RÉPLICA
Dos negaciones forman una afirmación, pero dos mentiras no forman nunca, por mucho que se esfuercen, una verdad.
Acosado por mi declaración de ayer, el Volkische Zeitung declara en su número de hoy que el plan de suspender por etapas reiteradas de catorce días las sesiones de la Cámara de Diputados ha sido expuesto por una respetable e influyente personalidad. Cierto es, añade, que no se ha hecho todavía público, y que ahora (¡de repente!) se ha decidido prescindir de él. A este plan quiso referirse, según dice, sin pensar para nada en mi folleto. Se equivoca quien crea, añade el Volkische Zeitung, que nuestros articulos de fondo van nunca dingidos contra los fantasmas innocuos de un hueco pesimismo. Contra semejante peligro nos previen, concluye, un sentimiento de limpieza espiritual y la dignidad del periódico.
Aunque el fin primordial que me proponía está, después de esto, alcanzado, y los que hayan leído mi folleto y los editoriales publicados en los números 8 y 9 del Volkische Zeitung no abrigarán ya la menor duda, limitándose tan sólo a maravillarse en silencio de tanta y tan osada mendacidad, la mentira es tan hipócritamente insolente, que no tenemos más remedio que someternos a la vergüenza de una breve replica sobre los hechos, aunque no sea más que para poner en claro a los ojos de otros el carácter de ese periódico y su patente de limpieza espiritual.
En el editorial del número 8, el Volkische Zeintung toma por base de sus lucubraciones esta ingeniosa distinción: La representación popular es un poder, pero no tiene poder alguno, idea que se endereza contra la teoría que sirve de base a mi folleto, según la cual la verdadera Constitución de un país reside en los factortes reales y efectivos de poder que en ese pais rigen, sin que la Constitución escrita haga más que dar expresión a esos factores de poder, careciendo de todo valor en cuanto le falta esta base real. Por eso concluía yo que, primariamente y en última instancia, los problemas constitucionales no eran tanto problemas de derecho como de poder.
La referencia polémica a esta teoría desarrollada históricamente por mi, y que el Volkische Zeitung, naturalmente, no comprendió ni por asomo, impregna, línea a línea, las dos editoriales de los números 8 y 9.
En éste se me menciona a mí y se menciona a mi folleto de la manera más clara, aludiendo al Kreuzzeitung, que acababa de publicar dos artículos de fondo acerca de mi conferencia. Mas tampoco aquí acierta el Volkische Zeitung, llevado sin duda de la más pura limpieza espiritual que siempre lo inspira, a dejar de mentir del modo más descarado. Poniendo entre comillas las palabras el verdadero demócrata modelo, pretende sugerir hipócritamente a sus lectores la apariencia engañosa de que es el Kreuzzeitung el que así me califica, cuando a este periódico no se le pasó jamás por las mientes emplear semejante expresión ni ninguna otra que se le parezca, limitándose a combatir del modo más enérgico mi folleto, aunque reconozca en él una gran claridad y consecuencia lógicas, elogio que puede tributarse hasta al adversario más encarnizado y que no seria tal elogio si no viviésemos en una época en que el estilo y la argumentación del Volkische Zeitung empiezan a hacer escuela.
Ahora bien, si después de aludirme tan claramente, el Volkische Zeitung, orgulloso de sus suscriptores y sus faltas de sintaxis -34.000 dice que tiene, suscriptores, se entiende, pues las faltas de sintaxis exceden con creces de esa cifra en cada trimestre-, cree incompatible con su limpieza, habernos aludido en sus editoriales a mi y a mi folleto, en el cual pongo bastante de relieve, aunque sea de pasada, la pobreza espiritual de ese periódico y el daño politico que hace, no demostrará más que una cosa: que sus procedimientos, tratándose de reflejar simples hechos, son tan hipócritamente mentirosos como sus consejos politicos. A esto, sólo podemos replicar, con el poeta:
No se atreve el infernal Plutón a intentar aquello
a que se atreve el monje desenfrenado,
lleno por eso de viejas culpas.
Que el redactor del Volkische Zeitung mande que se lo traduzcan.
F. LASSALLE
Berlin, 14 de enero de 1863.