Refranes: El vino, con el amigo - Comentarios de los refranes en torno al vino

2 - Comentarios de los refranes en torno al vino

[editar]
Monografía creado por María del Carmen Ugarte. Extraido de: http://personal.telefonica.terra.es/web/karmentxu/index.html
14 de Diciembre de 2005
A caracoles picantes, vino abundante
Son bastantes los refranes que hablan de cómo el vino es un buen complemento de la comida y de cómo, incluso, el buen vino puede ayudar a disimular los defectos de aquella: Aceitunas amargas, con el vino se pasan. Al buen vino, buen tocino.
Abril frío, poco pan y poco vino
Refrán meteorológico que habla de lo malos que son los fríos de abril para el campo, pues retrasa el crecimiento tanto del cereal como el despertar de las cepas. Como curiosidad hay que destacar que en francés existe el refrán contrario: Avril froid pain et vin donne.
Agua por San Juan quita vino y no da pan
Uno de los refranes más clásicos y más citados que relaciona la climatología con la buena o mala cosecha. Debe entenderse en su sentido literal; es decir cuando llueve por San Juan, el 24 de junio, es malo para las viñas y para los cereales. En algunos lugares incluyen también la cosecha de aceitunas: El agua de San Juan quita aceite, vino y pan. Existe su correspondiente en francés: Eau de Saint-Jean ôte le vin, et ne donne pas de pain.
Algunos refranes relacionados: Julio calorero, llena bodega y granero.
Al catarro, con el jarro
Muchos son los refranes que aluden a las propiedades curativas del vino, pero empecemos por recordar el episodio del Lazarillo:
Lavóme con vino las roturas que con los pedazos del jarro me había hecho, y, sonriéndose decía:
—¿Qué te parece, Lazaro? Lo que te enfermó te sana y da salud.
Y otros donaires que a mi gusto no lo eran.
Algunos comentaristas de esta obra y entre ellos Joseph V. Ricapito en su edición de Cátedra, han querido ver en este episodio influencias religiosas del Cristianismo; el vino, como sangre de Cristo, que da la vida. Veamos lo que anota Ricapito (pág. 118) al pasaje:
No es fortuita la elección del vino como elemento del lavatorio. El símbolo moral y religioso se ve cuando se compara con el vino eucarístico. Lázaro que tiene que luchar y hasta robar para vivir será redimido por el vino. En el segundo capítulo el pan que también tiene contornos interpretativos religiosos, reemplazará al vino en este respecto. Cf. Bataillon, Sentido, pág. 17, nota 20, y La vie, pág. 25, nota 25, donde comenta el refrán: "Lávasme la cabeza después de descalabrada" podría haber sugerido este episodio. Con referencia a la frase "Lo que enferma...", Guillén recuerda Deut., 32:39: "Yo hago morir, y yo hago vivir, Yo hiero, y yo curo"; también La Celestina Acto I: "Seguro soy pues quien dio la herida la cura" ( LdT, pág. 143, nota 90).
Pero fuera de estas referencias religiosas o clásicas, el vino, eso sí tomado siempre con mesura, ha sido considerado bueno para la salud y recogido por nunemerosos refranes: El vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre; A nadie le hace daño el vino, si se toma con tino. Recientemente he oído decir algo parecido a «algo menos de media botella, mejor que nada» en alusión a la conveniencia de beber un vaso de vino en las comidas para la prevención de ciertas enfermedades cardiacas. En francés también tenemos refanes alusivos: Un bon verre de vin enlève un écu au médecin; o la máxima atribuida a Pasteur:Le vin est le breuvage le plus sain et le plus hygiénique qui soit.
Son curiosos los refranes que lo ponen en compañía del ajo: Ajo crudo y vino puro pasan el puerto seguro; comer ajo y beber vino, no es desatino; Vino puro y ajo crudo, hacen andar al mozo agudo.
Al pan, pan, y al vino, vino
Refrán clásico que aconseja llamar a las cosas por su nombre. Existen variantes, algunas jocosas, consistentes en añadir algo; recogemos esta de Villaconancio que transforma el refrán en: Al pan, pan, y al vino, vino, le chupas el culo a un peregrino.
Al que no fuma ni bebe vino, el diablo le lleva por otro camino
El tabaco, el vino, el juego y las mujeres han sido considerados vicios que echan a perder a un hombre. El refranero es abundante en muestras en las que se advierte contra estos peligros. Este refrán apunta que de los posibles vicios, el del tabaco y el beber [vino] están entre los más pequeños y puesto que algún vicio hay que tener más vale que sean estos que no otros.
Otros refranes de la serie: El juego la mujer y el vino, sacan al hombre de tino; Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
Recogido en el RPM, da como alternativa El que a las once no bebió, viene el diablo y dice: «Esto es mío». Alude a las costumbre de los hombres del campo de tomar un tentenpié a media mañana acompañado de un trago de vino que sirve para reponer fuerzas.
Era costumbre en Castilla que los hombres llevaran al campo la bota o una garrafita de vino para echar un trago de vez en cuando en medio de las faenas o un pequeño refrigerio, el llamado tomapán.
Aunque se pudran las uvas, siempre habrá vino pa zurras
Del RPM, la zurra es una bebida refrescante hecha de vino blanco, azúcar y limón, y acompañada de frutas como el melocotón o la manzana. Este tipo de bebidas, zurracapote en otras zonas, muy populares en fiestas y celebraciones de amigos no necesitan de un vino muy bueno, aunque si es bueno, lógicamente, saldrá mejor.
