La obra de Fontanier (1830) 'Les figures du discours' no mejora la 'Institutio oratoria' de Quintiliano, en opinión de Sperber y Wilson (1990, 5), que a su vez ofrecen una nueva concepción de las figuras, en el marco de su teoría de la relevancia. Tras rechazar la consideración de las figuras como ornamentos, proponen mantener la idea del significado literal e integrarla, juntamente con la del efecto retórico, en el nuevo concepto de "efecto cognoscitivo". En las premisas y conclusiones contextuales del proceso de interpretación, distinguen Sperber y Wilson (1986, 4.4 y 4.6) entre implicaturas fuertes y débiles. Las implicaturas fuertes están completamente determinadas, mientras que las implicaturas débiles forman una amplia gama de la cual es menos responsable el hablante o escritor. Consideran así el estilo como diferencia no tanto de significado como de cantidad de ayuda que se da al oyente o lector para poder reconstruir el sentido. Estos autores no tienen en cuenta otros enfoques que relacionan el adorno con la utilidad retórica (cf. Albaladejo 1989, cap.6.2) o la actual tradición de las figuras (cf. Mayoral 1994, cap.1); presentan una explicación de las figuras y del estilo en el marco general de los problemas que se dan en la interpretación inferencial del discurso.
Aceptemos como aportación esencial de esta teoría precisamente el carácter de interpretación inferencial que tiene el discurso. Para el texto literario, y sobre todo el poético, esta manera de ver las cosas parece acertada: el lector busca optimizar la relevancia de lo que lee, y para ello va seleccionando en su universo cognoscitivo las ideas que, empleadas como contexto, den lugar a los máximos efectos poéticos (Trotter 1992 y Pilkington 1992 aplican y desarrollan este planteamiento de la obra literaria). Es semejante al enfoque de Jakobson (1960): la estructuración del poema guía en la obtención de efectos poéticos (por ejemplo, según Escandell 1994). Lo poético es un fenómeno cognoscitivo, un tipo de representación en la mente del lector, propone Pilkington (1992). Veamos uno de sus ejemplos, para invertir los términos del análisis.