



El contenido semántico de privacidad constituye el principal problema lingüístico. Como ya hemos señalado, los libros de estilo y otros documentos normativos suelen recomendar que se evite el uso de esta palabra y se reemplace generalmente por intimidad o vida privada, puesto que, según los defensores de esta opinión, el concepto que se pretende designar con privacidad está ya cubierto por estos dos supuestos sinónimos. En este apartado revisaremos en primer lugar las definiciones de privacidad recogidas en algunos de los principales diccionarios generales de la lengua (RAE, Clave, M. Moliner y Seco), además de analizar las diferencias entre privado e íntimo, así como entre privacidad, intimidad, vida privada y confidencialidad.
El término privacidad en los diccionarios generales de la lengua.
1) Diccionario de la lengua española (RAE)7
Privacidad. f. Ámbito de la vida privada que se tiene derecho a proteger de cualquier intromisión.
La entrada del DRAE no recoge la etimología, y, por tanto, nada indica sobre el origen inglés o francés del término. De la definición se deduce que existen algunos ámbitos de la vida privada que no se tiene el derecho a proteger de intromisión y que, por tanto, pueden ser libremente objeto de injerencia. Según el diccionario académico, la privacidad es un ámbito, es decir, una zona o espacio de nuestra vida o persona. Al contrario del resto de los diccionarios, el DRAE recoge la característica de que la privacidad es una dimensión del ser humano que es objeto de protección jurídica, pues disfrustamos del derecho de que nadie se entrometa en la misma.
2) Diccionario de uso del español actual Clave8
Privacidad. s. f. Propiedad de lo que pertenece a la intimidad o a la vida privada de una persona. La prensa muchas veces no respeta la ‘privacidad’ de los famosos.
Tampoco señala la etimología, y considera que la privacidad pertenece al mismo ámbito que la intimidad y vida privada, si bien establece un matiz que diferencia las tres realidades: la privacidad sería la «propiedad» de lo que es íntimo.
3) Diccionario de uso del español (María Moliner)9
Privacidad. f. Cualidad o condición de privado.
La escueta entrada del diccionario de María Moliner nada señala de la etimología, y define la privacidad como una cualidad o condición, siguiendo la tradición de definir los sustantivos en -(i)dad como cualidades. En la entrada privado, el diccionario recoge varias acepciones; además de ‘realizado [...] no en sitio público’, se señala también otra definición interesante: «Se aplica a lo que se refiere a una persona como tal persona o como miembro de una familia y no como ciudadano o por su profesión». Así pues, según esta obra, lo privado y la privacidad se refieren al ámbito de nuestra dimensión personal y familiar, como opuesto a nuestra faceta pública o profesional. Esta distinción nos parece fundamental, pues la oposición privado-público (nunca, por cierto, íntimo-público) es uno de las más importantes fundamentos de nuestra actual organización política, jurídica, cultural y social, que puede tener consecuencias en el léxico de las distintas lenguas.
4) Diccionario del español actual (M. Seco, O. Ándres y G. Ramos)10
Privacidad. f. 1. Cualidad de privado [...] 2. Vida privada.
Seco, Ándres y Ramos no recogen la etimología de ninguna palabra en su diccionario. En la definición distinguen dos acepciones, una referida a la ‘cualidad de privado’, como M. Moliner, y otra en que equipara la privacidad a la ‘vida privada’. En la entrada privado, estos autores incluyen, entre otras, dos acepciones relevantes: ‘que no es público’ y ‘ particular o personal’, lo que, en cierta medida, coincide con la definición del diccionario de María Moliner.
Podemos representar las definiciones anteriores mediante el siguiente esquema:
Descriptor genérico Información específica
RAE ámbito vida privada protegida de intromisión
Clave propiedad intimidad o vida privada
María Moliner cualidad lo personal y familiar, no lo público o profesional
Seco cualidad lo particular y personal,vida privada
De estas informaciones lexicográficas parece extraerse la clara conclusión de que lo privado y la privacidad se refieren al ámbito de lo personal y lo particular, frente a lo público. Excepto el Diccionario Clave, que sitúa la privacidad en la faceta de la intimidad, las otras tres obras no equiparan ambas realidades del ser humano.