Bebe leche y bebe vino y de viejo estarás como un niño
De este tenemos la variantes: Bebe leche y bebe vino y te conservarás lechuguino.
Son varios los refranes, algunos de signo contrario, que unen estas dos bebidas: el vino y la leche, bien juntos, separados o uno a continuación de otro. La mayor parte de ellos hacen referencia a la salud y suelen ser positivos, favorables a ambos: La leche le dijo al vino: vente, amigo; otros sin embargo, parecen hacer referencia a las preparaciones culinarias como aquel que dice: Leche y vino, veneno fino.
El buen vino, en cristal fino; el peleón, en jarro o en porrón
Carlos Falcó, marqués de Griñón, en su libro Entender de vino (Ed. Martínez Roca, Madrid, 1999) habla claro sobre la necesidad de que el vino se sirva en copas. De dicho libro extraemos lo siguiente:
Las copas son la asignatura pendiente en el servicio de los vinos, a pesar de que representan un elemento decisivo para extraer de ellos el máximo placer. Como prueba, basta fijarse en que son todavía mayoritarios los hogares (y más de un restaurante) donde el agua aún se sirve en la copa grande o donde pervive el uso de copas talladas o coloreadas; incluso quedan restaurantes en los que —basándose en una falsa concepción de lo típico— se sirve aún el vino en vasos cilíndricos. Las características que como amantes del vino debemos exigir a nuestra cristalería son las siguientes:
—Que se trate de copas y no de vasos: ello permite sujetarlas por su tallo o fuste mientras observamos el vino o lo agitamos para extraer sus aromas sin calentarlo con las manos.
—Que estén hechas de vidrio muy fino o de cristal transparente o incoloro, para poder apreciar, con la menor interferencia posible su contenido. [...] Evite las copas de vidrio o de cristal tallado, con dibujos de fantasía o de colores variados. Niéguese a ser servido en una copa que no reúna los requisitos indicados anteriormente.
Tan tajante es con este aspecto Carlos Falcó que en otra parte de su libro llega a decir rotundamente respecto al servicio del vino en los restaurantes: «Examine atentamente las copas (si son vasos cilíndricos, le recomiendo que se levante y busque otro restaurante o que pida una cerveza)». En fin, bien claro lo dice el refranero: El buen vino, en copa cristalina, servida por mano femenina.
Pierre Lotigie-Laurent ( La planète-vin) recalca: «Y si usted no se ha convencido todavía de la conveniencia de utilizar la copa adecuada para cada tipo de vino, le invito a probar lo siguiente: pruebe el mismo vino en copas diferentes. Si la diferencia no le salta a la nariz una de dos: o su olfato es deficiente o el vino no desvela ningún aroma especial».
Por otra parte, también tenemos en francés este que dice: C'est une mauvaise vaisselle, que celle qui corrompt le vin , cuyo signficado es de que el vino debe conservarse en el recipiente adecuado porque de lo contrario el vino puede corromperse.
Frente a ellos no faltan los que prefieren El vino en bota, y la mujer en pelota.
El buen vino no precisa ramo
Era costumbre marcar los establecimientos donde se vendía vino con una rama de árbol (olivo o chopo) ya desde la antigua Roma. Poníase también la rama para señalar el empiece de una nueva cuba. El Diccionario de Autoridades habla de «vender al ramo» cuyo significado es vender vino al menor los propios cosecheros. María Moliner también recoge esta aceptción de «vender al ramo».
Refranes parecidos existen en francés: A bon vin, point d'ensaigne y Vin delicat, friand et bon n'a besoin de lierre [hiedra] ni de brandon, y en italiano: Il buon vino non a bisogno di frasca [rama].
El vino, de la verdad es amigo
In vino veritas, ya lo decían los sabios medievales, ¿alguien lo duda?
Numerosos son los refranes en todas las lenguas que advierten sobre el hecho de que el vino suelta la lengua.
Ya don Quijote daba a Sancho Panza, en el cáp. 43 de la segunda parte del Quijote, entre otros consejos los siguientes:
No comas ajos ni cebollas porque no saquen por el olor tu villanería. [...] Come poco y cena más poco, que al salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago. Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera es refrán de origen judeoespañol ya que recoge una advertencia del Talmud. También Después de beber, cada uno dice su parecer.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro
Este refrán aparece en la recopilación hecha por el Marqués de Santillana, habla de la traición y de la facilidad con la que ciertas cosas se «viran». El vino —explican los críticos— puede ponerse agrio y el moro traicionarte, según la interpretación claramente racista de la época.
Otros refranes más modernos hablan de la traición dentro de la amistad, como Vino torcido, vinagre se hizo y nunca volvió a ser vino y Vino y amigo que se torcieron, solo para vinagre fueron buenos.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido
Refrán que advierte de la necesidad del alimento —pan y vino como alimentos básicos— en la vida. Variante del más conocido Con pan y vino se anda el camino, este refrán ya aparece en La Celestina (acto IV) y precisamente en boca de su protagonista.

