""Esta serie de fotografías permite ilustrar la vida del más tristemente célebre de los terroristas actuales. Las imágenes de los atentados del 11 de septiembre del 2001 en los Estados Unidos, los más sangrientos y mortíferos de la historia, quieren ser también un recuerdo y un homenaje a las más de cinco mil víctimas.
Osama bin Laden. El multimillonario saudí es considerado el principal responsable de numerosos atentados terroristas perpetrados contra Estados Unidos, el más importante de los cuales, cometido el 11 de septiembre de 2001, ha causado la primera gran crisis internacional del siglo XXI. En 1996, en un discurso, había declarado: "Es esencial abatir al enemigo principal porque no existe deber más sagrado que expulsar al enemigo norteamericano de los lugares santos del Islam. Pero tenéis que ser conscientes de que, a causa de la desigualdad entre nuestras fuerzas y las del enemigo, debemos encontrar una forma de combate adaptada a esta situación: es decir, fuerzas ligeras, muy móviles, capaces de operar totalmente en la sombra. Ya llegará el momento en que podremos golpear a nuestros agresores con nuestro puño de acero."
Todavía en libertad. Amparado por el régimen talibán de Afganistán, que se negó a entregarlo, Estados Unidos organizó una gran coalición internacional contra el terrorismo. Tras la denominada Operación Libertad Duradera, el gobierno de Kabul cayó antes de que finalizara aquel año, pero ni su máximo dirigente, el mulah Mohammed Omar, ni el propio Bin Laden, fueron capturados.
El World Trade Center. El World Trade Center fue uno de los grandes símbolos del capitalismo financiero internacional: 430 compañías de 28 países, la mayoría pertenecientes al ámbito financiero, tenían oficinas arrendadas en los rascacielos. Entre ellas, por citar sólo algunas, el Banco de América, Morgan Stanley, American Express o el Grupo de Crédito Suizo. En la foto, el impacto del segundo avión sobre la torre sur.
Los impactos. El 11 de septiembre del 2001, dos aviones Boeing 767, secuestrados por terroristas islámicos con todo el pasaje y tripulación a bordo, se estrellaban por la mañana temprano contra las mismas Twin Towers de Nueva York que bin Laden ya había atacado en 1993. Pocos minutos más tarde, un tercer avión, también secuestrado y pilotado por un terrorista islámico kamikaze, se estrelló contra el Pentágono (Washington), el centro neurálgico del poder militar norteamericano.
Arde el poder. En pocas horas, las Twin Towers del World Trade Center de Manhattan, el símbolo del capitalismo estadounidense, cayeron al suelo, mientras que el Pentágono, el símbolo de la hegemonía imperialista militar norteamericana, ardía en llamas hasta su casi completa destrucción. Un cuarto avión, que supuestamente iba dirigido a la propia Casa Blanca, se estrelló en las cercanías del aeropuerto de Pittsburgh (Pennsilvania).
Tras el Empire. Las torres gemelas del World Trade Center fueron edificadas entre 1970 y 1972 y medían 417 metros de altura. La construcción de las dos torres precisó de 200.000 toneladas de acero y los dos inmuebles pesaban 900.000 toneladas. Tenían 3.600 ventanas, 110 pisos y 99 ascensores. En plena actividad, las oficinas podían albergar hasta 50.000 personas, pero nunca al mismo tiempo. En el momento de la catástrofe se encontraban en las torres 20.000 personas. La imagen, tomada desde un helicóptero, puede inducir a creer erróneamente que el Empire State Building (en primer término) era más alto.
El derrumbamiento. Los aviones colisionaron contra las torres abriendo una profunda brecha en la estructura tubular, lo que desencadenó un intenso fuego y altísimas temperaturas. De hecho, la combustión del queroseno hizo insuficiente la protección contra incendios convencionales de los perfiles de acero. La explosión de los aparatos contra las torres, además, dañó la estructura del núcleo, por lo que se vinieron abajo los forjados inmediatos y con ellos todos los pisos superiores, que aplastaron en su caída el resto de ambos edificios, desatando una gigantesca nube de polvo que rodó por calles y avenidas. El impacto acabó, pocas horas después, con uno de los cuatro edificios anexos, que se agrupaban en torno a las torres formando una plaza.
Cementerio de polvo. La catástrofe convirtió la ciudad en un espectáculo dantesco. Los atentados del 11 de septiembre provocaron en los Estados Unidos una auténtica parálisis en los servicios públicos: se cerraron los aeropuertos, los aviones permanecieron en tierra, la Bolsa de Wall Street dejó de funcionar hasta el 16 de septiembre y las cotizaciones cayeron el día de reapertura. Finalmente, el presidente Bush decide la movilización de los reservistas y explica a los norteamericanos que se deben preparar para la guerra.
Terror paralizante, miedo, pánico, cólera, odio, rebeldía... estos sentimientos se mezclaron en los Estados Unidos, pero también en el extranjero, después de aquel atropello sin precedentes de violencia terrorista, retransmitido casi totalmente en directo por la televisión. Las cámaras aparecieron en el lugar de la tragedia tan pronto como el primer avión se estrelló en una de las Torres Gemelas. Nada más empezar a salir imágenes del incendio en el primer rascacielos, surgió en pantalla el segundo avión, que inmediatamente chocó contra la segunda torre, esta vez ante los ojos petrificados de los telespectadores, que asistieron en directo a esa mortal película de los hechos.""