¿Quién cuida de los líderes? - La tarea de los líderes

1 - La tarea de los líderes

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Monografía creado por Carlos Herreros. Extraido de: http://www.gestiopolis.com/canales/gerencial/articulos/69/lider1.htm
04 de Mayo de 2006
La literatura del “management” aumenta cada año, casi en progresión geométrica, y dentro de ella ocupan el primer lugar los libros ,publicaciones, cursos, seminarios y talleres dedicados a los líderes.

Se  debate si los líderes nacen o se hacen; los psicólogos evolutivos nos llevan a relacionar las características actuales de los líderes con las que tenían quienes dirigían a los primeros “homo sapiens”; si liderar es una ciencia o un arte; si ser líder es o no diferente de ser un “manager”, un directivo; sobre cuáles son o deberían ser sus características, habilidades y actitudes. Desde la mitad de los años 90 , se estudia y se elabora la “inteligencia emocional” de los líderes y se definen sus competencias esenciales en función de aquélla.

A pesar de la confusión que generan tanta información y tantos puntos de vista, parece que se está logrando un cierto consenso sobre lo que son  algunas características esenciales de los líderes:[1]

a) Gestionan e  inertizan la toxicidad que produce toda organización humana. 

No cabe duda de que en las empresas, como grupos humanos que son, las relaciones interpersonales y la incertidumbre de los entornos en los que se trabaja, generan tóxicos, situaciones de estrés, heridas psicológicas normales del trabajo, que tenemos que reconocer como inevitables; envidias, rivalidades (hace falta una buena “desintoxicación” para reconocer que nunca los rivales están dentro de la empresa, siempre están fuera), prepotencias, posiciones narcisitas, persecutorias, etc. Desde una perspectiva superficial todo estas manifestaciones pueden parecer patologías y lo son el alguna medida. Pero desde otra , pueden verse también como situaciones en las que es posible desarrollar la creatividad y la mejora de la organización. El líder que sabe gestionar esta toxicidad y la inertiza, la neutraliza, puede aprovecharla creativamente.

¿ Quién le desintoxica a él?

b) Revelan sus debilidades.

Se  muestran como son, vulnerables como cualquier ser humano. Cuando un líder muestra sus debilidades se crea una corriente de confianza y ello ayuda a que sus seguidores se sientan más a gusto, “en el mismo barco”. Si se mostraran perfectos, invulnerables, no necesitarían a nadie, sus empleados no le ayudarían. Sin embargo, hace falta mucho coraje, mucha fortaleza para mostrarse así.

¿Quién ayuda al líder para que desarrolle ese valor, esa confianza en si mismo?

c) Son sensibles, sensores, sensitivos.

Tienen la capacidad para captar e interpretar datos no numéricos (por supuesto los numéricos también), poco cuantitativos y muy cualitativos; leen claves y pistas y sentimientos no expresados. Pueden valorar si las relaciones interpersonales funcionan o no. Detectan información sutil y los silencios. Pero ser un sensor también puede crear problemas. Entre ellos el de “proyectar” sus pensamientos y, con ello, la posibilidad de distorsionar la verdad. Por poner un ejemplo un poco tosco,  un empleado ve que su jefe está distraido y puede interpretar que su superior no le tiene en cuenta porque  va a despedirle. Es necesario que lo percibido a través de los sensores se encuadre en la realidad.

¿Quién ayuda al líder a validar sus percepciones?

d)  Practican una empatía adulta.

Desgraciadamente, en muchos seminarios actuales se propugna una especie de empatía infantil en la que hay que “comprender” y “preocuparse” por los demás. Los líderes auténticos no necesitan que se les hable así. Saben de sobra que tienen que preocuparse por sus empleados. Quizá se confunde empatía con simpatía. Ser empático no significa estar de acuerdo sino más bien entender lo que se dice desde donde se dice: ”Entiendo lo que dices y desde qué posición o supuestos lo haces”. La empatía adulta consiste en dar a las personas lo que necesitan, no lo que quieren. Cuando se practica, se tienen en cuenta a la vez tanto las necesidades personales y grupales como la tarea que la empresa tiene que cumplir. No es fácil atender los dos aspectos, sobre todo en momentos de dificultades de la empresa. Quienes practican una empatía adulta son quienes defienden algo valioso y las personas que actúan así seguramente se muestran mucho más como son y lo que defienden. No sólo comunicarán autenticidad sino que mostrarán que están haciendo mucho más que simplemente desempeñar un papel, un “rol”.