Melibea __ Di, madre, todas tus necessidades, que, si yo las pudiere remediar, de muy buen grado lo haré por el passado conoscimiento y vezindad, que pone obligación a los buenos.

Celestina __ ¿ Mías, señora? Antes agenas, como tengo dicho; que las mías de mi puerta adentro me las passo, sin que las sienta la tierra, comiendo quando puedo, beuiendo quando lo tengo. Que con mi pobreza jamás me faltó, a Dios gracias, vna blanca para pan y vn quarto para vino, después que embiudé; que antes no tenía yo cuydado de lo buscar, que sobrado estaua vn cuero en mi casa y vno lleno y otro vazío. Jamás me acosté sin comer vna tostada en vino y dos dozenas de soruos, por amor de la madre, tras cada sopa. Agora, como todo cuelga de mí, en vn jarrillo malpegado me lo traen, que no cabe dos açumbres. Seys vezes al día tengo de salir por mi pecado, con mis canas a cuestas, a le henchir a la tauerna. Mas no muera yo muerte, hasta que me vea con vn cuero o tinagica de mis puertas adentro. Que en mi ánima no ay otra prouisión, que como dizen: pan y vino anda camino, que no moço garrido. Assí que donde no ay varón, todo bien fallesce: con mal está el huso, quando la barua no anda de suso.