Privado e íntimo
Dado que privacidad es una palabra recientemente creada y de la que, por tanto, puede ser discutible su necesidad, nos parece útil primeramente analizar el adjetivo correspondiente, privado -asentado en la lengua y usado por todos los hablantes sin ser objeto de debate-, y compararlo con íntimo.
El adjetivo íntimo viene del latín íntimus, -a, -um, que es el superlativo de interior ‘interior’. En latín, el adjetivo íntimus significa ‘recóndito, que está en el fondo de algo, situado en lo más interno’. Este significado etimológico está en la base de los distintos usos del español íntimo, que se emplea para expresar los siguientes conceptos:
interior: a la ropa interior también se la llama actualmente ropa íntima.
relativo a lo más profundo del alma: sentimientos íntimos, íntimo convencimiento, íntima alegría.
reservado: ceremonia íntima, partes íntimas (del cuerpo).
relativo a una relación estrecha: decimos amigo íntimo, íntima conexión entre dos cosas, y las relaciones sexuales son por antonomasia las relaciones íntimas, dada la extrema proximidad, al menos física, que suponen.
como sustantivo y en plural, se emplea para designar a los familiares y amigos más cercanos: así, por ejemplo, podemos decir: «Las razones de la dimisión solo las conocen los íntimos».
Según esto, íntimo se refiere a las cosas más profundas e interiores de la persona, que suelen ser reservadas, y, por extensión, a lo relativo a las relaciones más estrechas o cercanas.
Por su parte, como ya vimos, privado significa: 1) ‘particular, personal’ (vida privada, reunión privada, zona privada, uso privado, acceso privado, lugar privado, mensaje privado, correo privado); 2) ‘relativo a aquello que se ejecuta en soledad o a la vista de unos pocos’ (en privado); y 3) ‘de titularidad particular, no estatal’ (sector privado, propiedad privada, colegio privado, hospital privado, sanidad privada, televisión privada, etc.). En su segunda acepción, en privado tiene un matiz de menos reserva que la locución en la intimidad, que implica un mayor grado de aislamiento y la idea de un mayor goce y disfrute de la soledad o de la compañía de unas pocas personas próximas. Así pues, lo privado se refiere a aquellos aspectos de la vida de un individuo que pertenecen a la esfera de lo personal, como son sus relaciones sentimentales, amorosas y familiares, sus aficiones personales, sus bienes particulares, sus espacios físicos particulares (viviendas, zonas de recreo) y sus creencias más profundas en materia religiosa, política o ideológica. A lo privado se opone lo público, ámbito constituido por el trabajo, la dimensión ciudadana y las relaciones sociales de la persona.
Por tanto, no parece que privado e íntimo sean sinónimos. Íntimo se aplica a las cosas profundas e interiores del alma humana y, por extensión, a lo cercano, mientras que privado se refiere a lo personal y lo particular, esto es, a aquello que se mantiene cerrado al acceso público. Nótese que ninguno de los usos anteriormente señalados del adjetivo privado admiten su sustitución por íntimo sin que se produzca un cambio de sentido: una reunión íntima es un encuentro muy cercano, donde existe gran proximidad afectiva, mientras que una reunión privada es un encuentro alejado del público, o bien una reunión para abordar cuestiones particulares; un mensaje íntimo implica cercanía estrecha y confesión de sentimientos profundos, mientras que un mensaje privado es aquel que se envía de particular a particular, sin utilizar un medio público o al margen del conocimiento público.
