



Un dirigente empresarial que no sienta que la tierra se mueve bajo sus pies, está viviendo en el pasado y no está preparado para el futuro. Actualmente estamos experimentando diferencias dinámicas en todos los aspectos de la empresa comercial, diferencias que afectan la permanencia de nuestras empresas y nuestras posiciones dentro de ellas. A medida que pasa el tiempo, estas diferencias aumentan en frecuencia e intensidad hasta obtener proporciones casi sísmicas. La evidencia del cambio en el sector comercial nos rodea a cada uno de nosotros, independientemente de nuestra industria o del papel que jugamos en ella. Vemos cambios tecnológicos impresionantes que han ocurrido gracias a las microfichas, el rayo láser, la ingeniería genética y la industrialización del espacio. Los cambios sociales abundan, incluyendo la disolución del núcleo familiar, los papeles cambiantes que está jugando la mujer, el envejecimiento de la población en los países centrales, la revolución de la buena salud y la descentralización de las instituciones. En la faz productiva nuevos procesos y bienes han surgido, y en el caso de éstos últimos sujetos a ciclos de vidas cada vez más acelerados.
Analizar y adoptar decisiones en función de paradigmas o conceptos que no corresponden a las nuevas necesidades del mercado, a las nuevas maneras de procesar los bienes y servicios, que no concuerdan con las actuales necesidades de los consumidores en cuanto a valor agregado, que no permiten tomar eficaces decisiones en materia económica y financiera, es administrar erróneamente la empresa. Para ello los directivos no sólo deben readaptar sus conceptos, sino que deben revisar éstos de forma continua para no sólo estar al día con los paradigmas, sino además adoptar actitudes proactivas que le permitan generar las nuevas reglas que dominarán al mercado.
Los técnicos, profesionales, directivos y líderes, no sólo deben poseer el más actualizado y profundo conocimiento técnico, sino además poseer conocimientos que marquen la diferencia con sus rivales y competidores. Deberán adquirir conocimientos en materia de Programación Neurolingüística, Pensamiento Lateral, Creatividad, Imaginización, Innovación, Pensamiento Sistémico, Administración Quántica, Inteligencia Emocional, e Intuición. Los que piensen que en el siglo XXI puede administrarse usando sólo un lado del cerebro están desperdiciando el gran potencial diferenciador del lado derecho del cerebro. Los japoneses al desperdicio lo llaman muda, cabría preguntarse que tanto desperdicia Usted y su empresa las capacidades intuitivas, creativas, imaginativas e innovadoras, y que tanto se preocupa en desarrollarlas y darles cabida en sus planes y estrategias de negocios.
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