Por otro lado, tampoco hay que olvidar la importancia que el pan y el vino tienen en la liturgia católica, que mediante la consagración se convertirán en el cuerpo y la sangre de Cristo, la comunión, alimento espiritual.
Cesta del pan, Dali (1945)
Dalí Cesta del pan
(1945, Museo Figueras)
Por San Andrés el vino nuevo viejo es
Refrán que hace referencia al ciclo del vino. Por San Andrés (30 de noviembre) el vino de ese año ya podía empezar a venderse. Solía coincidir esa época del año con el precio más bajo del vino:
En cualquier caso el precio del vino no se mantenía de ninguna manera constante durante todo el año. Por San Andres, a finales del mes de noviembre, su valor alcanzaba su cota más baja, coincidiendo con la aparición del vino nuevo (Por San Andrés el vino nuevo viejo es) El precio solía mantenerse en estos precios hasta marzo, para ir incrementándose, según las exigencias en bodega, en San Juan, durante la Virgen de Agosto o en vendimias» (Javier Iglesia Berzosa: «Importancia del vino en el desarrollo económico de villa y tierra de Aranda (s. XVI). Estudio de las bodegas» en Biblioteca. 2003, 18, pág. 101).
Vino de Alaejos, hace hombres a los niños y remoza a los viejos
Alaejos en el límite de las provincia de Valladolid lindando con las de Salamanca y Ávila, está actualmente dentro dentro de la Denominación de Origen de los Vinos de Rueda, pero pero sus vinos eran conocidos desde antiguo y alcanzaron su mayor esplendor y fama en la corte de los Reyes Católicos y durante los Austrias. Su proximidad a León, Zamora y Valladolid, que habían sido capitales del reino y sobre todo a esta última, hizo que Medina del Campo se convirtiera en el siglo XVII en el principal centro de producción de vinos. La fama no decreció al pasar la capital a Madrid, al contrario, creció y solo las plagas del siglo XIX hicieron decrecer su producción, gozando ahora de un importante auge con al elebaoración de vinos blancos sobre la variedad verdejo, exclusiva de esta tierra, con lo que los refranes que giran en torno al vino son de total actualidad.
Pero fueron nuestros clásicos y sus constantes alusiones a este vino en sus obras los que le dieron rango literario y en algunos casos paremiológico como los célebres versos de Quevedo muy citados a la hora de hablar del vino de Rueda:
Yo vivo picaño bien ancho y exento:
ni me pesa la honra, ni frunce el respeto.
Hago yo mi olla con sus pies de puerco,
y el llorón judío haga sus pucheros.
Denme a las mañanas un gentil torrezno,
que friendo llame los cristianos viejos.
Tripas de la olla han de ser, revueltos,
longanizas largas y chorizos negros.
Por ante, la hambre, y por postre, luego,
un ahíto honrado de vaca y carnero.
Dulce no le como, porque no pretendo
volverme yo abeja, ni colmena el cuerpo.
Esteren sus casas estos recoletos
que a la chimenea pasan el mal tiempo.
Vistan de tapices salas y aposentos;
gasten tocadores y grana en el pecho:
que tapiz y esteras todo me lo cuelo,
y cuelgo las salas que están acá dentro.
Los paños franceses no abrigan lo medio
que una santa bota de lo de Alaejos
.
Con esto, y Anarda, por sin duda creo
que engordaré a palmos y creceré a dedos.
Y sin pena alguna, vergüenza ni miedo,
si Dios no me mata, moriré de viejo.
Después de yo muerto, ni viña ni huerto;
y para que viva, el huerto y la viña
.
Nótese cómo Quevedo termina su disertación con otra paremia que vuelve a hacer referencia a las bondades del vino: «Después de yo muerto, ni viña ni huerto; y para que viva, el huerto y la viña».
Cervantes ya nos había hablado del vino de Aleajos por boca del Licenciado Vidriera:
Allí conocieron la suavidad del Trebiano, el valor del Montefrascón, la fuerza del Asperino, la generosidad de los dos griegos Candia y Soma; la grandeza del de las Cinco Viñas, la dulzura y apacibilidad de la señora Guarnacha, la rusticidad de la Chéntola, sin que entre todos estos señores osase parecer la bajeza del Romanesco. Y habiendo hecho el huésped la reseña de tantos y tan diferentes vinos, se ofreció de hacer parecer allí, sin usar de tropelía, ni como pintados en mapa, sino real y verdadexamente, a Madrigal, Coca, Alaejos, y a la Imperial más que Real Ciudad, recámara del Dios de la risa; ofreció a Esquivias, a Alanís, a Cazalla, Guadalcanal y la Membrilla, sin que se le olvidase de Ribadavia y de Descargamaría. Finalmente, más vinos nombró el huésped, y más les dio, que pudo tener en sus bodegas el mismo Baco.
Los autores de nuestro teatro clásico tuvieron también bien presente este vino al que le atribuían todo tipo de virtudes, llegando, incluso, a personificarlo en la figura de un médico (aunque fingido) como hizo Tirso de Molina en La fingida arcadia:

