Linux ha cambiado mucho, sobre todo en los tres últimos años. Hasta la versión 7.2 de Mandrake, que salió al público a mediados del 2000, Linux o más precisamente, sus escritorios principales, KDE y Gnome, carecieron de un desarrollo gráfico que fuera al mismo ritmo que su desarrollo técnico. No todo era culpa de los escritorios; un aspecto fundamental del ambiente gráfico, el desplegado de las fuentes, lo realiza el Xserver, y su implementación no era la mejor.
Todo eso cambió al inicio del 2001, con el nuevo KDE y las mejoras al Xserver. Note que estoy hablando del 2001, de esto hace cuatro años. Actualmente Linux posee uno de los entornos gráficos más atractivos de la industria (más atractivo que el de Windows y sólo superado por el MacOSX de Apple). El ambiente gráfico de Linux es también, y por mucho, el más flexible y personalizable. Con frecuencia diseño páginas usando CSS y es una sorpresa para mí ver que en Windows las fuentes pierden definición, mientras en Linux se ven nítidas.
Pero todo tiene un precio; Linux se dio a conocer en 1994 como el SO más rápido del mundo, lo que era cierto. Esa rapidez, lógicamente, se ha perdido con los escritorios corporativos. No obstante, aún existen los hacker's desktops como Windowmaker, Fluxbox o FVWM, que son entornos funcionales y visualmente atractivos.