Si todos los enunciados científicos son teorías falibles sólo podemos criticarlos en razón de su inconsistencia. El falsacionismo metodológico es una clase de convencionalismo, por lo que para entenderlo debemos discutir en primer lugar el convencionalismo en general.
Hay teorías del conocimiento: activas y pasivas
Pasivas: mantienen que el conocimiento auténtico es la impresión de la naturaleza en una mente completamente inerte.
Activas: (conservadores) sostienen que nacemos con nuestras expectativas básicas, y convertimos el mundo en nuestro mundo, un buen desarrollo lo planteo Kant, los Kantianos pesimistas pensaron que el mundo real era incognoscible, y los activistas revolucionarios entendieron que los marcos conceptuales pueden ser desarrollados y sustituidos por mejores. De este convencionalismo revolucionario surgieron dos escuelas, el Simplismo de Duhem y el Falsacionismo metodológico de Popper.
Duhem acepta la posición convencionalista de que ninguna teoría física se derrumba nunca por el peso de las refutaciones, pero puede hundirse por el peso de las reparaciones constantes y complejos refuerzos. Entonces la falsación depende de gustos subjetivos y de la moda científica.
El falsacionista metodológico comprende que en las “técnicas experimentales” del científico hay implicadas teorías falibles con las que interpreta los hechos. A pesar de ello, aplica tales teorías; en el contexto dado, las considera no como teorías bajo contrastación, sino como conocimiento fundamental carente de problemas, que aceptamos como no problemático mientras estamos contrastando la teoría. Ej. Cuando aceptamos instrumentos de experimentación.
Los falsacionistas metodológicos también señalan que, de hecho, estas convenciones son institucionalizadas y aceptadas por la comunidad científica: el veredicto de los científicos experimentales suministra la lista de falsadores aceptados.
Así establece el falsacionista metodológico su “base empírica” esta “base” no esta de acuerdo con los criterios justificacionistas pues no tiene nada probado, se trata de unos “cimientos de arena”. El falsacionista metodológico sostiene que si queremos que funcione el método de selección por eliminación y asegurarnos que sólo sobrevivan las teorías más aptas, entonces es necesario que su lucha por la supervivencia sea severa. En general “consideramos como decisiva una falsación intersubjetivamente contrastable”.
Propone un nuevo criterio de demarcación: “sólo son científicas aquellas teorías (proposición no “observacional”) que prohíben ciertos acontecimientos observables y que por ello pueden ser falsadas y rechazadas; es decir, una teoría es científica o aceptable, si tiene una “base empírica”- este criterio pone de relieve la diferencia entre el falsacionismo dogmático y metodológico.
Hasta este momento hemos visto tres decisiones que debe asumir el falsacionismo metodológico que las podemos mencionar así:
1. Selección de enunciado “básico” u “observacional”, no sólo por carácter psicológico.
2. Separación del conjunto de enunciados aceptados de los otros.
3. Especificar ciertas reglas para el rechazo que convierten a la evidencia, estadística interpretada, en “inconsistente” con la teoría probabilística. Pero ni siquiera estas tres decisiones son suficientes para que podamos “falsar” una teoría incapaz de explicar nada “observable” sin la ayuda de una cláusula ceteris paribus. Aquí el falsacionista metodológico adopta una decisión ulterior – cuarta decisión- cuando contrasta una teoría junto con una cláusula ceteris paribus y descubre que esta conjunción ha sido refutada, decide sí,
4. Interpreta la refutación como una refutación de la teoría específica o como una refutación de la cláusula, o la conjunción.
Una quinta decisión sería,
5. Eliminar incluso teorías “sintacticamente metafísicas” que no pueden tener falsadores potenciales espaciotemporales singulares, debido a su forma lógica – cuando utilizan todos algunos (cuantificadores)-.
Resumiendo: el falsacionista metodológico ofrece una interesante solución al problema al combinar la crítica incisiva con el falibilismo. Los riesgos de este falsacionismo son muy grandes; las decisiones desempeñan un papel crucial en esta metodología, las cuales nos pueden extraviar de forma catastrófica, el falsacionista reconoce este problema pero insiste en que hay que optar entre alguna clase de falsacionismo metodológico y el irracionalismo.
Dos características cruciales que son comunes al falsacionista dogmático y al falsacionista metodológico y que claramente están en contradicción con la historia real de la ciencia son:
1. una contrastación es, o se debe hacer que sea, una confrontación bilateral entre teoría y experimento, de modo que en el enfrentamiento final ellos son los únicos actores
2. Que el único resultado interesante de tal confrontación es la falsación -concluyente- los únicos descubrimientos auténticos son refutaciones de hipótesis científicas.
Pero la historia de la ciencia sugiere que
1. las contrastaciones son como mínimo enfrentamientos trilaterales entre teorías rivales y experimentos
2. Algunos de los experimentos más interesantes originan, prima facie, una confirmación en lugar de una falsación.
Si como parece, la historia de la ciencia no confirma nuestra teoría de la racionalidad científica, entonces tenemos dos alternativas, la primera es abandonar los intentos de explicación racional del éxito de la ciencia; y explicar los cambios de “paradigmas” en términos de la sicología social; La otra alternativa es tratar de reducir como mínimo el elemento convencional del falsacionismo y sustituir las verdades ingenuas del falsacionismo metodológico y proponer una versión sofisticada de mayor fuerza racional y que recupere la metodología y la idea de progreso científico. “Tal es el camino adoptado por Popper y el que yo intento seguir”