¿Quién es empáticamente adulto con el líder, a la vez comprensivo y exigente?¿Quién le dirá que él y su función son  importantes, que le comprende y que entiende la necesidad de atender a la tarea empresarial y a las personas que lidera?

e) Se atreven a ser diferentes.
   
Capitalizan y se apoyan en lo que tienen de diferentes. Aunque, como ya hemos indicado anteriormente, revelan sus vulnerabilidades, a la vez han de mostrarse  y actuar de forma diferente a la de los demás, a la de sus seguidores. Es una forma de que estos últimos sean conscientes de que el líder, aunque es un ser humano como ellos, tiene un papel insustituible en la organización. Utilizan su distanciamiento para motivar a otros para que mejoren sus desempeños. No es que sean maquiavélicos sino que instintivamente reconocen que los seguidores se esforzarán más si su líder aparece un poco distante. El peligro es que la diferenciación se extreme y que se pierda el contacto porque si se distancian en demasía perderán su capacidad  sensora.

¿Quién trabajará con el líder acerca del distanciamiento correcto, para mostrarse diferente pero no totalmente alejado?¿A quién recurrirá el líder para compartir la soledad y el frío que se siente cuando se es diferente o cuando se establecen distancias? 

f) Entienden la complejidad de los procesos estratégicos.

En los procesos estratégicos, que son procesos de cambio, podemos encontrarnos con grupos empresariales que, por una parte, odian al mercado que, según la elaboración de la empresa, ha preferido productos o servicios de otros competidores a los nuestros. Al tiempo, se dan cuenta de que tienen que cambiar pero les cuesta porque siempre es doloroso hacer el duelo de lo que se está yendo. Lo peor es la melancolía que enmascara con sentimientos de culpa el odio que tenemos por lo que se nos muere. Además, lo que se nos muere es “por culpa de los otros”, del mercado pero también de los miembros de la organización que no han sabido preservar el producto/servicio.

Si entendemos las empresas como chimeneas funcionales estamos facilitando la escisión: ellos son los malos, nosotros los buenos. La burocracia e incluso distintos procedimientos de medición como por ejemplo, algún modelo de contabilidad de costes, son herramientas que confirman esa fantasía de escisión. Otra manifestación de este fenómeno es la afirmación de que “a nosotros nos corresponde pensar y a ellos  trabajar”. Habría que recordar que los líderes necesitan seguidores y los seguidores líderes.

Desde el punto de vista estratégico, creo que la ansiedad de los directivos podría entenderse como un sistema de alarma, una anticipación de la complejidad que se cierne sobre la empresa.

Una de las características de las nuevas organizaciones es su énfasis en que el “cliente es el rey”. Toda la empresa se fundamenta en dar el mejor servicio al cliente. Incluso algunas empresas se organizan internamente desde la perspectiva de clientes y de proveedores internos, sustituyendo esta metáfora por la organización jerárquica. Se concibe la supervivencia únicamente como la atención al cliente, de sus necesidades y demandas, de manera más rápida y mejor. Recientemente una gran empresa organizó un seminario con el equipo de ventas y pasó la películla “Lo que queda del día” como un ejemplo de la total subordinación de las necesidades, de la atención a los deseos de los que servimos, reconociendo toda la autoridad en sus necesidades. Lo que quedaba del día, o de la vida, era una persona deprimida, desconectada, que sólo podía vivir en función de otro.

¿Quién ayuda a líder a entender que la amenaza del mercado no puede ser entendida como incompetencia o incapacidad?¿Qué es inevitable que sienta ansiedad ante los procesos estratégicos tan complejos?

g)  El líder puede ser narcisista pero no es “El Mago de Oz”. 

