Proyección del humanismo tecnológico - Hacia una razón poética (I)
4 - Hacia una razón poética (I)
Tras un nuevo humanismo
Los estudios universitarios nuevos, el nuevo humanismo, se deberán proponer la creación de espacios de silencio con los cuales ayudar a los jóvenes a trazar mapas conceptuales de convivialidad, conscientes de que la persona se construye en el diálogo con las otras personas. Todo porque la universidad ha de considerarse el lugar ideal de la madurez intelectual y crítica de los jóvenes, donde las ciencias -repitámoslo- del hombre y las de la naturaleza se reencuentren, dentro de una inspiración profundamente unitaria.
En decir de Basarab Nicolescu, Presidente del Centre International de Recherches et d´Études Transdisciplinaires (CIRET): “L'Université est le lieu privilégié d'une formation adaptée aux exigences de notre temps et il est le pivot d'une éducation dirigée en amont vers les enfants et les adolescents et orientée en aval vers les adultes. L'Université pourra ainsi devenir le lieu privilégié d'apprentissage de l'attitude transculturelle, transreligieuse, transpolitique et transnationale, du dialogue entre l'art et la science, axe de la réunification entre la culture scientifique et la culture artistique. L'Université renouvelée sera le foyer d'un nouveau type d'humanisme.”38
Al referirse concretamente a la creación de “lieux de silence” y de meditación, Nicolescu advierte y subraya: “À l'image des monstrueuses mégalopoles, certaines universités sont, du point de vue architectural et de la distribution des espaces, de gigantesques hypermarchés du savoir, au mépris de tout sens esthétique et poétique, si nécessaire à une vie réelle. Dans de tels espaces l'esprit d'exclusion, de mépris, d'ignorance de l'autre, d'indifférence par rapport à tout ce qui est différent de soi-même ne peut que s'accentuer et se propager dans la vie de l'adulte actif que l'étudiant va devenir à la fin de ses études... Dans ce contexte la création de lieux destinés exclusivement au silence et à la méditation pourront jouer un rôle important dans l'engendrement de l'esprit de tolérance. Ces lieux doivent évidemment être, conformément à l'esprit laïque de l'Université, des lieux transreligieux et transculturels, où chacun pourrait communiquer avec l'autre dans le silence nourri par sa propre religion et sa propre culture. Dans la perspective transdisciplinaire, le silence met en jeu un niveau extrêmement riche d'information, à partir duquel une communication et même une communion peuvent s'établir.”39
Éstas algunas de las más sobresalientes ideas que, desde el Congreso de Locarno en 1997, ventilaron conjuntamente CIRET y UNESCO en aras de una Universidad del Futuro, en cuanto lugar de cultura, de arte, de espiritualidad y de alternativas, verdadero lien social impregnado de “concepts nouveaux comme ceux de transculture, transreligion, transpolitique ou transnationalité.”40
El encuentro es la clave
En idéntico sentido, el Dr. Alfonso López Quintás, catedrático de filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, a propósito de La Formación Adecuada de la Configuración de un Nuevo Humanismo, plantea ideas claras y precisas en torno al hombre en cuanto “ser de encuentro”, cuya meta de vida no ha de ser otra que crear modos elevados de unidad a través de la relación dialógica. Ideas que López Quintás ha expuesto magistralmente en sus Cátedras así como en algunas universidades latinoamericanas, las cuales nos permitimos reproducir de seguidas in extenso.
Un individuo, una sociedad sin ideal, realmente están perdidos. A sabiendas de que el ideal del dominio, del tener, tiene que ser cambiado por el ideal de la solidaridad, del ser. Elegir entre destruir o construir. Entre amar u odiar. Elegir el ideal del servicio, la cultura del servicio antes que la del poder, en actitud de solidaridad.
El ser humano es un ser de encuentro. Vive como persona, se desarrolla, se perfecciona, creando encuentros. Encuentro con la madre, con el padre, con los hermanos, con el hogar. Con la escuela. Con la patria, con la universidad, con la sociedad. La clave es la comprensión del encuentro, de cada encuentro. Comprender bien el encuentro, a fondo.
Cada persona es un mundo, un campo de realidad, un ámbito de realidad, va y viene entre proyectos, recuerdos, talento, expectativa, desengaño, soledad, afecto. Campo de realidad que puede y debe relacionarse. Fuente de posibilidades, con experiencias no sólo lineales, sino reversibles. Así que el encuentro es un enriquecimiento mutuo, voluntad de ir juntos. Creación de un campo de juego común, un campo de libertad común. Fusión de gozos, alegrías y problemas. Mirada junta, en una misma dirección.
