2 - Puntuación después de conjunción (ii)

Monografía creado por Miguel Ángel de la Fuente González. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero28/punchivo.html
10 de Octubre de 2006

1.3 . CONJUNCIÓN (COMA) ELEMENTO CIRCUNSTANCIAL

Se trataría de lo que llamamos "interposición": un complemento circunstancial que se coloca entre la conjunción y el sujeto o el verbo de la oración, por ejemplo. En estos casos, existen cuatro posibilidades de puntuación que ejemplificamos a continuación:

A) Pero a los pocos minutos llegó la esperada noticia.

Sin comas; su aceptabilidad dependería de la longitud del elemento interpuesto o del contexto, aunque no hay normativa oficial al respecto (no nos estamos refiriendo a casos de oraciones en inciso).

B) Pero, a los pocos minutos, llegó la esperada noticia.

Comas en los flancos del elemento interpuesto (puntuación plena).

C) Pero a los pocos minutos, llegó la esperada noticia.

Sólo la segunda coma; lo denominamos puntuación parcial o “laxa”.

E) Pero *, a los pocos minutos llegó la noticia esperada.

Poner sólo la primera coma suele considerarse inaceptable.

Aunque la normativa de la Real Academia, ni en su versión antigua ni en la actual, se refiere a la puntuación de estos casos, pueden encontrarse referencias en algunos ortógrafos. Las opiniones varían. Veremos tres.

J. A. Benito Lobo (1992: 82-83) admite la puntuación plena como forma de "destacar el complemento" (Él continuaba hablando, pero, al mismo tiempo, recorría con la mirada su alrededor); y desecha la puntuación parcial o laxa (sin la primera coma): Él continuaba hablando, pero al mismo tiempo, recorría con la mirada su alrededor, porque "la conjunción no afecta sólo, ni fundamentalmente, al complemento de tiempo, sino a toda la oración" (razón de tipo sintáctico, no fonético).

Sin embargo, según Adelino Álvarez (1983, 51-52), si lo que precede al inciso es corto, "tiene poco cuerpo" (como el caso que nos ocupa: una simple conjunción), se omite con frecuencia la primera coma, aunque advierte que "el uso de esta coma marca mejor la relación sintáctica".

Ramón Sol (1992, 30) critica a los correctores que se empecinan en la "simetría de las comas": "coma que se abre, coma que se cierra, o a la inversa"; y advierte: "Pero en buen castellano no ha de ser forzosamente así". No aclara demasiado, la verdad.

En conclusión, no encontramos a nadie que defienda una puntuación que se limite a la primera coma (tipo D).

En La Fiesta del Chivo, encontramos casos de puntuación de los cuatro tipos mencionados. Veamos el cuarto tipo (el D), que es el que más nos interesa aquí (ponemos barra en el límite del elemento interpuesto, donde debería ir la segunda coma):

Pero, * inmediatamente/ decidió que había que ir con las amonestaciones hasta la cabeza (FCh: 169).

Y, entonces/ se le ocurrió: “Un remedio igual a la enfermedad” (FCh: 170).

Pero*, varias veces/le apedrearon (FCh: 197).

Pero*, para eso/ no tengo voluntad (FCh: 368).

Pero*, ni siquiera por esas/ malicié nada (FCh: 71).

Pero*, a los pocos momentos/ se calma, sus ojos siempre clavados en ella (FCh: 65).

También en Los cuadernos de don Rigoberto hemos localizado casos similares:

Pero,* en todas ellas/ hay emboscado siempre un censor, un comisario, un fanático [...] (CdR: 169).

Pero*, inmediatamente/ recordó que citaba (CdR: 182).

Pero*, en eso/ apareció Gulliver, salvando a la Emperadora de Lilliput [...] (CdR: 174).

Sin embargo, también en La Fiesta del Chivo tenemos localizado algún caso de interposición puntuado de manera parcial o laxa:

En un momento, Antonio de la Maza encendió la radio, pero/ apenas compareció la voz acaramelada del locutor de la Voz del Trópico anunciando un programa dedicado al espiritismo, apagó (FCh: 174).

