Peculiaridades del desarrollo de las ciencias de la información en Cuba - La Primera Reunión de Información Científica y Técnica
Monografía creado por Evelyn Pedroso Izquierdo. Extraido de: http://www.bvs.sld.cu/revistas/aci/vol12_1_04/aci06104.htm
16 de Diciembre de 2005
Gestión de medios de comunicación
9 - La Primera Reunión de Información Científica y Técnica
Paradójicamente, a la hora de hacer un recuento histórico de la actividad informativa en Cuba se obvia la Primera Reunión de Información Científica y Técnica y sus resultados. Siempre, se toma como punto de partida en la conformación del Sistema Nacional de Información y una reunión celebrada casi 10 años después y que tomó igual nombre. La Primera Reunión de Información Científica y Técnica se celebró en La Habana, entre el 4 y el 5 de febrero de 1966.
Entre los días 1 y 3 de septiembre del año anterior, la Academia de Ciencias auspició la Primera Reunión Informativa sobre Investigación Científica. Una de las comisiones de esta reunión, integrada por representantes de organismos que formaban parte del Consejo Asesor del IDICT,22 dedicó su trabajo al análisis de los problemas concernientes a la información científica y tecnológica. Como resultado, se tomó la decisión de celebrar, al año siguiente, una reunión cuyo objetivo central fuese el análisis de los logros en dicha esfera y sus posibilidades de desarrollo.
La reunión se realizó cuando el IDICT, luego de definida su función como institución rectora desde el punto de vista metodológico e investigativo de la actividad científico informativa del país, arribaba a una etapa en la que se proponía "coordinar y organizar una red nacional de información que viabilice el desarrollo de la revolución tecnológica del país."23
El encuentro fue un paso importante ante la necesidad urgente de desarrollar, cuanto antes, un aparato de información nacional que sirviera de apoyo al desarrollo de la revolución científico-técnica a la que se hallaba abocado el país en aras de satisfacer las necesidades de información, en el campo de la economía, la ciencia y la técnica en todos los organismos vinculados a la dirección social, económica, científico-técnica y productiva.
En esta reunión, participaron 382 delegados que representaban a 38 organismos. Sesionaron siete comisiones de trabajo y hubo siempre una representación de la UNESCO en cada una de ellas. Las comisiones organizaron sus debates a partir de los siguientes temas:
1. Fundamentos científico-metodológicos y organizativos de la actividad científico-informativa en Cuba.
2. Recursos materiales y humanos.
3. Publicaciones científicas y técnicas.
4. Fondos científicos y técnicos de información.
5. Traducciones y terminología.
6. Clasificación de materiales informativos.
7. Colaboración de la actividad informativa.
Lo que hace trascendente a esta reunión es la oportunidad que ofreció a los profesionales de la información de más de 30 instituciones y organismos del gobierno, vinculados a la actividad científica y tecnológica, para que se reuniesen y tuviesen la oportunidad de contraponer y unificar criterios, así como para compartir sus vivencias.
La riqueza de los debates abrió el camino hacia el desarrollo de una actividad de alta importancia estratégica para el país y, si bien es cierto, que muchas de las ponencias presentadas adolecían de limitaciones conceptuales, debido a la escasa experiencia de sus ponentes en la actividad, el solo hecho del encuentro y el contar con un espacio para debatir era un paliativo a la necesidad de superación y formación profesional.
Desde el punto de vista metodológico y conceptual, fue una experiencia muy útil. Además de exponer experiencias prácticas, fue parte del debate la importancia del análisis y perfeccionamiento teórico, mejorado de acuerdo con el desarrollo y complejidad que la actividad empírica adquiriera. Al respecto, se llegó a la conclusión de que sin una base metodológica y una comprensión filosófica de la ciencia en su conjunto -a partir del estudio de sus leyes particulares y especiales-, la información científica perdía, valga la redundancia, su carácter científico.
Con este análisis, se pretendía incorporar una comprensión filosófica del desarrollo de la ciencia desde el punto de vista del materialismo dialéctico e histórico, herramienta que permitiría obtener una visión sobre cómo dirigir el desarrollo científico. Sin embargo, a la hora de abordar la actividad científico informativa este enfoque no fue el que prevaleció en el país; por el contrario, se impuso un enfoque más pragmático.
En la reunión, también se aprobaron los principios generales de organización de la actividad informativa en Cuba y para la organización del sistema de información científica que se implementaría, ellos fueron:
El Sistema Nacional de Información, que se propuso, quedaría conformado por tres niveles:
En esta reunión, también se definieron las funciones que el IDICT debía asumir como órgano rector de la actividad metodológica del Sistema de Información Científico-Técnica y se enfatizó en el desarrollo de servicios especializados, así como en la preparación y capacitación de especialistas, tanto del IDICT como de las demás instituciones y organismos.
