a un hombre salió el sol; sin fuerza [era] su calor; solamente se mostró cuando nació; no permaneció sino como un espejo. “No es realmente el sol que se nos aparece ahora”, dicen en sus historias. Inmediatamente después de esto se petrificaron Pluvioso. Sembrador, Volcán, y las divinidades Puma, Jaguar, Víbora, [Serpiente] Canti, Blanco Entrechocador; sus brazos se engancharon en las ramas de los árboles cuando se mostraron el sol, la luna, las estrellas; por doquiera todos se petrificaron. Quizá no estaríamos ahora desembarazados de la mordedura de los pumas, jaguares, víboras, [serpientes] cantíes, blancos entrechocadores, quizá ahora [estaríamos] sin nuestra gloria, si los primeros animales no hubieran sido petrificados por el sol. Cuando sucedió esto, gran alegría hubo en el corazón de Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botín, Brujo Lunar; estuvieron muy alegres cuando se efectuó el alba.

Los hombres no [se habían] multiplicado entonces: no eran sino unos pocos cuando estaban en el monte Volcán, en donde se realizó el alba, y en donde quemaron [los copales]. Allí danzaron, [vueltos] hacia el Este de donde habían venido; allí [estaban] sus montañas, sus valles, adonde habían venido los llamados Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín, Brujo Lunar. Pero en la montaña se multiplicaron, ella se volvió su ciudad. Estaban aquí cuando se mostraron el sol, la luna, las estrellas; el alba, la iluminación, existió en la faz de la tierra, del mundo entero. Allí también comenzó su canto llamado Nosotros Vemos, que cantaron, que gimieron sus corazones, sus vientres. En su canto decían: “¡Ay! Perdidos fuimos en Lugar de la Abundancia, nos separamos. Nuestros hermanos mayores, nuestros hermanos menores, quedáronse. Sí, hemos visto el sol, pero ¿en dónde están ellos, cuando he aquí el alba?; así decían a Los de las Espinas, Los del Sacrificio, los hombres Yaquí. De igual modo, Pluvioso era el nombre del dios de los hombres Yaquí, llamado Yolcuat-Quetzalcuat, cuando nos separamos allá lejos, en Lugar de la Abundancia-Barranco. “He aquí de donde salimos, he aquí nuestra parentela, cuando vinimos”, se decían unos a otros. Entonces se acordaban de sus hermanos mayores, de sus hermanos menores, de los hombres Yaquí cuya alba se hizo en el [lugar] llamado ahora México. Una parte de aquellos hombres se quedaron también allá lejos, en Oriente; Tepeu, Oliman, [son los] nombres del sitio en donde se quedaron, se cuenta. Grande [fue] la aflicción de sus corazones, allí, en Volcán. Lo mismo hicieron Los de los Tam, [Los] de los Iloc; parecidamente estaban en la selva, en el poblado llamado Dan; el alba existió sobre Los de las Espinas, Los del Sacrificio, de los Tam, con su dios, también Pluvioso. Único [era] el nombre del dios de las tres fracciones de los hombres Queche. Lo mismo [era] el nombre del dios de los Rabinal; poco diferente [es] este nombre: Suprema Lluvia, así se dice el nombre del dios de los Rabinal: se cuenta también que había unidad con la lengua Queche; pero había diferencia con la lengua de los Cakchequel, pues diferente [era] el nombre de su dios cuando salieron del lugar de la Abundancia-Barranco. Serpiente que se vuelve Invisible de la Mansión de los Murciélagos, [era el] nombre del dios; la lengua también [es] diferente ahora.

Hay también los dioses de los cuales los clanes de Ahpo-Zotzil, Ahpo-Xa, así llamados, tomaron sus nombres. Lo mismo que los dioses, la lengua difería cuando se les entregaron los dioses allá lejos, en Lugar de la Abundancia. Cerca de la Piedra varió la lengua cuando vinieron de Lugar de la Abundancia en la obscuridad. Juntas se establecieron y tuvieron su alba todas las tribus; los nombres de los dioses [se dieron] según el rango de cada fracción. He aquí que ahora contaremos su residencia, su morada, en la montaña en donde estuvieron juntos los cuatro llamados Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar; sus corazones gemían ante Pluvioso, Sembrador. Volcán, quienes por [obra de] ellos estaban en los Ek, en los Atziak.