Privacidad e intimidad
Si a partir del adjetivo íntimo se ha creado intimidad, no es raro que a partir de privado se forme privacidad. Las diferencias entre los adjetivos deben trasladarse a los sustantivos correspondientes intimidad y privacidad. La intimidad es el conjunto de sentimientos, pensamientos e inclinaciones más guardados en el interior -la ideología, la religión o las creencias-, las tendencias personales que afectan a la vida sexual, determinados problemas de salud que deseamos mantener en total secreto, u otras inclinaciones (p. ej., decimos de alguien que «es muy celoso de su intimidad»). Generalmente, a los asuntos que forman parte de ese ámbito reservado del individuo y que en determinadas ocasiones se cuentan a un confidente se los denomina intimidades, en plural (p. ej., «Me sonrojo al oír sus intimidades»). Por extensión, la palabra designa también la relación estrecha entre las personas (p. ej., «Entre Pilar y yo existe una gran intimidad»). Asimismo, la palabra se emplea para referirse al ambiente o la situación en que disfrutamos de la soledad o de la compañía de un reducido círculo de personas próximas, de forma reservada, especialmente para realizar determinadas acciones que requieren aislamiento (p. ej., «Necesito intimidad para trabajar y pensar»; se decía del presidente José María Aznar que había declarado que hablaba catalán en la intimidad).11 La intimidad forma parte de nuestra privacidad, pero no al contrario. Las cosas privadas, aal igual que las cosas íntimas, son reservadas, pero de distinta forma. Nuestra intimidad puede ser desconocida incluso para las personas más próximas, mientras que la vida privada es compartida con ellas y pretendemos que esté protegida de la mirada de quien no forma parte de nuestro entorno personal.
Si observamos los siguientes ejemplos extraídos de la prensa española, nos percataremos de que el concepto al que se refiere el término privacidad no es el de ‘intimidad’, según los sentidos señalados anteriormente:12
1. Los medios de comunicación publicaron que la modelo Naomi Campbell era adicta a las drogas, sacando a la luz imágenes de su adicción. En el diario El Mundo (13-2-2002), el periodista escribió lo siguiente:
[la fotografía] se hizo con un teleobjetivo y sin el consentimiento de la retratada. Y según Naomi, su publicación supuso una invasión flagrante de su privacidad.
En esta frase, el ámbito al que se refiere el periodista no es de los sentimientos y pensamientos internos de la modelo, esto es, las profundidades de su alma, sino un comportamiento que afecta a su vida privada, es decir, a su dimensión como persona, y no a su faceta profesional y pública.
2. El escritor Luis Antonio de Villena critica en El Mundo (17-2-2002) la actuación de las autoridades públicas en materia del llamado botellón (consumo de alcohol por los jóvenes en plena calle), lo que considera un «alarde represivo a la vieja usanza». Según De Villena, las medidas adoptadas por los gobernantes se han llevado a cabo
[...] no para atacar el binomio suciedad/ruido, que es el que más incube a la autoridad pública, sino metiéndose en otro binomio (que también habita el botellón), pero que está más cerca de la privacidad y que sólo en casos excepcionales debe resolver esa autoridad pública. Hablo del binomio alcohol/menores.
En este caso, la esfera humana a la que se refiere el escritor no es la intimidad, es decir, los sentimientos y afectos profundos de los jóvenes del botellón, sino una costumbre que, en opinión del autor, pertenece al ámbito privado de los mismos y en la que el Estado no debe inmiscuirse.
3. El Sindicato de la Policía Municipal de Madrid había convocado una manifestación de protesta a las puertas de la iglesia en que iba a contraer matrimonio la hija del alcalde de la capital J. M. Álvarez del Manzano. Según El Mundo (28-4-2002), finalmente los policías decidieron suspender la manifestación, alegando en una nota informativa lo siguiente:
«Nadie mejor que nosotros conoce lo importante que es salvaguardar la privacidad de todas las personas».
La boda de una persona no pertenece al ámbito de la intimidad (sentimientos y pensamientos íntimos), sino a la esfera de los aspectos personales y particulares del individuo.
No obstante, la confusión entre intimidad y privacidad no es rara. Por ejemplo, con relación a la publicación de la drogradicción de Naomi Campbell, en el mismo periódico El Mundo (28-3-2002) otra periodista titula una noticia al respecto con las siguientes palabras:
Naomi Campbell gana una batalla judicial a favor de su derecho a la intimidad.
