“La ciencia llegó a ser la clase de conocimiento más respetable” hay diferentes clases de conocimiento – mítico, dogmático, técnico, empírico, artístico- “¿qué distingue al conocimiento de la superstición, la ideología o la pseudociencia?”
La respuesta es compleja pues tiene una importancia social y política vital.
Una propuesta de respuesta posible a éste interrogante es: “un enunciado constituye conocimiento si cree en él, con suficiente convicción un número suficientemente elevado de personas”, pero la historia demuestra que los hombres creen y han creído en ideas absurdas.
“Realmente lo que caracteriza a la conducta científica es un cierto escepticismo incluso con relación a nuestras teorías más estimadas. La profesión de fe ciega en una teoría no es una virtud intelectual, sino un crimen intelectual”
Un enunciado puede ser científicamente valioso aunque nadie lo acepte, ni crean en él, o ser pseudocientífico independiente de su alto grado de aceptación.
Si suponemos que las teorías son confrontadas por los hechos ¿ de qué forma precisa pueden los hechos apoyar una teoría? “Pues hoy es posible demostrar con facilidad que no se puede derivar validamente una ley de la naturaleza a partir de un número finito de hechos”.
“Los “lógicos inductivos” trataron de definir las probabilidades de diferentes teorías según la evidencia total disponible. Si la probabilidad matemática es alta se cualifica como científica, si la probabilidad es baja cero es no científica”.
Karl Popper en 1934 “defendió que la probabilidad matemática de todas las teorías científicas o pseudocientíficas es, para cualquier magnitud de evidencia es cero”.
Popper propuso un nuevo criterio de demarcación “una teoría puede ser científica si no cuenta con la sombra de una evidencia favorable y puede ser pseudocientífica aunque toda la evidencia disponible le sea favorable” es decir el carácter científico o no científico es independiente de los hechos.
“Una teoría es científica si podemos especificar por adelantado un experimento crucial (o una observación) que puede falsarla, y es pseudocientífica si nos negamos a especificar tal falsador potencia.
“¿Es el criterio de falsabilidad de Popper la solución del problema de la demarcación entre la ciencia y la pseudociencia?”, Lakatos responde que NO; porque Popper “ignora” la notable tenacidad de las teorías científicas[1], los científicos tienen la piel gruesa, no abandonan una teoría simplemente porque los hechos la contradigan.[2]
“¿Tenemos que capitular y convenir que una revolución científica sólo es un cambio irracional de convicciones, una conversión religiosa?” Ésta es la conclusión de Kuhn tras descubrir la ingenuidad del falsacionismo popperiano.
En los últimos años –dice Lakatos- “he defendido la metodología de los Programas de Investigación Científica [de ahora en adelante P.I.C.] que soluciona algunos de los problemas que ni Popper, ni Kuhn consiguieron solucionar”
“En primer lugar defiendo que la unidad descriptiva típica de los grandes logros científicos no es una hipótesis aislada sino más bien un programa de investigación. La ciencia no es sólo ensayos y errores, una serie de conjeturas y refutaciones”[3]
La ciencia newtoniana, no es sólo un conjunto de cuatro conjeturas (tres leyes de la dinámica y la ley de la gravitación). Esas cuatro leyes sólo constituyen el “núcleo firme” del programa newtoniano.[4]
Pero este núcleo firme está tenazmente protegido contra las refutaciones mediante un gran “cinturón protector” de hipótesis auxiliares y lo más importante, el programa de investigación tiene también una heurística, esto es, una poderosa maquinaria para la solución de problemas, que, con la ayuda de técnicas matemáticas sofisticadas, asimila las anomalías e incluso las convierte en evidencia positiva.
“¿Cómo podemos distinguir un programa científico o progresivo de otro pseudocientífico o regresivo?”[5]
“Los programas de investigación que admiro tienen una característica común. Todos ellos predicen hechos nuevos, hechos que previamente ni siquiera habían sido soñados o que incluso habían sido contradichos por programas previos rivales”.
“De este modo, en un programa de investigación progresivo, la teoría conduce a descubrir hechos nuevos, hasta entonces desconocidos” “en los programas regresivos las teorías son fabricadas sólo para acomodar los hechos ya conocidos”.[6] “Lo que realmente importa son las predicciones dramáticas, inesperadas, grandiosas, unas pocas de éstas son suficientes para decidir el desenlace; si la teoría se retrasa con relación a los hechos, ello significa que estamos en presencia de P.I.C. pobres y regresivos”[7]
“En contra de Popper, la metodología de los P.I.C. no ofrece una racionalidad instantánea, hay que tratar con benevolencia a los programas en desarrollo: pueden transcurrir décadas... para que se hagan empíricamente progresivos... Kuhn se equivoca al pensar que las revoluciones científicas son un cambio repentino e irracional de punto de vista. La historia de la ciencia refuta tanto a Popper como a Kuhn... tanto los experimentos cruciales popperianos como las revoluciones de Kuhn son mitos; lo que sucede normalmente es que los P.I.C. progresivos sustituyen a los regresivos”
“... el problema de la demarcación entre ciencia y pseudociencia no es un seudoproblema para filósofos de salón, sino que tiene serias implicaciones éticas y política”.[8]