34


He aquí, pues, su decisión, el origen de la colocación de Pluvioso cuando fueron ante Pluvioso. Sembrador. Fueron a verlos, fueron a adorarlos, dieron gracias a sus rostros por el alba. [Los dioses] resplandecían entre los peñascos, en las selvas, pero su Sabiduría habló cuando Los de las Espinas, Los del Sacrificio, llegaron ante Pluvioso. No [fue] gran [cosa] lo que llevaron, lo que quemaron en seguida: solamente resina, solamente resina superfina, con anís silvestre, quemaron ante los dioses. Entonces Pluvioso habló; sólo su Sabiduría existió cuando dio consejo a Los de las Espinas. Los del Sacrificio: él habló, dijo: “Aquí verdaderamente están nuestras montañas, nuestras llanuras. Nosotros [somos] todavía vuestros. Nuestra gloria, nuestro esplendor, serán grandes para todos los hombres. De vosotros [serán] todas las tribus. Nosotros [somos] también vuestros compañeros. Tened cuidado de [vuestra] ciudad, nosotros os aconsejaremos. No os manifestéis a la faz de las tribus cuando estemos irritados por las palabras de sus bocas, [por] su existencia. No nos dejéis cazar en la red, sino dadnos los hijos de la hierba de los caminos, los hijos de los matorrales con las hembras de los venados, las hembras de los pájaros. Dadnos un poco de su sangre, tened piedad de nuestros rostros, dejadnos los pelos de los venados, velad porque se descubra a los que se hayan quedado caídos. He aquí unos símbolos, y por consiguiente nuestros substitutos, que manifestaréis ante las tribus. Cuando ellas os digan: “¿En dónde está Pluvioso?”, vosotros manifestaréis ante sus rostros nuestros símbolos; no os manifestéis vosotros mismos, tendréis otra cosa que hacer. Grande será vuestro ser. Someteréis a todas las tribus: humillaréis su sangre, su savia, ante nuestros rostros; los que vengan a abrazarnos serán también nuestros”.

Así dijeron Pluvioso. Sembrador. Volcán. Bajo rostros de engendrados se disimulaban cuando íbase a verlos y a sacrificar ante sus rostros. Entonces comenzó la caza a los hijos de los pájaros, a los hijos de los venados, caza que recibían Los de las Espinas. Los del Sacrificio. Cuando se habían encontrado pájaros, hijos de venados, iban en seguida a derramar la sangre de los venados, de los pájaros, al borde de la piedra de Pluvioso, Sembrador. Habiendo sido bebida la sangre por los dioses, al instante la piedra hablaba cuando llegaban Los de las Espinas, Los del Sacrificio, cuando iban a sacrificar. Así hacían ante los símbolos, quemando resina, quemando anís silvestre, espinas de maguey. Sus símbolos estaban cada uno sobre la montaña en donde habían sido colocados. De día no permanecían en sus casas sino se iban a los montes. He aquí, pues, que no se nutrían más que [de hijos de abejas, de hijos de avispas, de hijos de abejorros, para sostenerse; [no tenían] ni buena alimentación ni buena bebida. Entonces no aparecían los caminos de sus casas, no aparecía [el lugar] en donde se habían quedado sus esposas.

35


Numerosas eran las tribus que se habían fundado, cada una reuniéndose, cada una de las fracciones de tribus que iban en tropeles por los caminos, [por] los caminos [que] se manifestaban. En cuanto a Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar, no se mostraban allá en donde estaban. Cuando veían pasar tribus por los caminos, gritaban en la punta de los montes; no gritaban sino el grito del coyote, sino el grito del zorro; no hacían sino el grito del puma, del jaguar. Cuando las tribus al caminar vieron aquellos: “Solamente el grito del coyote, solamente el grito del zorro, solamente el grito del puma, solamente el grito del jaguar”, dijeron las tribus, como si en el espíritu de: todas las tribus no fueran hombres. Lo que hacían [los cuatro] no era más que para engañar a las tribus. “Sus corazones desean [algo]. En verdad lo que hacen nos asusta. Hay deseo en el grito del puma, [en] el grito del jaguar, quienes gritan cuando ven a hombres que no caminan sino uno o dos . Desean destruirnos”. Cuando iban cada día a sus casas con sus esposas, no llevaban más que hijos de abejas, hijos de avispas, hijos de abejorros, que daban a sus esposas. Cada día iban ante Pluvioso, Sembrador, Volcán, [y] decían en sus corazones: “He aquí a Pluvioso, Sembrador, Volcán. No les damos sino la sangre de los venados, de los pájaros; no pinchamos sino nuestras orejas, nuestros codos. Pedimos nuestra bravura, nuestra valentía a Pluvioso, Sembrador.

Volcán. ¿Quién habla de los muertos de las tribus cuando los matamos uno a uno?” [Así] se decían entre sí cuando iban ante Pluvioso, Sembrador, Volcán. Cuando se pinchaban las orejas, los codos, ante los dioses, enjugaban la sangre y llenaban con ella la escudilla al borde de la piedra. En realidad no era entonces al borde de la piedra adonde venía cada uno de los engendrados. Los de las Espinas, Los del Sacrificio, se regocijaban de aquella sangre [sacada] de ellos cuando llegaba aquel signo de sus acciones. “Seguid sus huellas; tal es la salvación para vosotros. De allá lejos, de Lugar de la Abundancia, vino, cuando nos trajisteis, la piel llamada Bandas Envolventes, dada con la sangre que nos introdujisteis. Que se froten con sangre ante Pluvioso, Sembrador, Volcán”; [así] se dijo.

