



Hasta el momento, hemos analizado la función de los signos lógicos en relación con la determinación de las explicaturas del texto. Sin embargo, es preciso tener en cuenta que la puntuación puede contribuir eficazmente a la reconstrucción de las implicaturas del enunciado en aquellos casos en los que define el contenido y el ámbito de incidencia de un conector.(6) Como muestra de esta función, compárense las secuencias de (19) con las correspondientes versiones de (20):
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(19) | a. | En cualquier caso pide ayuda. |
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b. | De esta manera no se puede trabajar. | |
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c. | Así no debes ir hoy a trabajar. | |
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(20) | a. | En cualquier caso, pide ayuda. |
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b. | De esta manera, no se puede trabajar. | |
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c. | Así, no debes ir hoy a trabajar. |
En los ejemplos de (19), las expresiones en cualquier caso, de esta manera y así no pueden considerarse conectores, sino tematizaciones de un complemento circunstancial. En las expresiones de (20), por el contrario, la coma permite definir cada una de estas expresiones como elementos de conexión: en cualquier caso pertenece al grupo de conectores contraargumentativos; de esta manera, al de los aditivos; y así, al de los consecutivos (Portolés, 1993).
Dado que la puntuación, en efecto, constriñe la interpretación del conector, cabe plantearse en qué medida contribuye a delimitar el ámbito del conector en las construcciones causales. En relación con esta cuestión, es preciso tener en cuenta que las construcciones causales carecen de nexos pro-oracionales; esto es, no disponen de enlaces con un valor proposicional anafórico asociado, a diferencia, por ejemplo, de las construcciones contraargumentativas -que pueden construirse con nexos como sin embargo o no obstante- o de las construcciones consecutivas (en cuyo paradigma de enlaces conectivos se incluyen unidades como en consecuencia o por consiguiente).
De hecho, y puesto que la estructura consecutiva selecciona un orden causa-efecto, inverso al que se expresa en la estructura causal (en la que se representa el orden efecto-causa), una coma tras aquellas unidades que, como por eso o por tanto, contienen la preposición que prototípicamente introduce la causa –la preposición POR-, obliga al lector a interpretar que el enunciado encabezado por tales enlaces expresa una consecuencia. Considérense los enunciados de (21) y de (22):
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(21) | a. | No había más alternativas que permanecer allí. Por eso luchó hasta el fin. |
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b. | Por tanto estudiar le permitió ocupar un buen puesto en la empresa. | |
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(22) | a. | No había más alternativas que permanecer allí. Por eso, luchó hasta el fin. |
| b. | Por tanto, estudiar le permitió ocupar un buen puesto en la empresa. |
En tanto que en (21a) y en (21b), las unidades por eso y por tanto (estudiar) deben interpretarse como complementos circunstanciales de causa tematizados, en (22a) y en (22b), por el contrario, la coma exige al lector que interprete que el enunciado introducido por los enlaces conectivos por eso y por tanto es relevante como implicación contextual de un supuesto previo.
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