[Pinzón se finge médico y dice:]
Yo soy de nación gallego;
mi natural Rivadavia,
el doctor Parra mi abuelo,
gran médico de infusiones,
mi padre el doctor Sarmiento;
yo, que de razón debiera
llamarme conforme aquesto
también el doctor Racimo,
porque no lo consintieron
las aguas de aquel otoño
que las viñas corrompieron,
vine a llamarme en Castilla...

ÁNGELA: ¿Cómo?

PINZÓN: El doctor Alaejos.

ÁNGELA: Todos son nombres vinosos.»

También podríamos destacar cómo Lope de Vega habla del filósofo Alaejos en La Dorotea, incluyendo en el fragmento otras paremias que relacionan el vino con la salud, y la necesidad de con ciertos alimentos (higos) beber vino:

GER[arda]: De capellana os tengo de servir: Benedicite...

DOR[otea]:Dominus...

GER.Nos et ea que comituri somos, benedicat Deus in corporibus nostros.

TEO[dosia]: No tanta fruta, Dorotea; que estás muy convaleciente. Deja las uvas.

DOR: ¿Qué me han de hacer? Que ya estoy buena.

TEO: Toma estos higos, Gerarda.

GER.Por ti tomaré uno, que no lo hiciera por el padre que me engendró. Pero es menester que sepas que con el higo se bebe tres veces.

TEO: ¿Quién lo escribe?

GER: El filósofo Alaejos. ¿Pensaste que era Plutarco? Abrole por medio. Dame, Celia, la primera.

En la misma obra Gerarda ya había declarado tener más afición al vino que a la poesía:

DOR[otea]: ¿Qué es eso, tía, que te suena en la manga?

GER[arda]: Un papelillo que estaba encima de la mesa deste caballero magnífico. Pareciéronme versos; y aunque es verdad que soy más aficionada a una bota de Alaejos que a las trecientas de Juan de Mena, por si es cosa que puede aprovecharte, me le puse en la manga. Léemele, por tu vida.

Mira de Amescua en La Fénix de Salamanca, por su parte, nos dice:

SOLANO: Jaramillo, éste tu amo
debe de ser hechicero,
escolar o nigromante;
porque aquellos embelecos
y aquestas transformaciones,
¿quién las hace sino aquellos
que andan de viga en viga
y vuelan de techo en techo?,
y si es así, Jaramillo,
dile que yo se lo ruego,
que no me convierta en ganso
sino en vino de Alaejos
.

La rivalidad entre los vinos de la zona ya estaba presente en el siglo XVII o si no, nótese la disputa que establece Tirso de Molina en este fragmento de la La lealtad contra la envidia donde aparecen otras especies culinarias, sin duda, de interés para conocer los gustos gastronómicos de la época:

OBREGÓN: ¿Hay bota?

CAÑIZARES: Con munición
de Alaejos.

