



En la sucesión de elementos dentro de la oración, el lugar que, teóricamente, le corresponden a los complementos u oraciones circunstanciales es el final; por ello, parece lógico en principio, que no medie coma alguna. Sin embargo, en La Fiesta del Chivo, y en otras obras de Vargas Llosa, se encuentran casos puntuados. Recurrir a motivos enfáticos sería la única explicación, aunque pensamos que, a parte de que no debe abusarse del énfasis, la coma no es el mejor signo.
4.1. Es difícil justificar algunos ejemplos en que al verbo sigue, inmediatamente, el complemento circunstancial. Aunque la Real Academia nada dice sobre esto, parece que no existe una justificación que no sea la enfática o cierto automatismo del autor. Algunos ejemplos:
Amadito, inclinándose, palpó la cabeza del tendido -estaba quieto y mudo- y volvió a disparar, a quemarropa" (FCh: 59).
El Benefactor reflexionó, un momento (FCh: 93).
Antonio recordaba su sorpresa al oír a Aída increpado, delante de sus padres y Ernesto (FCh: 121).
Sale, cerrando la puerta" (FCh: 128).
El inválido pestañea, dos, tres veces (FCh: 131).
Le vio negar, con enérgico movimiento de cabeza (FCh: 306).
Alertados por Ligia, aguardaron, con los revólveres listos (FCh: 391).
¿No ocurrió, algunas veces? (FCh: 280).
Lo hizo, sin preguntar nada (FCh: 421).
Tienes que irte, cuanto antes (FCh: 484).
También encontramos casos de verbo seguido simplemente por predicativo: "Aguardaba, inmóvil" (FCh: 286); "Retrocedía, espantado" (FCh: 297).
4.2. Quizás tampoco la coma resulte más justificada si media algún elemento entre el verbo y el complemento circunstancial, como en los siguientes casos:
-Me he dado cuenta, perfectamente, Jefe (FCh: 155).
No había brisa, ahora (FCh: 185).
Lupe me salvó la vida, una vez (FCh: 97).
No es ningún secreto, ahora (FCh: 102).
La vida es eso, aquí (FCh: 514).
Cuando se despidió del hijo de Trujillo, bebió un vaso de agua, a sorbitos (FCh: 460).
4.3. Puede considerarse una práctica tradicional (aunque no sabemos si defendible) la puntuación de complementos circunstanciales que siguen a los verbos "dicendi". También lo hace Vargas Llosa. Sólo veremos algunos ejemplos:
-La orden sigue en pie -repitió, en tono que no admitía discusión (FCh: 94).
-Si me matan, lo hará alguien próximo, un traidor de la familia, digamos -dijo, como hablando a otra persona (FCh: 96).
-Si cambio de opinión sobre los obispos, se lo haré saber -dijo, a modo de despedida (FCh: 99).
-Doña María, usted es una mujer excepcionalmente fuerte -le dijo, con afecto (FCh: 455).
-Porque no era tan buen padre corno crees, tía Adelina -dice, al fin (FCh: 273).
-Llámalo de nuevo -ordenó, de mal modo (FCh: 376).
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