Vive, pero/ en lo que concierne a este régimen, dejó de existir (Fch: 224).

Sin embargo, suele darse puntuación plena cuando los elementos interpuestos son más de uno, como sucede en los siguientes ejemplos:

Pero, fuera del campo sentimental, en el político, él se había sentido siempre un clásico (FCh: 94).

Y, entonces, la víspera del día indicado, el 14 de junio de 1959, ocurrió en las montañas de Constanza aquel sorprendente aterrizaje [...] (FCh: 177).

Pero, ahora, en el despacho, al mencionarle la conspiración de Juan Tomás, noté algo raro (FCh: 373).

Pero, como el general Ramfis tiene poderes de usted, y en otras ocasiones ha retirado fondos, sería conveniente hacer saber al Lloyd's que hubo un malentendido (FCh: 158).

l.4. CONJUNCIÓN (COMA) ELEMENTO COORDINADO

Se trata de casos en que se coordina un elemento perteneciente a la oración anterior, separada con punto, y que muy bien podría haber sido simplemente coma (el punto, en estos casos, tendrían un valor enfatizador). Algunos ejemplos:

Cuando sus amigos lo cargaron para meterlo en el Chevrolet Bel Air, el dolor fue tan vivo que perdió el sentido. Pero*, por pocos segundos, pues cuando recuperó la conciencia aún no partían (FCh: 313).

Está peor que tú, cosido de balas de la cabeza a los pies. Pero*, vivo (FCh: 323).

Pero*, no era eso lo que ahora le atormentaba. Sino*, darse cuenta de que, aunque hubiera matado al Jefe, las cosas no habían salido como estaba planeado (FCh: 330).

Mi papá tiene libros. Pero*, en alemán (CdR: 155).

También hemos encontrado casos correctamente puntuados:

Como estaban en estado floreciente, sobreviven. Pero no de manera indefinida (FCh: 153).

Tú has sido su adoración. Y su tormento (FCh: 278).

Le habían quitado la oficina del Congreso y el auto oficial, y su carnet del Country Club, donde hubiera podido refugiarse, tomar una bebida fresca, viendo, desde el bar, ese paisaje de jardines cuidados y remotos jugadores de golf. O ir donde un amigo, pero ¿le quedaba algún amigo? (FCh: 279).

1.5. CASOS VARIOS

Aquí vamos a comentar diversos casos, quizás menos frecuentes, de puntuación problemática, como algunos que tienen que ver con la elipsis verbal, conjunciones expletivas y oraciones incompletas.

1.5 .1. Casos de elipsis. La coma escrita detrás de la conjunción distorsiona la frase, pues la pausa no corresponde a dicho lugar:

Gisela, la hermanita mimada, la preferida de Salvador. Y, * mucho más desde que abrazó la vida religiosa (FCh: 244). [Y mucho más, desde que abrazó la vida religiosa].

Pero*, no (FCh: 319). [Pero no].

Pero*, no, en vez de a La Cuarenta lo llevaron a El Nueve [...] (FCh: 422). [Pero no, en vez de a La Cuarenta, lo llevaron a El Nueve].

-Nos matan a nuestros padres, a nuestros hermanos, a nuestros amigos. Ahora también a nuestras mujeres. Y*, nosotros, resignados, esperando nuestro turno (FCh: 181). [Y nosotros, resignados, esperando nuestro turno].

1.5.2. Elipsis de verbo dicendi. Aunque también hay casos en La Fiesta del Chivo, pondremos aquí algunos localizados en ¿Quién mató a Palomino Melero?:

-Un pan de dios -la oyó decir. Y*, luego de una pausa-: Un angelito caído del cielo (¿QmPM?: 120) [-la oyó decir. Y luego de una pausa-:]

-¿Se ha matado? -insistió Lituma. Y*, estirando el brazo-: ¿Me la deja ver, mi Teniente? (¿QmPM?: 167) [-insistió Lituma. Y estirando el brazo-:].