OBREGÓN: Esa afrenta
tome Medina a su cuenta,
pues solos sus vinos son
los monarcas de Castilla.

CAÑIZARES: Y a fe que en fe de su vino
dicen que Baco es vecino
de esta populosa villa;
más todo lo forastero
suele ser más estimado.

OBREGÓN: ¿Qué hay más?

CAÑIZARES: Conejo empanado
y una pierna de carnero,
tan tachonada de clavos,
y para que en más se precie,
ojalada con la especie
villana por todos cabos
que se juntan las Molucas
en ella con Alcalá
di Henares.

OBREGÓN: Cógense allá
robustos ajos.

CAÑIZARES: Caducas
suspensiones de la taza
que tiemblan de puro añejas,
con un jamón, que en guedejas
se deshile, harán la plaza
que se te ande alrededor.

Otros refranes abundan en la bondad de los vinos de la zona para la salud: En tierra de Medina el que gasta en vino blanco se lo ahorra en medicina. Tampoco hay que olvidarse de las propiedades de los vinos de otras zonas: El rey fue viejo a Toro y volvió mozo.
Vive en ciudad, por mal que te haga; come carnero, por caro que valga; bebe del Duero, por turbio que vaya
Curioso refrán que canta las excelencias del vino, que no del agua, de las riberas del Duero. El Duero riega a lo largo de todo su recorrido importantes zonas vitivinícolas: la Ribera, Rueda, Cigales, Toro... sin que podamos olvidarnos de los vinos de su último tramo en Portugal, la región de Douro, para finalizar en Oporto.
Por muchos de sus puntos, Aranda de Duero por ejemplo, el Duero baja realmente turbio, terroso, de color rojo, por recibir, a través de sus afluentes aportes de tierras arcillosas y realmente nada invita a beber de esa agua.
[editar]

3 opiniones

Llegue por el vino.

Apreciada maría del carmen o karmentxu, ante todo deseo felicitarte por tu página en internet. Me ha costado localizarte y espero que este mail sirva para ello. También quiero presentarte mi blog sobre cultura del vino: www. Sangredetopacio. Blogspot. Com

en el tengo una sección sobre "refranes del vino" que he ido enriqueciendo con la intersección de los tuyos y los que tenía de otros proyectos profesionales. También incluyo frases, aforismos y otros retales en varias lenguas!!

espero que sea de tu gusto. Nota: profesionalmente soy consultor de empresas, tengo 47 años y resido en barcelona. Muy cordialmente,


joan b. Tarrés

audit & consult serveis empresarials
nota: el mail de ati. Quita. Es ha fallado! :(.
Ayuda.

Nesesito un refran para un hombre el cual se hace el duro conmigo pero en realidad yo le gusto.
Refranes sobre el vino.

Me parece interesante recoger toda esta información sobre los refranes que nos muestran la sabiduría popular. Enhorabuena.

Monografías relacionados con 'Refranes: El vino, con el amigo'

Segunda entrega en la que nos tomaremos un vino en compañía de nuestros mejores amigos:... Más »
Recopilación de refranes en francés e italiano y de temas como el vino y la... Más »
Presentamos a continuación una recopilación de refranes (en orden alfabético), en castellano con la característica... Más »
Refranes que tienen que ver con el toro y con las fiestas.
El misterio de la autoría del Lazarillo ha inquietado primero a sus contemporáneos y después... Más »

Autor y licencia de 'Refranes: El vino, con el amigo'


Monografía de María del Carmen Ugarte. Extraido de: http://personal.telefonica.terra.es/web/karmentxu/index.html CopyLeft
Licencia GNU Free Documentation License: http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html
Este contenido ha sido recopilado por el equipo de Wikilearning. Todo el contenido recopilado se ha obtenido respetando y comunicando en nuestro site la licencia de cada fuente.
Wikilearning tiene permiso expreso por escrito de los autores para publicar los contenidos que ha extraído de otras webs, incluyendo su uso comercial.