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a) Groeger (1984) con el fin de averiguar si la identificación de un estímulos es un prerrequisito para su análisis semántico, presentó individualmente a un grupo de sujetos experimentales una serie de palabras, palabras críticas, por debajo del umbral de conciencia y, a continuación de cada palabra, durante dos segundos, una matriz con palabras colocadas al azar en cada una de sus 24 celdas. Estas palabras eran semánticas o estructuralmente semejante a la palabra crítica. Por ejemplo, para la palabra crítica TOWN (pueblo), una alternativa semántica sería CITY (ciudad), y una alternativa estructural sería FLOWN (exaltado). Luego se repitió el procedimiento exponiendo las palabras críticas a un nivel de subreconocimiento. El mismo procedimiento se aplicó a un grupo de control excepto que en lugar de palabra crítica se presentó un campo blanco. Los sujetos fueron avisados que se presentaría una palabra en forma muy rápida y que su tarea consistiría en seleccionar de la matriz aquella palabra que ellos pensaban había sido expuesta previamente.
Los resultados de este experimento indican que los sujetos eligen frecuentemente la alternativa semántica en la condición subliminal, las alternativas estructurales en la condición de sub-reconocimiento y ambas alternativas por igual en la condición de control. Esto sugiere que los estímulos subliminales reciben un procesamiento predominantemente semántico, que no afectaría la alternativa de una elección estructural y, de igual modo, de existir un procesamiento estructural a nivel subliminal, el mismo no influiría en la elección de una alternativa semántica.
Esta cuestión del procesamiento diferencial de los estímulos en función del nivel de conciencia de los mismos se puso en evidencia den el trabajo de Somekh y Wilding. Estos autores observaron que a nivel supraliminal, las palabras “happy” (feliz) y “sad” (triste) al igual que sus equivalentes estructurales “harpa” (arpía) y “sap” (bobo) afectaron las impresiones concientes de un rostro emocionalmente inexpresivo. A nivel subliminal, ocurrió exactamente lo mismo pero sólo en las palabras “happy” y “sad”. Es decir, en el primer caso, los sujetos responden a “harpy” y “sap” como si fueran las palabras “happy” y “sad”.
Aparentemente estos estímulos fenoménicamente no presentes en la conciencia, pueden influir sobre algunos aspectos de nuestro comportamiento.
Potzl fue el primero en demostrar la influencia de estímulos subliminales sobre el contenido de los sueños. Este investigados presentó a un sujeto por fracciones de segundo, un paisaje y le pidió que describiera y dibujara lo que había visto. Aquellas partes del material estímulo que el no representó en ese momento, aparecieron luego en los dibujos y descripciones que hizo de su propio sueño al día siguiente.
En síntesis el significado de un estímulo puede registrarse fuera de la conciencia y consecuentemente afectar procesos cognoscitivos concientes.
En el área de la memoria Holland y Spence observaron que la exposición subliminal de la palabra “queso” tendía a sesgar el recuerdo de los sujetos hacía aquellas palabras semánticamente asociadas con “queso”. Este predominio se debe a que el estímulo subliminal produce una activación de un conjunto de significados relacionados con el mismo la cual facilitaría el recuerdo de los asociados semánticos de una lista de palabras.
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