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Considerando que el proceso de investigación no es sólo una cuestión metodológica, asumiremos que su trayectoria comienza en las necesidades del entorno y termina allí mismo. El Gráfico 4, que es una ampliación del Gráfico 1, representa esta trayectoria global.
Para esta trayectoria de los procesos de investigación se proponen seis elementos, como se explica a continuación:
- EL SECTOR SOCIAL: se refiere al entorno institucional, visto a diferentes planos de cobertura, desde el plano inmediato más cercano, pasando por los planos regional y nacional, hasta el plano continental y mundial. El supuesto es que en ese sector existen áreas que demandan y consumen conocimientos y tecnologías (aunque hasta ahora la demanda y el consumo no estén orientados en relación con las universidades, sino con otras fuentes, especialmente profesionales e industriales y, muchas veces, del exterior). Y, dado que la producción de conocimientos y tecnologías es precisamente el objeto particular de los procesos de investigación, la IU debería vincularse estrechamente a esas áreas. Los usuarios de conocimientos y tecnologías ubicados dentro de dichas áreas deberían, probablemente, constituir el perfil de lector para el investigador en el momento en que escribe sus reportes finales.
- LA SISTEMATIZACIÓN DE DEMANDAS: la institución y los gestores de investigación de la IU deberían analizar el Sector Social, identificar las necesidades de conocimientos y tecnologías a diferentes plazos y desde diferentes perspectivas y deberían jerarquizar esas necesidades en términos de prioridades, de magnitud de la demanda, de posibilidades de abordaje, etc. De ese modo la universidad podría especializarse en ciertas sub-áreas, en atención a su propia filosofía organizacional, a sus políticas y a sus propias disponibilidades.
- DISEÑO DE REDES DE PROBLEMAS DE INVESTIGACIÓN: las necesidades sistematizadas en la fase anterior constituyen el insumo para formular ‘redes de problemas’. Una red de problemas es un diseño de naturaleza lógica y convencional (además, hipotética, en el sentido de que se construye por intentos y acercamientos sucesivos, probándose y reajustándose) en que se formulan de modo interrelacionado los problemas de investigación atendiendo a los criterios de complementariedad (inclusión a distintos niveles) y secuencia, tal como se explicó arriba.
Por una parte, la red define distintas jerarquías de dimensión de los problemas de investigación, desde el ‘macro-problema’ hasta los ‘microproblemas’, ubicados en las aristas terminales de la estructura (véase nuevamente el Gráfico 2) y correspondientes a los trabajos individuales de investigación, asignables cada uno a un investigador. Los puntos ubicados más arriba de las aristas terminales corresponden cada uno a una investigación semigrupal, de modo que el punto superior, el vértice de la estructura arbórea, representa toda la investigación grupal. Dado que cada trabajo de investigación suele generar nuevos problemas, las redes tienden a crecer por alguna de sus aristas, generando una red más extensa o nuevas redes derivadas, en caso de que se decida establecer cortes en la red matriz. También pueden crecer subordinando el vértice a otra estructura arbórea más amplia. En este sentido las redes son conceptualmente dinámicas.
Por otra parte, la red define relaciones de anterioridad y posterioridad entre las investigaciones (o de antecedencia y consecuencia), lo cual obliga a concebir secuencias y subsecuencias temporales y, por tanto, obliga también a definir plazos de gestión. Las relaciones tanto de complementariedad (o de inclusión sucesiva) como de secuencia son las que permiten formular ‘Programas’ y ‘Sub-Programas’ de investigación, es decir, ‘agendas’ de trabajo tanto en un nivel vertical (complementariedad) como en un nivel horizontal (secuencia).
La idea fundamental que subyace al concepto de Red de Problemas es que, como casi todo en este mundo, ningún problema es aislado. Partiendo de un problema aparentemente aislado siempre será posible hallar conexiones desde él hacia otros problemas y, además, siempre será posible agregarlo a algún otro problema más amplio o desagregarlo en otros problemas más específicos. La intención de ‘unir esfuerzos individuales’ en torno a logros amplios es también otra noción implícita en el concepto de Red (para más detalles acerca de redes de problemas, véase Hernández, 2000).
- OFERTA DE TRABAJOS DE INVESTIGACIÓN EN TORNO A LÍNEAS: una vez que tenemos diseñada una red de problemas y una vez que ese diseño ha probado ser relativamente adecuado (consistente, económico y eficiente con respecto a las demandas que pretende reflejar), entonces pasaríamos del diseño lógico al diseño organizacional.
En efecto, una vez que asignamos nombres de investigadores a los problemas ubicados en las aristas terminales de la red, una vez que asignamos recursos, costos, equipos e instrumentaciones, una vez que se han definido sustratos teóricos y orientaciones metodológicas globales y una vez que los investigadores adscritos comienzan a interrelacionarse, tendríamos ya una LÍNEA de investigación. De acuerdo a esto, mientras la Red de Problemas es un concepto lógico, la Línea es, en cambio, un concepto organizacional: remite a un grupo de investigadores que comparten una misma intención global en el sentido de que aúnan sus esfuerzos individuales en pos de un logro amplio, que adm inistran un mismo conjunto de recursos e instrumentaciones y que se desenvuelven según gestiones y programas compartidos.
El modo en que los individuos ingresan a una línea después de que se ha diseñado la red de problemas sería a través de las ofertas problemáticas que construyen los diseñadores de la red. Si previamente se decide que todo el trabajo global se va a desarrollar de acuerdo a unas mismas convicciones epistemológicas y, por tanto, de acuerdo a unos mismos patrones metodológicos, estas ofertas deberían traducirse en proyectos o planes de investigación más o menos acabados. De lo contrario, para el caso de las líneas epistemológicamente pluralistas, las ofertas apenas podrían contener los planteamientos iniciales de búsqueda (problema, objetivos, alcances, relaciones con otros problemas dentro de la línea...), dejando por cuenta del investigador los restantes aspectos del plan o proyecto de trabajo.
- EJECUCIÓN GESTIONADA Y PROGRAMÁTICA DE INVESTIGACIONES: las ‘Agendas’ o ‘Programas’ de investigación definen el progreso de los trabajos de investigación de una Línea en relación con los tiempos previstos para cada objetivo, con las fases internas y externas de cada trabajo, con los recursos que van siendo utilizados y con las competencias y funciones dentro de la Línea. En una palabra, el ‘Programa’ remite a los compromisos de la ejecución a través del tiempo. Es de suponer que un Programa bien controlado genere los sistemas de conocimientos y tecnologías requeridos por las áreas de demanda y definidos antes en la sistematización de las necesidades y en la red de problemas.
- DIFUSIÓN Y COLOCACIÓN DE INVESTIGACIONES (mercadeo de la investigación): este elemento se refiere al destino de los productos investigativos, que ya no serían solamente las bibliotecas o las revistas académicas, sino los usuarios ubicados en el sector social. Implica el conocimiento de los perfiles de usuarios y sus preferencias en relación con los tipos de conocimientos y tecnologías que pueden ofrecerse. La noción de ‘mercadeo’, junto a sus conceptos y técnicas, hasta ahora aplicada sólo a productos comerciales, podría ayudar a comprender y a planificar mejor este elemento.
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