Dorothy  estaba en tierra extraña y quería volver a casa. La Buena Hada del Norte le aconsejó que visitara al todopoderoso Mago de Oz quien seguramente podría ayudarla a volver a Kansas. Cuando iba de camino para visitar al Mago, fue reuniéndose con tres compañeros que también necesitaban apoyo del gran Oz: el Espantapájaros, el Hombre de Hojalata y el León. Después de muchas aventuras, los cuatro fueron recibidos en audiencia por el Mago que, luciendo plumas de fuego y  hablando con  voz tronante, les asustó  y, en lugar de ayudarles, les ordenó que mataran a la Bruja Mala del Oeste. Les prometió ayuda  cuando  le sirvieran en bandeja el palo de la escoba voladora de la Bruja. Contra todo pronóstico, los tres compañeros y Dorothy la consiguieron. Ésta se enfureció cuando de regreso a la Ciudad Esmeralda el Mago se retractó e incumplió su promesa. Rugió el León para asustar al Mago y el rugido afectó mucho más a Toto, el perro de Dorothy que, aterrado, saltó a través de unas bambalinas que al caerse dejaron  al descubierto a un hombrecito que estaba detrás y que manejaba unos hilos que pendían de  palancas.

Con incredulidad le preguntaron: ”¿Quién eres?”. ”Soy Oz el Grande y Terrible -contestó con voz temblorosa- pero, por favor, no me hagáis daño y haré cualquier cosa que me pìdáis”. Dorothy y sus amigos están estupefactos puesto que le imaginaban como la Gran Cabeza, una Bestia espantosa, una Bola de Fuego. ”No, estáis equivocados -dijo el hombrecito con voz mansa- he estado fingiendo; sólo soy un hombre normal”. Y así nuestros amigos se dan cuenta de que el hombrecito era ventrílocuo y que ello le permitía usar la voz para  utilizarla como un trueno.

Este momento de conversión personal -cuando una persona sale de detrás de las bambalinas de la ilusión, cuando desaparecen los signos de poder (en este caso motivado nada menos que por un perro que arquetípicamente simboliza la intuición), y cuando se descubre a un hombre normal- quizá constituya a la vez el sueño y la pesadilla de los líderes. Sueño porque están deseando “salir del armario” en el que ellos mismos y quizá otros les han colocado. El armario de la omnipotencia, de la invulnerabilidad, de la omnisciencia.

Un reciente artículo publicado por Harvard Business Review se titula: “Los líderes narcisistas. Sus increíbles pros y sus inevitables cons”, escrito por Michael Maccoby. Michael es un antropólogo y psicoanalista con su propia consultora en Washington. Defiende Maccoby un narcisismo  necesario cuando es “normal” y destructivo cuando es patológico. A los que están en la normalidad , los llama narcisistas productivos porque son estrategas creativos y son capaces de ver los grandes diseños y darle significados a los arriesgados retos de cambiar el mundo.

El peligro es que, por carecer de un auto-conocimiento y de anclajes limitadores, los narcisistas se convierten en soñadores irreales. Alimentan grandes proyectos y tienen la fantasía de que sólo los enemigos o las circunstancias pueden bloquear su éxito.

Puesto que la mayoría de las empresas están gobernadas por narcisistas, una de las tareas de esas organizaciones consiste en prevenir la auto-destrucción de sus líderes o la de la compañía. Necesitan que sus colegas e incluso terapeutas que les permitan liberarse de sus limitaciones.

Entre sus fortalezas Maccoby destaca la gran visión. La visión es más necesaria que nunca en la dirección de las empresas; la otra es la capacidad que tienen para atraer a muchos seguidores. Esto nos lleva al liderazgo carismático que a mi me parece que sirve muy poco al desarrollo de las personas y de los grupos empresariales, porque el líder de estas características estimula tanto la cercanía, la aproximación de los demás como el aislamiento. Un líder verdadero, desde su rol, tiene que gestionar estas distancias.

Entre sus debilidades destaca nuestro autor que son muy sensibles a la crítica ante lo cual se acorazan frente a sus emociones. El otro punto débil es que son muy malos oyentes, quizá porque tienen miedo a ser o sentirse atacados. Carecen de empatía; no les gusta ser asesorados.

¿Quién ayudará al lider a entender que necesita una cierta dosis de narcisismo, siempre que los proyectos que alimenta sean compartidos con el resto de la organización , y que un exceso de narcisismo puede ser extremadamente nocivo?

h) El líder conoce y gestiona para sí y para los demás la inteligencia emocional.

