2 - Marco ideológico

Monografía creado por Pablo Mora. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero20/guerrero.html
08 de Septiembre de 2006

Con una rara erudición personal, inmerso en la historia o circunstancia, incurre en el campo de la poesía, y gracias a su acendrado compromiso social, en cuanto marxista consumado, opta por la poesía comprometida, entendida ésta como "una literatura que, sobre su finalidad característica, persigue otra: la de tocar, muy de cerca, la sensibilidad popular".6

En cuanto fundador de la Cueva Pictolírica, contribuye a renovar los cuadros culturales de su región, dentro de un movimiento que se caracterizó por la confrontación, la divulgación cultural y la producción literaria y pictórica. Así en los años sesenta da a conocer su obra poética a través del Diario El Centinela, donde semanalmente, junto con sus compañeros de vida literaria, recogía la cosecha de su creación artística.

Para la época en que aparece Rafael Guerrero, se encontraba en pleno estallido la revolución cubana y la experiencia guerrillera en Venezuela estaba en total apogeo. Se cernía sobre Venezuela una esperanza revolucionaria. La poesía se pudo al servicio de la revolución, aparentemente en cierne. La littérature engagée, comprometida, el compromiso pregonado por Sartre para la literatura, fue el credo, la divisa de Guerrero. Sabía perfectamente que para Sartre "la palabra escritor no vale tanto como artista creador, sino como 'soldado', como combatiente. En este sentido, lo que produce su pluma no es obra artística, sino arma de lucha con el valor de un mensaje y aspiración de convertirse en rectora de su tiempo".7

Una de las características de la obra de Rafael Guerrero fue su honda y responsable laboriosidad en la tarea creadora. Revisaba y revisaba incansablemente sus versos, sus composiciones, por el sólo temor de que estuviera repitiendo alguna idea ajena, proveniente de sus múltiples lecturas. Al máximo trituraba y trituraba sus versos, hasta hacerlos verdaderamente suyos, originales. Sabía que lo que dejara de escribir, otros mañana lo complementarían; así como él pudiera estar completando lo que otros dejaron ayer, dentro de un verdadero provisionalismo poético, relevo, colectivo creador o como no cesaría de llamarlo atinadamente Gabriel Celaya: Poesía, Sociedad Anónima.

Poeta de profundas convicciones políticas y humanísticas, con verdadero espacio o marco ideológico, convirtióse, sin proponérselo, en un auténtico maestro para quienes recorrieron en su compañía un trayecto fundamental de su existencia, al amparo de la vieja Cueva Pictolírica, dentro de múltiples afinidades electivas, influencias compartidas, rechazadas o asimiladas.

Cuando él dice:

Canto al acero del fusil

Materia ciclópea del arado.

Al metal de azuladas resonancias proletarias,

constructor de cohetes y tractores

para defender el mundo conquistado.

...Al metal de azuladas resonancias proletarias,

con timbre de sudor y de combate.

lo hace con plena conciencia de estar cantándole al arma fecunda de la revolución.

Refiriéndose a uno de sus compañeros de ruta, aclara, clarifica:

Aquí estamos

con tus palabras y las nuestras

Palabras que tienen filo de navajas

Aceros

para cortar la maleza de la tierra

Como tractores

para cavar

muy hondo

Hondamente

la tierra

en busca de su frescura

que haga germinar

la semilla del hombre

En estos versos vuelve reiteradamente a la causa y razón de la revolución, que veía radicarse en Venezuela. A diario buscaba la fuerza que hiciera germinar la verdadera semilla del hombre nuevo, entre los suyos.

En su breve obra poética, Rafael Guerrero tuvo ocasión de incursionar en la doliente vida de su comunidad inmediata, incorporándose al análisis del entorno social que lo circundaba, de una manera responsable. Bastaría recordar su poema Frontera, donde recoge las peripecias de su dolida tierra, la frontera occidental venezolana, donde rebota alegre la pobreza. Por cierto que antes de que optara, en 1969, por poner término a su vida, acribillado por su tiempo y sus circunstancias, tenía proyectado recorrer, con sus amigos, las aldeas y caseríos vecinos, en busca de vivencias para configurar un ensayo poético, que hablara de las contingencias, penurias, vicisitudes de los habitantes de Los Andes. Lo que delata claramente su afán por consubstanciarse con lo concreto, con la vivencia concreta que apuntalara su creación.

Si bien tenemos referencia, a través del testimonio del catedrático Horacio Cárdenas, de que ya para la década del cuarenta en San Cristóbal, en el Táchira - la jurisdicción natural de Guerrero - figuras como la de César Vallejo fueron reconocidas en el medio; no es menos cierto que fue sólo a través de la llegada de la Cueva Pictolírica, en la década del sesenta, cuando se le rinde homenaje a tan extraordinario peruano, al tiempo que se estudia la más reciente poesía latinoamericana de entonces. Testimonio de ello es la Página Literaria dedicada a Vallejo, bajo el nombre de INTENTO A VALLEJO, del jueves 15 de abril de 1965, en el Diario El Centinela, cuyo nombre coincidía con uno de los poemas antológicos con que Rafael Guerrero abría fuegos, en ese homenaje.

Haciendo honor a la verdad, transcribimos el párrafo en el que Horacio Cárdenas refiérese a su encuentro con Vallejo.

En esa época (1939 - 1943) se publicaban en San Cristóbal, en algunas páginas literarias, poemas de corte modernista, muy influidos por los versos millonarios de palabras y colores de Rubén Darío y Guillermo Valencia; abandonar tanta tristeza y nostalgia de doncellas y palacios exóticos, buscar de manera radical, en cambio, las vivencias del hombre de nuestra tierra, fueron entre otras las metas que exigíamos a los noveles poetas de nuestra generación. En muchas tertulias improvisadas en la Plaza Bolívar asediábamos con nuestros argumentos a muchos buenos y viejos amigos que profesaban una casi idolatría por los versos de Guillermo Valencia. En esos días cayó en nuestras manos el libro "Los Heraldos Negros" de César Vallejo y la poesía de ese peruano con su carga de angustias, con su radical soledad y estupor ante la vida y el cosmos, nos sacudió profundamente. Escuchábamos en sus palabras un grito atormentado que intentaba expresar de manera universal la esencia del hombre indoamericano. Con su desmirriada y taciturna persona, con su costal de huesos y nostalgias de sus serranías peruanas, con su voz mestiza que intentaba rebelarse ante las injusticias de la sociedad, Vallejo significó el descubrimiento de un auténtico poeta de la tierra de América".8

Lamentablemente, esa angustia por la desgarradura del hombre latinoamericano y su tristumbre cotidiana, esa pasión por expresar nuestra esencia y por rebelarse ante tanta injusticia junta, en la provincia de marras, hubo de esperar más de dos décadas (1965) para que la voz de un cantor auténtico, Rafael Guerrero, las hiciera presentes, vivas, desgarradoras.

Pruebas de ello son su CANTO AL ACERO, su ODA A USA, sus poemas FRONTERA o INTENTO A VALLEJO, que anexamos en respectiva antología, donde aparecen de cuerpo entero las injusticias de nuestras patrias, el descalabro de nuestras angustias y la encarnación de una revolución que todavía aguarda en el camino.

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