En cuanto a los centros sectoriales de información técnico-económica, que eran las dependencias de información que se habían constituido en los organismos estatales, se redefinieron sus funciones y campo de acción:
- Organizar la red sectorial informativa dentro de la rama correspondiente.
Compilar y divulgar las experiencias entre los centros de trabajo de cada rama.
Editar publicaciones especializadas de interés para cada rama.
Conocer las necesidades de información de cada frente y proyecto que conformara su sector y satisfacerlas
Como sistema de clasificación para el Sistema de Información Científica y Técnica, se adoptó de manera oficial la CDU, debido a su empleo por parte de los países socialistas. Hasta ese entonces, el Sistema de Clasificación Dewey era el más conocido y utilizado en Cuba, la introducción del nuevo sistema trajo aparejada la necesidad de capacitación de los especialistas para su uso.
Como conclusiones de la reunión, se resumieron las recomendaciones planteadas y, una vez analizadas por el Consejo Asesor del IDICT, se conformaron comisiones de trabajo que tendrían como objetivo planificar y organizar su puesta en práctica.
A pesar de los acuerdos y tareas resultantes de la Primera Reunión de Información Científica y Técnica, su puesta en práctica no tuvo lugar de la forma esperada. Surgió, entonces, la preocupación de que el país había invertido gran cantidad de recursos en aras de desarrollar la actividad científico informativa en el país y éstos no eran debidamente aprovechados porque predominaba una falta de estabilidad entre los cuadros, una dirección metodológica, problemas informativos que favorecían la dispersión de la información y persistían los problemas con la formación y preparación de los profesionales.24
En el plano de la formación profesional, que era una de las principales debilidades que enfrentaba la actividad en el país, se creó una comisión integrada por el IDICT, la Dirección Nacional de Bibliotecas, la Escuela de Bibliotecarios de la Universidad de La Habana y el Ministerio de Educación, a fin de preparar cuadros para la actividad informativa y la implementación de Sistema Nacional de Información.
Ya en el año 1964, se había decidido fortalecer los cursos de la Escuela de Bibliotecarios de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de La Habana y había comenzado un nuevo plan de estudios, pero su contenido respondía básicamente a elementos de la disciplina bibliotecológica.
Las nuevas exigencias de la estrategia revolucionaria para el desarrollo de la nación, en la que ocupaba un sitio primordial el acceso y análisis de numerosos volúmenes de información científica en función del desarrollo socioeconómico del país, no podían satisfacerse con la escasa cantidad de profesionales capaces de asumir, con pleno dominio de la especialidad, la actividad científico informativa. De forma independiente, el IDICT comenzó a organizar cursos de superación.
Desde su creación, el IDICT tuvo entre sus tareas fundamentales la preparación de especialistas en la actividad. Para ello, se apoyó en las relaciones de cooperación que se establecieron con los países socialistas que permitieron que profesionales de estos países visitaran Cuba y desarrollaran una labor de asesoramiento en todos los aspectos relacionados con la actividad.
A instancias de la Secretaría de Organización del Comité Central del Partido se creó entonces la Comisión de Información.
Dicha comisión inició sus trabajos en 1968 y éstos estuvieron dirigidos hacia la organización del Sistema Nacional de Información Científico-Técnica, la formación de directivos y el estudio e introducción de las nuevas tendencias y métodos de la actividad en el país. La comisión no tuvo una larga vida, pero como resultado de sus labores, en el año 1970, publicó un informe que sirvió de base y guía para el desarrollo de la actividad científico informativa y la revisión de los planes y programas de estudios superiores.25
En 1968, se introdujeron nuevos cambios al plan de estudios pero este aún no satisfacía las expectativas para la formación de profesionales capaces de enfrentar las complejidades de la actividad científico informativa.
En 1971, se creó la Licenciatura en Información Científico-Técnica en la Universidad de La Habana.26 Este nuevo plan de estudios fue el primer intento en aras de incorporar los avances de la actividad científico informativa al área docente, que hasta ese momento tuvo su mayor peso en la bibliotecología.27
En el diseño del plan de estudios para esta nueva carrera, confluyeron dos tendencias: por un lado, la influencia de la informática soviética y por el otro, la influencia de los programas de formación profesional del Tecnológico de Georgia, Estados Unidos. De este modo, se buscaba concederle un espacio destacado al estudio de la información científica pero sin desdeñar la importancia de la ciencia bibliotecológica. Con posterioridad, se realizaron nuevas modificaciones al plan de estudios para obtener, en mayor o menor medida, una integración de las disciplinas de la Ciencia de la Información, la Bibliotecología y la Archivística.
