Redes virtuales y mutaciones comunicacionales - Por una conciencia planetaria
Las formas dialógisticas que interrumpen en el ciberespacio comienzan a poner en jaque la remitente metáfora del Big Brother, que por décadas dominó la teoria crítica en el campo de la comunicación. Los medios de comunicación siempre encarnaron - y aún encarnan - aquella siniestra figura dado su poder casi absoluto de privilegiar las informaciones que juzga relevantes. La supremacia de los medios tradicionales persiste y probablemente persistirá aunque no haya como negar que inquietudes sociales y resistencias a la lógica dominante se propagan por la Internet sin ingerencia de gobiernos y corporaciones empresariales o militares.
El modelo comunicativo de la Internet contribuye a reducir la dependencia de los canales tradicionales de comunicación con su crónica desconfianza de los movimientos comunitarios. El mosaico de la Web refuerza así los campos de resistencia a la concentración de los medios permitiendo que ideas humanistas se expresen en el perímetro del espacio político desterritorializado.
Manuel Castells subraya la importancia estratégica de “utilizar el enorme potencial de la Internet por ejemplo para revivir la democracia no en cuanto substitución de la democracia representativa por medio del voto y sí para organizar grupos de conversación, plebiscitos indicativos y consultas sobre distintos temas diseminando informaciones en la sociedad.”17 Significa realzar la sociedad civil como espacio político por excelencia haciéndola resurgir del declinio impuesto por la hegemonía neoliberal.
El cuadro de expectativas y esperanzas aquí delineado no debe entretanto alimentar ilusiones. En primer lugar porque necesitamos madurar proposiciones de comunicación electrónica y conciliarlas con demandas del público blanco. En segundo lugar porque nos deparamos con un fenómeno al mismo tiempo hiperveloz (debido a la expansión de la tecnología) y lento (por causa de los hábitos culturales y políticos no siempre fáciles de actualizar). En tercer lugar porque los usos y apropiaciones de la Web son diferenciados, no forman un todo coheso y armónico por más que redes y colectivos virtuales fortalezcan afinidades.
No se trata por consiguiente de transformar la Internet en fuente de todas las virtudes. Mucho menos de soñar con un Eldorado digital habilitado a suplantar el poderio de los grandes medios de comunicación. Seria tontería subestimar el predominio de las corporaciones multimedias en el actual escenario de transnacionalización y oligopolización de las industrias de información y entretenimiento.
Al resaltar la consolidación de la Internet queremos llamar la atención para las potencialidades que se entreabren en el ambito virtual fundadas en prácticas interctivas y no submetidas a los mecanismos de selección de los medios de comunicación. Rapidez, disponibilidad ininterrumpida y descentralizada, estímulo a la libertad de creación, nuevos recorridos de lectura por los hipertextos, espacios cooperativos en grupos de discusión, correo electrónico y salas de conversación en tiempo real, accesos directos, contenidos on line ilimitados - estos son algunas diferencias que caracterizan la pragmática de expresión y difusión de la Web. Como resalta Naomi Klein, en la red las movilizaciones ocurren sin burocracia y con una hierarquía minima, por medio de una cultura de cambio de informaciones constante, interactivo y sin mayor complejidad operacional, que ayuda a reforzar los vínculos entre los movimientos sociales contra-hegemónicos.18
Hay mucho que hacer para universalizar las conexiones y los usos sociales de la Web. Es urgente movilizar la sociedad civil mundial en formación para la necesidad de establecer políticas públicas que contengan la onda de mercantilización desenfrenada que alcanza la Internet. No será nada fácil teniendo en cuenta: a) el poderío de los conglomerados que explotan la economia digital y sus fortísimos lobbies; b) la hegemonia del discurso neoliberal que implica como contrapartida no declarada la sistemática deslegitimación ideológica de formulaciones alternativas o contestatarias, a la supremacia del mercado en la regulamentación de la vida contemporanea; c) la dificultad de establecer marcos reguladores democráticos en un medio fluido y multifacético como la Web.
Otro gran desafio es tornar determinados websites más conocidos de los internautas lo que implica expandir alianzas y intercambios; divulgar intensivamente las páginas junto a sectores de la sociedad tanto por medios convencionales como por boletines y eventos electrónicos; realizar conferencias y seminarios sobre estratégias comunicacionales para la Internet; y aprimorar los programas de busca y los árboles de links para simplificar la localización de las informaciones deseadas.
Además de una mayor percepción pública de las páginas por lo menos tres desafíos tendrán que ser enfrentados: 1) la definición de estrategias de comunicación que aprovechen las vertientes creativas y interactivas de las tecnologías multimedias; 2) el aumento substancial del número de usuarios lo que depende de la superación de travas económico-financieras (costes de ordenadores, modems, líneas telefónicas, proveedores de acceso); 3) una mejor formación para internautas y activistas con simplificación de los procedimientos informáticos, cursos y entrenamientos.
Esto es que las competencias humanas permanecen esenciales en una era de acelerado progreso técnico. En este sentido no hay porque discordar de Dominique Wolton - un crítico de la comunicación electrónica - cuando muestra la importancia de intermediarios cualificados para instruir y capacitar la navegación por los inmensos continentes de saberes, datos y conocimientos de la Web.19 Pensar lo contrario seria admitir ingenuamente que el ambiente high tech se sustenta por automatismos o fascinios. El aluvión informacional de la Internet no subsiste sin el discernimiento crítico de la inteligencia humana que lo concibió y no cesa de renovarlo.
La diferencia de la Internet consiste en vincular libremente principios, deseos y pleitos en una escala nunca antes soñada. La arena virtual se insinua pues como ámbito de representación para que contrapoderes cívicos germinen en la dirección apuntada por Félix Guattari:
“Necesitamos fomentar con éxito una nueva conciencia planetaria que se apoye en nuestra capacidad colectiva para la creación de sistemas de valores que escapen a los presupuestos morales, psicológicos y sociales del capitalismo los cuales se centran apenas en el beneficio económico. La alegria de vivir, la solidaridad y la compasión por los otros son sentimientos en vias de extinción y que deben ser protegidos, reavivados y impulsados en nuevas direcciones. Los valores éticos no nacen de imperativos ni de códigos transcendentales. Exigen una participación existencial basada en una inmanencia que se debe reconquistar continuamente.”20 Sin ignorar los obstáculos que se interponen, pienso que la Internet tiende a afirmarse como uno de los principales medios para la construcción de una cultura de solidaridad social basada en una ética de reciprocidades entre los sujetos comunicantes. Digo uno de los principales medios para reiterar que no entiendo el ciberespacio como una esfera disociada de los embates sociales concretos. ¿Cómo pensar en transformaciones radicales sin referencias objetivas a las tradiciones sociales?
Vuelvo a decir que percibo una relación de confluencia, de incremento y de sinergia entre lo concreto y lo virtual resultante por un lado de la progresiva hibridación tecnológica y por otro del sumatorio de posibilidades que ninguna de las partes aisladamente alcanzaria. Juzgo perfectamente viable combinar los instrumentos de acción políticocultural que ambos ofrecen sin perder de vista que es en el territorio físico, socialmente reconocido y vivenciado, que se teje el imaginario del futuro.
|
Opiniona sobre 'Redes virtuales y mutaciones comunicacionales - Por una conciencia planetaria' (2)
Opina sobre este monografía |