-Bueno, me voy -anunció, harto de todo y de todos. Y*, a Lituma-: ¿Tú te quedas? (¿QmPM?: 177) (-anunció, harto de todo y de todos. Y a Lituma-:].

1.5.3. Casos en que aparece pero con valor expletivo. Algunos ejemplos:

-Pero*, si estás en traje de deporte -advirtió Lucinda, cuando ya están en la sala, junto a la ventana que da al jardín (FCh: 198).

Compárese con estos tres ejemplos:

Pero, si estás en traje de deporte, te moverás mejor.

Pero si estás en traje de deporte...

¡Pero si estás en traje de deporte!

Otros ejemplos localizados:

Pero*, si no pueden ser más naturales (CdR: 264).

Pero*, si hace un ratito dijiste que era el niño más normal del mundo (CdR: 203).

Pero*, si estás temblando (CdR: 364).

Sin embargo, también hemos encontrado: "Pero si eres tú, Toñito" (FCh: 359).

1.5.4. Oración incompleta, con valor entre exclamativo e interrogativo:

Usted es una excepción, doctor Balaguer. ¡Pero*, los otros! Una recua de canallas (FCh: 295). [¡Pero los otros...!].

Había visto pañuelos blancos, azules, grises. ¡Pero*, rojos! Vaya capricho. (FCh: 56). [¡Pero rojos...!].

1.6. REFLEXIONES SOBRE LA COMA DESPUÉS DE CONJUNCIÓN

Todos los casos de puntuación que acabamos de examinar en este primer apartado tienen, al menos, dos vertientes que merecen comentario: la ortográfica y la fonética; aunque, al final, acaben confluyendo.

1.6.1. Desde el punto de vista ortográfico, creemos inadmisible la puntuación tras nexo, a no ser que siga una oración de inciso o una interposición. Es verdad que no hemos localizado en los ortógrafos consultados ninguna referencia ni condena a tales casos, pero es que tampoco se trata de una práctica puntuaria frecuente en otros autores, al menos que nosotros sepamos. Aunque nos puede haber pasado desapercibida, pues, en dos calas de obras de muy diferentes épocas, nos hemos llevado alguna sorpresa. Así, en El valle de Josat (VJ), de 1944, de Eugenio d'Ors, hemos encontrado, en una revisión rápida, estos cinco casos:

Pero*, uno se ha sentido, en cierto punto de la existencia, con obligación perentoria de esculpirse a sí mismo (VJ: 11).

Y*, como quien se cansa pedaleando es él... (VJ: 43).

Pero*, ha pasado un siglo (VJ: 110).

Pero*, hay La ciudad de Dios, primera gran historia de la cultura […] (VJ: 129).

Pero*, hagamos el esfuerzo (VJ: 136).

En la Crónica del rey pasmado (Crp), de Torrente Ballester (1993), hemos localizado solamente dos casos:

-Admito que también fuese la obligación del Rey; pero*, quien va obligado no va libre (Crp: 58).

-Y*, lo nuestro, ¿qué es? (Crp 94).

A la coma, en tales casos, al igual que en las obras de Vargas Llosa, no la podemos atribuir un valor delimitador: la conjunción no puede independizarse de aquello que une, para formar grupo fónico independiente. Aunque, claro, echando a volar la imaginación, podríamos considerar a las conjunciones así puntuadas, y tónicas, como aspirantes a enlaces supraoracionales, similares a sin embargo o empero (para los casos de pero) y además (para los casos de y), lo cual seguramente será ir demasiado lejos.

El Esbozo (1973: 72) recuerda que pero es palabra tónica en italiano, en judeoespañol de Marruecos y en catalán (explicación posible para d'Ors). Y, desde luego, no hay que olvidar la tendencia al énfasis y la circunstancia de que se puntúa tras conjunción cuando le sigue un inciso, todo lo cual puede llevar a cierta confusión o automatismo cuestionable.

