“…si se reúne un simposio de filósofos especialistas en ética, para hablar de los peligros de la ingeniería genética, vemos a esos filósofos hacer vagas declaraciones respaldándose en textos de Aristóteles o de Spinoza, cuando lo que tendrían que haber estudiado estos filósofos, que hablan de ética y van a un simposio de genética, es bioquímica.”
Luis Racionero[7]
Igual que se ha compuesto un término para explicar la conducta humana a partir de características biológicas, como se define a la sociobiología, podríamos hablar de "eticobiología" para explicar determinadas costumbres o actitudes morales del hombre, teniendo en cuenta sus estructuras genéticas. Además, como una curiosidad no etimológica, si separamos la palabra genética en "gen-ética", podría inducirnos a crear un significado adicional: la ética del gen.
La éticobiologia se distinguiría de la bioética, porque esta "estudia los problemas éticos planteados, tanto en el individuo como en la sociedad en general, a causa de los progresos alcanzados en biología, medicina y otras ciencias.” , es decir, no es su objeto, - el de la bioética -, reflexionar sobre la conducta humana, sino estudiar los planteos éticos derivados de nuevas posibilidades por nuevos descubrimientos como, por ejemplo, la clonación.
En cambio, la eticobiología, sin caer en una concepción antropológica simple, donde perdería su carácter especulativo, constituiría la parte de la ética que intenta explicar las actitudes del hombre, a partir de su estructura biológica.
Esto hace necesario algún conocimiento sobre el genoma humano. Por suerte, hay una gran divulgación científica sobre el tema que nos permite saber, al menos, que estamos hablando del conjunto de todos los cromosomas, o más periodísticamente dicho, del mapa genético del hombre. Cada una de las células de un ser vivo guarda las instrucciones para fabricarlo, y esas instrucciones son el "genoma"; lo que nos lleva a instruirnos, también, sobre el comportamiento celular, en orden a la propagación del género humano
Buscando relaciones con este método, recordemos que el plan de la especie es privilegiar la propia supervivencia, a efectos de poder proteger la de los descendientes. La ética egoísta, que ya definimos, podría encontrar causas en lo que "Richard Dawkins ha actualizado y popularizado …su famosa teoría del gen egoísta. Los organismos serían meros vehículos que los genes construyen para navegar a través del tiempo."[8] ; ¿no somos un sistema para que puedan reproducirse, sumen información extragenética y extrasomática, y se continúen en otros genes? -, y a partir de allí, y con ello asegurado, se podría pensar en términos cada vez más alejados de las circunstancias propias: la convivencia de la especie.
Este determinismo se relacionaría, de una manera especial, con el comportamiento del hombre tratando de cumplimentar sus necesidades básicas y deseos primarios, comunes a la sociedad humana cualquiera sea su nivel, ubicación geográfica, o época.
La eticobiología, también podría adicionar explicaciones a la desigualdad de actitudes morales, frente a las mismas circunstancias.
En nuestra evolución biológica, hemos acumulado tres cerebros superpuestos, el reptiliano, el de los mamíferos, y el humano. Al primero se lo suele llamar complejo reptílico o complejo R; al segundo, que lo rodea, sistema límbico; y el resto del cerebro está ocupado por el neocortex, “sin duda la incorporación evolutiva más moderna”, según Paul Mac Lean, director del laboratorio de evolución cerebral y conducta del Instituto Nacional de Salud Pública en EEUU. Este científico “ha demostrado que el complejo R desempeña un papel importante en la conducta agresiva, la territorialidad, los actos rituales y el establecimiento de jerarquías sociales”.[9] El hombre está transitando la etapa de imposición del neocórtex sobre el límbico y el complejo R., aún cuando todavía hay casos de lucha del segundo nombrado sobre el tercero. Esto originaría que distintas personas tuviesen reacciones diferentes frente a los mismos hechos según el grado de su propia evolución, que se mediría por su resistencia a “ceder a los impulsos emanados del cerebro del reptil”.[10] Esto, desde luego, no sería una explicación única, sino adicional a la que podría originarse en actitudes diferenciadas en orden a la experiencia, por ejemplo.
La "eticobiología", puede encontrar nuevas explicaciones de algunas conductas y costumbres, que permitiría re-tratar todo lo analizado.
Podría preocuparnos, ya que el ciclo vital parece terminar con la reproducción, que la aceptación y generalización de este enfoque, deviniese en conductas extremadamente escépticas o caóticas.
Es difícil aceptar, aún con base científica, que el cuerpo es un vehículo que se agota con la muerte, que el conductor también tiene una vida limitada, y la continuidad, o inmortalidad, se concreta en nuestros hijos, pero no exactamente como nuestro propio genotipo, que es único, sino como elaboración de uno nuevo, que también será único, en combinación con el del otro progenitor.
La ciencia nos va explicando nuestro pasado biológico, pero todavía está lejos de decirnos algo acerca del futuro, salvo que encontremos la inmortalidad transitoria en la clonación. Por ahora, ese futuro, es especulativo en orden filosófico: ya sea que elaboremos una serie de principios sobre los fines de los seres y de las cosas con una actitud racionalista, o con una heteronomía religiosa.
Entonces, si tomamos conciencia que el hombre es un sistema para que un gen produzca otro gen, sin saber, todavía, para qué, ¿surgirían, vuelvo a preguntar, actitudes escépticas o caóticas, que hiciesen necesarios los sistemas religiosos, como freno a estas actitudes y sus consecuencias?.
Creo que el sistema conlleva un respeto innato, genético, hacia la evolución de la especie que, dentro de un equilibrio ecológico, desata mecanismos de convivencia ordenada, necesaria a la evolución, por la información extrasomática adicional que necesita. Si una hecatombe, natural o digitada, nos llevase a volver a vivir en las cavernas, aún con nuestros conocimientos y experiencias actuales, pero sin libros, electricidad, sistemas de comunicación, de distribución de alimentos, de relaciones económicas y sociales, el retroceso sería milenario; habría que empezar de nuevo a descubrir, inventar, y acumular conocimientos, grabarlos y divulgarnos, mientras nos peleásemos por la subsistencia.
La convivencia es un proceso recíproco, que también es expresado en ámbitos intuitivos cuando escuchamos decir al poeta, "nunca preguntes por quién doblan las campanas, están doblando por ti".
El hombre, como individuo, trata de superar los condicionamientos que tiene como integrante de la especie, y lucha por su evolución. La neuroanatomía, - anatomía del sistema nervioso -, confirma este hecho, y remite como prueba a “la historia política y a la propia introspección”, en opinión de Sagan.[11]