Una vez actualizado el nivel discursivo de los textos, nuestro siguiente paso será determinar su funcionamiento de acuerdo con las reglas propias del género narrativo.
La narración según la define Reis es el acto o instancia de enunciación del discurso y las condiciones de existencia del sujeto emisor.1 En el acto de enunciación del discurso narrativo podemos distinguir, como hacían los formalistas rusos, entre fábula y trama correspondiendo ésta última a la historia tal como aparece a nivel del discurso, es decir, como es realmente contada en la manifestación textual.
La fábula, por su parte, es la estructura lógica de las acciones desplegada en un esquema fundamental que incluye personajes y tiempo cronológico. La fábula se reconstruye gracias a la cooperación conciente del lector y su capacidad de abstracción, que pone en orden lógico los episodios del orden peculiar discursivo. La oposición entre fabula y trama se resuelve en la instancia del sujeto responsable del acto de enunciación. El narrador, entendido éste no como el autor real, existente solo en el mundo exterior al texto, ni como su representante, sino siendo la estructura autónoma enunciante, que es la que produce las marcas textuales que en su momento harán posible la interpretación.
La fábula no es por necesidad única, como es posible comprobarlo con mayor claridad en el texto de S.C. que está construido sobre la multiplicidad de historias. Según Eco …la fabula se construye en el nivel de abstracción que se considera fructífero desde el punto de vista interpretativo. 2 Así una vez estabilizado el nivel del sentido en el topic: Guerra Civil, la fábula nos interesará en la medida en que los acontecimientos se desarrollen sobre esa línea. Desde este punto de vista ya no resultará interesante la historia de los amores de don Roque con doña Teresa, aunque sí lo serán los acontecimientos que lleven a éste a la clandestinidad una vez desatada la guerra. Del lado opuesto, no se analizará en C.delD. el devenir del amor de Paulo por la Luguillana, aunque sí el proceso que lleva a ésta a la muerte a manos de los falangistas y sus efectos sobre la evolución del personaje enunciante.
Establecido el marco de la fábula, es necesario analizar las relaciones que el sujeto-emisor o narrador mantiene con el discurso que produce y con su destinatario o narratario. El narratario es, al igual que el narrador, una función estructural a la que es posible reconocer por las marcas o signos del discurso. No se trata de ningún modo ni del lector real, ni del lector modelo, estrategia prevista por el autor para la interpretación, sino del receptor virtual del mensaje.
La relación del narrador con su enunciado corresponderá con su posición respecto a la fábula. Es decir, dependerá de si se presenta como participante en la historia que relata (autodiégesis) o exterior a ella (heterodiégesis). En los dos textos que analizamos se trata de narradores heterodiegéticos puesto que aunque ambos se incluyen en el relato mediante un Yo más o menos manifiesto, ninguno de los dos participa directamente de lo actuado.
A cargo del narrador queda también la elaboracion de dos códigos especificos narrativos: el temporal y el representativo.
Respecto al primero el narrador de S.C. está completamente sumergido en el tiempo de los sucesos. Si hace profecías o deducciones, es siempre a partir de lo que ocurre y proyectadas hacia un futuro incierto. En el caso de C.del D. sucede algo semejante. Pero la perspectiva temporal del narrador es aquí más amplia. En primer lugar, porque abarca un refente más extenso, toda la guerra, incluídos unos meses (de febrero a junio) anteriores a la contienda y no sólo días, como el espectro de S.C. atiende. Segundo, porque la posición del narrador, al ser más independiente de los sucesos, le permite arriesgar pronósticos acerca de lo que vendrá después, desde un punto de vista cercano a la historia y al margen de lo profético.
En tanto que el narrador de S.C. se dirige directamente al tú narratario:
"Sí, tú te encaras con el problema una y otra vez y sigues sin poder resolverlo, es probable que tenga una solución pero tú la ignoras." (pag.14,3)
El narrador de C.del D. es mucho más circunstancial y discreto en las marcas de su presencia:
"Rosa le hace el gesto que ya se ha dicho y él se sale." (pag.122)
"…las clases artesanas, como ya se ha contado que las llamaba siempre la abuela de Paulo.(pag.129)
Y reduce casi a un guiño cómplice su relación con el narratario.
Mientras que el texto de S.C. se estructura sobre el extenso monólogo del narrador hacia un Tú narratario presente, "histórico", en el sentido de personaje de la historia; el de C.del D. aparece una sola vez como sostén de la primera persona:
"Yo miro a Paulo con admiración, respeto y distancia. Paulo me parece…"
Una sóla vez también se dirige a la segunda persona de un narratario no individualizado:
"Ocurre que tenemos en la tertulia un intelectual de la Ceda, no te jode".
Y la primera persona plural cómplice se repite:
"Y Miguel de Molina … nos canta…" (todas las citas son de la página 35 )
La relación narrador-narratario en S.C. es ambigua y elusiva, llegando por momentos a dar la impresión de monólogo interior de una misma conciencia. Esta impresión está reforzada a nivel discursivo por la metáfora del espejo. Iterativa, pues se repite en las tres partes del texto, se desarrolla y comprime, incitando continuamente a la acción reflexiva de mirarse en su propio reflejo:
"Uno se ve en el espejo y se tutea incluso con confianza…"(pag.13)
Así con el yo impersonal del uno comienza el texto, continúa con el paseo impersonal descargándose de lo que podríamos llamar la máscara del uno, hacia el mismo espejo y su reflejo:
"…el espejo no tiene marco, ni comienza ni acaba, o sí, si tiene un marco primoroso…y la imagen que devuelve enseña las facciones amargas y desencajadas…"(ib.)
Este vacilar en lo que se describe crea un espacio de ambigüedad. Da la impresión de que no se trata de un espejo real, sino de una imagen que se va formando en la mente de narrador a medida que la narra:
"…a lo mejor lo que sucede es que devuelve la atónita faz de un muerto…es posible que tú estés muerto y no lo sepas…"(ib.)