A finales de los años 70, el gobierno cubano decidió realizar una serie de reformas a las estructuras estatales que se habían creado como resultado del proceso de institucionalización realizado en el país. Como parte de dicho proceso, se fundó el Comité Estatal de Ciencia y Técnica, al que se hizo referencia anteriormente.
La atención a la actividad científica informativa se mantuvo a cargo de la Dirección de Información Científica y Técnica de este Comité, a la cual el IDICT se subordinó metodológicamente. A partir de ese momento, el establecimiento, dirección y control del Sistema Nacional de Información Científica y Técnica pasó a ser competencia de esta Dirección, mientras la Academia quedó establecida como un organismo administrativo con el estatus de Instituto Nacional.
Como parte de las tareas que este Comité desempeñaba, en 1978, se organizó un grupo de trabajo encargado de elaborar, por primera vez en el país, normas para la actividad informativa. Este grupo mantuvo un trabajo sostenido hasta el año 1990; durante ese tiempo, elaboraron alrededor de 43 normas aplicables, tanto al Sistema Nacional de Información, como al Sistema de Bibliotecas Públicas y al Sistema de Bibliotecas Escolares. Durante esa etapa, el cumplimiento de las normas era de carácter obligatorio.43
La creación del Comité Estatal de Ciencia y Técnica también hizo evidente la influencia soviética. Se había copiado la estructura estatal de la URSS y se instituyeron igual número de comités estatales que los que existían en ese país, algo que era innecesario en un país mucho más pequeño y menos complejo. Las funciones de los comités estatales y los ministerios se entrecruzaban, lo que en muchos casos provocó la duplicación innecesaria de tareas.
Ante lo evidente del error, en el año 1980 se decidió realizar una reestructuración de los organismos de la administración central del estado y para ello, el 10 de enero del propio año, el Consejo de Estado dictó el Decreto-Ley No. 31 sobre "La Reducción de Organismos de la Administración del Estado".
Como parte de dicha Ley, quedó establecido que el Comité Estatal de Ciencia y Técnica se desintegraría. Ambos órganos de dirección (El Consejo Nacional de Ciencia y Técnica y el Comité Estatal de Ciencia y Técnica), con mandatos y acciones diferentes, habían introducido una nueva etapa en la evolución de la política científica del país: el modelo de dirección centralizada que perseguía ordenar a nivel nacional la generación de conocimientos científicos y tecnológicos y garantizar su utilización práctica.
Sin embargo, estos objetivos nunca pudieron ser alcanzados en su totalidad debido a dos razones clave: el potencial alcanzado había tomado grandes dimensiones y se hacía muy difícil la tarea de conciliarlo y coordinarlo y lo más importante, no se logró involucrar en esta tarea a los posibles beneficiados.17
Las funciones que hasta ese momento había asumido el Comité Estatal de Ciencia y Técnica pasaron a la Academia de Ciencias. Esta asumió, por tanto, las tareas equivalentes a un organismo rector de la ciencia y la técnica con rango ministerial.
De este modo, regresaron a la Academia de Ciencias de Cuba y a su órgano especializado, el IDICT, las funciones rectoras de la organización, desarrollo y perfeccionamiento del Sistema Nacional de Información Científico-Técnico de Cuba.
Aunque desde 1976 se había logrado la creación de nuevas estructuras de información, desplegadas a lo largo del país y la consolidación de muchas de las que existían anteriormente, el Sistema Nacional de Información Científica y Técnica seguía pareciendo más bien una aspiración que una realidad concreta.
Algunos sistemas de información sectorial, unidades y redes de información de los organismos y los centros multisectoriales provinciales sí constituían ya realidades en desarrollo y en su conjunto creaban las bases adecuadas para el desarrollo del sistema. Sin embargo, para lograr la articulación de éste era imprescindible expandir el trabajo coordinado hacia todas las instituciones de información implicadas.
Las dificultades fundamentales que afectaban los servicios nacionales y sectoriales de información y al Sistema en su conjunto podían resumirse en:44
- Problemas para garantizar la adquisición de literatura científico-técnica y el mantenimiento y completamiento de los fondos de publicaciones y documentos primarios y secundarios.
- Necesidad de crear una infraestructura técnico-organizativa más apropiada para la prestación de un servicio de copia de documentos en diversos portadores, a la luz de los nuevos medios de microfilmación y reproducción de documentos.
- Bases materiales insuficientemente aprovechadas en todo el Sistema
- Persistencia de la escasa cooperación intersectorial.
El Sistema carecía de una actividad articulada, de una estructura de dirección y coordinación adecuadas. Para suplir estas deficiencias, la Academia de Ciencias, mediante la Resolución 621/80, instrumenta la creación del Consejo de Coordinación del Sistema Nacional de Información Científica y Técnica.
El Consejo tendría como principales funciones:
- Evaluar los documentos de carácter metodológico-organizativo.
- Proponer medidas de carácter metódico, organizativo y funcional que aseguraran el buen desempeño del Sistema Nacional de Información Científica y Técnica en su conjunto.
- Examinar sistemáticamente y emitir recomendaciones sobre los planes de trabajo.
- Examinar, evaluar y emitir recomendaciones sobre documentos, planes, medidas y tareas que se considerara presentar a su consideración.
Para garantizar un desarrollo normal del trabajo del Consejo de Coordinación se creó un Buró de Coordinación encargado de desarrollar iniciativas, emitir recomendaciones y constituir grupos de trabajo especiales para la conformación de propuestas relativas al mejor funcionamiento del sistema.45