36


He aquí que comenzó el rapto de los hombres de las tribus por Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín. Brujo Lunar. En seguida [comenzó] la matanza de las tribus. No cogían más que a un caminante, que a dos caminantes, sin mostrarse cuando los cogían; en seguida iban a sacrificarlos ante Pluvioso, Sembrador. Después, cuando derramaban la sangre en el camino, arrojaban la cabeza en el camino. Las tribus decían entonces: “el jaguar se los ha comido”; no decían eso sino a causa de las apariencias [de huellas]de patas de jaguar, [de huellas] de patas que ellos hacían sin mostrarse. Robaron muchos hombres en las tribus; las tribus no comprendieron sino tardíamente. “¿Son Pluvioso, Sembrador, quienes entran entre nosotros? Sólo ellos sostienen a Los de las Espinas, Los del Sacrificio. ¿En dónde están sus casas? Sisamos esas patas”, dijeron entonces todas las tribus. Celebraron consejo unas con otras, y después comenzaron a seguir las [huellas del patas de Los de las Espinas. Los del Sacrificio: no eran claras. No vieron más que [huellas de] patas de venado, de patas de jaguares, no [huellas] claras: aquellas [huellas de] patas [no eran] claras porque eran como huellas de patas invertidas, para extraviarlos. Por esta [estratagema] la [verdadera] pista no aparecía. No nacía más que una nube, no nacía más que una lluvia tenebrosa, no nacía más que un lodo, no nacía más que una bruma que las tribus veían ante ellas. Los corazones [de los cuatro] soportaron la fatiga cuando cazaron en los caminos, pues grande [era] el ser de Pluvioso, Sembrador, Volcán; se alejaron por la montaña, al lado de las tribus a las que mataban.

Asi nació allá el rapto por los brujos cuando cogieron en los caminos a la [gente de las] tribus para sacrificarla ante Pluvioso. Sembrador, Volcán, quienes salvaron a sus engendrados allá en la montaña. He aquí que Pluvioso. Sembrador, Volcán, parecían tres mancebos caminando, pues su piedra era mágica. Había allí un río. Se bañaban al borde del río, solamente para mostrarse; [el río] se llamó pues El Baño de Pluvioso; éste fue el nombre del río. A menudo las tribus los vieron; se borraban tan pronto como eran vistos por las tribus. Entonces fue contado que Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar, estaban allí. He aquí que las tribus celebraron consejo acerca de su muerte. Ante todo las tribus quisieron celebrar consejo para la derrota de Pluvioso. Sembrador. Volcán. Todos Los de las Espinas, Los del Sacrificio dijeron a la faz de las tribus: “Que todos se reúnen, se llamen; que no sea dejada una fracción, dos fracciones”. Todas se congregaron, se llamaron, celebraron consejo entonces. Cuando se interrogaron, dijeron: “¿Cómo vencer el proceder de los hombres Cavek Queche, pues acaban con nuestros hijos nuestra prole? No está clara la destrucción de los hombres por ellos. Si debemos acabar a causa de esos raptos, entonces sea. Pero si la potencia de Pluvioso. Sembrador, Volcán, es tan grande, entonces que ese Pluvioso sea nuestro dios: cautivadle. No han terminado ellos su victoria sobre nosotros. ¿No [somos] muchos hombres en nuestra existencia? Ahora bien, esos Cavek no son tantos en su existencia”; así dijeron cuando se congregaron todos. Una parte de las tribus respondió, diciendo: “¿Quién, pues, los ha visto bañarse cada día en el río? Si son Pluvioso. Sembrador, Volcán, entonces los venceremos primero entonces comenzará la derrota de Los de las Espinas. Los del Sacrificio”; [así] respondió aquella parte de las tribus cuando habló. “¿Cómo los venceremos?”, díjose. “Pues bien, he aquí nuestra victoria sobre ellos. Puesto que parecen mancebos cuando se les ve en el río que dos doncellas vayan allá; que sean adolescentes verdaderamente bellas, muy amables, para que venga su deseo”, se respondió: “¡Excelente! Vamos a buscar a dos adolescentes perfectas”, dijeron [yéndose] a buscar a sus hijas. Fueron verdaderamente blancas doncellas. Se les recomendó entonces a aquellas adolescentes: “Oh hijas nuestras, id al río a lavar los vestidos. Si en seguida veis a aquellos tres mancebos, desnudaos ante ellos. Si sus corazones os desean, llamadles. Si os dicen: “¿Iremos con vosotras?”, responderéis: “Sí”. Si os preguntan: “¿De dónde venís?”, ¿De cuáles amos sois hijas?”, que entonces les sea dicho: “Somos hijas de jefes”, y después: “Venga una prenda de vosotros”. Cuando os la hayan dado, si ellos desean vuestros rostros, en verdad, daos a ellos; si entonces no os dais, os mataremos. En seguida nuestro corazón estará bien. Cuando la prenda exista, traedla; será para nuestro espíritu el testimonio de que ellos han ido con vosotras”. Así hablaron los jefes cuando dieron sus órdenes a las dos adolescentes. Éstas eran: Deseable, nombre de una doncella;