Ángel Rosenblat (1971: 66) ya advertía que la pausa debe producirse antes de la conjunción, no después, aunque sea donde suele escribirse la coma; y reflexionaba sobre las consecuencias no deseables que esa simple coma podría tener en el habla:

Esa pausa inadecuada después de la partícula que, y, o, se observa con frecuencia creciente en Hispanoamérica, y también en España. Lo cual prueba que una pequeña coma, impuesta por las modernas reglas ortográficas, puede tener tanta fuerza, que llega a suplantar al sentimiento innato de la lengua.

Con anterioridad, en 1967, Ramón Carnicer (1992: 11) se lamentaba por la puntuación tras conjunción (pues la convierte en tónicos) en casos que hoy, sin embargo, consideraríamos normales:

Ya no vale la pena de aludir, porque al parecer no tiene remedio y porque todos caemos en él, al absurdo de poner coma después del relativo "que" y de las conjunciones "que", "y", "o": "Aún nos ofrece abundantes rincones en que, olvidados de hoy, gozamos de la maravilla... "; "Observamos que, durante el día, no entró una sola vez"; "Fue otra y, desde luego, la más grávida en consecuencias"; "Aquello le podía costar el encarcelamiento o, al menos, caer en desgracia".

1.6.2. En La Fiesta del Chivo se alternan lógicamente partes narrativas y dialogadas. Pero, aun separando los casos puntuados en diálogo, de los casos narrativos, tampoco creemos justificable la puntuación con coma. Si presuponemos que Vargas Llosa, al puntuar tras conjunción, trata de reflejar las pausas de la comunicación oral, no creemos que sea la coma el signo de puntuación más adecuado. Además, pensamos que, en muchos de los casos vistos, hacer una pausa tras la conjunción es bastante improbable, aunque dependiendo de hablantes y circunstancias, la emisión puede hacerse muy cortada y enfática, lo que, de todas formas, no sabemos si resulta aconsejable reflejar en textos literarios. (Una transliteración fiel de una comunicación oral suele resultar ilegible). Desde luego, no creemos aconsejable marcar esa pausa con un signo tan saturado como la coma.

Aunque las cosas han cambiado mucho, volvemos a Carnicer (1992 47): "¿Qué es esto? En diálogo directo con alguien, ¿quién se atrevería a incurrir en semejantes excesos?". Bien es verdad que Carnicer se refería a casos de pausa después de posesivo o artículo ("Tras la, en todos los aspectos, brillante victoria... "), pero creemos que se puede aplicar a muchos de los ejemplos de Vargas Llosa vistos arriba.

Podría aducirse que se trata de una práctica enfática, y recordar a Unamuno (1947: 76), que de una tesis de critica literaria de un peruano (simple casualidad que lo sea también Vargas Llosa), acotó este párrafo: "La verbosidad, el amor a la retórica, al lenguaje sonoro y enfático, son comunes a españoles y criollos [...]". Y en otro escrito, donde trata el europeísmo, exclama (Unamuno 1947: 127): "¡Énfasis! ¿Y si el énfasis nos es natural? ¿Si la expresión enfática es la expresión espontánea de nuestro natural?".

1.6.3. Para cerrar este apartado, y en lo que respecta a la puntuación tras conjunción, nos planteamos la posibilidad de una progresión en la obra de Vargas Llosa. A tal conclusión llegamos, a pesar de que nuestros datos no son exhaustivo, al comparar las siguientes obras, fechas y cifras:

¿Quién mató a Palomino Melero? (1986/1992): 16 casos en 187 páginas

Los cuadernos de don Rigoberto (1997): 74 casos en 384 páginas

La Fiesta del Chivo (2000): 127 casos en 518 páginas.

Sin embargo, tales cifras son aproximadas, y es posible que una búsqueda exhaustiva localizaría seguramente más casos que nosotros.

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Monografía de Miguel Ángel de la Fuente González. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero28/punchivo.html CopyLeft
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