Entre los días 1 y 3 de septiembre del año anterior, la Academia de Ciencias auspició la Primera Reunión Informativa sobre Investigación Científica. Una de las comisiones de esta reunión, integrada por representantes de organismos que formaban parte del Consejo Asesor del IDICT,22 dedicó su trabajo al análisis de los problemas concernientes a la información científica y tecnológica. Como resultado, se tomó la decisión de celebrar, al año siguiente, una reunión cuyo objetivo central fuese el análisis de los logros en dicha esfera y sus posibilidades de desarrollo.
La reunión se realizó cuando el IDICT, luego de definida su función como institución rectora desde el punto de vista metodológico e investigativo de la actividad científico informativa del país, arribaba a una etapa en la que se proponía "coordinar y organizar una red nacional de información que viabilice el desarrollo de la revolución tecnológica del país."23
El encuentro fue un paso importante ante la necesidad urgente de desarrollar, cuanto antes, un aparato de información nacional que sirviera de apoyo al desarrollo de la revolución científico-técnica a la que se hallaba abocado el país en aras de satisfacer las necesidades de información, en el campo de la economía, la ciencia y la técnica en todos los organismos vinculados a la dirección social, económica, científico-técnica y productiva.
En esta reunión, participaron 382 delegados que representaban a 38 organismos. Sesionaron siete comisiones de trabajo y hubo siempre una representación de la UNESCO en cada una de ellas. Las comisiones organizaron sus debates a partir de los siguientes temas:
1. Fundamentos científico-metodológicos y organizativos de la actividad científico-informativa en Cuba.
2. Recursos materiales y humanos.
3. Publicaciones científicas y técnicas.
4. Fondos científicos y técnicos de información.
5. Traducciones y terminología.
6. Clasificación de materiales informativos.
7. Colaboración de la actividad informativa.
Lo que hace trascendente a esta reunión es la oportunidad que ofreció a los profesionales de la información de más de 30 instituciones y organismos del gobierno, vinculados a la actividad científica y tecnológica, para que se reuniesen y tuviesen la oportunidad de contraponer y unificar criterios, así como para compartir sus vivencias.
La riqueza de los debates abrió el camino hacia el desarrollo de una actividad de alta importancia estratégica para el país y, si bien es cierto, que muchas de las ponencias presentadas adolecían de limitaciones conceptuales, debido a la escasa experiencia de sus ponentes en la actividad, el solo hecho del encuentro y el contar con un espacio para debatir era un paliativo a la necesidad de superación y formación profesional.
Desde el punto de vista metodológico y conceptual, fue una experiencia muy útil. Además de exponer experiencias prácticas, fue parte del debate la importancia del análisis y perfeccionamiento teórico, mejorado de acuerdo con el desarrollo y complejidad que la actividad empírica adquiriera. Al respecto, se llegó a la conclusión de que sin una base metodológica y una comprensión filosófica de la ciencia en su conjunto -a partir del estudio de sus leyes particulares y especiales-, la información científica perdía, valga la redundancia, su carácter científico.
Con este análisis, se pretendía incorporar una comprensión filosófica del desarrollo de la ciencia desde el punto de vista del materialismo dialéctico e histórico, herramienta que permitiría obtener una visión sobre cómo dirigir el desarrollo científico. Sin embargo, a la hora de abordar la actividad científico informativa este enfoque no fue el que prevaleció en el país; por el contrario, se impuso un enfoque más pragmático.
En la reunión, también se aprobaron los principios generales de organización de la actividad informativa en Cuba y para la organización del sistema de información científica que se implementaría, ellos fueron:
- Su carácter unitario y coordinador de la información.
- La independencia relativa de los sistemas de información científico-técnica y técnico-económica dentro del sistema nacional único.
El Sistema Nacional de Información, que se propuso, quedaría conformado por tres niveles:
- Nivel nacional (con el IDICT como organismo orientador y la Biblioteca Nacional para llevar el registro central de los fondos documentográficos)
- Los centros de información sectoriales (integrados por los centros de información de los ministerios y los organismos centrales que a su vez tenían filiales provinciales)
- Las actividades informativas en los institutos de investigación científica y técnica, empresas y fábricas
En esta reunión, también se definieron las funciones que el IDICT debía asumir como órgano rector de la actividad metodológica del Sistema de Información Científico-Técnica y se enfatizó en el desarrollo de servicios especializados, así como en la preparación y capacitación de especialistas, tanto del IDICT como de las demás instituciones y organismos.