Agradable, nombre de la otra. Estas dos llamadas Deseable. Agradable, fueron afuera, al río, al Baño de Pluvioso, Sembrador, Volcán. Tal [fue] la decisión de todas las tribus. En seguida las adolescentes fueron, se adornaron, bellas, brillantes. Al ir adonde se bañaba Pluvioso, se adornaron. En seguida lavaron. Cuando fueron, los jefes se regocijaron, a causa de sus hijas que iban. Al llegar al río comenzaron a lavar, se desnudaron, las dos, hicieron ruido, patullando ante las piedras. Entonces aparecieron Pluvioso. Sembrador. Volcán. Llegaron allá, al borde del río, un poco sorprendidos solamente a la vista de las dos adolescentes que lavaban. He aquí que las jóvenes tuvieron vergüenza inmediatamente que llegó Pluvioso. Pero a Pluvioso no le vino deseo de las dos adolescentes. Entonces éstas fueron interrogadas: “¿De dónde venís?”, fue dicho a las dos jóvenes; fue dicho: “¿Qué queréis, al venir al borde de nuestro río?” Ellas replicaron: “Fuimos enviadas por los jefes cuando vinimos. “Id a ver los rostros de esos Pluviosos; hablad con ellos”, nos dijeron los jefes. “Que venga en seguida una prenda, si verdaderamente visteis sus rostros”, nos fue dicho”. Así dijeron las dos adolescentes, entregando su mensaje. Ahora bien, las tribus querían que las jóvenes fornicasen con los magos Pluvioso. Pluvioso, Sembrador, Volcán, dijeron, respondiendo a las dos adolescentes llamadas Deseable, Agradable: “¡Bien! La prenda de nuestra conversación con vosotras vendrá. Esperad. Iréis a llevarla a los jefes”: [así] fue dicho. Celebraron en seguida consejo con Los de las Espinas, Los del Sacrificio. Fue dicho a Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar: “Pintad tres vestidos, pintad los signos de nuestro ser  ; que éstos lleguen a [manos de] las tribus, que vayan con esas dos adolescentes que lavaban. Id a dárselos”. [Así] fue dicho a Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín. En seguida estos tres pintaron. Primero Brujo del Envoltorio pintó de los jaguares la imagen, la pintura, en la faz del vestido. En seguida Brujo Nocturno [pintó] de las águilas, la imagen, la pintura, en la faz del vestido. Guarda-Botín pintó entonces por todas partes abejas, por todas partes avispas; la imagen, la pintura, en la faz del vestido. Los tres terminaron la pintura de las tres piezas de tela que pintaban. Cuando llevaron después a las llamadas Deseable, Agradable, los diversos vestidos, Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, les dijeron: “He aquí la prenda de nuestra conversación. Id pues ante las jefes. “Pluvioso nos ha hablado realmente”, diréis. “He aquí la prenda que “traemos”, les diréis. Que se cubran con los vestidos que les daréis”. Así hablaron ellos a las adolescentes ordenándoles que se fueran. Ahora bien, los vestidos pintados, llamados Xcucaah, llegaron cuando ellas llegaron. Los jefes se regocijaron cuando vieron las manos de las adolescentes suspendiendo las imágenes. Interrogaron a las jóvenes. “¿Visteis el rostro de Pluvioso?”, fue dicho. “Ciertamente, lo vimos”, respondieron Deseable, Agradable. “Muy bien. Si es verdad, ¿qué prenda traéis?”, dijeron los jefes. En realidad los jefes pensaban que era la señal de su pecado. Entonces los vestidos pintados fueron desenrollados por las adolescentes: por todas partes jaguares, por todas partes águilas, y por todas partes abejas, avispas, [era] la pintura en los vestidos de faz brillante: apreciaron entonces la faz, se los pusieron. Nada fue hecho por los jaguares colocados primero sobre el jefe.

