



“…la consecución deliberada, persistente y sagaz, a través de esfuerzos fortuitos y reiterativos motivados por pre-condiciones creadas en el marco de referencia propia al experimento deliberado o no, de objetivos productivos y/o lucrativos —así como de grandes descubrimientos—, procurando obtener el máximo del azar, a partir de su dimensión positiva así como non especulativa y nunca desde su faceta adversa…”.
O dicho de otra manera más extensa:
“El admirable don del descubrimiento accidental afortunado a propósito”.
¿QUÉ QUIERO DECIR CON “AZAR”? EXACTAMENTE LO QUE SIGUE:
Azar (versión contextualizada para los efectos de este trabajo): “…una fuente de peligro; una posibilidad de incurrir en pérdidas o perjuicios. Un fenómeno desconocido e impredecible que causa un evento de una forma en lugar de otra. Si bien un peligro puede definirse como una contingencia que pueda causar una pérdida y el azar es la condición que origina o aumenta la probabilidad de pérdida por un peligro. [Al igual que el peligro, el azar está íntimamente relacionado con la probabilidad de que exista un riesgo. Al azar o caso fortuito, se le define como la condición que introduce o aumenta la probabilidad de pérdida por un peligro.] Tristemente, sus “diligentes señorías” de la Real Academia de la Lengua Española no facilitan esta definición, pero sí, por suerte, la ofrece un importante y reconocido Grupo Español del sector privado…” (Investigado y desarrollado por el autor).
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