En cuanto a los centros sectoriales de información técnico-económica, que eran las dependencias de información que se habían constituido en los organismos estatales, se redefinieron sus funciones y campo de acción:
- Organizar la red sectorial informativa dentro de la rama correspondiente.
Compilar y divulgar las experiencias entre los centros de trabajo de cada rama.
Editar publicaciones especializadas de interés para cada rama.
Conocer las necesidades de información de cada frente y proyecto que conformara su sector y satisfacerlas
Como sistema de clasificación para el Sistema de Información Científica y Técnica, se adoptó de manera oficial la CDU, debido a su empleo por parte de los países socialistas. Hasta ese entonces, el Sistema de Clasificación Dewey era el más conocido y utilizado en Cuba, la introducción del nuevo sistema trajo aparejada la necesidad de capacitación de los especialistas para su uso.
Como conclusiones de la reunión, se resumieron las recomendaciones planteadas y, una vez analizadas por el Consejo Asesor del IDICT, se conformaron comisiones de trabajo que tendrían como objetivo planificar y organizar su puesta en práctica.
A pesar de los acuerdos y tareas resultantes de la Primera Reunión de Información Científica y Técnica, su puesta en práctica no tuvo lugar de la forma esperada. Surgió, entonces, la preocupación de que el país había invertido gran cantidad de recursos en aras de desarrollar la actividad científico informativa en el país y éstos no eran debidamente aprovechados porque predominaba una falta de estabilidad entre los cuadros, una dirección metodológica, problemas informativos que favorecían la dispersión de la información y persistían los problemas con la formación y preparación de los profesionales.24
En el plano de la formación profesional, que era una de las principales debilidades que enfrentaba la actividad en el país, se creó una comisión integrada por el IDICT, la Dirección Nacional de Bibliotecas, la Escuela de Bibliotecarios de la Universidad de La Habana y el Ministerio de Educación, a fin de preparar cuadros para la actividad informativa y la implementación de Sistema Nacional de Información.
Ya en el año 1964, se había decidido fortalecer los cursos de la Escuela de Bibliotecarios de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de La Habana y había comenzado un nuevo plan de estudios, pero su contenido respondía básicamente a elementos de la disciplina bibliotecológica.
Las nuevas exigencias de la estrategia revolucionaria para el desarrollo de la nación, en la que ocupaba un sitio primordial el acceso y análisis de numerosos volúmenes de información científica en función del desarrollo socioeconómico del país, no podían satisfacerse con la escasa cantidad de profesionales capaces de asumir, con pleno dominio de la especialidad, la actividad científico informativa. De forma independiente, el IDICT comenzó a organizar cursos de superación.
Desde su creación, el IDICT tuvo entre sus tareas fundamentales la preparación de especialistas en la actividad. Para ello, se apoyó en las relaciones de cooperación que se establecieron con los países socialistas que permitieron que profesionales de estos países visitaran Cuba y desarrollaran una labor de asesoramiento en todos los aspectos relacionados con la actividad.
A instancias de la Secretaría de Organización del Comité Central del Partido se creó entonces la Comisión de Información.
Dicha comisión inició sus trabajos en 1968 y éstos estuvieron dirigidos hacia la organización del Sistema Nacional de Información Científico-Técnica, la formación de directivos y el estudio e introducción de las nuevas tendencias y métodos de la actividad en el país. La comisión no tuvo una larga vida, pero como resultado de sus labores, en el año 1970, publicó un informe que sirvió de base y guía para el desarrollo de la actividad científico informativa y la revisión de los planes y programas de estudios superiores.25
En 1968, se introdujeron nuevos cambios al plan de estudios pero este aún no satisfacía las expectativas para la formación de profesionales capaces de enfrentar las complejidades de la actividad científico informativa.
En 1971, se creó la Licenciatura en Información Científico-Técnica en la Universidad de La Habana.26 Este nuevo plan de estudios fue el primer intento en aras de incorporar los avances de la actividad científico informativa al área docente, que hasta ese momento tuvo su mayor peso en la bibliotecología.27
En el diseño del plan de estudios para esta nueva carrera, confluyeron dos tendencias: por un lado, la influencia de la informática soviética y por el otro, la influencia de los programas de formación profesional del Tecnológico de Georgia, Estados Unidos. De este modo, se buscaba concederle un espacio destacado al estudio de la información científica pero sin desdeñar la importancia de la ciencia bibliotecológica. Con posterioridad, se realizaron nuevas modificaciones al plan de estudios para obtener, en mayor o menor medida, una integración de las disciplinas de la Ciencia de la Información, la Bibliotecología y la Archivística.
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