Y en el texto de la noticia se lee:
¿Constituye una violación de la intimidad el que un periódico publique fotos de una conocida supermodelo saliendo de una reunión de Toxicómanos Anónimos? [...] [la publicación de la foto] bajo el titular «Soy una drogadicta» constituye una flagrante intromisión en la vida privada de la top [...], vulneró el derecho de la bella a seguir ese tratamiento de rehabilitación con total privacidad. Para el juez Morland, está probado que The Mirror violó el derecho a la intimidad [...]
Como se ve, en el texto y en el resto del artículo se mezclan los términos intimidad, privacidad y vida privada, utilizándolos como sinónimos. No obstante, parece que la elección del término empleado en cada caso no es totalmente arbitraria. La autora usa intimidad en los sintagmas de más contenido jurídico, como derecho a la intimidad y violación de la intimidad, en consonancia con la expresión delitos contra la intimidad, que es la denominación empleada en los textos legales, y, por tanto, es el nombre oficial del delito que atenta contra la vida privada. Utiliza por otra parte, y para referirse al ámbito de su vida particular, intromisión en la vida privada, disfrutar de la misma privacidad, ventilar su privacidad y con total privacidad.
En textos de arquitectura y diseño de interiores suele emplearse erróneamente el término privacidad para designar aspectos del individuo que nada tienen que ver con su faceta personal y particular, sino con su intimidad, es decir, con gozar de un ambiente y un espacio reservados para disfrutar de la soledad o la compañía de unos pocos. Hemos extraído los siguientes ejemplos,13 de obras de diseño y arquitectura:
1. [...] en la estación Skylab cada astronauta gozaba de una cierta privacidad en su «dormitorio-litera».
En esta frase, de lo que gozan los tripulantes de la nave no es de privacidad, sino de intimidad, es decir, de la posibilidad de permanecer alejados de los demás, disfrutando de soledad para ejecutar determinadas acciones que requieren aislamiento.
2. El «diseño abierto» en los lugares de trabajo [...] incrementa la interacción social, pero a cambio [...] disminuye la privacidad a cero durante toda la jornada.
Igualmente, la propiedad que disminuye no es la privacidad, sino la intimidad, ya que con el diseño abierto desaparecen las paredes que separan espacios cerrados donde cada empleado goza de soledad y aislamiento para trabajar sin que se escuchen sus conversaciones y sin que sea visto y controlado, perdiendo además atención y concentración en su tarea. El diseño abierto de los locales e instalaciones laborales no afecta a la privacidad de los trabajadores -a sus actividades y aficiones personales-, ni su vida familiar y particular se ven violadas o desprotegidas.
3.[...] la vivienda debe facilitar una vida digna de la persona humana, favorecer la unidad familiar y, a su vez, garantizar las condiciones de privacidad de cada persona, de acuerdo con sus propias peculiaridades.
Cada uno de las personas que habita una vivienda precisa más bien de intimidad, disponiendo de un espacio físico reservado que le permita gozar de momentos de aislamiento para disfrutar de su soledad o de la compañía de determinadas personas, para charlar, mostrarse afectos o practicar otras actividades (oír música, jugar, estudiar, trabajar). Se trata, pues, de compatibilizar la convivencia familiar con la garantía de intimidad de cada uno de los miembros de la familia.
4. En El Mundo (19-2-2002) se cuenta el siguiente hecho referido a una prisión:
Según los rumores oficiosos, el detenido se masturbaba en público. Claro, que en Rayos X no hay posibilidad de la mínima privacidad.
La acción de masturbarse, al igual que otras prácticas sexuales, de acuerdo con las normas de decoro suele realizarse en la intimidad. Cabría también la posibilidad de emplear aquí el sintagma en privado, pero, como ya señalamos, la primera locución contiene una intensificación de la soledad y el apartamiento del público, más acorde con el tipo de acción descrito en esta frase.
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