Entonces el jefe se puso el segundo vestido pintado, la pintura de las águilas: el jefe pensó solamente para sí mismo que estaba bien, e iba y venía a la faz [de los suyos]. Desnudó sus partes secretas a la faz de todos. Entonces el tercer vestido pintado fue colocado sobre el jefe: así las abejas, las avispas de la superficie, fueron puestas sobre él. Inmediatamente su carne fue mordida por las abejas, las avispas. No pudo soportar, no pudo sufrir, la mordedura de [aquellos] animales: entonces la boca del jefe gritó a causa de los animales de los cuales sólo la imagen estaba pintada en el vestido: la pintura de Guarda-Botín, la tercera pintura. Entonces [los jefes] fueron vencidos. En seguida las adolescentes Deseable, Agradable, fueron insultadas por los jefes. “¿Qué son esos vestidos que habéis traído? ¿Adonde fuisteis a cogerlos, oh engañadoras?”, fue dicho a las jóvenes, injuriándolas a causa de la derrota de todas las tribus por Pluvioso. Ahora bien, esas [tribus] hubieran querido que Pluvioso fuese a tener placer con aquellas Deseable, Agradable, que ellas fornicasen, y en el espíritu de las tribus, que esto fuese para tentarlo. Pero su derrota no pudo acaecer a causa de aquellos hombres Sabios. Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín.

37


Entonces todas las tribus celebraron de nuevo consejo. “¿Cómo los venceremos? Verdaderamente, tal como es su ser es grande”, repitieron cuando se reunieron en Consejo. “Pues bien, los atacaremos, los mataremos; nos adornaremos con flechas, con escudos. ¿No somos numerosos? Que ni uno ni dos de nosotros se queden”, dijeron también cuando celebraron consejo. Todas las tribus se adornaron. Numerosos [eran] los matadores cuando para la matanza estuvieron reunidas todas las tribus. Ahora bien. Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín estaban en la cima del monte; Volcán, [era] el nombre del monte; estaban allí para sus engendrados , allí en la montaña. Sus hombres no eran numerosos, no [eran] una multitud como la multitud de las tribus: un pequeño [número] solamente: la cima de la montaña les rodeaba . Sin embargo, entonces fue decidida su destrucción por las tribus cuando todas se reunieron, se congregaron, cuando todas se llamaron. He aquí, pues, que todas las tribus se juntaron, todas adornadas con sus flechas, con sus escudos: innumerables eran los metales preciosos de sus ornamentos: embellecido [estaba] el aspecto de todos los jefes, los Varones; todos en verdad cumplieron su palabra. “En verdad, todos serán hechos realmente miserables. Ese Pluvioso, ese dios, es al que adoraremos si, solamente, lo hacemos prisionero”, se dijeron unas a otras [las tribus]. Pero Pluvioso sabía, y Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, sabían; conocían lo que estaba decidido, pues no tenían ni sueño ni reposo desde que se habían preparado los arqueros, los guerreros. En seguida todos aquellos guerreros se levantaron; queriendo en sus corazones atacar nocturnamente, fueron. Pero no llegaron, sino que en camino aquellos guerreros se durmieron, y después fueron vencidos por Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín. Juntos [se] durmieron en [el] camino; sin saberlo, todos acabaron por dormirse, en seguida comenzó la depilación de sus cejas, de sus barbas, por [los tres]; entonces se desprendieron los metales preciosos de sus gargantillas, de sus coronas, de sus collares; no fue sino el asta de sus lanzas a la que se le quitaron los metales preciosos .

Para la humillación de sus rostros fue hecha su depilación, señal de la grandeza de los hombres Queche. Habiéndose despertado después, inmediatamente tomaron sus coronas y las astas de sus lanzas: no había ya metales preciosos en las astas y en las coronas. “¿Quién nos lo quitó? ¿Quién nos depiló así? ¿De dónde vinieron a robarnos nuestros metales preciosos?”, dijeron todos los guerreros. “¿Serían quizás esos engañadores que roban hombres? ¿No cesarán pronto de espantarnos? Ataquemos su ciudad; así volveremos a ver nuestros metales preciosos; esto es lo que les haremos”, dijeron todas las tribus; todas obraron según sus palabras. Ahora bien, en reposo [estaban] los corazones de Los de las Espinas, Los del Sacrificio, que estaban en la montaña. Así, Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, habiendo celebrado un gran Consejo, hicieron fortificaciones al borde de su ciudad, no rodeándola más que de tablas, más que de espinos, su ciudad. Hicieron en seguida maniquíes semejantes a hombres; esto fue [hecho] por ellos; después los alinearon allí, en las fortificaciones; de igual modo estaban allí sus escudos, estaban allí sus flechas, ron los cuales se les adornó; en sus cabezas se les pusieron coronas de metales preciosos; se les pusieron a aquellos simples maniquíes, a aquellos simples [muñecos] construidos con madera; se les pusieron los metales preciosos que se habían ido a coger a las tribus en el camino y con los cuales los maniquíes fueron adornados por [los tres]. Éstos cavaron entonces alrededor de la ciudad. Pidieron en seguida consejo a Pluvioso. “¿Moriremos? ¿Seremos vencidos?”. Sus corazones recibieron la respuesta ante Pluvioso. “No os aflijáis. He aquí lo que pondréis contra ellos. No os espantéis”, fue dicho a Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín.

