Reverberaciones y ecos existencialistas en El loco de los balcones, de Mario Vargas Llosa - Argumento
El protagonista de "El loco de los balcones" es un profesor italiano: Aldo Brunelli, un viudo de avanzada edad, enraizado en el Perú y dedicado junto a su única hija Ileana, de veintisiete años a la tarea quijotesca de rescatar balcones coloniales. Este profesor de historia del arte y de italiano vive con su hija en el Rímac, un barrio popular de Lima muy venido a menos donde reinan la pobreza y la delincuencia. Aldo Brunelli, Ileana, y un grupo muy reducido de personas, a quien el profesor llama " los cruzados", recogen todos los balcones coloniales de las viejas casas que serán inminentemente demolidas, y los colocan en "un cementerio de balcones", que ocupa la mayor parte de la modestísima vivienda de Brunelli.
Ileana conoce a Diego, un joven arquitecto hijo del ingeniero Cánepa a quien el profesor Brunelli llama "el atila número uno de Lima". La cruzada de Brunelli conmueve a Diego y decide entonces formar parte activa en ella, aun en contra de su propio padre. Diego e Ileana entablan una relación romántica, se casan y deciden vivir en Italia por un año. La cruzada del profesor Brunelli es coronada por el fracaso, lo cual sin embargo no es óbice para que el profesor siga manteniendo el entusiasmo y las esperanzas de siempre.
Cuando Ileana le comunica a su padre que se casará con Diego, no por amor sino para huir del fracaso, aprovecha el momento también para desahogarse, para reprocharle amargamente a su anciano padre que siente que su juventud y su vida fueron sacrificadas por una empresa inútil.
Ileana también le confiesa nostálgica a su padre soñador que ella comparte las ideas políticas de un ex-pretendiente a quien sí amó, Teófilo Humani, y al igual que él considera que es una inmoralidad dedicar la vida a salvar balcones en un país tan pobre como el Perú.
La revelación de Ileana afecta profundamente a Brunelli y en un arranque desesperado decide quemar los setenta y ocho balcones coloniales que protegía celosamente en su cementerio rimense, para luego suicidarse.
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