



El libro titulado El arco y la lira, OP lo sitúa como una "maduración, desarrollo y en algún punto, rectificación" (xii) del texto publicado con el título Poesía de soledad y poesía de comunión (xiii). Este último texto está fechado en 1942; es decir cuando Paz tenía 28 años. El texto fue leído, según el propio Paz señala en la advertencia de la primera edición de El arco y la lira, durante las conferencias que se efectuaron con motivo del cuarto centenario del nacimiento de Sor Juana Inés de la Cruz. Resulta preciso, por lo tanto, conocer este primer texto antes de entrar a lo dicho en El arco y la lira.
En la introducción de El arco y la lira Paz señala que el libro se halla dividido en tres partes en las que responderá a tres preguntas: "¿hay un decir poético —el poema— irreductible a todo otro decir?; ¿qué dicen los poemas?; ¿cómo se comunica el decir poético?" (xiv) Bien, ¿cuáles de estas preguntas se encuentran ya en Poesía de soledad y poesía de comunión para que OP lo considere el antecedente de El arco y la lira? (xv)
En Poesía de soledad y poesía de comunión OP señala que el hombre ante la realidad recurrió en las sociedades arcaicas igual a la magia que a la religión como instrumentos para aprehender una parte de ella. Yo agregaría que aún hoy se recurre a ellas. Estos recursos —magia y religión— afines y confundidos en algún momento de su existencia echan mano del lenguaje, de los lenguajes para accionar. Por ello, Paz se pregunta: "la operación poética ¿es una actividad mágica o religiosa? Y se responde: " ni lo no ni lo otro. La poesía es irreductible a cualquier otra experiencia". (xvi)
Si tomamos ambos fragmentos de los libros concluiríamos que para OP, sí existe un decir poético: el poema, que es irreductible a cualquier otra experiencia. Sin embargo, es indispensable señalar la diferencia existente entre estos dos textos con los que he compuesto una respuesta: en el primero enumerado, el de El arco y la lira, Paz pregunta sobre la irreductibilidad del decir poético, o sea del poema, mientras que en el segundo fragmento de Poesía de soledad y poesía de comunión lo que asevera es que la poesía resulta irreductible a cualquier otra experiencia. Esto no pasaría de ser una nimiedad puesto que poema y poesía llegan a utilizarse sinónimamente sino fuera porque en El arco y la lira Paz hará una clara y tajante diferencia entre ambos, poema y poesía, ya que, como dije antes, al poema lo llega a ubicar, en los casos que no se logra la revelación poética, como una estructura rimada pero carente de poesía. Quizá en su contexto, ambos textos que he utilizado en la respuesta, uno escrito en 1942 y el otro en 1956, podrían pensarse en el sentido que OP se refería a lo mismo; es decir, que el poema en el que se logra la poesía es irreductible a cualquier otra experiencia. Si es así, la inquietud/obsesión de Paz sobre lo irreductible del lenguaje poético se rastrearía hasta "Poesía de soledad y poesía de comunión", constituyéndose con ello en una de sus obsesiones esenciales.
La segunda pregunta es una extensión, quizá más bien, una sutileza de la primera: si el decir poético es irreductible, qué dice este lenguaje. Qué dice es equiparable a qué comunica, qué provoca, qué produce, y también qué pide del lector, qué le demanda, qué le toma a cambio de su revelación. Si la experiencia de lograr la revelación de la poesía por el poeta es un acto de uno, el de ponerla al servicio del lector, poeta en constante génesis, resulta un acto de todos. Y muy pocas cosas pueden decir lo mismo para todos. De ahí que el decir de la poesía sea un decir único para cada lector. Pero también es un decir que se dialoga, que en su momento es diálogo del poeta o del lector con el poema. Al respecto, OP dirá en Poesía de soledad y poesía de comunión:
El poeta lírico entabla un diálogo con el mundo; en ese diálogo hay dos situaciones extremas; una, de soledad; otra, de comunión. El poeta siempre intenta comulgar, unirse (reunirse, mejor dicho), con su objeto; su propia alma, la amada de Dios, la naturaleza... La poesía mueve al poeta hacia lo desconocido. (xvii)

Sin embargo, este fragmento no aclara completamente si la inquietud del decir del poema se encuentra ya en Poesía de soledad y poesía de comunión. Líneas adelante en este texto dirá: "La poesía es siempre disidente" (xviii). ¿Acaso es que la poesía en su decir quiere comunicarnos/demandarnos una rebeldía? Pensar a la poesía como un vehículo de la disidencia es sin duda una de las "verdades" aceptadas por la humanidad. De ella emanan los poemas y poetas perseguidos o censurados. En Francia Los poetas malditos se apegan a esto como en México el grupo Contemporáneos harían lo propio: ser disidentes en y a través de la poesía. Aceptando esta aseveración replanteo la pregunta de Paz: ¿qué dice la poesía para que el poeta se considere un disidente? Paz formula parte de esta pregunta cuando interroga en Poesía de soledad y poesía de comunión diciendo: "¿Qué clase de testimonio es el de la palabra poética, extraño testimonio de la unidad del hombre y el mundo, de su original y perdida identidad?" (xix) Contestará que la poesía le dice al hombre sobre su identidad original. El hombre es ante todo poesía. Esta aseveración es uno de los conceptos fundamentales de la obra de Octavio Paz y —como veremos— uno de los ejes principales de El arco y la lira. Podríamos ahora concluir preguntando nuevamente : qué le dice la poesía al hombre: que él es poesía.
Finalmente vayamos a la tercera pregunta: si existe una irreductibilidad del decir poético, y éste nos dice algo, ¿cómo se comunica? Por supuesto que la comunicación se da a través del lenguaje, de las palabras y lo que estas contienen: ritmo, imagen y revelación. Sin embargo, esto que es tan claro en El arco y la lira, apenas se entrevé en Poesía de soledad y poesía de comunión. En este último existe un pequeño atisbamiento de cómo comunica el lenguaje. Lo hace cuando el mensaje anida en la conciencia y cae en cuenta de que lo trasmitido tan sólo es una parte de la realidad: "El hombre al enfrentarse con la realidad la sojuzga, la mutila y la somete a un orden que no es el de la naturaleza [...] sino el del pensamiento. Y así, no es la realidad lo que realmente conocemos, sino esa parte de la realidad que podemos reducir a lenguaje y conceptos" (xx). De tal suerte que se comunica lo que el lenguaje es posible de dominar y sujetar en su estructura. De aquí podría desprenderse que comunicar sólo es posible si el individuo conoce la estructura, es decir, el idioma. Y ¿es así? ¿Un analfabeta puede encantarse cuando escucha un poema? ¿Puede quedarse solamente con la imagen y el ritmo?
El texto Poesía de soledad y poesía de comunión se constituye como un antecedente del libro El arco y la lira. Un antecedente un tanto enclenque pero en el que se encuentran mencionados, algunos en forma clara y otros a vuela pluma, los elementos que constituirán el núcleo de El arco y la lira: los contrarios, la otredad, las diferencias entre poema y poseía y sus componentes. Sin embargo, el eje del texto Poesía de soledad y poesía de comunión está situado en la oposición entre magia y religión, realidad e irrealidad contenida en el poema. Por su parte ya en El arco y la lira, los ejes son más definidos: la poesía es un más allá, una otredad, que a través de la revelación poética que nos permite el idioma (una especie de estado de gracia fugaz y gozoso), podamos entender el principio del mundo: el hombre es ante todo poesía.
Como dije, en El arco y la lira OP se empeñará en demostrar que este principio del mundo es una verdad inamovible y perenne.
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