A tu amigo gánale un juego, y vuelve luego El refranero no tiene, en general, muy buena opinión de la amistad. Abundan los refranes que ponen de manifiesto el interés que conduce a hacer amigos, algunos de forma bastante explícita: Amistad por interés, no dura porque no lo es; Mientras los olivos tengan frutos, serán sus amigos los estorninos. Tampoco se muestra favorable a las reconciliaciones: Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado; Amigo reconciliado, enemigo doblado; Ni de amigo reconciliado ni de manjar dos veces guisado; Doblada es la maldad que sucede a la amistad; Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo Hay amistades pasajeras como las que se derivan de ciertas circunstancias: Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen; Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres; Amigo del buen tiempo mudase con el viento; Amistad de juerga no dura nada. Ya el Marqués de Santillana hablaba de la conveniencia, si se querían mantener las amistades, de dejar los asuntos monetarios fuera: Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora; o aquel que dice: Entre dos amigos, un notario y dos testigos. Y más modernamente: Si hay trato, amigos pueden pueden ser el perro y el gato; Con quien tengas trato no tengas contrato; Al guardar el trigo, no quiero parientes ni amigos; Cuanto más amigos más cuentas; Amigo serás pero a comer a tu casa; aunque por otro lado también expone el refranero la necesidad de que los amigos se ayuden monetariamente. Además el refranero, en general, es claro a la hora de compartir con los amigos las cosas importantes: Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo; Cuando te vayas a casar, manda a los amigos a otro lugar . Encontrar un buen amigo es tarea harto difícil: Amigo leal y franco, mirlo blanco; Amigo sincero: de cien uno mero; Buenos amigos y buenos abriles, uno entre miles. Al amigo con su vicio Habla de la necesidad de comprender al amigo y entenderlo en sus necesidades. En esta familia también podríamos meter aquel que aconseja: A los amigos, el culo; a los enemigos, por el culo; y a los indiferentes, la legislación vigente. Al amigo y al caballo no apretallo ¿Por qué se pierden los amigos? Podríamos hablar del abuso tanto en sentido estricto como del abuso de confianza: Por un mal chiste, un buen amigo perdiste; Quien da consejo no pedido, pierde el consejo y el amigo. Al guardar el trigo, no quiero parientes ni amigos En tiempo de cosecha es bastante usual que parientes y amigos se acerquen a sacar provecho. A señalar los refranes que a este respecto mencionan las buenas cosechas de higos: Años de higos, años de amigos; o el refrán italiano: In tempo de' fichi non si hanno amici. Por otro lado tampoco debemos olvidar dentro de los refranes por interés aquel que dice: Mientras los olivos tengan frutos, serán sus amigos los estorninos. Al marido, amarle como amigo, y tenerle como enemigo Entre los amigos «especiales» se encuentra el propio cónyuge y sin lugar a dudas el perro: Amigo y de fiel empeño; es el perro... con su dueño. Hay amistades particulares, ciertamente: Contigo no quiero tratos pero con tu hermano sí, que me paso buenos ratos, o como esta otra: Buen amigo es el gato cuando no araña. Y no falta la enseñanza evangélica: Quien viene a su enemigo, de Dios es amigo. Amigo beneficiado, enemigo declarado Podríamos situar este refrán a caballo entre los que hablan de la amistad por interés y el resentimiento que produce en los hombres el recibir ciertos beneficios. Habla de una reacción en contra de lo esperado, pero que sin duda se basa en la observación directa de la realidad. Amigo de uno, y enemigo de ninguno Aconseja el refranero escoger bien a los amigos: Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo; Amigos y libros, pocos y buenos; Amistad de boquilla, no vale una cerilla; No busques por amigo al rico ni al noble, sino al bueno, aunque sea pobre; El que a buen arbol se arrima, buena sombra le cobija. También aconseja sobre los enemigos y rivales desde la Edad Media como atestigua este refrán recogido por el Marqués de Santillana: Dios me dé contienda con quien me entienda. Amigo viejo, tocino y vino añejo No cabe duda de que las amistades deben durar y a ser posibles buscarlas con cierta edad: Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos; No hay mejor espejo que el amigo viejo. Amigos que no prestan y cuchillos que no cortan, aunque se pierdan no importan. Este conocido y mencionado refrán puede ser muy bien la puerta para recoger toda una serie de ellos en los que se deja bien claro que los amigos están para las ocasiones y sin duda para las monetarias: Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya; Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro; En bien cortar y en vino echar, bien veo quién me quiere bien y quién me quiere mal; Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas. Amistades que son ciertas, mantienen las puertas abiertas. Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser Promueve la amistad entre iguales. Compárese con su equivalente italiano: Amicizia di grand'uomo e vino di fiasco, la mattina è buono e la sera è guasto. Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen Curioso contrarrefrán que aconseja sobre lo dado que se es a hacer amistades poco duraderas en ambientes donde corre el vino. Desdichas y caminos hacen amigos Las circunstancias adversas son un buen escenario para hacer amistades. En italiano tenemos L'amicizia si fanno in prigione. Por otro lado, los viejes son un buen lugar para reforzar y probar amistades y de ello se hace eco el refranero: En chica casa y en largo camino se conoce al amigo; En largos caminos, se conocen los amigos; En luengo camino y en cama angosta se conocen los amigos; aunque también pueden perderse: Si quieres ver a tu amigo caminar, párate a mear. En prisión y enfermedad, se conoce la amistad Conocido refrán que habla de las ocasiones en las que verdaderamente se conoce a los amigos: Amistad fuerte, llega más allá de la muerte; El que tiene un amigo tiene un tesoro. En el peligro se conoce al amigo. Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca Por aquello de que el que tiene un amigo tiene un tesoro la amistad se valora en mucho, aunque también se lamenta de la falta de ella: El que de amigos carece es porque no los merece. Y tanto se valora la amistad que en general se prefiere a los propios lazos de sangre: La amistad hace lo que la sangre no hace; La vecindad es fuente de amistad; Más vale buen amigo que pariente ni primo; No hay mejor pariente que el amigo presente. Aunque todo el mundo sabe que Más vale estar solo que mal acompañado. Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija Refrán antiguo que presenta un problema gramatical pues debería ir precedido de la preposición «A» que marca el complemento directo. No faltan variantes modernas en ese sentido que se la incluyen, tanto en esta versión como en la otra: A quien [el/al que] a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija. La versión más antigua que se conoce es la de El caballero Zifar [1] (s. XIV) que presenta una redacción distinta, aunque también carente de preposición: quien buen árbol se allega, buena sombra le cubre [JCO98]. En el acto VIII de La Celestina (s. XV) en un parlamento entre Sempronio y Pármeno en el que abundan los refranes, aparece aunque incompleto, en la forma en la que nos ha llegado; el hecho de que no se mencione completamente da cuenta de que para entonces ya debía ser ampliamente conocido: «Pármeno Verás qué tan continuo, que ayer lo pensé: ya la tengo por mía.
Sempronio ¡ La vieja anda por ay!
Párm. ¿ En qué lo vees?< br /> Semp. Que ella me hauía dicho que te quería mucho y que te la haría hauer. Dichoso fuiste: no hiziste sino llegar y recabdar. Por esto dizen, más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga. Pero tal padrino touiste.
Párm. Di madrina, que es más cierto. Así que, quien a buen árbol se arrima. . . Tarde fuy; pero temprano recabdé. ¡O hermano! ? Qué te contaría de sus gracias de aquella muger, de su habla y hermosura de cuerpo? Pero quede para más oportunidad.» En cuanto a su sentido es claro, el que sabe rodearse de buenas compañías obtiene buenos resultados. Es uno de los refranes modernamente más deformados con variantes chuscas entre las que cabría mencionar: El que a buen arbol se arrima, es porque esta lloviendo; al que buen arbol se arrima... lo caga un pajaro o le cae un gato encima; El que a buen árbol se arrima, si no le ven se orina; Quien a buen árbol se arrima, buen rayo le parte. No faltan las variantes «ecologistas»: Quien buen árbol tala es un mala sombra, ni los que cambian el arrimo: Quien con buen ardor se arrima, buena hembra le cobija, por no mencionar estas dos curiosas variantes que podríamos denominar «culta»: Quien a ubérrima conífera se adosa, óptima umbría le entolda o «literaria»: Quien árbol con mármol rima, es mal poeta. Nótese que en alguna de estas deformaciones el problema gramatical ha desaparecido.
[1]. Existe, por lo menos, un estudio sobre los refranes en: PICCUS, J. (1965-66): «Refranes y frases proverbiales en el Libro del Cavallero Zifar» en Nueva Revista de Filología Hispánica h18.1-2: 1-24.