El encuentro es fuente de energía. Da luz, sentido, madurez. Da alegría. Fuerza para vivir. Entusiasmo. Da felicidad, plenitud. El encuentro es la clave. Todas las proezas, todos los triunfos todas las fiestas vienen siempre de un encuentro. Puesto que el encuentro es relación; como los valores, las virtudes, las capacidades y posibilidades dependen de la relación. Tal como todo el universo está interrelacionado, tal como la relación es el fundamento de la vida, así el hombre tiene que vivir la relación, en relación, creando y multiplicando esa relación.
Definitivamente, el hombre es un ser de encuentro. Vivimos como personas, nos desarrollamos y maduramos como tales creando diversos modos de encuentro. A diario nos entretejemos y enriquecemos. Entretejerse o entreverarse implica intercambiar posibilidades, expectativas y proyectos, en lo físico, afectivo - espiritual, simbólico, sociológico, político, cultural.
Hemos de crear modos elevados de realidad. Venimos del encuentro y nos sentimos llamados al encuentro. El encuentro es un entreveramiento de ámbitos y valores. El hombre vive como persona, se desarrolla, perfecciona como tal al entretejer su ámbito de vida con el de los demás, con el de otras personas. Pudiéndose decir con sobrada razón que el hombre no tiene un solo centro, como la circunferencia, sino dos, como la elipse: el yo y el tú. La vida del hombre es encuentro.
De donde se deriva y explica el carácter dialógico del ser humano, homo loquens, por antonomasia. Tener el sentido de la palabra significa vivir dialógicamente, mantenerse atento a la llamada de los valores y estar dispuestos a asumirlos activamente. Vivir en diálogo implica: ajustarnos a la condición de seres que deben realizarse en un entorno de ámbitos: vivir de forma creativa, responsable, valiosa; hallarnos siempre en camino hacia nuestro pleno desarrollo personal, prestos a las posibilidades que se nos ofrezcan en orden a realizar nuestro verdadero ideal.
La vida dialógica, relacional, fuente de paz y amparo espiritual, nos otorga una plena identidad personal, nos abre horizontes de insospechada novedad y riqueza. La vida dialógica nos permite una permanente actitud creadora, con posibilidades y horizontes inéditos, siempre nuevos. Dentro del denso tejido de actitudes, anhelos, alegrías, penas, situaciones de unidad solidaria o de soledad amarga, que forman el proceso del hombre hacia la plenitud socio-personal.
Ante la propia experiencia, áspera y arriesgada; ante el apabullante desconcierto cotidiano; ante tantas diferentes posibilidades, a menudo desgarradoras, que pugnan por imponerse, a pueblos y hombres no les queda sino el encuentro como clave de existencia, experiencia, sobrevivencia. Abrirse y crear unidad. Esta es la clave. Este el camino. Este es el futuro.41
A modo de conclusión
“Antes que una confrontación y antagonismo entre la técnica y la libertad, lo que se impone en nuestra época es una superación de semejante antítesis para lograr que ellas se fecunden mutuamente y de su conjunción nazca un nuevo destino para el hombre. Ello significaría sentar las bases y explicar el sentido de un nuevo humanismo -el auténtico humanismo de nuestros días: el humanismo técnico- donde esa técnica, como producto de la libertad humana, queda reconciliada con la propia libertad que la origina y, en lugar de destruirla, la potencia y multiplica como exponente del don más humano que distingue y caracteriza al existir del hombre. Efectivamente: así como la tecnocracia, en tanto que es producto de la ratio technica que la sustenta es orientada por una voluntad de amor, aquella tecnocracia puede ser utilizada para ayudar al hombre y a los pueblos en la difícil aunque irrenunciable tarea de ser dueños y gestores de su propio destino mediante el ejercicio de la libertad.”42
Estamos plenamente de acuerdo con el Dr. Joaquín Mª Aguirre en que “concebir la Ciencia y la Cultura como algo separado es una contradicción que afecta a la raíz misma del pensamiento humanista.” Igualmente, en que es preferible “considerar el Humanismo más como un impulso que como un depósito, más como una energía que como un cúmulo de conocimientos eruditos.”43
Con Antonio Pasquali, concluimos: “No cabe dudas: el reto que ya se yergue ante nosotros, si queremos sobrevivir y salvaguardar para nosotros y para la humanidad entera esa parcela de fecunda diversidad cultural que encarnamos, es el reto del saber; es un reto de investigación, de educación y de humanismo. Aferrarse aquí y ahora al humanismo, por otro lado, no es un proyecto de trasnochados e inadaptados a las nuevas realidades tecno-científicas; es una decisión estratégica de latinidad, de poner a valer nuestras ventajas comparativas como guardianes natos de un humanismo universal que otros vienen estragando, de conservarnos autoconscientes y alerta, de pensar a quien nos piensa, de “perseverar en nuestro propio ser” -según rezaba el supremo principio estoico- para cohabitar un futuro mundo de diversidades en pacífica coexistencia.”44
Camino de una inteligencia cósmica, planetaria -inteligencia colectiva y conectiva- "la era de la inteligencia en Red es una era de promesas. No es simplemente una red de tecnología, es una red de seres humanos por medio de la tecnología. No es una era de máquinas inteligentes, sino de seres humanos que, por las redes, combinan su inteligencia, conocimiento y creatividad para revoluciones en la producción de riqueza y de desarrollo social. No es solamente una era de conexión de computadoras entre sí, sino de la interconexión en red del ingenio humano. Es una era de nuevas y amplias promesas y de oportunidades inimaginables.”45 (Donald Tapscott).