Quizá la palabra jerarquía tiene mala prensa porque la asociamos con ideas de control y de supresión. Sin embargo, la jerarquía es necesaria...... , también para facilitar la delegación. Delegación y “apoderamiento” de las que se habla mucho y se practica poco porque, en el fondo, con la delegación el líder es más dependiente de los seguidores y más vulnerable a los errores de éstos.

Pero cuando los líderes no reconocen e integran su  vulnerabilidad transfieren el centro de su atención del objeto peligroso que genera los riesgos que experimentan- el entorno competitivo, la incertidumbre estratégica de la empresa- a las personas que creen que pueden controlar, influenciar. Sustituyen las personas que cree que puede controlar por la tecnología y el mercado que no pueden controlar.

¿Hasta qué punto se puede controlar de verdad?¿Cuándo hablamos de controlar o de ser controlados, es cierto?.¿O se trata de controles superficiales de cumplimiento o de sometimiento, digamos racionales o espoleados por el miedo? ¿Desde el punto de vista psicológico quien es controlado así pierde eficacia, es menos productivo?. ¿Puede ser pasivo en lugar de activo?.¿Cuál es, si existe, la psicología de la pasividad en el trabajo?.

Todos sentimos ambigüedad ante la autoridad y generalmente procede  de la relación que hemos tenido  durante nuestra infancia con  figuras de autoridad, sobre todo los padres. ¿Cómo se evoluciona –si es que podemos- desde el resentimiento hacia la gratitud cuando quienes nos dirigen evocan esas figuras infantiles? Sabemos el impacto que han tenido y están teniendo los libros de Goleman sobre la inteligencia emocional. Este autor ha realizado un estudio de competencias en 188 empresas, la mayoría de ellas multinacionales e incluso globales. Agrupó estas competencias en tres categorias: habilidades técnicas; habilidades cognitivas como capacidad de razonamiento analítico; y  competencias emocionales tales como la habilidad de trabajar con otros y la eficacia para liderar los cambios. Su estudio demuestra una alta correlación entre estas últimas y el éxito de las empresas que dirigen.

Goleman cita la auto-consciencia, la capacidad de entender y trabajar con las emociones; la autoregulación ,capacidad para controlar y redirigir impulsos y estados de ánimo; motivación, empatía y habilidades sociales.

¿Puede el líder  aprender todo esto?¿Cómo desarrollar lo emocional? ¿Dónde?¿Con quién?. Desde luego, no en seminarios que en tres días “nos cambian para siempre”.

Ni mucho menos pretendemos haber abarcado todas las competencias, todas las habilidades, todas las expectativas que se esperan de y deben tener  los líderes. Sin embargo, sí las meta-competencias, aquéllas de las que puede emanar un amplio abanico de competencias necesarias en circunstancias y empresas determinadas. Porque, a fin de cuentas, el liderazgo como arte y ciencia debe ser situacional: adaptado a las circunstancias.



[1] .Ver “Why should anyone be led by you?”.Robert Goffee y Gareth Jones. Harvard Business Review Septiembre-Octubre 2000
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46 opiniones

Los felicitos.

Si me puede enviar a mi coreo este curso tan produtivo se lo agradesco y sigan trabajado cada dia mas dios los vendiga a todo el equipo el curso manifico.
¿quien cuida de los líderes?.

Muy interesante, necesario hasta para aplicarlo en cada uno de nuestros hogares.
Quien cuida de los lideres?.

Es una excelente monografía. Muy util para las personas que diregen equipos de trabajo y que pueden estar expuestas a la soledad del lider.
Quién cuida de los líderes?.

Excelente material y actualizado, me ayuda mucho en el desarrollo de mis actividades personales y profesionales.
Muy bueno, recomendado.

Es una obra que resuelve muy bien las cualidades que hay que resumir de una personalidad compleja.
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Autor y licencia de '¿Quién cuida de los líderes?'


Monografía de Carlos Herreros. Extraido de: http://www.gestiopolis.com/canales/gerencial/articulos/69/lider1.htm CopyLeft
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