



.....Pero hablar de Cervantes también significa admitir la posibilidad de que, en la medida en que a él quepa atribuir determinados actos de puntuación, también cabe asignarle una valoración específica, no necesariamente positiva, por lo que respecta al tránsito del sistema a la norma. Sabemos que con autores antiguos debemos adoptar mil precauciones antes de adscribirles una responsabilidad idiomática en tales o cuales hechos; hay que operar con la mente muy atenta a las circunstancias textuales de ese autor: ¿nos hallamos frente a un texto autógrafo, una edición príncipe (póstumas o no), una copia manuscrita, una edición apócrifa, una edición crítica...?
.....Pero todo esto tampoco debe llevarnos a una conclusión precipitada en el sentido de que el autor equis sea completamente ajeno a los posibles fallos de puntuación o a las mejoras estilísticas, en dicho aspecto, en una obra dada; simplemente, hay que procurar atar todos los cabos y ver entonces en qué medida se le pueden atribuir estas o aquellas realidades. Las actitudes mecánicas, ya se ha dicho, no deben aplicarse ni en lo positivo ni en lo negativo. No nos queda, por lo tanto, más opinión que examinar los hechos particulares y concluir modestamente lo que las circunstancias, ponderadas, permitan.
|