38


Entonces vínose a [darles] avispas, abejas que fueron a coger para erizar [la muralla]: llegadas, fueron puestas en cuatro grandes calabazas que fueron [colocadas] alrededor de la ciudad: se encerraron las abejas, las avispas, en las calabazas, para combatir con ellas a las tribus. La ciudad fue espiada, [rodeada] de emboscadas, juzgada por los enviados de las tribus. “No son numerosos”, dijeron, pero no habían llegado a ver más que los maniquíes, los [muñecos] construidos con madera, que dulcemente se balanceaban, sosteniendo sus flechas, sus escudos, y parecían verdaderamente hombres, parecían verdaderamente matadores. Cuando las tribus los vieron, todas las tribus se regocijaron de cuán [pocos] venían. Numerosas [eran] las tribus existentes. Innumerables [eran] los hombres, los guerreros, los matadores, para matar a los de Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín que estaban allí en el monte Volcán, nombre, [del monte] en donde estaban. He aquí que contaremos su llegada. He aquí que allí estaban Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín. Juntos estaban en la montaña con sus esposas, sus hijos, cuando llegaron todos los guerreros, los matadores; no solamente diez y seis mil. [ni] veinticuatro mil , de entre las tribus. Rodearon a la ciudad; vociferaban, adornados con flechas, con escudos; golpeaban sus escudos, silbaban, aullaban. Vociferaron exclamaciones, silbidos, cuando llegaron al pie de la ciudad. No había en esto nada que pudiera espantar a Los de las Espinas.

Los del Sacrificio: fueron simplemente a mirar desde el reborde de las fortificaciones; fueron en orden con sus esposas, sus engendrados. Sus espíritus [fueron] solamente al encuentro de los actos, de la música, de las palabras de las tribus cuando éstas subieron a la faz del monte: poco faltaba para que acabasen [de llegar] hasta la entrada de la ciudad cuando se levantaron las cubiertas de las cuatro calabazas que estaban al borde de la ciudad; entonces salieron las abejas, las avispas, saliendo como humo del interior de cada una de las calabazas. Así los guerreron fueron acabados por los animales que se pegaban a sus ojos, que se pegaban a sus narices, a sus bocas, a sus piernas, a sus brazos. “¿Adonde han ido a coger, adonde han ido a reunir, todo lo que hay [aquí] de abejas, de avispas?” Pegadas así, mordían los ojos; las bestezuelas se abatían furiosas sobre cada uno de los hombres. Embriagados por las abejas, las avispas, sin poder sostener sus flechas, sus escudos, [los hombres] caían sobre la haz de la tierra. Se tendían al caer ante la montaña. No sintieron que se les traspasaba con flechas, que se les tajaba con el hacha. Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno, no se sirvieron más que de madera podrida  ; sus esposas se pusieron a matar. Solamente una parte [del enemigo] regresó: las tribus [se] fueron a la carrera. Aquellos a quienes primero se alcanzó fueron acabados, fueron matados: no pocos hombres perecieron: [los nuestros] no mataron tanto como sus corazones perseguían, porque los animales estuvieron [también] en contra de ellos No emplearon toda su valentía: sin flechas, sin escudos, mataron.

Entonces fueron humilladas todas las tribus. Las tribus se humillaron, pues, ante la faz del Brujo del Envoltorio. Brujo Nocturno. Guarda-Botín. “Tened piedad de nuestros rostros. No nos matéis”, dijeron. “Muy bien. Pero debíais morir. Os volveréis, pues, tributarias», mientras haya días, mientras haya albas”, fue respondido. Tal fue la derrota de todas las tribus por nuestras primeras madres, [nuestros primeros] padres; sucedió allá en el monte ahora llamado Volcán. Aquellos primeros [antepasados] se fijaron, se multiplicaron, hicieron hijas, hicieron hijos, en la cima del Volcán. Se regocijaron cuando vencieron a todas las tribus, derrotadas allá en el monte. Así hicieron: humillaron a las tribus, a todas las tribus. En seguida sus corazones reposaron. Dijeron a sus engendrados que su muerte había estado cercana cuando se había querido matarlos. He aquí que contaremos la muerte de los llamados Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar.




