Los órganos del STP poseen receptores posturales primarios con funciones exteroceptivas y propioceptivas, los cuales informan al SNC del estado e inducen a una respuesta postural específica para un momento determinado, modificando el estado de las cadenas biocinemáticas musculares y en consecuencia el equilibrio osteoarticular.
Para ello el organismo utiliza:
Exteroceptores.- Estos receptores sensoriales captan la información que proviene del medio ambiente y la envían al STP. Los receptores universalmente reconocidos son: el oído interno, los ojos y la superficie cutánea plantar, aunque actualmente el aparato estomatognático es considerado también como un receptor sensorial.
OIDO INTERNO.- Los receptores del oído interno son los acelerómetros, informan del movimiento y la posición de la cabeza en relación a la línea de gravedad y la verticalidad del ser humano. Los canales semicirculares no participan en la regulación fina del equilibrio, esta labor la realizan el sáculo y el utrículo que son sensibles a la gravedad y a la aceleración lineal.
OJOS.- La entrada visual gracias a la retina permite la estabilidad postural para el movimiento ántero-posterior, gracias a la visión periférica. Por el contrario, para el movimiento derecha-izquierda la visión central es preponderante. La entrada visual es activa cuando el ambiente visual es cercano.
PIE.- Los exteroceptores plantares permiten situar el peso de la masa corporal en relación al ambiente gracias a la medición de la presión a nivel de la superficie cutánea plantar, la cual representa una interfase constante entre el ambiente y el STP. Es rica en receptores y posee una sensibilidad muy elevada( un baropresor percibe la presión de hasta 0,3 gr.)
Endoceptores.- Informan al STP de aquello que sucede dentro del individuo. Permiten al sistema reconocer en que posición permanece el individuo y la situación de sus huesos, ligamentos, músculos y órganos en relación al equilibrio. Informan de manera particular la posición de los exoceptores cefálicos (oído interno y retina) en correlación a los exoceptores podálicos.
Se dividen en dos grandes categorías:
Receptores propioceptivos
Receptores exteroceptivos o visceroceptivos.
La entrada óculo motriz permite comparar la información y la posición provista por la visión y el oído interno, gracias a los músculos óculo-motores que aseguran la motricidad del globo ocular.
La entrada raquídea tiene la finalidad de informar al STP de la posición de cada vértebra y la tensión de cada músculo.
La entrada propioceptiva podálica gracias al control del estiramiento de los músculos del pie y la rodilla informa y sitúa al cuerpo en relación al pie.
La entrada raquídea y la entrada propioceptiva podálica forman una continuidad funcional.
Existe una extensa cadena propioceptiva que reúne o junta los receptores cefálicos con los receptores podálicos y de hecho permite situar al oído interno, los ojos en relación a un receptor fijo que es el pie.
Esto permite una codificación de la información espacio-temporal-cefálica.