Homo habilis, homo sapiens, homo digitalis, homo cybersapiens, el hombre, está forzado "a habitar poéticamente la tierra, porque su inteligencia es poética, poietica, creadora."46 Es decir que a través de un enfoque zetético poiesológico, de búsqueda creadora, el hombre signa cada vez más la proyección del humanismo tecnológico en una verdadera autopoiesis de realización y completitud humanas.
Razón Poética
“La palabra, nada, un poco de aire estremecido que, desde la madrugada confusa del Génesis, tiene poder de creación”
José Ortega y Gasset
Jirón de prado, nube pura, sol perfecto, casa y universo y clarinada. Jungla de sueños, jaspes arrojados. Jaula de cristal, hembra jadeante. Juego de garza, junco en la alborada. Jovial esencia. Jubiloso asombro. Hurganza sintiendo el chasquido de los pasos, el hambre, el pan, la soledad, la pena. Insomne noche rebelada. Magma imaginario. Alarido. Angustia, crispación y grito. Vacío pleno de inminencias, intersticios. Filos y fisuras del mundo y del lenguaje, hendiduras. Configuración del inacabamiento, ruptura momentánea, pasajera pregunta, ligereza de sílabas girando. Júbilo, alumbramiento, bienvenida. Ara en fulgor para el altar del tiempo, para elevarle al corazón sus bríos. Trino con que cantamos a la vida cuando la suerte nos ofrece el huerto para sembrar de estrellas el camino. Conjuro de la selva, compromiso, riesgo, desafío, soplo de aire, poder de creación. Agua clara, rayo, ciego asombro, sol, susurro de semilla, fluir inagotable del murmullo. Génesis, memoria vegetal, larga sombra de cópula y prodigio, fraternas potestades del insomnio. Apoyada sobre el puente, sola y de pie, en la larga noche insomne. Forma de vida, asombro deshojado, algún día oficio de los hombres.
Bandera del milagro, borde de la luz, torre de paz, lágrima del mar, espuma de la noche, temblor de espuma, piel de sol enfurecido, piedra de los dioses, sueño de la piedra, piedra de los sueños, fecunda entraña de la luz. Vasto rumor de plumas, adentro en la espesura. Andadura, pasturanza, festín de sombra y llama. Plato de aromada miel. Idilio, diosa aparejada, milagro del insomnio, azul tormenta desatada, en la nochumbre, a vista del rocío amanecido. Blanca palomica en soledad herida, en uno de los ojos de pronto reclinada. Flujo y reflujo en comunión altiva. Relámpagos de sombra, adelantándose a los designios. Crepúsculos desangrados al borde del ocio. Hondas navegaciones. Lumbre de la sombra insomne, brotada de la noche un día que la luna estaba distraída. Larga quemadura, pávida voz, diadema planetaria, hecha toda de cólera y ternura.
Gira, sube, baja, se detiene; estremece, vuela y vuelve. Viene de la nada. Viene del sueño. Toca tierra. Lleva sonidos de metales, de sangre, amor, huesos, nervios; de hambre, guerra, horror, pavura. Conoce el canto de las aves, el silencio del paraguas. La melancolía del guanábano. El sitio del silencio. Las alas de la noche y de la lluvia. El gemido de las nieves. Las voces de la sangre. El paso de los días. El regreso del sueño. El rastro del celaje. Sabe el tamaño exacto de la pena. Conoce el lado oscuro de la rosa y la terrible majestad del pan. Su grito de cigarra navega en la muerte y se cuida de lo vivo. Ronda en soledad por muchas albas. Sale de su envoltura para asombrarnos.
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