39


Como ellos sabían [que estaba] [próxima] su pérdida, su muerte, dieron órdenes acerca de ella a sus engendrados. Ningún signo de enfermedad. No gimieron, no tuvieron angustia, cuando dejaron su Palabra a sus engendrados. He aquí los nombres de sus engendrados. Brujo del Envoltorio engendró dos [hijos]: Qo Caib nombre del primer hijo, Qo Cavib nombre del segundo hijo, hijos de Brujo del Envoltorio, abuelos, padres, de los Cavik. He aquí también los dos que engendró Brujo Nocturno, he aquí sus nombres: Qo Acul nombre del primer hijo. Qo Acutec se llamó el segundo hijo, de Brujo Nocturno, [abuelos, padres] de los de Niha. Guarda-Botín no engendró más que uno, llamado Qo Ahau. Estos tres engendraron. Brujo Lunar no tuvo hijos. En verdad, tales son los nombres de los engendrados de Los de las Espinas, Los del Sacrificio. Entonces éstos les dejaron sus órdenes. Juntos estaban los cuatro. Cantaron en la aflicción de sus corazones; sus corazones gimieron mientras cantaron: “Nosotros Vemos”, [es el] nombre del canto que cantaron cuando hicieron sus recomendaciones a sus engendrados. “Oh hijos nuestros, vamos, nos regresamos; palabras del alba, preceptos del alba, os damos”. “Oh esposas nuestras, vosotras vinisteis también de nuestra lejana comarca”, dijeron a sus esposas, haciendo recomendaciones a cada una. “Ya está preparado, está manifiesto en el cielo el Símbolo de los Jefes. Nosotros no hacemos más que regresar: hemos cumplido nuestra tarea; nuestros días están acabados. Pensad en nosotros, no nos borréis de vuestra memorial, no nos olvidéis Vosotros veréis vuestra casa, vuestro país. Prosperad. Que así sea. Seguid vuestro camino.

Ved de dónde vinimos”. Así dijo su Palabra, cuando ellos ordenaron. Y entonces Brujo del Envoltorio dejó el signo de su existencia. “He aquí el recuerdo mío que o? dejo. He aquí vuestra Fuerza. He ordenado, decidido”, dijo. Dejó entonces el signo de su existencia, la Fuerza Envuelta, así llamada: su faz no se manifestaba, sino que estaba envuelta; no se la desenrollaba: a costura no aparecía porque se la envolvía sin [que fuese] visible. Así ordenaron ellos cuando se desvanecieron en la cima de la montaña. No fueron inhumados por sus esposas, sus hijos. Invisible [fue] su desaparición, su desaparecimiento: visibles sólo sus preceptos. El Envoltorio volvióse preciso para los suyos, para quienes fue el recuerdo de sus padres; inmediatamente quemaron [copal] ante aquel, para ellos, recuerdo de sus padres. Entonces nacieron hombres de los jefes cuando éstos sucedieron a Brujo del Envoltorio que había comenzado, abuelo, padre, de los Cavik: pero sus hijos llamados Qo Caib, Qo Cavib, no desaparecieron. Así murieron los cuatro, nuestros primeros abuelos, padres, cuando desaparecieron, cuando dejaron a sus engendrados, allá en el monte Volcán, allá en donde se quedaron sus hijos. Habiendo sido humillados, habiendo sido postrada su gloria, todas las tribus ya no tenían fuerza: no existían todas más que para servir cada día. [Los quichés] se acordaban de sus padres: grande [era] para ellos la gloria del Envoltorio; no la desenrollaron, sino que estaba allí en la Envoltura, con ellos. Fue llamada por ellos Fuerza Envuelta, cuando designaron, cuando dieron nombre a su Secreto dejado por sus padres, lo que hicieron en señal de su ser. Tal fue la desaparición, la pérdida, de Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno, Guarda-Botín, Brujo Lunar, los primeros hombres que vinieron del otro lado del mar, del Este. Hacía mucho tiempo que habían venido cuando murieron, ancianos, los llamados Los de las Espinas, Los del Sacrificio.

40


[Los tres hijos primogénitos] pensaron después en ir al Oriente, pensaron en las órdenes de sus padres, no las olvidaron. Sus padres habían muerto hacía largo tiempo [cuando] se les dieron esposas de la tribu, suegros, cuando aquellos tres tornaron mujer.

Cuando partieron, dijeron: “Vamos allá adonde el sol se levanta, de donde vinieron nuestros padres”, lo dijeron al ponerse en camino. Aquellos tres, los procreados: Qo Caib, nombre de uno de los engendrados de Brujo del Envoltorio. El de todos los Cavik, Qo Acutec, nombre de uno de los engendrados de Brujo Nocturno. El de los Niha. Qo Ahau, nombre del único engendrado de Guarda-Botín, el de los Ahau-Quiché. Tales son los nombres de aquellos que fueron allá lejos, del otro lado del mar; entonces aquellos tres se fueron. Segura era su Sabiduría, era su Ciencia; su ser [no era] de hombres ordinarios. Dejaron órdenes a sus [hermanos] mayores, a sus [hermanos] menores, alegrándose de partir. “No moriremos, regresaremos”, dijeron los tres al partir. Ciertamente pasaron por el mar al llegar allá lejos a Oriente, al ir a recibir sus poderes. He aquí el nombre del [título del] jefe a cuyo país llegaron: el Gobierno de los Orientales. Entonces llegaron ante el jefe Nacxit nombre del gran jefe, supremo Decididor de Palabra, de mucho poder. He aquí que él les dio las insignias del poder, todos sus atributos. Entonces vinieron las insignias de Consejero. Consejero Lugarteniente; entonces vinieron las insignias de la fuerza del poder de Consejero, Consejero Lugarteniente. Nacxit terminó de darles los atributos del poder. He aquí los nombres: dosel, sitial con respaldo, flauta, [tambor] cham-cham, piedras negras y amarillas, garras, zarpas de puma, cráneo de jaguar, Búho [de orejas de asno], [matanza de] venado, brazaletes. [Conchitas] tat, cascabeles, cuna, pañales, caxcon, chiyom, aztapulul, todo lo que trajeron después de haber ido del otro lado del mar a recibir la escritura de Lugar de la Abundancia, los escritos, dícese, de lo que ellos insertaron en su historia.

