



El teclado tradicional (todas las teclas dispuestas en filas paralelas) está siendo sustituido poco a por un nuevo modelo anatómico, que separa verticalmente las filas en su punto medio y las gira X grados en posición opuesta; así permitimos que las manos tecleen en posición natural y no forzada, para no provocar una enfermedad que afecta a los tendones de las muñecas y que se da en oficinistas que pasan largas horas tecleando. También se incluye un reposamuñecas para mantener manos, muñecas y antebrazos en el mismo plano.
Para realizar tareas frecuentes en un terminal de pantalla es importante, desde el punto de vista ergonómico, utilizar teclados independientes de la pantalla desplazables a voluntad. Esto permite adaptar la posición del teclado a las características de la tarea.
Tendrá que haber espacio suficiente delante del teclado para que el usuario pueda apoyar los brazos y las manos.
La disposición del teclado y las características de las teclas deberán tender facilitar su utilización.
Desde el punto de vista ergonómico, es conveniente que el teclado tenga forma plana. La hilera de teclas media debe tener una altura aproximada de 3 cms. Sobre el plano en que descansa el teclado, y una inclinación hacia delante de 5 a 15°.
La distancia entre la hilera media y el borde del plano de trabajo (mesa) debe ser de 16 cms. al menos; algunos operadores adoptan habitualmente valores superiores (hasta 26cms.).
La superficie del teclado deberá tener un acabado mate, para evitar que se produzca reflejos y para mejorar la legibilidad de las teclas. El coeficiente de reflexión del teclado debe situarse entre el 30 y el 60%. Los colores más convenientes para el teclado son los tonos medios, como el gris.
El tamaño, la forma y la disposición de las teclas, así como los espacios entre ellas, deben establecerse teniendo en cuenta la disposición natural de los dedos y la posibilidad de que puedan ser pulsadas sin necesidad de mirar el teclado. Para facilitar la orientación al operario, ciertas teclas deben estar diferenciadas con una concavidad mas pronunciada que las demás. Todas las teclas deben poder ser pulsadas a fondo, ejerciendo una fuerza débil y uniforme.
El recorrido vertical de las teclas debe ser uniforme en todas (entre 2 y 5 mm). Para ciertas tareas resulta muy ventajoso el hecho de que las teclas se hallen distribuidas en dos bloques diferenciados.
Los caracteres de las letras no deben ser demasiado pequeños. Se preferirán, sobre las teclas, los caracteres positivos (oscuro sobre fondo claro).
La postura ideal para teclear es con los brazos perpendiculares al piso, o con un ligero ángulo, los antebrazos en ángulo recto al cuerpo o ligeramente elevados y las muñecas a un ángulo de no menos de 10 grados.
Si los antebrazos o las manos deben ser elevados apreciablemente para alcanzar el teclado, puede causar dolores musculares o daños en las muñecas.
Generalmente cuando se tiene un teclado fijo al monitor, puede provocar que la pantalla quedará demasiado baja o el teclado demasiado alto.
El teclado desmontable es crucial para posibilitar una postura indolora y evitar riesgos, que en realidad son muy altos. Este teclado no debe estar unido con un cordón corto. Como mínimo, este cable debe ser de 30 cm. de largo y si es más extenso mejor.
Para obtener el máximo beneficio en este tipo de teclados, estos deben ser razonablemente delgados, con un ángulo que va desde los 5 a los 15 grados, preferentemente ajustables.
Si se quiere evitar el dolor de brazos, es muy importante un soporte para las palmas delante de las teclas. Si el teclado o la mesa de la computadora no posee dicho soporte será necesario incorporar uno.
El teclado debe tener las teclas mates, fáciles de limpiar y ligeramente curvadas (cóncavas). Se recomienda que la altura de la fila central del teclado respecto del suelo este comprendida entre 60 y 75 cm.
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