Cuando hubieron llegado, después, a la cima de la ciudad llamada Volcán, todos los Tam, los Iloc se reunieron, todas las tribus se congregaron, se alegraron de la llegada de Qo Caib, Qo Acutec, Qo Ahau, quienes volvieron a tomar allí el poder tribal. Los Rabinal, los Cakchequel, los de Tziquina-ha, se alegraron. Así aparecieron ante sus rostros las insignias de la grandeza del poder. Grande era también la existencia de las tribus antes de que ellas hubiesen acabado de manifestar su poder. [Los tres jefes] estaban allí, en Volcán. Con ellos estaban todos aquellos que habían ido al lejano Oriente y que se extendieron por la montaña; todos [eran] numerosos. Allí murieron las esposas de Brujo del Envoltorio, Brujo Nocturno. Guarda-Botín. “Cuando, después de haber dejado, [de haber] abandonado su país, vinieron, buscaron otros lugares de donde fijarse, innumerables [fueron] los lugares en donde se establecieron, designándolos, dándoles nombres. Allí se amontonaron, se reforzaron nuestras primeras madres, nuestros primeros padres”, decían antaño los hombres cuando contaban que habían abandonado, dejado su primera ciudad llamada Volcán y [que] de allí habían llegado a otra ciudad llamada Chi Quix. Se extendieron en cada cuartel de la ciudad, hicieron hijas, hicieron hijos. Allí en donde estuvieron, cuatro colinas llevaban juntas el nombre de la ciudad. Casaron a sus hijas, a sus hijos, pero por sus regalos, solamente para concluir, solamente para acabar, pusieron precio a sus hijas, lo recibieron; así, buena [era] la existencia que les proporcionaban. Entonces pasaron por cada fracción de la ciudad; he aquí los nombres: Chi Quix, Chi Chac, Humetaha, Culba-Cavinal, nombres de las colinas donde habitaron. He aquí que escogieron las colinas de su ciudad, las colinas inhabitadas, que buscaron, porque todos eran numerosos. Aquellos que habían recibido el poder en Oriente habían muerto; eran viejos cuando llegaron allí, a cada ciudad; cada una [de éstas] por donde pasaron no poseyó [mucho tiempo] sus rostros; tuvieron dolores, tormentos, cuando llegaron a las lejanas ciudades, aquellos abuelos, aquellos padres. He aquí el nombre de la ciudad adonde llegaron.
Valora este capítulo: (9 opiniones)
Autor y licencia de 'O libro del consejo de los indios quichés - Capítulos 31 a 40'
Georges Raynaud Extraído de: http://wikisource.org

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Este contenido ha sido recopilado por el equipo de Wikilearning. Todo el contenido recopilado se ha obtenido respetando y comunicando en nuestro site la licencia de cada fuente.
Wikilearning tiene permiso expreso por escrito de los autores para publicar los contenidos que ha extraído de otras webs, incluyendo su uso comercial.

Opiniona sobre 'O libro del consejo de los indios quichés - Capítulos 31 a 40' (9)

Tu nombre debe tener tres caracteres como mínimo.
Es necesario que te des de alta con una cuenta de correo válida.
Es necesario que te des de alta con una cuenta de correo válida.
El contenido del título de tu opinión debe tener tres caracteres como mínimo.
Es obligatorio que selecciones una valoración del recurso.
El contenido del comentario de tu opinión debe tener tres caracteres como mínimo.

Opina sobre este monografía



* Valoración:
* Nombre:
* Correo electrónico:
* Título:
* Comentario:

Wikis relacionados con 'O libro del consejo de los indios quichés - Capítulos 31 a 40'

La aparición de las ediciones electrónicas de textos y su constante aumento, potenciado por los... Más »
Para el Samurai, es preferible la muerte a vivir una vida indigna o impura.... Más »
Texto íntegro del libro precursor de la filosofía Tao.
Es una lista de frases que contiene las más comunes y utilizadas. This is a... Más »
Es una lista de frases que contiene las más comunes y utilizadas. This is a... Más »
¿Estás seguro de que deseas eliminar este capítulo?